Documentación histórica

Congreso Nacional Indígena (México). Mesa de la mañana. 5 de enero de 2009

Don Juan Chávez

 

(Saludo en purhépecha)

 

Buenas tardes, hermanos y hermanas. Pedimos permiso a la comandancia. Comandantes, comandantas, Lupita, Toñita, del Ejército insurgente Zapatista de Liberación Nacional. Del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General.

Hermanos maya de Guatemala, mapuche de Chile, hermana, compañeros de Vía Campesina. Y pido perdón si me faltó enunciar a algún compañero o compañera.

Hermanos, hermanas, compañeros, compañeras, todos. Jóvenes, hombres y mujeres. Organizaciones, colectivos que nos acompañan. Ancianos, ancianas; abuelos, abuelas, de La Otra Campaña, de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, de los pueblos que nos acompañan de la Otra Europa, o de la Otra Asia, sus mensajes profundos con el corazón que escuchamos el día de ayer.

O hermanos y hermanas que no pudieron llegar de África, pero que igualmente luchan por los mismos objetivos: para salvar a este planeta, a esta nuestra madre tierra. Y, para que eso suceda, como ya lo hemos dicho siempre, tenemos que construir otro mundo, pues. Diferente, otro pueblo diferente, otra sociedad diferente. En el que todos podamos construir un futuro mejor. Y que sea posible ese nuevo mundo, en el que quepan muchos mundos.

Pero, para eso, tenemos que destruir, acabar con el capitalismo. Para eso, tenemos que acabar con el modelo neoliberal capitalista y con todos los tentáculos de ese monstruo, de ese pulpo que es el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, o el Banco Interamericano de Desarrollo, el organismo Mundial de Comercio, y todas esas grandes multinacionales o trasnacionales que devoran, que destruyen a nuestra madre tierra y a la madre naturaleza. Y, de paso, van contra la humanidad, van contra la vida, van contra todo, pero todo lo quieren. Por que no se llenan, no se sacian con lo que ya tienen. Sino que van por todo.

Voy a pedir permiso, voy a tratar de leer este documento que no sé si con los lentes que me pongo pueda leer, o ya no pueda leer. Pero vamos a intentarlo. Después, estaremos complementando con algunas experiencias que, dentro de nuestro caminar y a través del oído, o a través de lo que vemos, escuchamos pues, hemos aprendido y pues vamos a ser el esfuerzo de compartir.

La revolución mexicana de 1910-17. Antecedentes. La rebelión maya del Kisteil, en 1761, y Guerra de Castas en Yucatán, 1847. La rebelión de Jacinto Canek, en 1761, por la liberación del yugo español. Esta lucha indígena se realizo en el pueblo de Kisteil, con la unión de los pueblos que estaban alrededor. Esta lucha armada movió los cimientos que, desde entonces, tenían los gobiernos de Yucatán y los hacendados.

Después del asesinato de Jacinto Canek, este pueblo fue borrado del mapa. Y su tierra, nuestra madre tierra fue rociada con sal, para que ya nunca floreciera ningún rastro de vida. Pero, hoy, este pueblo está renaciendo.

La guerra de casta, mal llamada así, pues representa una lucha por libertad y la justicia de los pueblos originarios mayas de la Península de Yucatán, ante la opresión y la esclavitud que ejercían los hacendados españoles en esas tierras. Esta rebelión viene a ser la continuación de la que había encabezado Jacinto Canek. Personas principales de esta rebelión: Cecilio Chi, Manuel Antonio Ay, Jacinto Pat, entre otros. Pero, como muchas de estas rebeliones existieron en todo el territorio nacional, y en todos los pueblos de América.

