Documentación histórica

Red Mexicana de Trabajo Sexual (México). Primera mesa de la tarde: La brutalidad sexual del poder y la Otra Sexualidad. 4 de enero de 2009

Susana:

Bueno, con todos estos aplausos y lo que hemos escuchado de las compañeras creo que, como mujeres, nos falta mucho que hacer, pero esos cabrones no nos van a hacer agachar ni sentirnos mal. Al contrario, creo que eso nos da mucha más fuerza para seguir peleando y no quedarnos calladas.

Nosotras y nosotros venimos de la Red Mexicana de Trabajo Sexual que está conformada por 29 grupos en toda la República Mexicana. Unas como asociaciones civiles, otras como cooperativas, otros como grupos, otros como colectivos. Pero antes de empezar y de presentarles a nuestras compañeras y compañeros, pues les mandan muchas felicitaciones las compañeras de trabajo sexual de toda la República. Ellas también son adherentes, ellas al igual que ustedes han sufrido miles de violaciones, de golpes, de despojo hacia las calles, que es donde trabajan y, bueno, esto yo creo que nos hace muy fuertes.

Buenas tardes a todos y a todas, les agradecemos la invitación al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Y la invitación de estar aquí con todas y todos ustedes, cuando nos llegó, pues casi que me vengo en seco, fue un orgasmo que sentimos y no quisimos que nunca terminara. Los queremos mucho a todas y a todos, hemos aprendido también mucho en este andar, y pues el cuerpo también es una manera de manipularnos y de dejarnos calladas o de sentir placer.

Nosotras nos burlamos de nosotras mismas y nos burlamos de todo lo que es la sexualidad, la sexualidad —como dije—, el cuerpo debe ser libre, disfrutarlo, hacer el amor. Como también disfrutamos comer, porque todos comemos y todos cojemos ¿o qué no? Ya ven cuántos padres no dicen que se echan a los niños y nadie dice nada. Si nosotras estamos bien con nosotras mismas, pues vamos a estar bien. Pero si en nuestra sexualidad hay algo mal, también lo vamos a reflejar.

La sexualidad es otra manera de controlarnos. Si disfrutamos, nos dicen que somos pecadoras, y es mal visto por la sociedad, pero si pones un diezmito, lo olvidan. O si formas parte de la clase alta, pues eres la señora del gobernador o del presidente —pues ya ven don Fox— Martita, su esposo, hasta donó a la señora ¿no? Esto también nos dice que la prostitución ahí se lleva a cabo, porque en el trabajo sexual no, señores. El trabajo sexual es tan digno como cualquier otro trabajo, se cambia un servicio a cambio de un dinero.

Ni como ahora ellos lo quieren adornar: Sexoservidoras, ¡oh que elegancia! —para ellos— No estamos... ya la época de la servidumbre acabó y la vamos a tumbar, por eso estamos aquí.

Bueno, pues pasamos a que pasen todas las compañeras y compañeros de la Red Mexicana de Trabajo Sexual por favor, adelante. Antes que eso les vamos a hacer un show travesti, que lo quisimos abrir con esto porque también dentro de aquí hay mucha discriminación compañeras y compañeros. Cuando fueron las dislocadas o algunos eventos que las compañeras hacen todo un arte y una cultura de esto, imitando a artistas y burlándonos, porque no es tanto de eso, pues hubo compañeros decían que cómo esas chingaderas eran cultura. Pues aquí les vamos a demostrar que es la otra cultura, del colectivo “Talonearte” de la Red Mexicana de Trabajo Sexual. El CD por favor, la cinco.

(...)

Entonces, ya vieron: esto forma parte del trabajo de las compañeras que nosotros comúnmente les llamamos “vestidas”. Vestidas, porque son hombres que se visten de mujeres, ganándose la vida día a día. Y que muchas veces cuestionamos que están ahí, porque ganan mucho, porque son las del tacón dorado, cuando ni siquiera muchas de las compañeras y compañeros tienen para zapatos. Y muchas de las compañeras se las roban de las comunidades más pobres que son todas nuestras comunidades indígenas.

Pues también ya pasamos, pasa nuestra compañera Rosa Isela Madrid que pertenece a Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer. Va a ser una mesa muy larga, tan larga es la del Ejército Zapatista, porque todo es horizontal, aquí nadie manda, todos somos iguales. Pasa la compañera María de la Cruz Jaimes del colectivo feminista Cihuatlahtolli, de Orizaba, Veracruz. Pasa el compañero Jairo Guarneros Sosa del colectivo feminista Cihuatlahtolli. Pasa la compañera Luz Rivera del Consejo Nacional Urbano y Campesino (CNUC), de Tlaxcala, pasa el compañero Mauricio Ángeles García del colectivo “Miserables Libertarios” del Bloque Popular Revolucionario, de Morelos. Pasa Patricio Aparicio Morales del colectivo “Miserables Libertarios” del Bloque Popular Revolucionario, mejor conocido como el charquito, un poco sucio pero ahí viene. David Avendaño Krisna que ahorita se va a integrar con nosotros que forma parte de la Red Mexicana, ella es parte pionera desde que empezó esto y Jaime Montejo de Brigada Callejera y es el responsable de todo lo que vemos en los medios de comunicación, de Noticalle.

 

Rosa Isela Madrid:

Buenas tardes compañeros, les voy a decir un poquito cómo surge la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Esto surge porque un grupo de colectivos y personas nos dimos cuenta de que había mucha violencia ante lo que era el trabajo sexual. Muchas compañeras no se atrevían ni a decir que trabajaban como trabajadoras sexuales, porque eran mal vistas por todo mundo. Y, mucho menos, para enfrentarse a las autoridades.

Cuando nosotros iniciamos nuestro recorrido por la República, y fuimos escuchando a las compañeras nos dimos cuenta de que era la misma cosa, pero disfrazada. Pero esto sirvió porque las luchas que algunas habían ganado en la defensa de la calle sirvió para que otros grupos se dieran cuenta de que sí se podía, sí se podía enfrentar el poder y por ello se formó la Red. No voy a abundar mucho, porque tenemos poco tiempo, sólo voy a resaltar que a partir de ello se hicieron encuentros nacionales de trabajadoras y trabajadores sexuales en donde ellas mismas discutían la problemática. Y lo más importante era sacar las tareas de cómo poder resolver esas problemáticas sin necesidad de que otras personas vinieran a solucionarles la vida, como las autoridades y demás.

No se buscaba que las autoridades solucionaran, sino que fueran parte de la negociación para que ellas pudieran seguir en la calle, ya que muchas de las luchas se dan porque ellas prefieren la calle. Porque el estar en un bar, en un centro nocturno es doble, triple, muchas veces más explotadas, porque toda la ganancia va para los dueños. Sólo sirve para que los hoteleros, para que los dueños de los bares, para que los dueños de las piqueras, de los restaurantes, se enriquezcan. Pero ellas no tienen ningún beneficio. Si alguna vez se enferman, solamente ellas saben cómo salen adelante. Hoy día, se puede decir que ya ellas mismas se están organizando colectivamente para formar cooperativas, y eso les garantice tener mejores condiciones de vida.

Resalto mucho que el primer encuentro, después de muchas reuniones, el Primer Encuentro Nacional se da en 1997. Mucha de la gente recordará que ese primer encuentro muchas compañeras salieron encapuchadas como los compañeros del Ejército Zapatista. Y no porque no les gusten su rostros, sino porque solamente esa voz se puede escuchar muchas veces sin saber la identidad. Ellas esconden la identidad porque tienen familia, porque muchas de sus familias no saben que trabajan en lo que es trabajo sexual. Y muchas salieron, en ese primer encuentro, con los rostros cubiertos.

Pero mucha de la prensa morbosa —que espero que lo que hoy día la prensa esté aquí, den una buena respuesta a lo que se está sucediendo. Basta ya de amarillismos, basta ya de que la prensa utilice a las trabajadoras sexuales como nota de primera plana pero en sección roja— Y bueno, este primer encuentro que se da, se forma lo que es una proclama pública donde sale la Cartilla nacional de derechos humanos de los y las trabajadoras sexuales.

En el 98, se da un segundo encuentro nacional donde se hace una crítica a la aplicación de las directrices internacionales de VIH y SIDA y Derechos Humanos, con las oficinas del alto comisionado de los derechos humanos. Ya que, por ejemplo, aquí en México, la prueba de detección de VIH la utilizan para extorsionar y explotar a las trabajadoras sexuales. No la utilizan como una manera de detección y de prevención, sino como una manera de extorsión y explotación.

En el 99, en el Tercer Taller que se da, sale la Agenda Nacional de las Trabajadoras Sexuales. En el 2000, el Tercer Encuentro de la Red Mexicana de Trabajo Sexual se elabora una iniciativa de políticas públicas no discriminatorias, ante la propuesta de reconocer a las trabajadoras sexuales como trabajadoras no asalariadas.

En el 2001, en el Cuarto Encuentro Nacional de la Red Mexicana de Trabajo Sexual se da un quinto taller de presencia ciudadana impulsado por la organización y se empieza a hacer más notorio con marchas y se empiezan a impulsar las marchas de la diversidad sexual en estados donde nunca antes se habían hecho, para hacer visible que también existen los otros, los que, de alguna manera, mucha gente los tacha de putos, homosexuales, pero simplemente son otros gustos que debemos respetar.

En el 2002 se da el Encuentro Nacional de la Red Mexicana de Trabajo Sexual en Querétaro y de ahí seguimos hasta 2006, que quiero destacar todos los años hubo encuentros. En el 2006, quiero destacar que es donde la organización hace público la Red Mexicana de Trabajo Sexual, donde nos hacemos adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona a través del pronunciamiento sectorial de “La esquina es de quien la trabaja”. Y, a partir de ahí, seguimos con La Otra. Seguimos con el plan sexenal de 2007-2011 en la resistencia y dignidad.

