Documentación histórica

Coordinadora Nacional Indígena y Campesina-CONIC (Guatemala). Mesa de la mañana. 5 de enero de 2009

Compañera Dolores Sales

 

(Saludo en mam)

 

Saludo al pueblo hermano chiapaneco.

Saludo a la Comandancia General.

Saludo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

 

Gracias por permitirme estar acá, aprender y revitalizar mi digna rabia. Celebro los 25 años de aniversario, celebramos también los 15 años del levantamiento del EZLN.

En esta mañana, voy a compartir con ustedes nuestras luchas del pueblo maya, pueblo indígena de Guatemala. Somos una organización que se llama Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (CONIC), que lo integramos hombres y mujeres que pertenecemos a los pueblos indígenas y campesinas mayas del pueblo Ixil, Mam, Kekchí, Kakchikel, Tz’utuhil, Poptí, Kanjobal.

Nos hemos organizado como pueblo, porque hemos tomado conciencia, hemos abierto nuestros ojos, de que también somos seres humanos pensantes, que sentimos y razonamos. Por eso, hemos decidido luchar por la recuperación de nuestra madre tierra y también defender lo poco que nos queda a lo que llamamos territorio. Para nosotros, los pueblos que cohabitamos desde tiempos inmemoriales de este continente Abya Yala, decimos que la tierra tiene un gran significado. Así pues, que para el pueblo maya tiene estos significados.

La tierra para nosotros es nuestra madre, porque de ella venimos. En el Popol Vuh encontramos lo siguiente: “se juntaron, llegaron y celebraron concejo en la obscuridad y en la noche y luego buscaron y discutieron y aquí reflexionaron y pensaron. De esta manera salieron a luz claramente sus decisiones y encontraron lo que debía de entrar en la carne del ser humano. De Paxil, de Cayalá, así llamados, vinieron las mazorcas amarillas, las mazorcas blancas, así entró el maíz en la formación del hombre, por obra de los progenitores”.

Como vemos, el creador y formador creó nuestros primeros padres y fueron hechos de maíz y el maíz viene de la tierra. Por lo tanto, nosotros venimos de la tierra. La tierra somos nosotros, porque de ella venimos y a ella volvemos, ya que de los frutos nos alimentamos y la tierra nos produce todo lo que necesitamos. La tierra como elemento central de nuestra identidad maya, por lo que debemos rescatarla y defenderla.

La tierra es nuestra casa, porque nos protege del frío, de la lluvia, del aire y del calor. Por ello debemos de cuidarla y no dañarla, la tierra es un bien para la vida y para convivir con ella de manera equilibrada. Si la tierra para nosotros es sagrada, entonces ¿por qué se han desatado guerras y conflictos bélicos, en donde muchos pueblos han desaparecido? Porque las naciones siguen disputando el control sobre la tierra y las riquezas que en ella contiene. Como pueblos hemos sufrido una y otra vez el despojo, saqueo violento que se nos impone.

Es necesario entender porqué las causas del despojo que hemos sufrido, y tiene que ver justamente con la concepción del mundo que tienen las sociedades occidentales. En otras palabras, la forma de comprender y ver la vida, que se basa en el pensamiento en que el hombre es superior a todo. Al creerse superior no le interesa más que su bienestar personal, sin importar los daños que cause hacia otros, principalmente a la madre naturaleza.

Cuando empezaron a imponer la propiedad privada, unos cuantos han acaparado la tierra y se han adueñado de nuestros bosques y de los bienes naturales, de la mano de obra, de la riqueza que la tierra tiene, para la producción agrícola, explotación de bosques, minerales como el oro, la plata, el níquel, el petróleo y otros bienes.

Durante muchos años, grandes imperios del mundo se han enfrentado con guerras que han dejado millones de muertos. Naciones se han apoderado de tierras y territorios de pueblos enteros, delimitando fronteras territoriales. La tierra sigue siendo un bien que satisface la necesidad del ser humano, un bien que está siendo desgastada y destruida rápidamente. Han convertido a la tierra en una mercancía que se compra y se vende en el mercado, para generar ganancias que sólo benefician a unos cuántos y han generado pobreza y miseria para la mayor parte de la población.