Decíamos, desde la Isla de la Tortuga o el Amazonas, o la Tierra del Fuego. Último tercio del siglo XIX, la guerra del pueblo yaqui, fueron una serie de conflictos que enfrentó el gobierno mexicano del último tercio del Siglo XIX, contra las tribus yaqui del estado de Sonora. Por la que abierta campaña por parte del gobierno federal, con el fin de colonizar las tierras de los valles del yaqui y del mayo, los enfrentamientos corresponden a la lucha armada más larga en la historia de México. Los yaqui se levantaron con el fin de proteger sus tierras, territorios y derechos. Después de la batalla de Mazocoba, en 1900, en la que murieron muchos soldados yaqui —400—, y en la que los federales tomaron a 800 hombres, mujeres y niños prisioneros. A partir de ese momento, comenzó una feroz deportación de los hermanos yaqui a Yucatán o Cuba, y que se mantuvo de manera constante hasta fines de la primera década del Siglo XX, por 1908.

De esa época, del 73 en adelante, 1873-1910, las haciendas durante el porfiriato, posterior a la muerte de Benito Juárez (1906), huelga en Cananea. Y que no es diferente a lo que sigue sucediendo en Pasta de Conchos, o en algunas otras regiones donde las grandes trasnacionales, las grandes empresas tratan de seguirse apropiando de nuevas concesiones que otorga el mal gobierno traidor, capitalista, de Felipe Calderón. Que continúan otorgando concesiones para que las grandes empresas canadienses o europeas, se sigan apropiando, apoderando, de estos recursos que le corresponden a la nación, pero a los pueblos indígenas.

Programa del Partido Liberal Mexicano con el magonismo. La rebelión de Acayucan, en el estado de Veracruz. Movimiento armado de 1910, en el norte, del General Francisco Villa, entre las diferentes rebeliones o luchas que anteceden a nuestros tiempos. Y que, finalmente, no ha cambiado nada. Pero que esta guerra de conquista, la más larga de las guerras, la sufren nuestros pueblos indígenas. 516 años de guerra de conquista o exterminio en México, o en América, o en muchas otras partes del planeta.

Álvaro Obregón, Carranza, en Sonora; en el sur, Emiliano Zapata en su lucha por la tierra y el reparto agrario. Que la tierra es de quien la trabaja. El Plan de Ayala, 1911, conteniendo la reivindicación de los pueblos indios en su defensa de las tierras y territorios y por una justa repartición de las tierras, por los campesinos y trabajadores agrícolas. Tierra y libertad. La tierra es de quien la trabaja.

1914, Convención de Aguascalientes, apoyada por Zapata y Villa, desconociendo a Carranza como jefe revolucionario. En 1917, Congreso Constituyente en la ciudad de Querétaro, dando paso a una nueva Carta Magna, la Constitución de México. Y, sobretodo, el proyecto de nación, como espina dorsal: el 27 constitucional. Venustiano Carranza es nombrado presidente de la República. En 1919, muere asesinado nuestro general Emiliano Zapata, por los traidores. Teniendo como responsable intelectual a Venustiano Carranza.

La lucha por el poder de los 20 hacia los 40: una serie de asesinatos: de Venustiano Carranza, instruido por Plutarco Elías Calles. Álvaro Obregón asume la presidencia. 26, llegada al poder de Plutarco Elías Calles. 1928, el asesinato de Álvaro Obregón, en plena campaña política. Asesinato que es atribuido a Plutarco Elías Calles. 29, Plutarco Elías Calles funda el Partido Nacional Revolucionario y se asume como Jefe Máximo de la revolución.

1936, otra etapa. 1940, es presidente de la República el General Lázaro Cárdenas del Río. Se instaura el periodo sexenista de la presidencia. Se promueve el reparto agrario y se fortalece el corporativismo obrero y campesino. Expropiación petrolera, reparto agrario, fundación de un nuevo nacionalismo revolucionario, apoyando al exilio español.

Esta parte del reparto agrario, queremos señalar, que teóricamente se pudo entender así, para quienes así lo quieren entender. Pero, en la realidad, jamás se hizo el reparto agrario. O, por lo menos, en la cuestión indígena, o por lo menos en la cuestión de los pueblos indígenas, naciones o tribus, lo que se hizo es que se sembraron los ejidos en los territorios de los pueblos indígenas, naciones indígenas, tribus indígenas, se sembraron los ejidos y no se reconocieron los derechos que plasmaba el Artículo 27 Constitucional, del Constituyente de 1910-17, cuando establecía que los bienes comunales que, de hecho, por derecho, guardaran el estado comunal, los bienes comunales debían de confirmarse y titularse a favor de los pueblos indígenas o comunidades indígenas.