Dentro de la Otra Sexualidad queremos decir que la cultura capitalista recurre a muy variadas estrategias en su guerra contra el Eros. Destacaremos tres, entre las más sutiles que utiliza: una que es la banalización de la sexualidad. Dos: la siembra prematura a través de la pornografía que utiliza con los niños. Y tres: su alianza con las fuerzas religiosas que atrofian el gozo de la sexualidad.

Pero bueno, hoy aquí hablamos de la otra sexualidad. La construcción de una cultura erótica que contribuya a mirar un poco la explotación del hombre y de la mujer, es en sí misma anticapitalista, introduce el gozo del otro, el otro que, en la lógica de Eros, ya no puede ser objeto de propiedad ni de opresión. En una frase colectiva consensuada al máximo en la Red Mexicana de Trabajo Sexual: queremos luchar para que las causas que generan la explotación sexual comercial infantil se erradiquen. Gracias.

Y bueno, también quiero decir —y con esto termino— que esto significa que mientras sigamos reproduciendo las relaciones sociales capitalistas, seguiremos alimentando el crecimiento del sexo comercial en sus diferentes modalidades, como mercancía emblemática del capital trasnacional.

Nuestro papel como adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y activistas de La Otra Campaña convocada por el EZLN es desestructurar al capital en nuestra cotidianidad. Promover relaciones de comercio justo. La igualdad entre los hombres y las mujeres. El respeto a la diversidad sexual. La organización autónoma y sostenible de la clase obrera para expropiar los medios de producción a la burguesía y a las trasnacionales. La generación del poder popular. La defensa de nuestros territorios, barrios, colonias y fuentes de trabajo. Y la coordinación de esfuerzos locales en toda la República contra la represión, el despojo, la explotación y la discriminación de que somos objeto la clase trabajadora en general y en el sector de trabajo sexual en particular. Unamos nuestras rabias compañeros. Gracias.

 

María de la Cruz Jaimes:

Cihuatlahtolli quiere decir palabra de mujer en náhuatl. Bueno nosotras tenemos más de diez años de estar constituidas como una organización que apoya los derechos humanos de las mujeres. En esta sociedad misógina en la que vivimos, es un trabajo bastante arduo.

Y bueno, cerca de ocho años trabajando con trabajadoras sexuales cuando todas las feministas nos criticaban y nos decían que cómo era posible que si éramos feministas apoyáramos a trabajadoras sexuales. Nos criticaban y condenaban nuestra labor, pero nos hicimos una pregunta y dijimos: nosotras estamos por los derechos humanos de las mujeres y ellas son mujeres. Y están siendo violentadas, están siendo agredidas, la policía las está deteniendo constantemente, las violan, las golpean, tenemos que entrarle ahí porque es nuestro principio por el que nosotras decidimos empezar a luchar.

Y así empezamos a trabajar con ellas —es poco el tiempo que tengo no puedo platicarles mucho de ello—, pero hay algo que yo quisiera decirles que —a lo mejor estoy equivocada— dentro de La Otra Campaña, creo que nos hace falta construir la equidad de género. Que somos anticapitalistas, ante todo, pero también tenemos que ser antipatriarcales. Compañeras y compañeros, la equidad de género no tenemos que hacerla de discurso, como los políticos allá afuera, que de repente dicen que el concepto de equidad de género está muy trillado porque todo mundo lo utiliza, porque Fox y sus campañas y sus torpes discursos lo decía.

No, compañeras y compañeros, tenemos que construirlo desde abajo, en la práctica cotidiana. Tiene que ser una forma de vivir entre todas y todos. Solamente así vamos a poder hablar de equidad realmente. Solamente así vamos a poder construir ese mundo nuevo que queremos construir, donde hombres y mujeres vivamos de manera equitativa.

Y yo quiero reconocer de alguna manera, mi humilde reconocimiento para las mujeres zapatistas, que el año pasado nos invitaron a un encuentro en el que nos demostraron que sí se puede construir la equidad de género. Y no la equidad de género que se maneja allá afuera, sólo de discurso, sino en la práctica: ellas lo están haciendo. Y los compañeros yo me supongo que también están contribuyendo.

Y yo creo que sí podemos construirla desde abajo y a la izquierda. Y que sí podemos construir ese mundo nuevo, donde hombres y mujeres seamos anticapitalistas, pero que vivamos en equidad. No que seamos anticapitalistas y mandemos en nuestra casa y que seamos golpeadores, o que los hombres sean golpeadores, que manden, que humillen. No compañeros y compañeras, es algo que tiene que ser cotidiano, que tiene que ser parte de nuestra vida y que tenemos que vivirlo. Como todas nuestras luchas, es una lucha con nosotras y nosotros mismos. Pero yo creo que la vamos a ganar, como todo, y como la lucha principal anticapitalista. Gracias.

 

Jairo Guarneros Sosa:

Yo quiero ocupar un poco de mis cinco minutos demandando justicia para Ernestina Ascencio, indígena, anciana, violada y asesinada por militares en la Sierra de Zongolica y utilizada como moneda de cambio por el gobierno Federal, el gobierno Estatal pero también por representantes de grupos indígenas, diferentes al Congreso Nacional Indígena. Lamentable y vergonzante para nosotros como parte de esta Sierra de Zongolica, como parte de este pueblo indio náhuatl, que a nuestras ancianas las vemos como nuestras madres, y no nos tragamos lo que había dicho Calderón que murió de gastritis. Fue un acto de contrainsurgencia claro para querer doblegarlos, pero está equivocado. Nos duele y la recordamos, y algún día nos vamos a cobrar su muerte.

Bueno, cuando nosotros iniciamos a caminar con mujeres que se dedican al trabajo sexual fuimos criticados por compañeros que en ese momento, hace poco más de ocho años, compartían con nosotros la lucha —o supuestamente compartían con nosotros— la lucha por cambiar al mundo, por la revolución y por la justicia. Nos dijeron que el trabajar con mujeres que se dedicaban al trabajo sexual —bueno, no decían trabajo sexual, eso ya es un término muy avanzado y ellos decían “trabajar con prostitutas”—, era reforzar el capitalismo.

Nos dejaron solos en toda esta región hasta que encontramos a los compañeros de Brigada Callejera. Pero cuando empezamos a caminar con ellas y empezamos a escuchar que cuando eran detenidas eran bañadas con agua fría en celdas frías, eran extorsionadas, abusadas sexualmente, entonces dijimos no estamos equivocadas ni equivocados.

Estamos en el camino correcto porque son también mujeres —como decía mi compañera María—, porque son compañeras que al igual que los trabajadores, que al igual que los campesinos, las campesinas, al igual que las y los indígenas también son extorsionados, explotados discriminados, invisibilizados. Y ahí estaba también nuestro camino entonces.

Si nosotros pensábamos en aquel tiempo: queremos realmente cambiar y empezar a construir una nueva sociedad, no lo vamos a hacer si tampoco integramos a las y los trabajadores sexuales en este cambio. No lo pensamos como víctimas, y esto también lo aprendimos en el camino, que incluso algunas feministas —también— pobreteaban y siguen pobreteando a las compañeras y todavía pensando en que ellas son las que van a rescatarlas de ese mal camino, de la cosificación del cuerpo y todo este asunto.

Nosotros no las pensamos como víctimas, sino compañeras que juntas con ellas vamos a luchar por quitar todos estos elementos que obligan a una mujer dedicarse al trabajo sexual. Pero lo hemos dicho claro también —para no cometer errores que se han cometido en otros lados—, que aunque así triunfe una nueva sociedad y si alguien, alguna mujer, de manera libre elige seguirse dedicando al trabajo sexual, también tiene todo su derecho y tenemos que respetarla.

Eso fue lo que nos animó a seguir caminando y a seguir siendo parte de la Red. Y cuando surge el EZLN, y después todas las iniciativas, vemos que nuestro camino también estaba ahí, junto con nuestras compañeras, y compañeros trabajadores sexuales. Porque, como les decía, al igual que los pueblos indígenas, también las compañeras son invisibilizadas, son discriminadas y sólo se ocupan de ellas —aquí hay dos formas de ocuparlas— por parte de la izquierda bien portada, para sacarse la foto obviamente con el “presidente legítimo”. Faltaba más, si el Sub se había sacado la foto con las compañeras, pues porqué el presidente legítimo no lo hacía. Aunque más antes, otro candidato también en el estado de Veracruz, cuando en el puerto de Veracruz se topó con trabajadoras sexuales que se le sentaron en las piernas, salió huyendo como si hubiera visto al diablo, ésa es la democracia de los compañeros.

Y que utilizan... Son incluso peor todavía hacia las compañeras, las políticas venidas de los municipios gobernados por el PRD, que también les obligan a portar una credencial y una tarjeta de salud. Las persiguen, también las extorsionan. Claro, todo esto con un discurso democrático y con un discurso de que es por su propio bien y por su salud. Elaboran leyes aberrantes que quieren controlar, no quieren resolver los problemas que hay en torno al trabajo sexual, como es la extorsión, como es la criminalización, como es el abuso sexual de las trabajadoras y de los trabajadores sexuales. Todo lo que quieren es también asegurar el control del trabajo sexual. Lo que quieren es seguir extorsionando a las trabajadoras sexuales. Y muchos de esta izquierda bien portada salen luego más moralinos que los moralinos panistas.

Esa es una parte, la otra, también es utilizar a las compañeras para los mítines y para llenar salones y para ir a votar y en campañas. Campañas tras campañas hay dos discursos: algunos que prometen erradicar el trabajo sexual —que es una ilusión—, y otros que prometen rescatar a las mujeres del trabajo sexual —como algunos petistas que la compañera Luz nos contará después—, ofreciéndoles trabajo en la maquila.

Ésas son las ideas progresistas y claro que también en esto entran supuestas representantes de trabajadoras sexuales que, para la Red, las tenemos ubicadas y no son representantes. Para nosotros más bien son madrotas domesticadas, cooptadas por el poder, para asegurar este control de trabajadoras sexuales para allegar recursos para las campañas electorales, para los gobiernos en turnos y para las cajas chicas de los gobiernos en turnos. Hay una cooptación impresionante de supuestas representantes a lo largo y ancho de este país.

