Documentación histórica

Acuden zapatistas a la consulta como quien va a la siembra

La palabra, única arma con la que llegarán a su cita

La Jornada 14 de marzo de 1999

Hermann Bellinghausen, enviado, La Realidad, Chis., 13 de marzo.- Para salir de la selva, los mil delegados zapatistas tuvieron que dejarse cubrir por el polvo del camino que ellos mismos iban levantando. Y tómese en cuenta que la mayoría viajaba en camiones de redilas. Apretados, con pasamontañas, por fortuna, porque si no se hubieran asfixiado.

Iban más contentos de lo que demostraban. Después de semanas de preparación, de expectación, de asambleas y encargos, al fin cogieron camino. Ya ayer habían salido todos los delegados tzotziles, de Oventic a Oaxaca. Y los tzeltales al norte. Los tojolobales (y algunos campesinos mestizos, que son lo mismo) salieron los últimos, con sus anfitriones del centro. Van tarde, para que se vayan acostumbrando a los ritmos chilangos.

Cuando el mayor Moisés dijo esta mañana, desde arriba de la tarima del Aguascalientes: “Ahora voy a tomar mi arma”, y giró, no dio tiempo de pensar a qué se refería - pues venía desarmado- , hasta que alzó una guitarra eléctrica que habían dejado los músicos en el escenario. Y la empuñó. Un guerrillero con una guitarra eléctrica: a Jimmy Hendrix le hubiera gustado el momento.

Esto sucedió durante la despedida a los delegados. En referencia a los niños y pichitos (bebés) que también se iban, el mayor Moisés dijo que también en su llanto, el gobierno podrá oír la voz, la protesta de los zapatistas.

También esta mañana, un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana, artillado, había sobrevolado el Aguascalientes, a muy baja altura, más de media hora. Por momentos, parecía un amago.

La gente, unos a la mitad de la explanada, otros desde la sombra, seguía con atención nada disimulada las evoluciones acrobáticas de la Fuerza Aérea sobre sus cabezas.

En vuelo sincronizado, cuando finalmente se alejó el helicóptero, ingresó al espacio aéreo de la cañada un avión militar, que también se dio sus vueltas sobre La Realidad.

Pero los carros ya estaban listos, y los delegados también. En el transcurso de la noche habían salido los que van a Puebla y Chapingo. Al rayar el mediodía de hoy salió el último camión de redilas cargado de delegados.

Al cabo de una prolongada despedida que empezó desde ayer, los delegados escucharon el mensaje que les enviaba la Comandancia General del EZLN, donde les reconocía que la única arma que llevaban era la palabra.

Civiles sin arma; apenas, con equipaje. Eso salió de La Realidad. No obstante, en el puesto militar de Vicente Guerrero, los vehículos y las personas fueron registrados, filmados, y en ocasiones interrogados, por dos oficiales del Ejército federal que intentaban ser cordiales, y varios soldados.

Pero como les reclamó un hombre desde atrás en un microbús, los soldados les daban órdenes e iban armados. No era una situación amigable que digamos, pero no pasó de ahí. Fue tensa la aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. Los delegados indígenas protestaban en voz alta.

Don Félix Serdán, de pie, arriba del estribo, discutió fuerte con el capitán del Ejército federal. Aunque le echaran video encima los soldados, él, veterano de la rebelión jaramillista, y también veterano de esta rebelión zapatista, no se iba a achicar. Y no lo hizo. A su edad y con su pellejo, ya qué lo puede espantar.

Unos metros más adelante, colgado del estribo del microbús, en actitud casi juvenil, hizo referencia al hostigamiento aéreo en La Realidad y la risposidad de la revisión militar.

- Tienen miedo sus jefes, y por eso nos quieren amedrentar. Pero el pueblo ya sabe, ya aprendió a no tener miedo. A que puede tomar las cosas en sus manos.

Y siguió adelante, llevándose al estado de Morelos a los delegados y delegadas zapatistas que promovieron la Consulta Nacional.

Al camino van.

Una expectante salida nocturna.

La palabra es expectación. Todos con los ojos bien abiertos. El Aguascalientes iluminado, anoche parecía más bien una estación de trenes, una terminal, un aeropuerto. Y aunque las más de 2 mil personas reunidas hacían pensar en una fiesta, incluso con largos ratos de marimba, eso era otra cosa.

Las muchachas que formaban el cordón a la entrada, cogidas de la mano, lucían serias, solemnes. En la actitud de quien cumple una responsabilidad importante.

Y así todos. En grupos de unas cuantas decenas, iban saliendo los primeros delegados. Subían a los camiones de redilas que los esperaban en el camino. Poco antes había salido un autobús, lleno de delegados. Llegaron luego veintidós microbuses, para llevarse a otros.

Empezaba la primera estación del viaje: salir a Las Margaritas y Comitán, hacia los autobuses que los esperaban en San Cristóbal de Las Casas y los habrán de conducir al centro de la República, junto con los brigadistas que los van acompañando.

Habla Fidel, apoyado en el barandal de la clínica (un cuartucho de madera, modesto pero limpio), a la vista de sus compañeros delegados, de lo mucho que han trabajado estos días, estudie y estudie.

Vinieron numerosas familias a despedir al pariente que se va. Muchas madres dejan encargados a sus niños; unas cuantas se llevan alguno, al menor.

Los niños despiden a sus padres. Los viejos despiden a sus hijos.

La vestimenta multicolor de las tojolabales de montaña, generosa en faldas y listones, se agita en voz baja. Grupos de hombres intercambian instrucciones sin que nada los distraiga. Compactos grupos de campesinos abordan variedad de vehículos, y se alejan del Aguascalientes rumbo a la noche oscura. Hace calor. Empiezan los meses de seca.

- Como ir a la siembra - define el trance Fidel, al parecer sin intención metafórica. Voz de campesino nada más.

Los delegados tojolabales se han devanado los sesos tratando de imaginar las gentes con quienes van a hablar. ¿Qué es una asamblea de estudiantes? ¿Qué son los chavos banda, las cabinas de una estación radiofónica, los mercados de la ciudad? ¿Qué son una fábrica, una planta eléctrica, un estadio de futbol? ¿Qué diferencia hay entre la preparatoria y la universidad? ¿Entre Puebla y Tlaxcala? ¿Cómo es en verdad la tierra morelense donde anduvo Emiliano Zapata?.

Susana habla del nervio que le da vérselas ella, con un solo compañero, en un municipio. Puede ser en el Valle de Toluca, o en la Mixteca de Puebla.

Fidel confiesa que sigue sin entender en qué consiste Ciudad Nezahualcóyotl. La imagina un pueblo como éste, pero grande, muy grande. Sabe que lo gobierna el PRD.

- Parece que viven un chingo - dice, suponiendo que allá los chingos son de otro tamaño.

El sentimiento colectivo de responsabilidad se manifiesta en un comentario de Susana:

- Llevamos nuestras preguntas y las vamos a explicar. A ver que nos entiendan. Lo vamos a tratar.

Deja con su mamá encargados dos hijos. Sólo una ocasión anterior, que pasó 15 días en un hospital, se había alejado tanto de ellos. Ahora es la segunda vez, pero ésta no sale porque se sienta mal, sino porque se siente bien, según dice.

Por otro lado, esta noche seguían en San Cristóbal la mayor parte de los delgados que se dirigen al Distrito Federal, y otras entidades del centro y el norte de la República. Encapuchados, con frío, algunos ya cansados, seguían esperando la salida de los autobuses. Los organizadores estiman que la caravana partirá en las primeras horas de esta mañana.