Esto jamás se llevó a cabo, porque se sembraron los ejidos en todo el territorio nacional, favoreciendo en muchos de los casos a los supuestos pequeños propietarios, también camuflajeados de pequeños propietarios que eran latifundistas o eran mexicanos, finalmente, solicitantes de tierras. Y que los constituyeron en ejidatarios en los territorios de los pueblos indígenas. Así pasó en el noroeste, en Baja California, todo el Valle de Mexicali. Y en la península, a los hermanos kiliwa, a los hermanos cucapá, o kumiai, o pai pai, o cochimí, que los desaparecieron, a los pericú, a los pericura que ya también no existen.

En esta parte del territorio nacional, se sembraron los ejidos y, entonces, nunca se confirmaron ni reconocieron los territorios de los pueblos indígenas. Pasó también en el sureste mexicano. La forma de reconocer la tierra —y esto ya fue después en los setenta—, por ejemplo, se emiten las resoluciones presidenciales, pero de dotación. Cuando debían de reconocerse y titularse los territorios de los pueblos indígenas del sureste, como son los hermanos tzeltales, tzotziles, tojolabales, chol, pames, o zoque. Y bueno, éstos jamás… los territorios de estos pueblos indígenas jamás se reconocieron. Sin embargo, se hicieron dotaciones ejidales, en vez de reconocerse los bienes comunales de los territorios de los pueblos indígenas.

Pero, muy extrañamente, después de los cuarenta —y eso pasó en todo el país—, en los sesenta, los setenta, se vienen grandes movimientos sociales, ya estudiantiles, de obreros, de ferrocarrileros, de trabajadores, de campesinos, de indígenas, de estudiantes, en el país. Y se vienen las grandes represiones de los sesentas, de los setentas, ya estando el genocida Luis Echeverría. El traidor, asesino Luis Echeverría.

Y, entonces, curiosamente, en la Selva Lacandona, Pepe Chambor estaba solicitando el reconocimiento de 10 mil hectáreas de sus bienes comunales. Decíamos curiosamente o extrañamente, Luis Echeverría reconoce más de 630 mil hectáreas a favor de los lacandones. Pero no reconoce los derechos territoriales de los hermanos tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles u otros pueblos indígenas de esta región.

¿Cuál era el objetivo de esa política mentirosa, traidora, de despojo? Estaba planeada en el futuro pues para la apropiación de esos territorios tan importantes, por lo que contienen: gas natural. En este momento, la reserva de gas natural más importante del país. Petróleo, o uranio, o las maderas. Y los grandes ríos, pues para la construcción de las represas y la generación de energía eléctrica que, finalmente, tendrían las comunidades o nuestras gentes, nuestros hermanos, en cada una de sus casas un foco, para oír, tal vez la radio, o para tener una televisión y ver los programas del canal de las estrellas.

Por ejemplo, tal vez ése fue el proyecto equivocado, traidor, de Luis Echeverría. Ya venía pues pensándose hacia corto o mediano plazo, después de los asesinatos perpetrados cuando era secretario de Gobernación Luis Echeverría, y después premiado como presidente de la República. Y, posteriormente, se viene una cadena de neoliberales en la presidencia de la República: Miguel de la Madrid, o López Portillo, o Zedillo o el mismo Salinas traidor, que reforma el Artículo 27, llegando así a Fox, a Felipe Calderón —al zorro traidor pues de Fox—.

Entonces, al llegar al gobierno de Carlos Salinas de Gortari, se consuma otra de las traiciones ya características de los gobiernos traidores después de la revolución mexicana, después del proyecto de nación, del movimiento social de 1910-17, las traiciones, los traidores, se siguen sucediendo pues en el poder.