Esto también lo vivimos en todo este proceso y por eso es que nosotras y nosotros dentro del Colectivo Feminista decidimos integrarnos a la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Por que acá ni pensamos ni queremos dirigirles, ni resolverles la vida a las trabajadoras y trabajadores sexuales. Tampoco queremos rescatarlas. Queremos ser sus compañeros y compañeras, y caminar juntos en la lucha por la liberación nacional, y en la lucha por democratizar este país.

Ellas son nuestras compañeras y estamos muy orgullosos de ser compañeros y compañeras de las y los trabajadores sexuales que son tan valiosos y son tan decididas y tan decididos como cualquiera de los que estamos acá. Gracias.

 

Luz Rivera:

Buenas tardes, compañeros y compañeras. Nosotros queremos compartir con ustedes la experiencia que, en el 2007, pudimos vivir al lado del Colectivo de Trabajadoras Sexuales, de Apizaco, Tlaxcala. Este trabajar al lado de las compañeras trabajadoras sexuales de Apizaco, que viene antes del 2007, de esta lucha en contra de una zona de tolerancia, empezar a trabajar con ellas La Otra Campaña, el poder caminar con ellas ha sido algo enriquecedor para una organización que hacía su trabajo solamente en comunidades campesinas.

Ellas nos conocen a partir de que los operativos contra ellas se venían dando en todo el municipio, con una serie de vejaciones que pasaban más allá del encarcelamiento. Sino era la exhibición pública del poder de la policía contra todas las mujeres. Nosotros conocemos a las compañeras, se acercan a nosotras, a la comisión de mujeres de la CNUC, para pedir el apoyo. Porque no solamente era el policía que te podía detener en tu zona de trabajo, sino era el demostrar toda la brutalidad contra una mujer en vía pública, desvestirlas, llevarlas a rastras, exhibirlas ante la comunidad y además sentir que podían ellos ser los que limpiaran las calles, como se los decían.

Así empezamos a caminar y pudimos contar con la presencia del Subcomandante Marcos en el centro de trabajo, las compañeras estuvieron convencidas de estar adheridas a La Otra Campaña y todo iba bien. En 2007, nos encontramos con que el presidente municipal de Apizaco, Tlaxcala, declara que se iba a entregar un terreno de la comuna de Apizaco para poner una Zona de Tolerancia VIP. Y en su declaración decía: “qué hombre no sueña con estar con una muchachita de 15 o 16 años”. Muchos de nosotros lo que empezamos a ver con la organización de Apizaco era: porqué un terreno de la comuna se entregaba, sin consultar a nadie, para algo que nadie había aprobado.

Y las compañeras insistían y nos pedían que nos detuviéramos, que comprendiéramos: una zona de tolerancia, en Apizaco, un nudo en donde pasan todos los migrantes que vienen rumbo al sueño americano. Tlaxcala, conocido como zona de padrotes desde hace años. La mayor cantidad de padrotes que están en la Ciudad de México son tlaxcaltecas. Pero el presidente, del Partido del Trabajo, nos decía que eran bellísimas personas, inversionistas a los cuales no nos decían su nombre pero que nos decían que eran inversionistas. Que además no teníamos derecho a quitar trabajo que iba a llegar.

Y las compañeras nos insistían: no solamente es el terreno. Las organizaciones municipales decían es que es una arbitrariedad, nadie nos ha preguntado para qué se va a utilizar ese terreno. Y él nos decía: va a haber hoteles, entonces, va a haber quien se pueda contratar y va a haber zona de lujo con jacuzzi y, entonces, va a estar muy bien. ¿Por qué se oponen a que haya trabajo?

Y las compañeras nos insistían: no es solamente el terreno. Y entonces nos empezaron a explicar qué era ese explotadero, que tenía prevista la entrada de mujeres migrantes esperadas por los polleros y entregadas por los polleros a los padrotes de la zona. Que se planteaba en esa zona que llegaran los niños y las niñas que también van con los padres acompañándolos para Estados Unidos y pasaban por Apizaco. Y entonces, necios nosotros volvíamos a decir: es el terreno, pero bueno, hay que preguntar quiénes son los que invierten. Y entonces nos decían: son fuentes de trabajo. Y nosotros insistíamos en que se nos dijera. Y la prensa insistía: ustedes se niegan y solamente dicen lo que no les gusta “es un explotadero”, pero no son propositivas, digan qué quieren.

En esta larga lucha, las compañeras empezaron a entender que tenían que hablar más fuerte, que tenían que acompañarse de más. Y entonces empezamos a recorrer las sociedades de padres de familia del municipio, a explicar. Pero lo más sorprendente para todos era por qué las trabajadoras sexuales, las del talón, las de la esquina, las de la puerta roja, las señoras del tacón dorado eran las que salían a preguntar a la sociedad por qué se iba a poner una zona de tolerancia, que ellas podían explicar qué era. Y no solamente lo pudieron explicar muy bien ante las sociedades de padres de familia y ante los campesinos y en los mercados y en las plazas, sino que pudieron demostrarlo en una maqueta en donde podían ellas expresar qué era esa zona de tolerancia, de la que también hablaban los partidos de izquierda en Apizaco.

Y las compas volvían a insistir que cuando se estaba poniendo la maqueta se pusiera un incinerador. Y entonces nosotros les decíamos: ¿y por qué el incinerador?, y como no teníamos tanta práctica para hacer maquetas pues poníamos un anafrito, una cosa así. Y ellas decían: incinerador. Ese incinerador que en las zonas de tolerancia de las diferentes partes del país donde existen es donde van a acabar las mujeres rijosas, las que se ponen contra el padrote, las que no atienden al policía. Y entonces insistían porqué se tenía que poner en la maqueta qué era la zona de tolerancia.

Pero la maqueta más luminosa fue en la que ellas, queriendo responder a la prensa el porqué no la zona de tolerancia, era qué se podía hacer en la zona de tolerancia. Y entonces, mostraron una maqueta que podía reflejar lo que todas y todos queremos: una zona con escuelas, con bibliotecas, con su mercado, con sus zonas para los niños y con lugares donde ellas pudieran compartir. A los dos días de empezar a mostrar las maquetas, tanto de la explotación de las zonas de tolerancia, como lo que pudiera ser el sueño de cualquiera de nosotros, a los dos días estaba la AFI sobre la casa de trabajo.

La AFI acusaba, como siempre se acusa a todos los que trabajan en la calle, de tener todos los delitos. Y todos esos delitos que siempre todos conocemos son sembrados. Las compañeras eran acusadas de narcotráfico, y nos acusaban además de posesión de sellos del ejército mexicano, que habían encontrado en la casa de trabajo. El operativo fue brutal, la AFI, la PFP, la policía municipal, todas las corporaciones que existen en ese estado tan pequeño, como es Tlaxcala, todas participaron en ese operativo.

Las compas volvieron a salir desnudas de la casa de trabajo. Los que estábamos al otro lado de los teléfonos celulares —que dejaron abiertos para oír cómo era el operativo—, pues estábamos totalmente consternados, nos mareábamos, nos vomitábamos, nos dolía la panza. Estábamos aterrados de lo que estaba pasando y teníamos que llegar. Llegamos y ante cada acusación... Adentro, los abogados de la organización nos decían: es que las compas han estado muy bien.

Que “narcotráfico”... las compas pedían antidoping. Que “tienen sellos del ejército”... nosotras no conocemos a este ejército, tenemos otro que está en el sureste mexicano. Que “ustedes son delincuencia organizada” y por eso estaban en la UMAN... decían: les aceptamos una de las acusaciones: organizadas, los delincuentes son ustedes. Que “se van a ir a la SIEDO”... y las compas decían: y de ahí nos van a sacar.

Y nosotros afuera, en medio de la AFI y en medio del ejército y los compas, las compas, los de la CNUC, los de La Otra Campaña. Porque eso sí, porque Comisión de Derechos Humanos en cuanto vio al ejército se salió y nos dejó solos. Y otra organización de derechos humanos, nomás nos dijo: “está cabrón, vamos a ir a avisar”. No los volvimos a ver.

Y nosotros estábamos afuera, de la sala de espera nos retiraron con la PFP y cuando salimos dijimos: “acá las esperamos, pues estaba medio cabrón, porque afuera estaba el ejército que ya había llegado a ver si eran sus sellos. Total, estábamos en medio, y en medio también de un aguacero cabrón, porque nos dimos una mojadota. Pero avisando a todos nuestros compas, avisando al compa Jairo, avisando a todos los que conocemos de La Otra Campaña. Y estaba medio canija la noche y no sabíamos cómo iban a salir, lo importante era sacarlas.

Y en medio de la noche nos llegó un mensaje, que hoy venimos a agradecer. Y que hoy decimos que es el mensaje que nos quitó el frío, un mensaje que nos abrigó y un mensaje que sabíamos a la larga era lo que nos iba a poder permitir estar con ellas y todos afuera de los cercos. Y era: “estamos con ustedes, lo que sea necesario”. Y nos lo transmitían los compañeros de La Otra Campaña del Distrito Federal, para decirnos que era la voz de nuestros hermanos y hermanas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

A los cuantos días —y vengo para atrás—, ya estaba Krisna con nosotros, estaba Jaime, estaba Jairo, estaba la compañera Elvira, pero estaban muchas más, las otras compañeras de La Otra Campaña del sector mujeres. Y estaban más en los correos. Y a los cuantos días, ya estaban afuera nuestras compas —salieron al otro día, perdón— y a los cuantos días ya estábamos haciendo un Foro en donde también se decía: se quita la zona de tolerancia.

Ganamos compas, quitamos un explotadero, se quitó el incinerador. Hemos querido reconstruir las maquetas que tanto dolor y tan pequeño espacio podía expresarse el dolor de las compañeras trabajadoras sexuales, porque si sobre algo se fue la policía era sobre nuestras maquetas. Algún día las vamos a recuperar, con todos ustedes, para decir que no se repita la vergüenza de que “un gran proyecto”, de que “el avance de cualquier político”, sea de izquierda o de derecha, signifique la explotación de los hombres, de las mujeres, de los niños, de las niñas y la vergüenza de todos los seres humanos.