En la escuela se nos ha enseñado que hubo una conquista europea, sin embargo, lo que hubo fue realmente una invasión y saqueo a las riquezas de nuestros pueblos, que nuestros pueblos poseían. Nos hacen creer que esta historia pasada y que vivimos en un mundo civilizado y moderno. Pero no, aún estas prácticas de saqueo lo estamos viviendo hoy en día. Dichas prácticas vienen disfrazadas de políticas de desarrollo con el nombre de Tratado de Libre Comercio, Acuerdos de Asociación, Planes de Inversión, políticas dirigidas contra el narcotráfico y el terrorismo. Impulsado por el gran capital, que hoy en día está en crisis y derrumbándose, los Estados Unidos de Norteamérica.

Estamos sufriendo un despojo sutil y civilizado, ya que cuando llegan en nuestras comunidades ofreciendo proyectos de desarrollo que llevarán la energía eléctrica, construirán los caminos, diciendo mentiras que ellos trabajan por el desarrollo de nuestras comunidades. Si antes, cuando los civilizadores llegaron a nuestras tierras y comunidades, nuestros ancestros fueron despojados de las tierras más ricas en producción agrícola y los pueblos fueron arrinconados en los cerros y montañas, donde supuestamente la tierra no es fértil y productiva. Desde entonces, abandonados y olvidados en la miseria y la pobreza. Pero hemos sabido sobrevivir y convivir con la madre tierra y los bienes.

Siglos después, nuevamente somos perseguidos por la ambición de la riqueza de una élite. Esta vez llegan tras los metales preciosos que las comunidades aún poseen. Después de haber saqueado y dejado infértil las tierras que eran ricas en vocación agrícola. Con el nuevo saqueo hacia nuestras tierras y territorios, nuestros pueblos están siendo objetos de diferentes problemas y conflictos, enfrentamiento entre unas comunidades con otras. Las empresas trasnacionales han llevado el divisionismo en nuestras comunidades. Han comprado líderes, han perseguido líderes y lideresas que luchan y defienden los bienes naturales.

Las comunidades tienen una serie de demandas penales por las leyes que protegen a las trasnacionales. Los ríos están siendo contaminados por los químicos que utilizan las empresas mineras. Las empresas están engañando a las comunidades, comprándole la tierra a bajo costo. Hay desplazamiento de comunidades por la presencia de las empresas mineras. Hay pérdida de valores y prácticas comunitarias. Ha habido aumento en la migración, principalmente de hombres en búsqueda de trabajo hacia Norteamérica. Enfrentándose ante prácticas racistas y excluyentes, víctimas de explotación laboral con salarios injustos. Todo ello ha provocado desintegración familiar. La violencia está presente en las comunidades.

Este es el modelo de desarrollo que nos ofrece la industria minera. Un modelo que sólo es para unos cuantos, que está llevando a la pobreza y hambruna a pueblos enteros. Es necesario poner un alto a este robo ilegal e ilegítimo.

Como pueblos originarios tenemos el legítimo derecho de luchar por lo que se nos fue arrebatado, sin nuestro consentimiento. Es necesario recuperar nuestra madre tierra, porque de ella dependemos, de ella depende nuestra vida. Ningún pueblo del mundo ha vivido sin depender de la tierra. En este contexto, la lucha por la tierra y el territorio lo dirigimos en dos direcciones: Uno es la lucha por recuperar y rescatar las tierras que se nos fueron arrebatadas. La otra lucha la estamos haciendo en defensa del territorio y los bienes naturales, de lo poco que nos queda. En esto, los pueblos están llevando a cabo esta lucha en todo el continente.

Luchamos porque en diferentes espacios, también en la casa, en la comunidad, en la organización, en la legislación, se avance la participación de la mujer. En donde se busca la igualdad de derechos, la equidad en las responsabilidades, haciendo énfasis en que los hombres y mujeres somos iguales, pero diferentes. Luchamos por la reconstrucción de nuestra cultura, ya que los conocimientos y la sabiduría de los abuelos y las abuelas que aún quedan en las comunidades, sobre el tiempo, sobre la vida, sobre las señales de la naturaleza, de los animales, las señales del viento, las montañas, de los ríos. Las señales de todo aquel que hable y que existe en este mundo.