Y así, el 92, Carlos Salinas de Gortari, al reformar el Artículo 27 Constitucional, no sólo afecta a las comunidades indígenas, a las naciones, a los pueblos indígenas, a las tribus indígenas, sino que traiciona al pueblo de México, porque vulnera la soberanía nacional, y abre, agrieta, abre las condiciones para la firma del TLC, el ALCA, el Pan Puebla Panamá, el Plan Colombia, o el Plan Andino, se vienen como torrentes, todos, que responden a los intereses del capitalismo, de los capitalistas, de las grandes trasnacionales, de los grandes grupos financieros.

Y bueno, se consuma la traición y se traiciona a la revolución mexicana, se traiciona pues al pueblo de México. Y se acaban las esperanzas de este país, de esta nuestra patria, de este nuestro México. Y que pensaban echar a andar el Tratado de Libre Comercio en enero del 94. Y fue, justamente, cuando la dignidad, construida y regresada al pueblo de México y al mundo, los hermanos zapatistas con el ¡ya basta! le declaran el ya basta al mal gobierno de Salinas, del traidor Salinas.

A partir de entonces, se viene una nueva época, nuevas condiciones. El movimiento zapatista no sólo abre los caminos o la esperanza del presente o del futuro, no sólo para los mexicanos y mexicanas, sino para los pueblos del mundo. El ya basta nos dio una señal de esperanza, pues, no sólo a los mexicanos, sino a todos los hombres y mujeres jóvenes, niños o ancianos de otros pueblos del mundo.

Y el gobierno endureció su agresión con la guerra. Y hubo necesidad que el pueblo de México, con la responsabilidad histórica que nos ha caracterizado siempre, tuviéramos que desplazarnos a las grandes ciudades, espacios, a las oficinas de los gobiernos, a manifestar nuestro rechazo a la guerra que el traidor Salinas, con su ejército federal, estaba orientando con la muerte, agrediendo con la muerte a los pueblos zapatistas, a los pueblos indígenas del sureste mexicano.

La sociedad civil nacional e internacional no esperó e, igualmente, también dio su voz ante las embajadas en los diferentes países del mundo, de América, de África, de Asia o de Europa u Oceanía. Y se volcó a integrarse en este movimiento para hacer escuchar su palabra y definir su posición. Y, desde entonces, muchos hermanos y hermanas que hemos encontrado otros que lo pensaron de otro modo, y ya no los vemos. Pero otros que, nuevamente, están acompañando este camino hacia un nuevo mundo, hacia un nuevo proyecto de nación, de vida, no de muerte, pues nos volvemos a encontrar ahora en este Primer Festival Mundial de la Digna Rabia.

El cual nos da mucho gusto y que lo saludamos con nuestro corazón, porque compartimos con ustedes, lo mismo que ustedes con nosotros, en esa esperanza de la construcción de un nuevo mundo en el que quepan muchos mundos. Pero, como decíamos, tenemos que destruir el modelo globalizador neoliberal capitalista de muerte, para que nuestro planeta o la madre tierra pueda seguir con vida.

A partir de la firma del TLC pues, entonces, se viene una serie de planes, de proyectos, que se contemplan en muchas reformas por los gobiernos de ultraderecha traidores de Vicente Fox, de Felipe Calderón, y un poco antes de Ernesto Zedillo y del traidor Carlos Salinas de Gortari.

De entonces a la fecha, y agregando las últimas contrarreformas traidoras sobre los energéticos, voy a tratar de leer un listado de contrarreformas que, lejos de beneficiar al país, o a la sociedad, o al pueblo, o a los pueblos indígenas, o a las naciones o tribus, más bien son de invasión, de despojo, de destrucción, de muerte. Y todas se orientan a fortalecer la riqueza de las multinacionales, trasnacionales o empresarios, y que vienen orquestados desde el imperialismo yanqui, o del capitalismo. Y que responden también a los proyectos del Banco Mundial, o Fondo Monetario Internacional, o el Fondo Interamericano de Desarrollo, o la OMC, como decíamos:

La Ley de Biodiversidad para los Organismos Genéticamente Modificados, “Ley Monsanto” o de transgénicos; Ley de Protección al Conocimiento Tradicional; Ley de Minería; Ley Agraria; leyes estatales de derechos indígenas; Ley de Aguas Nacionales; ley de consulta a los pueblos indígenas; Ley de Propiedad Industrial, el reglamento de los conocimientos técnicos de los pueblos indios posibilita su patentamiento; Ley de Productos Orgánicos; Ley de Protección de las Semillas; Ley de la Vida Silvestre; Ley de Acceso a los Recursos Genéticos; Ley de Desarrollo Forestal Sustentable, entre algunos.

Que, aparentemente están muy bien retocados, están muy bien pintados y que, finalmente, tras de estos nombres que les ponen allí, se esconde la mentira, la traición. Porque, con estas leyes, se acentúa pues entonces la privatización de todo y van por todo. Por los minerales, en los que para su explotación y que están las concesiones en poder de las trasnacionales, utilizan el arsénico o utilizan el TNT. Y que son venenos mortales, no sólo para los humanos, sino para la naturaleza. Contaminan el aire, contaminan el agua, los ríos, los lagos o los mares. O las aguas que se encuentran en el subsuelo y que la gente, los animales o las plantas lo tenemos pues que consumir. Y que pues estamos consumiendo veneno, en este caso.

Y bueno, en este sentido va todo. Por el otro lado, la ley de semillas, o la Ley de Protección de Semillas, que no es otra cosa más que el apropiamiento de las pocas semillas que quedan en manos de los pueblos indígenas, las semillas criollas, las semillas que nos corresponden por más de diez mil años, igualmente las quieren que se registren, para que en el siguientes caso se patenten y, nuevamente, vuelvan a caer en el control de Monsanto. Una multinacional que controla más del setenta por ciento de todas las semillas del mundo.

Pero, por el otro lado, igual pasa con la privatización del agua, con las leyes del agua. Más del setenta por ciento de las aguas dulces del mundo, que ya están privatizadas por las grandes trasnacionales Lala, Nestlé y algunas otras. Entonces, lo que están buscando ahora es ver la posibilidad de privatizar el 30 por ciento del agua dulce que queda en el mundo y que éstas se encuentran, en una buena parte o en la parte más importante, en los territorios de los pueblos indígenas. En México, sobre todo, en los estados de Veracruz o Tabasco, o Chiapas, o Oaxaca.

Y bueno, la idea es de construir las grandes represas y, después, las hidroeléctricas o plantas eólicas. Y que, finalmente, esta industria de la electricidad y con lo que... o va a significar con la construcción de las represas, el desalojo de los pueblos indígenas, de las comunidades indígenas. O va a significar, entonces, la venta de la energía eléctrica, también, a otros países, tal vez a Centroamérica. O pondrán un poquito en cada casa, pero no la regalarán, la venderán. Aparte de que desalojarán a las comunidades de los lugares en que se encuentren estas empresas.

Y, finalmente, las ganancias las concentrarán las empresas que tienen la concesión, como es el caso en el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, donde está el proyecto de la construcción de una planta eólica y que está concesionada a una empresa europea. Los hermanos de la región han dicho: hemos manifestado nuestra oposición radical al dicho corredor eólico del Istmo. Y al mega proyecto del Istmo, en general, porque representan dichos proyectos el despojo, el ecocidio y la muerte de nuestros pueblos. El despojo de nuestros territorios.

Pero eso no sólo es allí. Está el Plan Mérida, que significa también la militarización, con el pretexto del control del crimen. Le ponen mil nombres cuando, en realidad, los criminales están incrustados en las propias estructuras de los gobiernos federal, estatal o municipal. Y que, bueno, lo que quieren es garantizar la infraestructura de las grandes trasnacionales que piensan establecer y que ya invaden y que se están apropiando los litorales de la Península. Pero que este proyecto no queda ahí, va para Centroamérica, va para Sudamérica.