Por último compas: nos volvieron a detener. Volvieron a entrar el año pasado, vuelven a entrar a la casa de trabajo, y quiero terminar... volvimos a salir, volvimos a salir adelante. Una compa nos decía: “antes, cuando venía la policía atrás de nosotras, a mí me costaba mucho trabajo correr porque me viene la hemorragia nasal de ver al policía”. Entonces ella no podía correr, y si era en la casa no podía salir porque le venía una hemorragia nasal.

Adentro de la cárcel, nos bañaban, nos sacaban de la cárcel y nos llevaban al penal de Apizaco para que pudiéramos estar con los reos, teníamos que estar con todos los policías. En esta última ocasión, a una de las compañeras el policía le quitó la cachucha que siempre trae. Y la compañera Eloísa le dijo: no me vuelves a quitar nada. La razia había jalado con todo el trabajo sexual de Apizaco. Estaban más de 70 mujeres detenidas y las compas de La Otra Campaña dijeron: no salimos hasta que salgan todas. Y querían la foto. La foto de las que habían quitado una zona de tolerancia volvían a caer en la cárcel.

Nada más que como ya nos habían comentado los compas de Brigada que si les da pena que les vean la cara, lo que hagan se levanten la blusa, pues se levantaron la blusa. Entonces, los fotógrafos no les podían tomar desnudas. No les querían tomar las fotos de los senos, entonces las compas estaban todo el tiempo con los senos afuera pidiendo la libertad de todas. Todo ese operativo logró la libertad de todas y todos, porque también había compas adentro y clientes que también lograron su libertad sin bronca. Sí, porque somos muy solidarios los compas del Consejo Nacional Urbano y Campesino, entonces ahí nos encontramos a un compañero adentro.

El 31 de diciembre, hace unos días, porque ahora cambió el método, entonces el presidente municipal la hizo: habló con el rentero, nos pidieron la casa de trabajo. No tenemos casa de trabajo, pero la solidaridad siempre entre los de abajo es muy grande, no tenemos casa de trabajo pero hoy tenemos un terreno en el que vamos a construir ya la casa de trabajo de las compañeras de CNUC del Colectivo de Trabajo Sexual. Compañeras: estamos orgullosos de estar con ustedes, estamos orgullosos de estar en este Encuentro.

Compañeros del EZLN: todo nuestro amor, todo nuestro cariño y toda nuestra gratitud. Sabemos compas que no estamos solos, sabemos que se acabó esa cárcel para el trabajo sexual, tan facilón para la policía, en donde nos pueden desnudar, en donde las pueden bañar, donde las pueden pasar a las celdas, donde pueden abusar de ellas, donde nadie hable. Y diría una compañera: no es que me guste estar en la cárcel, pero hoy la cárcel es diferente, cuando sabemos que ustedes están afuera. Y cuando salimos y todo el cariño y el amor se da, a diferencia del odio que nos reflejan todos esos cabrones que nos detienen”.

Sabemos compañeros que estamos a su lado y que si hoy no tenemos casa de trabajo, tenemos un corazón muy grande en La Otra Campaña, que va a seguir latiendo a partir de la rebeldía y la dignidad. Gracias compas.

 

Carlos Alberto Jiménez:

Qué tal compas, yo soy Carlos, soy de Oaxaca, actualmente vivo en Morelos y ésta es mi palabra sencilla y humilde. Primero que nada, es un honor estar en este Foro compartiendo este tiempo, este espacio, con tanta digna rabia y quiero aprovechar para agradecer desde lo más profundo de este corazón libertario a los hermanos del EZLN, porque aquel primero de enero no sólo se liberaron de la opresión y del olvido, sino que muchos de nosotros fuimos salvados de la muerte en vida que significa la condena de reproducir un sistema de muerte, que es el sistema capitalista. Agradezco la oportunidad que me dio este gran movimiento digno y rebelde que se llama La Otra Campaña de renacer en él, en este otro mundo.

Nosotros somos los Miserables Libertarios, un colectivo Magonista-Zapatista parte del Bloque Popular Revolucionario y de La Otra Campaña en el sur de Morelos. Luchamos en contra de la represión de la rebeldía, de la dignidad, el deseo y de la capacidad creadora. Luchamos en contra del desprecio de la diferencia. En contra de la explotación de los cuerpos y del medio ambiente. En contra del despojo de los pueblos y las culturas. Lo hacemos con digna rabia, con solidaridad, con apoyo mutuo, hermanándonos con los otros: los despreciados, desheredados, los de abajo, lo abajo de abajo, los miserables.

Buscamos y construimos autonomía, autogestión, horizontalidad, autogobierno y libre autodeterminación de nuestros territorios. En nuestro caminar, nos hemos encontrado con múltiples expresiones de rebeldía y miseria: anarcopunks, skinhead, magonistas, marxistas, campesinos sin tierra, ecologistas, estudiantes, comerciantes ambulantes, mujeres rebeldes, indígenas, empleados no asalariados, maestros, jóvenes insumisos, trabajadoras sexuales.

Por el carácter de esta mesa, la otra sexualidad, les platicaré nuestra experiencia como anarquistas de La Otra, al hermanarnos con las trabajadoras sexuales de Jojutla, Morelos. La otra sexualidad es de lucha contra la propiedad privada, no sólo de los medios de producción, sino también contra ese modelo de familia patriarcal que reproduce la propiedad privada y la creencia de que nuestra pareja es nuestra propiedad. Es la lucha por la libre asociación de los trabajadores, pueblos, cuerpos y amantes. Es la lucha en contra de la represión del Eros, del deseo y el gozo, tan carente en este modelo tan represivo y autoritario de sociedad que la tasa de sufrimiento ha subido tanto hasta ser un malestar colectivo. Donde carecemos de sensibilidad y sufrimos una hipersexualización que genera el degrade de la sexualidad —en este punto, mi compañero Mauricio ahondará más—.

La otra sexualidad es de lucha por romper la barrera de la sexualidad y la vida cotidiana, construir el amor libre. Por ello, los Miserables Libertarios nos sumamos al esfuerzo de la Red Mexicana de Trabajo Sexual por erradicar las causas que genera la explotación sexual, comercial, infantil, que son las causas que generan la explotación, la represión, el despojo y el desprecio, es decir el capital y el poder.

Nuestro encuentro con las compas del trabajo sexual del mercado Margarita Maza de Juárez, de Jojutla, Morelos, se da gracias al trabajo que se ha realizado como Otra Campaña a lo largo de estos tres años, por el cual llegamos a ser una opción y un referente de lucha para el pueblo de Jojutla y de Morelos. Este año, nosotros en Morelos, pues lo llamamos el año de la represión. Porque recordemos lo que pasó en octubre en Xoxocotla, en Amayuca, en Tres Marías.

En Xoxocotla, como Bloque Popular, acompañamos y luchamos contra la represión que sufrió un joven por parte de los policías municipales. Le destrozaron su oído izquierdo y dentro de esta misma ola represiva, pues las compañeras trabajadoras sexuales fueron parte de esa represión. A ellas se les encarcelaba, como ya lo han dicho, las encueraban, las ponían a hacer sentadillas, las humillaban, las golpeaban, las multaban.

Esto fue al mando del mal gobierno del PRD, del doctor Alberto Cabrera Díaz, que en su práctica, arriba, en los medios y con la gente bonita, tiran un discurso de izquierda, llamándose un gobierno con sensibilidad social. Pero que, en la práctica, reprime a comerciantes ambulantes, indígenas, jóvenes, mujeres y trabajadoras sexuales, creando un paraíso de explotación para Slim, para el Grupo Salinas, para la Comercial Mexicana y Wal-Mart —cualquier parecido con la muñeca Marcelo Ebrard es pura putrefacción política—.

A las compas del trabajo sexual las explotan los tiras cobrándoles multas, las explotan los supuestos doctores que les cobran cada semana su examen de SIDA, y sabemos que tarda tres meses en revelar si sí está infectado o no. Las explotan sus padrotes, las explotan sus maridos, las explotan los hoteleros, los de los bares. A las compas del trabajo sexual las despoja el capitalismo de su dignidad, las reprime a golpes, encarcelamientos y multas.

Al principio, la lucha sólo fue por liberarlas de la cárcel y las multas, pero decidimos luchar por todo, por dignidad. Por falta de experiencia y consecuentes con la Sexta Declaración, nos acercamos a los compañeros de Brigada Callejera de apoyo a la Mujer, Elisa Martínez, y gritamos al unísono: “la calle es de quien la trabaja”. Nos enfrentamos a la estupidez arrogante del mal gobierno. Descubrimos sus nexos con el narcotráfico y los paramilitares, disfrazados de secretarios de mercado, fiscales, mandos de policía.

Pero nuestra digna rabia pudo librar todas estas barreras y conseguimos que se respetara el espacio de trabajo y la dignidad de las compas. Ahora, las compañeras son una rabia organizada, en el núcleo cooperativista “Rebelión” que es adherente al Bloque Popular Revolucionario. Y, ahora, nosotros nos capacitamos como promotores de salud y como guerreros anticapitalistas. Nos preparamos para el levantamiento nacional y mundial anticapitalista.

Esto es una muestra de lo que es La Otra Campaña, un movimiento de abajo y a la izquierda, sin líderes, respetando la diferencia y haciéndola nuestra fuerza, auto organizándonos, apoyándonos mutuamente como hermanos de esta tierra que somos, caminando junto a los pueblos dignos hacia un mundo otro, un mundo nuevo que no sólo llevamos en nuestro corazón, sino que ya está aquí, en nosotros con nuestra propia geografía y propio calendario. Este mundo es el mundo que revolucionará todos los mundos, hermanando a los pueblos y exterminando a los gobiernos, Estados, al poder y a los capitalistas.