Luchamos por nuestros derechos que han sido negados y arrebatados. El derecho a una educación con pertenencia cultural, a la salud, a la alimentación, a la vivienda a la espiritualidad propia, el derecho de pensar, el derecho a hablar, el derecho a respirar, el derecho a soñar, el derecho a amar, el derecho a odiar. Todos estos derechos son los que nos hacen seres humanos. Con estas luchas que en la organización impulsamos buscamos transformar la realidad en que vivimos, buscando un modelo de vida en donde quepamos todos y todas. En donde prevalezca la justicia social económica y ambiental, el equilibrio, la complementariedad, la dualidad, el respeto a un mundo para todos y no sólo de seres humanos. Como parte de los principios de nuestra cultura maya.

Nuestros logros y retos

Con bastante preocupación, también compartimos con ustedes algunos logros que hemos tenido en la organización, desde que hemos nacido, que vamos ya de los 16 años en la organización.

Los académicos, los analistas y los mismos dirigentes populares han dicho una y otra vez que en Guatemala no hay movimiento social, no hay organización de base, que sea alternativo al modelo neoliberal. No sabemos si es cierto o no. Lo que sí sabemos y lo que sí es cierto es que en Guatemala hay una realidad, una historia del pueblo, de los pueblos indígenas en donde recién hemos salido de una guerra interna, un conflicto armado que dejó más de 150 mil muertos, miles de desaparecidos, decenas de comunidades enteras borradas del mapa, con una política de tierra arrasada.

Hoy día, aún prevalece el miedo a la organización, a luchar por los derechos, porque entonces se nos acusa de guerrilleros o, peor aún, de terroristas, cuando protestamos contra lo que nos afecta. Los que oprimen al pueblo han firmado y ya entró en vigencia un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, donde daban la esperanza que traería el desarrollo a nuestras comunidades. Sin embargo, agudizó la economía campesina. Se han privatizado todos los servicios, han militarizado al país con la justificación de luchar contra el narcotráfico y la violencia de pandillas o maras, que luego lo militares están listos para reprimir cualquier lucha y protesta del pueblo.

Ante todo ello, hemos logrado, por medio de ocupación de fincas privadas, quitar de la mano de terratenientes 116 fincas en 15 a 16 años, que han sido entregadas en las manos de campesinos, por medio de la presión y, muchas veces también, de la negociación con los gobiernos y autoridades.

Las comunidades siguen luchando, seguimos luchando, por nuestros derechos, como lo hemos demostrado en las consultas comunitarias que hemos hecho para rechazar los proyectos de explotación minera. A pesar de que las leyes y autoridades dicen que son ilegales. Pero son válidas y legales para nuestras autoridades comunitarias ya que es nuestra decisión.

En este Festival Mundial de la Digna Rabia, no debe ser solamente de debate, de ideas, de pensamientos, de sentimientos. Sino para buscar alternativas. Sino debe ser para sumarnos a las alternativas que están en marcha, y que los pueblos indígenas han hecho su parte. Sí se puede derribar el sistema capitalista de muerte. Los pueblos indígenas en más de cinco siglos aquí estamos, con nuestra digna rabia.

Los seres humanos no debemos ser tan egoístas, pensando solamente en nuestros derechos, en nuestro bienestar. Sino debemos pensar en los derechos de la madre tierra, en los derechos de los animales, en todos los elementos con quienes coexistimos porque debemos salvar el planeta. El pueblo indígena sigue una lucha, como lo ha hecho de mil maneras, sigue con su rabia y no descansará y compartimos con ustedes unas consignas de nuestra organización:

¡Nuestros abuelos dijeron: esas tierras son nuestras!

¡Por la madre tierra, la lucha sigue!

¡La tierra no se vende ni se compra, se recupera!

Muchas gracias.