Pero, pro el otro lado, también, la Escalera Náutica —o sea, de esquina a esquina, del sureste o del sur-sureste hacia el noroeste—, la Escalera Náutica, o el Mar de Cortés, en Baja California, donde contemplan también la construcción de muchos campos aéreos, de hoteles, de restaurantes, o de espacios para diversión, de casinos. Y que, pues igualmente, van a despojar de nuestros territorios a las naciones, tribus indígenas, como es el caso de los hermanos comca’ac, de la Nación Comca’ac, los seris, en el que le quieren expropiar o invadir, o despojar, de la Isla del Tiburón, que es el corazón del comca’ac.

O como pasa en Baja California, con los hermanos kumiai, kiliwa o cucapá, en el que con la regasificadora les están atravesando su territorio, destruyendo los lugares sagrados por todos lados, sin ninguna consulta, sin pedir permiso. Y que no sólo van a destruir, o están destruyendo los territorios o los pueblos indígenas del noroeste, sino que corren el mismo riesgo de muerte las ciudades de Ensenada, o algunas otras ciudades cercanas, pueblos, o comunidades o ejidos.

Pero igual pasa en la Península hacia el sur, donde las multinacionales ya se apropiaron de todo el litoral, tanto del golfo, tanto en el Pacífico, y están construyendo hoteles, restaurantes, campos de golf, de empresas extranjeras, apoyadas siempre por el traidor presidente de ultraderecha, capitalista, servidor del capitalismo, de Felipe Calderón.

¿Qué está pasando en Baja California? Que están desintegrando o desapareciendo, ahora, a los ejidos. Antes, pues, desaparecieron a los pericú, pericuras o cochimí —sembraron ejidos—. Ahora, están desapareciendo a los ejidos. Y está pasando lo mismo aquí, ahora, en el territorio zapatista. Donde el traidor Felipe Calderón y el traidor gobernador Juan Sabines han formado una organización criminal, paramilitar, OPDDIC, entrenada por el ejército. Y que está dividiendo a los ejidos. Y está reprimiendo, están agrediendo a los hermanos zapatistas. Con la complicidad de los presidentes municipales priístas, o panistas o del PRD, o del mismo gobernador Juan Sabines, traidor criminal del PRD en esta región.

Pero no sólo en la zona zapatista. También en los ejidos priístas, donde asesinan a hermanos indígenas, para despojarles de sus centros ceremoniales. O por apropiarse de los bosques, como en el Cerro del Huitepec. O donde quieren privatizar el agua, siempre, con los proyectos neoliberales capitalistas, encabezados por los gobiernos priístas o perredistas traidores del estado.

Y donde quiera que volteemos, o vayamos, encontramos que este tipo de problemas es igual en todas partes. Si es en Michoacán, la Siderúrgica Lázaro Cárdenas está concesionada a la India, más del 40 por ciento del capital es extranjero. Y seguro que tienen algunas acciones otras trasnacionales. Y, tal vez, tras de todo esto pues están los grandes ricos, vendepatrias, que solamente son como prestanombres, como Carlos Slim, que compra concesiones, o compra empresas y luego las vende a las trasnacionales o a las multinacionales extranjeras.

En Zacatecas, en la parte centro del país, o San Luis Potosí, desaparecieron a los pueblos indígenas náhua, o chichimeca, o huachichil, o algunos otros pueblos en el estado de Hidalgo. Están por desaparecer o extinguir algunos pueblos indígenas, también en Oaxaca, como los chatinos. O, en la parte alta de la mixteca en Guerrero, como han sido reprimidos la Radio Ñomndaa. Y en ninguna parte falta entonces la política de muerte neoliberal capitalista de este gobierno de ultraderecha de Felipe Calderón.

La guerra de exterminio no pues ha terminado, desde que empezó en 1492. Después de 516 años, sigue la destrucción, sigue la agresión de los pueblos indígenas, pero no sólo de los pueblos indígenas, del pueblo de México, con las contrarreformas traidoras, que están entregando los recursos del país. La soberanía nacional destruida, y al arbitrio de los intereses de las grandes trasnacionales de los neoliberales o capitalistas, sobre todo de Estados Unidos, Canadá, o algunas otras naciones europeas que están involucradas en estos proyectos neoliberales, capitalistas.