Pero esta revolución no será de vanguardias, partidos, ni comités centrales, no será una revolución de traje y corbata, de niños bonitos e izquierdas bien portadas. Será una revolución de todos los explotados y reprimidos, miserables y despreciados del mundo organizados en colectividades libres y auto gestionadas, que no tenga la voluntad de ayudar o que le ayuden, sino de ayudarnos. Porque ya no eres tú el hermano indio zapatista, ya no eres tú el hermano palestino, o tú el hermano griego, ahora somos “nosotros” los que crearemos un mundo en el que la Lupita y la Toñita no sean asediadas por paramilitares o degolladas por subcomandantes. Porque ya no se necesitará de subcomandantes ni ejércitos ni Estados ni clases sociales ni autoridad. Un mundo en que la diversidad y la rebeldía creadora vuelen libres como pájaros multicolores bajo un mismo cielo. La calle, la tierra, la fábrica y los orgasmos son de quien los trabaja. Gracias compañeros.

 

Mauricio Ángeles García:

Buenas noches compañeras, compañeros, yo soy Mauricio del Colectivo Miserables Libertarios, y les hablaré un poco del deseo, del concepto de deseo que tenemos nosotros como colectivo. El hombre, desde hace algún tiempo, ha concebido formas de organización de la sociedad, que se han basado en el dominio de una clase sobre la otra, de amos sobre esclavos. Esto, paulatinamente, ha ido adquiriendo la tendencia a enarbolar valores propios de dicha organización social, valores basados en el funcionamiento de ésta, que generalmente se han enfocado en el dominio de la naturaleza para extraer el mayor usufructo posible de ella.

En contraparte, las potencialidades humanas, ésas que cuando existen las condiciones propicias hacen que cada singularidad pueda accesar a formas de expresión bellas y a formas de construcción basadas en el respeto y el apoyo mutuo —sociedad sin clases y sin Estado, por ejemplo—, sufren un detrimento. Pues la clave está en que la mayoría de las formas de organización social que la especie humana ha experimentado se han sustentado en el poder de un pequeño grupo o fracciones de ellos sobre la gran mayoría.

Por lo tanto, todas aquellas formas diferentes a las instauradas por un determinado sistema, o que se salgan de los marcos impuestos desde el poder, son aplastados por la fuerza de éste, de las instituciones, de la ley. Hoy, hemos llegado a una forma de dominación total. En épocas anteriores, se usaba la represión como un mecanismo de control sobre los cuerpos sociales y el discurso político podía persuadir a cierto número de mentes —siempre inmersas en la ideología dominante— y, de esta manera, reproducir el funcionamiento de dicha sociedad.

Pero no quiere decir que ciertos mecanismos como la represión hayan desaparecido en la época actual. Incluso, vemos formas más sofisticadas para ejercer la represión. Lo que quiere decir es que el discurso político como forma de manipulación, ya no es más lo que determina que un sistema se mantenga. De hecho, el discurso político pasa a ser una forma meramente protocolaria, algo que se tiene que decir a las masas —a las así llamadas masas—, aunque carezca de sentido. La represión, entonces, pasa a ser la forma en que los gobiernos —que ya no basan su poder en la ideología—, se apoyan.

En Chiapas, se organizan bandas paramilitares para desgastar a los compañeros zapatistas, que con dignidad han resistido por siglos, y con rebeldía han decidido levantarse. Y el ejército, el oficial, siempre presente en esta guerra de extermino. En Atenco, una policía entrenada para matar incursiona para sofocar un heroico acto de defensa, la defensa de algo de lo más valioso de este planeta: la tierra. En Oaxaca, ayer y hoy, se envían legiones de mercenarios para acallar a un pueblo que se ha organizado contra los embates del capitalismo, representado en ese lugar por un ladino de mierda como gobernador. En Morelos, de la misma manera, se sitian pueblos enteros por el solo hecho de manifestar repudio a leyes de encarecimiento como la llamada ACE, y se emplea la tortura, la desaparición, la violación, para acallar a este pueblo también.

En la Italia berlusconiana, el Estado emplea sus fuerzas para reprimir a jóvenes anarquistas que se organizan contra el gran capital. En Grecia, se asesina a jóvenes de 15 años sin el menor pudor político, se asesina a la juventud rebelde y rabiosa, que en su existencia lleva el pesar, que este sistema de muerte ofrece. En Palestina, el genocidio se ha convertido en una forma cada vez más empleada, obedeciendo a los deseos imperialistas de aniquilar esta zona de resistencia digna y rebelde también.

Es decir, que la represión sigue operando como una forma de sometimiento más sofisticada aún, aunque no la única. Y es allí a donde voy. Es entonces, que se juega con nuestro deseo y se nos gobierna con nuestra capacidad deseante. El deseo como campo de acción del ser humano, es decir, el deseo entendido como un campo en el que se ponen en contacto distintas fuerzas deseantes —y no como una fuerza deseante en sí misma—, es arrastrado en esta vorágine de artificios y de destrucción. En cada ser humano existe una capacidad deseante, esto es, una fuerza interna que nos impulsa a actuar sobre una forma, sobre una gama que la realidad externa nos ofrece, es decir, sobre el campo del deseo.

El deseo, como aquello que está en la cultura y que cada fuerza subjetiva accesa a él, según códigos de elaboración propios, pero también según códigos delineados por la misma cultura. El deseo, entonces, pasa a ser una de las formas de dominio que este sistema global utiliza para mantenerse. Ya no deseamos aquello que nos hace humanamente bellos, no podemos desear más la sensualidad. Lo erótico, como algo que nos estimula desde los sentidos, como aquello que nos impulsa a encontrarnos con el otro, la otra. Y en ese encuentro realizar los más sublimes actos de cooperación, fraternidad, amor, queda literalmente muerto en el campo del deseo de las mercancías y de la producción hiper capitalista.

Ya no se desea más llevar a cabo actos en donde las personas gocen con el mismo gozo de los demás. No se disfruta más de la experiencia sensual, ni de la propia ni la del otro, la otra. En todo caso, el acto sensual se vuelve una forma social que se tiene que cubrir para poder accesar a un mundo de la experiencia sensual en sí misma. Es decir, el acto por el acto, protocolo cultural sin componente erótico. El deseo es movilizado constantemente por los canales hiper veloces de la súper producción capitalista, hacia campos de deseo irreales, hacia espejismos de la felicidad.

Se concibe una vida plena, sin que se sepa qué es eso realmente, si tus energías deseantes son empleadas en el flujo semiótico de mercancías y de información. Ahora, la vida tiene sentido si es posible que tus energías libidinales sean puestas a trabajar en una oficina, detrás de un escritorio, decodificando información que sólo cobra sentido para la producción, por la ganancia.

El deseo ahora es una forma de vida que ya nadie vive, una vida llena de vacíos, que son llenados por el consumo de productos que el mismo sistema ofrece y que la cultura asimila en la cotidianidad. Se desea tener y tener, poseer objetos de deseo que se nos muestran como satisfactores y productores de felicidad. Se desean objetos materiales y formas de vida en las que ya no existe más la sensibilidad. Mientras nuestras energías libidinales son puestas a trabajar y nuestro deseo es modelado según formas culturales impuestas —desear ser un emprendedor exitoso, por ejemplo—, el deseo sensual se convierte en una traba y nuestra vida se convierte en una mierda, porque ya no hay más deseo sensual, ya no se puede pensar más en la felicidad del otro, la otra.

Mientras sigan existiendo obreros precarios que también sucumben ante la modelación del deseo, proliferan trabajadores cognitivos, también precarios, que frenéticamente compiten entre sí, no para construir colectivamente, sino para aplastarse uno a otro, en la loca carrera por el éxito laboral y el beneficio económico.

El deseo pues es empleado para elaborar información en la esfera bursátil que, al mismo tiempo, se emplea para la producción de máquinas de guerra. Una guerra que ya nadie gana, pero que está presente todos los días. Una guerra de extermino que el capital ha concebido como la forma por excelencia de dominación de pueblos, no dándose cuenta que es esta guerra estúpida la que hace rabiosos a estos pueblos y dignamente se levantan. Pero la guerra está en el deseo mismo, cuando cada vez más personas de todas las edades, pero sobre todos jóvenes y niños de diferente edad, de diferente clase social, disfrutan de la violencia. Del deseo sensual que, transformado en deseo de muerte, se materializa en violencia generalizada, en pulsiones destructivas que, exacerbadas por esta guerra infinita, se ven en escuelas, hogares, y cualquier otro lugar en la vida cotidiana.

Entonces, transformemos nuestro deseo, identifiquemos todas y cada una de las trampas en nuestro pensamiento y en nuestra imaginación, y deseemos lo indeseable. Deseemos la utopía, aquello que en la demagogia de arriba se nos muestra como inalcanzable, y que en la demagogia de los así llamados de izquierda se nos muestra como inviable o como desviaciones pequeño burguesas, condenando luchas dignas como el trabajo sexual, el respeto por la diversidad sexual. Que por una moral burguesa impuesta y arraigada entre los más revolucionarios, se ven así marginadas a las sombras del desperdicio social, a las aguas negras del así llamado lumpen proletariado.

Deseemos pues, un mundo en el que no existan más las condiciones para la explotación sexual, comercial, infantil, en donde no se condene la preferencia sexual, la libertad de elección para ganarse la vida pero, sobre todo, un mundo de autonomías, de diversidades culturales, que no sean aniquiladas por un modelo único de sociedad. Sino de formas autónomas de comunidad, autogestionadas y, por lo tanto, independientes.

Los jóvenes, las trabajadoras sexuales, los diferentes, los que preferimos otra sexualidad, los despreciados, los miserables, los de abajo, los pueblos indios, todos, todas, nosotros, nosotras, transformemos estas relaciones de sometimiento y destrucción. Transformemos nuestro campo de acción deseante, un campo del deseo en donde además del amor y la revolución, hagamos, construyamos nuestro mundo, el de cada quien, pero nuestro mundo también. El que abrazará y hará florecer a todos los mundos abajo y a la izquierda.

Guerra al capital, guerra al Estado. Y pues me gustaría culminar con una frase. Nosotros, como Miserables Libertarios, decimos a los ricos y a los poderosos: “se les ve grandes porque se les mira de rodillas... ¡levantémonos!”. Ésta es la palabra, compañeros.

 

David Avendaño, mejor conocida como Krisna:

Buenas tardes compas, saludos respetuosamente a la Comisión Sexta, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, a La Otra Campaña, la Sexta Internacional, a todos los presentes y a todos los ausentes.

Antes de empezar mi ponencia, el número de show travesti, aunque pues para muchos no es cultura ni es lo que expresa el movimiento, va dedicado con todo corazón a todas las compañeras que fueron agredidas sexualmente en Atenco, a la compañera Mariana e Italia y a todas las que no se encuentran, porque la letra de la canción dice: muerte al violador.

Compañeros si esperaban ustedes que yo hablara de la otra sexualidad, pues siento decepcionarlos. Bajo mi poco criterio o inteligencia pienso que la otra sexualidad y toda la sexualidad, por ser tan compleja, la explicación es más sencilla: como todos nos queramos acomodar en la cama, eso es lo de menos.

Bueno, me permito presentarme para quien no me conoce. Yo soy Krisna, trabajador sexual y quiero compartirles con ustedes lo siguiente. Hablar de trabajo sexual es para algunos un tema secundario, olvidado, satanizado o infértil, ya que la carga cultural que conlleva —como es el machismo— no les permite vislumbrar toda la problemática ni el engranaje de explotación y de extorsión que envuelve a este trabajo, mi trabajo.

Las autoridades, los de arriba han intentado invisibilizarnos, por un lado, mientras que, por otro, llenarse las carteras y sus cuentas bancarias de dinero que dignamente ganamos. La extorsión, detención y criminalización de nuestra única manera de generar dinero, nos ha llevado a organizarnos como cooperativas o núcleos cooperativistas, tomando en cuenta las experiencias adquiridas anteriormente. Y eso que esas experiencias nos han vuelto muy desconfiados, desconfiadas.

Al ver ellos, los de arriba, que la lucha que decidimos hacer, y que siempre ha sido apartidista, horizontal y aguerrida, empezaron a sorprenderse, en primer lugar, sin tomar en cuenta ni darle mucha importancia. Pero, a medida que íbamos cediendo a la manipulación y el chantaje, buscaron fórmulas o soluciones para detener lo que inminentemente iba creciendo. No faltó algún estúpido político intelectual que se le haya iluminado el cerebro y descubrió una vacuna para las rebeldes, las bravas, las rabiosas. Esa vacuna se llama las etiquetas.

Primero, fue acomodarnos en el estante llamado “grupos vulnerables”. A lo que, con aplomo, las compañeras y los compañeros de trabajo sexual replicamos con aplomo y les dijimos que mejor nos llamaran “grupos vulnerados por la sociedad y el gobierno”. Primera falla a su vacuna de primera generación. Pero, inmediatamente, que sacan al mercado la segunda —según los de arriba, de amplio espectro—, y le llamaron a esa segunda vacuna sexoservidoras y sexoservidores. Para entonces, ya los de arriba, pintados de amarillo, tapando con una mano sola de pintura su pasado tricolor, esperaban que les diéramos las gracias por tan decorosa etiqueta, como si el dignificaros fuera el tratarnos como servidumbre.

Para esos días, ya habían echado a andar un plan paralelo: cooptar, comprar y premiar a grupos, a través de madrotas disfrazadas de representantes, para que fueran su instrumento de control hacia nosotros y nosotras. Pero habemos personas que no perdonamos, que no olvidamos y que nos negamos a agachar la cabeza ante quienes, en el día, nos invitan a mesas de diálogo y, por las noches, nos madrean y nos roban lo que con esfuerzo ganamos. ¡Y vaya que cuesta esfuerzo! compañeros. Aunque se ponga en tela de juicio, nos cuesta mucho trabajo, porque es un trabajo.

El resultado de nuestra lucha y resistencia, que nos costó intimidaciones y madrizas, se llama hoy por hoy la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Una red que no promueve dicho trabajo, al contrario, apoyamos a quienes por decisión propia decide dejarlo. Estamos en contra de la explotación sexual, infantil y adulta. Denunciamos a quien lo hace y llegamos hasta las últimas consecuencias. A quienes obligan a talonear a mujeres a base de golpes, amenazas o engaños, aunque esto implique —como ya nos ha sucedido a varios— el que atenten contra nuestra propia vida.

A quienes voluntariamente deciden quedarse y seguir trabajando les compartimos de nuestras experiencias y un modo o formas de organización cooperativista entre trabajadoras, trabajadores sexuales, donde promovemos el auto cuidado de la salud sexual, nos capacitamos como promotores, como promotoras de salud, la defensa de los derechos humanos, información jurídica básica sobre trabajo sexual y defensa de nuestros espacios de trabajo: la calle.

Les compartimos que una cooperativa bien cimentada se basa en ser horizontal, autogestiva, rotativa, sin que permitan que algún partido político o funcionario público interfiera en las decisiones que cada grupo determine. Si bien es cierto que algunas cooperativas que pertenecían a esta red fueron cooptadas por el gobierno —a través de dinero o cierta cantidad de condones que les entregan periódicamente, o con la promesa de ocupar un cargo público como es en Censida, Inmujeres, Conapret, PRI, PRD, etcétera (al PAN no lo nombro porque, hoy por hoy, sigue siendo la Santa Inquisición, ése nunca nos a pelado para algún puesto)—, esto nos ha llevado a decidir y consensar con todas las cooperativas y grupos que convergen en la red, que si esto vuelve a suceder serán expulsados o expulsadas inmediatamente de la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Y no es que seamos radicales, pero hay que ser congruentes con lo que decimos y hacemos.

Realizamos mínimo dos veces al año, como Red Mexicana de Trabajo Sexual, encuentros nacionales en diferentes estados de la República, donde analizamos problemáticas de cada grupo, de cada estado. Revisar e impulsar nuestro programa nacional de lucha, que ya lo contamos y que ya está en manos de aquí de la comandancia del EZLN.

Y comentarles que pues nos declaramos adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona a finales de abril del 2006, una semana o dos semanas antes de los hechos tan dolorosos de San Salvador Atenco. Nos declaramos públicamente ante medios de comunicación el ser adherentes con orgullo y con valentía.

Al ver los de arriba que la red tomó camino zapatista, ahora nos vienen a vender una vacuna de ultima generación —o sea que lo que está de moda—, que los gays como yo, ya no somos trabajadores sexuales, ahora somos trabajadoras sexuales “trans”. Como si el gobierno, al reconocernos como transgénero, transexual, fuera la solución para erradicar la espuma rabiosa de nuestras bocas. Asa espuma se llaman las palabras de reclamo, palabras del ya estuvo, del ya basta.

Y es que quiero comentarles que es una experiencia casi orgásmica ponerse al tú por tú con alguno de los de arriba y hacerlo rabiar. Claro, su rabia de ellos es diferente, es de odio, exterminio, impotencia y rencor. Ellos se pregunta: ¿cómo es posible que una puta o que un puto, les grite en su cara ladrones, mentirosos, incompetentes, asesinos? Y con el gusto de mentarles su madre en la cara, y sí lo hacemos nosotros.

Para variar, no faltó algún intelectual que les hiciera el paro a los amarillos, a los de arriba, a los del DF. Uno de izquierda, según, es amarillo y que su nombre es Alberto Híjar, que a través de un periódico independiente y que se dice ser de La Otra Campaña, que se dice ser abierto, pero que publica a dos páginas: no al fraude electoral, al zócalo con Andrés Manuel, no a la privatización de Pemex. Este periódico se llama Machetearte y, en complicidad con Híjar, difamaron a Brigada Callejera. Aquí hago un punto de referencia, si hay algo que duele es que difamen y que insulten a un grupo que nunca —yo como trabajador sexual y si aquí estuvieran todas...— jamás nos ha pedido un peso, y jamás ha sido arribista, convenenciero y todas las difamaciones que este señor difamó en contra de ellos.

A nosotros, los trabajadores sexuales, nos llamó los toscos travestis. Los que ensucian, desorganizan y sólo hacen daño a La Otra Campaña. Pues yo les voy a comentar la diferencia entre el homosexual senil de closet —el intelectual ése— y los toscos travestis es que nosotras nos atrevemos a denunciar públicamente a gente infiltrada del gobierno. Y su enojo fue porque en una asamblea del sector de trabajadores de La Otra Campaña, señalamos la presencia de un antropólogo, amigo de Híjar, y que trabaja abiertamente con el gobierno del PRD. ¿Qué hacía en una reunión de La Otra Campaña?, nos preguntamos.

Pero eso es lo que hacemos nosotros, pero de eso a atrevernos a despojar a campesinos de su tierra y entregárselas a un señor Carlos Ahumada, jamás lo hemos hecho. Entonces, aquí está la pregunta, como él nos dijo que somos el lumpen de la sociedad ¿Quién es más lumpen? El quien se organiza y defiende su fuente de trabajo, el quien se solidariza con todos los movimientos que aquí están, que son de abajo y a la izquierda, quien como yo deja sus zapatillas abajo de la cama y se pone las botas por si vienen madrazos. O quien se dice revolucionario y ayuda al de arriba para robar a los pobres. Y eso se los dejo de tarea.

Como respuesta a nuestra rebeldía, a nuestra rabia, se dejaron venir operativos. Uno de los que más recuerdo últimamente fue el 4 de mayo de 2008, donde más de cien elementos de la policía, AFI, Secretaria de Seguridad Pública, gente encapuchada —y no los compañeros zapatistas, sino los culeros de allá—, tuvieron más de media hora a las compañeras en posición de fusilamiento. Ellas eran nueve trabajadoras sexuales, ellos más de cien. Gracias a lo que he aprendido y que me han enseñado todos ustedes es que podemos ser muy poquitos pero podemos hacer un desmadre en grande, e hicimos un desmadre en grande.

Salieron libres las compañeras, no nos importó, no nos avergüenza enseñar nuestro cuerpo, nos desnudamos a las tres de la mañana en las avenidas, echamos el discurso muy otro como debe de ser La Otra, y las compañeras al ver cómo reaccionamos la Red Mexicana de Trabajo Sexual, más grupos se empezaron a organizar y a solidarizarse entre todos nosotros, entre todas nosotras.