El problema es que no es, entonces, sólo de pueblos indígenas. Es pues, el problema en contra de nuestro país México. Van contra todo: contra la vida, contra la salud, contra la educación, contra la alimentación, contra nuestros modos de producir. Y el problema tampoco queda ahí: es en Centroamérica, es Sudamérica, es Norteamérica, como lo decíamos al principio. Pero va más allá: es en Oceanía, es en Europa, es en Asia, es en África.

A raíz de estas crisis que ya se señalaron y que resultaría muy repetitivo volver a retomar algunas cuestiones sobre las diferentes crisis que existen en el país, o en el mundo, han originado que, en forma preocupante, desesperada o masiva —que no nos gusta esa palabra, porque pertenece al corporativismo—, nuestros jóvenes, hombres y mujeres, de edad que pueden trabajar o producir, emigran por miles o millones a los Estados Unidos. Los hermanos de Centroamérica tienen que sufrir un doble maltrato para poder llegar a los Estados Unidos: primero, las policías de Migración, la PFP o el ejército, los reprime o los encarcela en nuestro territorio, cuando pasan.

Cuando son parte nuestro: los mayas son hermanos de los mayas. Los mayas son hermanos nuestros, y nosotros somos hermanos de ellos. Y antes había un tránsito de libertad. Yo recuerdo que llegaban de Centroamérica muchos hermanos y hermanas, a las grandes fiestas que se hacen en la Basílica. O los encontrábamos en cualquier otra parte. Y había un libre tránsito. Ahora no. Después, son reprimidos, maltratados en las fronteras de los Estados Unidos.

Pero no queda ahí la emigración. Los hermanos de Sudamérica emigran a Europa: a España, o emigran a Francia o a Italia, o a algunos otros países. Encuentran hermanos humanistas allá que les dan cobijo, que los reciben con las manos abiertas, les dan su espacio, les orientan, se solidarizan y, finalmente, tienen una esperanza de poder encontrar un medio de sustento en aquellos países.

Pero no así los malos gobiernos capitalistas, que son racistas, que se han apropiado de todo y que, allá, ha pasado tal vez peor de lo que nos ha pasado en México o en América, cuando desintegraron totalmente, en muchos países europeos, a los campesinos y los integran en las armadoras, en las maquiladoras, en las grandes industrias. Y han desintegrado, no sólo culturalmente los pueblos originarios de Europa, o de campesinos, sino que físicamente se han destruido las estructuras de los pueblos o comunidades de aquella parte de Europa.

Pero bueno, están las luchas, están las resistencias y la rabia que viene de mucho tiempo de lucha de hermanos y compañeros que los encontramos en los barrancos, en los bosques, en el campo, en los cerros, de algún modo resistiendo y proponiendo nuevas formas de resistencia. De campesinos, de jóvenes, solicitantes, sobre todo, de tierra. Y que siguen cultivando las semillas propias, originarias, que heredaron de sus padres, abuelos, de ocho mil años, de los hombres del trigo de la Mesopotamia. Pero bueno, ahí están las luchas.

Están también las grandes emigraciones de África hacia Europa. Y bueno, los grandes problemas de Asia, las grandes represiones. Y la guerra de exterminio no termina ni en México, ni América, ni en Europa, ni en África, ni en Asia, ni en Oceanía. Actualmente, tenemos esa agresión inhumana del sanguinario Israel en contra de Gaza, del pueblo palestino. Que condenamos esa agresión. No olvidando que los hermanos de Oaxaca siguen siendo reprimidos, como pasa en otros pueblos de América, o de México, o de otras partes del mundo.