Ya casi para terminar, o espero y no me falte algo, una de las prioridades de la Red Mexicana de Trabajo Sexual es evitar que algún grupo o persona que pertenezca a la Red Mexicana de Trabajo Sexual, hable o negocie a espaldas de nosotros con algún funcionario o político y haciéndose pasar como representante de la Red Mexicana de Trabajo Sexual.

Que quede claro: la Red Mexicana de Trabajo Sexual no es de una ni de unos cuantos. La Red Mexicana de Trabajo Sexual somos todos, somos todas, nosotros y nosotras, trabajadores y trabajadoras sexuales.

También es muy importante seguir impulsando nuestro Plan Nacional de Lucha como adherentes a la Sexta Declaración y a La Otra Campaña. Tomar de todos ustedes sus luchas y hacerlas nuestras. Quiero también comentarles algo muy particular: nosotros no estamos en La Otra Campaña para buscar clientes o sexo. Y es que alguno de ustedes o alguna de ustedes —lo digo— nos ven con desconfianza o con alguna mirada o actitud homofóbica. No venimos a coger compañeros... venimos a solidarizarnos.

Nosotros y nosotras no buscamos caminar con un hombre en La Otra Campaña. Nosotros y nosotras caminamos con la rebeldía, con la revolución, con los de abajo y con los de la izquierda.

Ayer escuché de un compañero que hizo una ponencia, pues una frase que no me gustó en lo particular, el decir que se vendió como si fuera una puta. Pues si es su concepto, nosotros ni somos putas y no nos vendemos, tenemos mucha dignidad. Lo único que hacemos es ofrecer orgasmos, fantasías, negociar el puro acto sexual, pero el cuerpo no lo vendemos, ni somos putas. El poder de putas que tenemos nosotros y nosotras es que entre nosotras mismas nos podemos llamar... pero que ninguno de ustedes puede... ese es el poder que tenemos nosotras.

Nosotros y nosotras, trabajadoras y trabajadores sexuales reivindicamos la lucha zapatista, nos asumimos mujeres, hombres, gays, trabajadoras y trabajadores sexuales zapatistas y a mucha honra. Nosotros defendemos la calle, la esquina, si es necesario, con sangre. Y no son palabras compañeros, más que ustedes nadie sabe lo que hacemos, porque una cosa es la lucha en el escritorio y una cosa es la lucha en la calle y rajarse la madre. Esa es la diferencia.

Ya comentaron los compañeros que decimos que la tierra es de quien la trabaja, la calle es de quien la trabaja y, por congruencia, por justicia propia, quiero comentarles que el auditorio Che Guevara de la UNAM, es de quien lo trabaja también, es de quienes allá siembran de dignidad y rebeldía, y que jamás han mostrado una actitud de desprecio u odio hacia nosotros y nosotras. Que ese auditorio siga para quien está sembrando esa rebeldía, la solidaridad va con ustedes compañeros, compañeras.

Ni santas ni demonios, ni pulcras ni sucias, mucho menos somos intelectuales, pero, sobre todo, no somos pendejas. Eso sí se los digo. Bueno.

 

Pues posdata: los malos gobiernos no han querido reconocer que la mejor vacuna para las rabiosas del talón son las que nos aplican en las noche —Ah!, no, no es cierto, no se lo crean—. La mejor vacuna es la justicia y castigo a todos los culpables del despojo, represión y muerte. La libertad de hacer con mi cuerpo lo que yo quiera. La democracia para decidir en dónde quiero trabajar.

¡Viva el EZLN!

¡Viva La Otra Campaña!

¡Viva la Sexta Internacional!

¡Viva el rebelde que desde su trinchera defiende lo que es suyo, lo que es justo!

Atentamente.

La rabiosa de la Krisna

 

Jaime Montejo:

Bueno, un agradecimiento al Ejército Zapatista de Liberación Nacional por invitarnos a este Primer Festival Internacional de la Digna Rabia. Nosotros comentamos que la revolución es una fiesta, hay que disfrutarla cada día que la vida nos regala y conmemorarla en este festival. Perdón pero fuimos invitados y, bueno, ahorita se aguantan, porque vienen algunas cosas en el camino.

Otra diversidad sexual: entre la asimilación corporativa que ejercen los gendarmes del gran capital en la lucha contra el SIDA, como Juan Jacobo Hernández del Colectivo Sol y la Asociación Internacional de SIDA por sus siglas en ingles IAS, entidad responsable de la organización de las conferencias internacionales de SIDA en todo el mundo, que aplica sanciones en México por impugnar a Calderón y a Ebrard, en la inauguración y clausura del magno evento.

Otra diversidad sexual que no sea made in USA, como la auspiciada por personajes de la altura inmoral de Rodolfo Contreras y Rodolfo Ruiz, de Colega y Checo respectivamente. Que no encubra el despojo y los negocios sucios de trasnacionales como PCI y DKT, que vinieron a cancelar la fuente de financiamiento de organizaciones como la nuestra. Frente a ello, una opción es la resistencia política fuera de los engranajes de los partidos y asociaciones nacionales o locales emparentadas con el IFE. Así como fuera de la órbita de López Obrador y su movimiento clientelar de resistencia civil. Otra opción es construir la disidencia sexual anticapitalista al margen de modas y líderes vendidos al mejor postor.

Otro trabajo sexual: entre la abolición del sexo comercial cacareado por feministas orgánicas del sistema, como Teresa Ulloa, ayer acompañante de lenones y madrotas, hoy empleada de quienes han hecho del lenocidio una moneda de cambio en el Distrito Federal.

Otro sexoservicio entre la trabajadora sexual de la vía pública, el patrón que le rinde cuentas al político de turno que protege este negocio, por una módica cantidad de 150 mil pesos en La Merced, mensuales, procedentes de cada uno de los treinta lugares donde se ejerce el sexocomercial. Algunos de los cuales, seguramente, Ebrard expropiará este año con el pretexto de la explotación sexual, comercial e infantil, así tenga que sembrarla donde no lo ha hecho.

Otro sexo comercial: entre la esclavitud sexual promovida en La Merced por la familia Flores y protegida por el diputado Bustos, del PRD. Entre la sexoservidumbre controlada por altos mandos de las policías capitalinas y la autodeterminación de que quienes deciden trabajar en el sexo y luchar por sus derechos laborales. A pesar de que en algunas minutas del sector de trabajadores capitalino y la revista del Partido de los Comunistas —simplemente por arte de prestidigitación— desaparezcan los pronunciamientos de solidaridad acordados en la Primera Asamblea Nacional Obrera a favor de las trabajadoras sexuales de Jojutla, Morelos, La Merced y Cancún, Quintana Roo.

El otro talón: entre el espejismo que ofrece la industria sexual, hoy acompañada de narcotráfico y tráfico de personas al por mayor. Entre el sector sexual de la clase obrera, así le pese a compañeros marxistas-leninistas y el talón en resistencia contra el capital y el mal gobierno.

Otra salud sexual y reproductiva: entre la simulación del Seguro Popular y la Clínica Condesa del Distrito Federal, multi-inaugurada por varias administraciones amarillas incluyendo la del carnal Marcelo. Nuestra opción es atender las causas sociales que generan la enfermedad y trabajar en el derrocamiento del régimen actual, incluyendo a Marcelo Ebrard mismo.

Otra salud sexual: entre el control sanitario morboso de las y los trabajadores sexuales, el auto cuidado de su salud y la industrial de la salud que ve a las compañeras como simples mercancías y consumidoras obligadas.

Otra política sexual: entre lo patriarcal de muchos activistas de La Otra Campaña —entre quienes me incluyo—, entre lo mercantil a lo que hemos reducido las discusiones sobre este tema, una que otra mapachada y lo anticapitalista que nos pesa como un yugo sin igual a casi todos, y muchas compañeras con visión de género que pasan por alto la violencia sexual hacia una compañera sentimental por tratarse de asuntos íntimos y de un compañero a quienes ellas estiman como a un hijo.

Otro transgenerismo: entre la moda que Eli Coleman y asociados en México han impuesto por los grandes financiamientos del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, y otras financiadoras que compran filantropía al por mayor. Entre lo políticamente correcto y la participación electoral venidera, y la transgresión de la ley de compañeras como Nayeli que por ahí debe de andar.

Otro feminismo, otra lucha de las mujeres: entre la perspectiva de género de las ONGs cooptadas por el Centro Nacional de Equidad y Género de la Secretaría de Salud, como si Pan y Semillas, espacios abiertos para la contrainsurgencia, apadrinada por Patricia Mercado del Partido Socialdemócrata. Entre la lucha contra el sexismo emprendida radicalmente por organizaciones como el Colectivo Feminista Cihuatlahtolli, patrimonio de la Red Mexicana de Trabajo Sexual y de la humanidad, y la lucha contra todas las formas de discriminación que nos congregan a las y los activistas de La Otra Campaña, éste día y todos los días pasados, desde la publicación de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, o incluso desde el alzamiento armado indígena zapatista conmemorado en este Festival de la Digna Rabia, o aún antes todavía.

Otra prostitución infantil: entre la complicidad del DIF nacional, los partidos políticos electorales y diputados y senadores locales y federales que se niegan a reformar los códigos civiles de los estados, que autorizan el rapto elevado a rango de ley de los hijos de las trabajadoras sexuales, entre los reclamos light de la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal contra ese flagelo de la humanidad y la respuesta fría de las autoridades capitalinas. En la Red Mexicana de Trabajo Sexual elegimos la movilización social contra los responsables.

Otro table dance: entre la esclavitud sexual fomentada desde las agencias policíacas como la AFI y la PFP, que protegen a los esclavistas del siglo XXI en México, particularmente a la mafia cubano-americana, quizá por ser ambas contrapartes instancias de la ultraderecha confesional. Entre la trasgresión del sexo marital y la dislocada del 11 de junio del 2006, por la libertad de los presos políticos de Atenco en el jardín de La Soledad, donde una compañera trabajadora sexual le hizo table al Sub.