Pero, ante este fenómeno de muerte del capitalismo, y con la seguridad y la claridad de que lo vamos a derrotar. Y que sí es posible construir otro campo, otra comunidad, otro pueblo, otra nación, otra tribu, otra América u otra Europa, otra Asia, otra África, otra Oceanía. Es posible. Pero tenemos que destruir los modos feudales de muerte del capitalismo. Y crear otro modelo de vida, diferente, humanista, que respete a la humanidad y que respete a la naturaleza.

Para ello, los pueblos originarios de México y del continente y del mundo, siempre hemos demostrado a la humanidad con el respeto a la humanidad misma y a la naturaleza misma. O sea, que respetamos a la madre tierra. Y nuestras leyes, de los pueblos indios, naciones o tribus, son más grandes que las leyes mentirosas o traidoras de los Congresos de la Unión, de las Cámaras de Diputados, o de las Cámaras de Senadores de este país, o de los legisladores de cualquier parte del mundo, Las leyes de los pueblos indígenas se respetan. Las leyes de los pueblos indígenas son sagradas. Por eso, no se pueden modificar. Y por eso no se venden.

Por eso es que no se vende la tierra, la madre tierra, porque en la concepción de los pueblos indios, le pertenecemos a nuestra madre, a nuestra madre tierra. Y el aire es sagrado, por eso no se puede vender. Y el agua es sagrada. Entonces, se ha demostrado también, con una lucha de resistencia, con una forma propia de vida, a partir de la defensa de los territorios que seguimos poseyendo, desde antes de la época colonial, desde antes de 1492, los territorios siguen poblados, siguen juntos con los pueblos indígenas, con las naciones, con las tribus.

Sólo queremos construir un nuevo modo de vida, un nuevo país donde haya respeto. Donde a la mujer se le respete. Donde a las niñas, a los niños, a los jóvenes, a los hombres y mujeres, a los trabajadores, a los abuelos, abuelas, sin distingos de nada, nos respetemos. Y que respetemos, o respetemos sí, a nuestra madre la tierra.

Con lo que nos da fuerza y seguridad no sólo de resistir otros 515 años —que no nos vamos a esperar a que eso suceda—, 516 o más. Sino que urge que, ahora, con ustedes: con hombres y mujeres que vienen de otros pueblos del mundo, y que luchan por la humanidad y contra el capitalismo, y porque sea posible ese otro nuevo mundo en el que quepan muchos mundos, los pueblos indígenas seguimos vivos.

Y nuestro sustento, nuestra fuerza que nos ha permitido seguir siendo lo que somos, con nuestros maíces. El maíz es nuestra sangre. El maíz es nuestra vida. Es la niña, el niño maíz. Es el joven, la joven maíz. Es la hermana, el hermano maíz. Es el padre y la madre maíz. Es la abuela y es el abuelo maíz. Somos pues los hombres de maíz que, igual que la humanidad, son de todos los colores de la tierra, porque nos nacimos de la tierra, con todos los colores que somos. Y, entonces, nuestro maíz, que es nuestra vida, los hombres de maíz está representado en cada uno de los colores del mundo.

Y que le entregamos a la niña Lupita, a la niña Toñita, al Subcomandante Insurgente Marcos, a las autoridades de las Juntas de Buen Gobierno, a los Caracoles, al Comité Clandestino Revolucionario Indígena del Ejército insurgente Zapatista de Liberación Nacional-Comandancia General. Para que ahora, juntos, con los pueblos indígenas y ustedes hombres y mujeres que estamos en la construcción de un nuevo mundo en el que quepan muchos mundos, los defenderemos contra el monstruo de Monsanto, del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del Fondo Interamericano de Desarrollo, de la OMC, de las grandes multinacionales, que quieren apropiarse de todo.

Que no podrán apropiarse de nuestra vida o de la humanidad. Y que seguiremos manteniendo con vida a nuestra madre tierra. Y entonces, le pedimos al Ejército insurgente Zapatista de Liberación Nacional que, junto con ustedes y nosotros y ellos, defenderemos este maíz heredado por los primeros dueños, pueblos indígenas, primeros dueños y originarios de nuestros territorios, de este maíz de origen, de más de diez mil años.

Gracias.