Otra teoría de la sexualidad: entre la simulación sexológica de personajes obscuros como Esther Corona de la AMES, como Gabriela Rodríguez de Democracia y Sexualidad, y como Raúl Masin de la OMS-OPS, que protegen a sus amigos de la calamidad. Entre las pulsiones de Eros y Tánatos y psicoanalistas marxistas, como el doctor Raul Páramo Ortega adherente de la Sexta Declaración, y el colonialismo intelectual de una nueva clase de vividores del sexo, léanse padrotes del fin de la historia, con título de sexólogos que, en su momento, llegaron a cuestionar a la doctora Anabel Ochoa. Y que, incluso, le llevaron flores a su funeral.

Otro mercadeo social de condones: que no reporte al CISEN, como lo hacen los compas tapatíos, a la agencia de Desarrollo Internacional del gobierno norteamericano, que no venda los condones de distribución gratuita, que no solicite una moneda de cooperación por ello con el beneplácito de las autoridades correspondientes. Otro mercadeo social de condones que no le ponga precio a la lealtad de nadie, y que no busque domesticar la rebeldía de quienes somos consumidores de este vital producto.

Otra política de la población: entre las metas de transnacionales como la Federación Internacional de Planificación Familiar-IPPF, al servicio del imperialismo yanqui, con su control natal de poblaciones en resistencia o que puedan estarlo en el futuro. Entre la prohibición moral del uso de anticonceptivos, entre la gira del obispo Samuel Ruiz y Provida condenando el uso de la píldora de emergencia y el aborto. Entre madres latinas a parir guerrilleros, nos quedamos con el trabajo de las promotoras de salud reproductiva zapatistas que no imponen ni prohíben a nadie.

La otra erotización sexual: entre la compra-venta de dignidad de ONG´s como AVE de México y su diva suprema Carlos García de León. Entre la autocomplacencia del doctor Jorge Saavedra, ex titular del Censida en algunos días y la práctica cotidiana de las trabajadoras sexuales capacitadas por Brigada Callejera y sus iguales como promotoras de salud del condón.

El otro condón femenino: entre el despojo de nuestro registro sanitario en México, la salvaguarda de su patente internacional que eleva su costo veinte veces más que el del condón masculino de hule látex y la distribución silenciosa gota a gota que realizamos en ferias del condón, plantones y en este Festival Internacional de la Digna Rabia.

El otro acceso universal a medicamentos contra el SIDA: entre farsantes de la lucha contra el SIDA como Adrián Quiroz y su compañía limitada, emparentados con la industria farmacéutica y altos funcionarios del IMSSS. Entre la desmovilización actual ante el reclamo de la declaración de emergencia nacional en SIDA que flexibilice las patentes de los antiretrovirales y detenga la matanza de personas que viven con VIH o con SIDA por falta de medicamentos o largas listas de espera, y el derrocamiento del capitalismo de las farmacéuticas trasnacionales.

Otra prostitución: entre los planteamientos que Bernadette Devlin, entonces militante del Ejército Republicano Irlandés, hizo en su libro “El precio de mi alma”. Entre el me vale madres de las ex compañeras aprendices de liderezas, que aprendieron en la Red Mexicana de Trabajo Sexual a defender sus intereses personales y a postergar a sus compañeras a cambio de formar parte del presupuesto y, por último, entre la disposición de pagar el costo de seguir siendo zapatistas de ciudad hasta el final.

Aquí estamos las compañeras y nosotros decimos: no nos vamos a ir de San Juan de Dios, en Guadalajara, Jalisco, a pesar de los juegos panamericanos del año 2011. No nos vamos a ir de las calles de La Merced, Izazaga y Tlalpan. No nos vamos a ir de Apizaco, Tlaxcala, tampoco de Orizaba, Veracruz, ni de Jojutla, Morelos.

Hace algunos años, ex compañeras pactaron su salida del centro histórico de Pachuca, Hidalgo y Querétaro. Hoy, otras ex compañeras ya pactaron con el gobierno del Distrito Federal su salida de Sullivan. Que les vaya muy bien a ellas. Se lucha con quienes están dispuestas y dispuestos ha hacerlo. Y celebramos la fiesta de la revolución con quienes desde ahora se la juegan en una barricada, en el penal de alta seguridad de La Palma y Molino de las Flores, en los socavones de Pasta de Conchos, en un proyecto de salud para la resistencia, en un acto de amor con su pareja, en las bases de apoyo zapatistas y en las filas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Si así luchamos en La Otra Campaña, ¿por qué no convocar a la Segunda Asamblea Nacional de adherentes en territorio zapatista? Gracias.

 

Ya para terminar, les queremos decir que la autonomía cuesta compañeros y compañeras, pero no es nada imposible. Brigada Callejera, desde 1995, venimos trabajando con las compañeras sacando el condón Encanto, donde el condón era una manera de controlarlas. A quien daba dinero, a quien obedecía a las madrotas, a los policías, les daban condones. A quienes eran rebeldes se les castigaba encarcelándolas en “el Torito” durante quince días. Y si era más la rebeldía, esperaban a que salieran. Ellas tenían que buscar la alimentación de sus hijos, tenían que volver a trabajar y eran otros quince días.

Hasta que llegamos y terminamos con esa esclavitud, que en pleno 1995 lo seguíamos viendo. Al igual que otras compañeras que no tienen quién les esté ayudando, asesorando, tal vez empujando, que se pueden ir cambiando las cosas. Este condón nos ha costado, desde que empresas muy reconocidas que venden caro, nos echen en contra porque, desde 1995, está a un peso. Creo que es nada lo que cuesta y sí hemos logrado que varias compañeras ya no se infecten de SIDA ni de infecciones de transmisión sexual.

Por eso, en todos lo eventos nos verán como pinches locas promocionando el uso del condón, porque el SIDA es un problema de salud compañeros y compañeras. Y antes, en la guerra de Vietnam, como mataban a los compañeros era con lo que era la sífilis, esa es otra herramienta del pinche gobierno.

También les queremos dar la noticia que tenemos dos consultorios médicos para que las compañeras no dependan de ir cada ocho días al chequeo, sino que ellas vayan a donde se les de la chingada gana y donde no les cobren ni un solo peso, donde haya gente profesionista, ginecólogos, corposcopistas, de todas las áreas, patólogos, porque es increíble que en algunos lugares donde las hacen ir cada ocho días —que eso no tiene ningún impacto más que para sacar, para ganarse el dinero—, para decir que recaudan tantos impuestos, pues si ellos son los mayores pinches lenones...

Donde les damos en la madre porque en estos consultorios se hacen pruebas de VIH, papanicolau, corposcopías y ahora, orgullosamente, electrocirugías, ya que el virus del papiloma humano es la primer causa de nuestras mujeres. Y muchas mujeres quieren curarse, pero ¿quién tiene tres mil o cinco mil pesos? Entonces, ese es otro putazo que le dimos al gobierno. Claro, ellos nos lo cobran porque nos han dado también putazos ¿verdad?

Y quiero decirles que en el Congreso de SIDA pues hubo varios periodistas y gente que supo que ahí estábamos y que estaba La Otra Campaña, donde impugnamos al presidente (¡Ja!) Calderón, y donde también fue a Marcelo Ebrard, donde todos sus súbditos de inteligencia nos vinieron persiguiendo y amenazando. Pero también hubo una mucha respuesta de parte de la gente, no de la que estaba en ese Congreso, porque en ese Congreso van todos los vendidos, los que por darles un pinche peso ahí están, haciendo aplausos a ellos.

Estas tarjetas las sacamos en donde dice: “La Otra Campaña, la Campaña de Promoción del Uso del Condón. Con el Sup disfruta la otra protección”. Y decían: Y eso ¿qué tiene que ver con la navidad? Les dije: tiene que ver mucho cabrones, porque este condón surgió a partir del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Ellos nos enseñaron y ellas que se podían hacer las cosas sin depender del pinche gobierno.

Y bueno, ya para terminar, voy a leer una frase o un poema de Mario Benedetti que es bien chingón y es así: “La consigna es vivir a pesar de ellos, convivir, revivir, sobrevivir, vivir con la paciencia que no tienen los flojos, pero que siempre han tenido los pueblos, la consigna es joderles el proyecto, seguir siendo nosotras, nosotros y además formar parte de esa linda tribu que es la humanidad —que es a la que le quieren partir la madre— que proeza si arruináramos nuestra ruina y, de paso, liberáramos nuestra liberación”.

Esto lo seguimos haciendo, lo seguiremos haciendo a pesar de que han matado a muchas compañeras en la zona de La Merced. La primer cooperativa que se formó se llamó Guadalupe Lazo Martínez, ella fue la primera que se soltó de toda esta bola de explotadores y le costó la vida.

Elisa Martínez, como se llama Brigada Callejera, también fue otra compañera trabajadora sexual que cuando nosotros éramos locos, como todos estos muchachitos que andan queriendo cambiar las cosas, la conocimos y ella murió de SIDA, donde no nos la aceptaban en ningún hospital, donde nos echamos pleitos, donde fue que en el mismo plato que comía la hacían defecar, donde no le querían cambiar las sábanas porque la ignorancia era atrevida. Y eso que eran médicos. Y como ellos decían: “es una prostituta, se va a morir” a ti te vale madres güey, y ¿tú quién eres?

Entonces, todo esto lo hemos venido cambiando y sabemos que la única manera es de informarnos, promoviendo lo que es promotoras de salud, donde ellas mismas se capacitan de qué es, cómo va, y ellas mismas replican la información. Donde ellas mismas también han aprendido a hacer pruebas de VIH, papanicolau, y donde varias han terminado su primaria, su secundaria. Ya tenemos gente a nivel licenciatura, ayúdenme porque la Krisna sería muy buena abogada.

Y bueno, pues nosotras terminamos con que así como la tierra es de quien la trabaja, la esquina es de quien la trabaja. Entonces: ¡Respeto total, al trabajo sexual! ¡Respeto total, al trabajo sexual! Muchas gracias por escucharnos. Gracias.