Documentación histórica

Roco (de Maldita Vecindad). Primera mesa de la tarde: La Otra Comunicación, la Otra Cultura. 3 de enero de 2009

Ometéotl. Es un gusto estar aquí, compartiendo. Saludos de paz y respeto. Inlakesh, Ometéotl, Salam Aleikum, Lashalom, Namasté, Haribol.
 
Saludos de paz y respeto a los hombres y mujeres, y niños y niñas, bases de apoyo y Ejército Zapatista de Liberación Nacional. VotánZapata, guardián y corazón del pueblo.
 
Saludos de paz y respeto a todos los colectivos y personas presentes en este inmenso corazón que late abajo y a la izquierda. Este corazón que habla todas las lenguas, tiene todos los colores y no acepta ninguna frontera.
 
Saludos de paz y respeto a todos y cada uno de ustedes, participantes en este Festival de la Digna Rabia.
 
Saludos de paz y respeto a todos los que caminaron antes que nosotros y abrieron caminos que hoy todos recorremos. A nuestros ancestros.
 
Saludos de paz y respeto a todos aquéllos que nadie menciona, que ninguna historia oficial reconoce, a todos los que no están aquí, a todos los que dieron su vida para crear libertades que hoy todos disfrutamos. Paz y respeto.
 
Una cultura… Bueno, antes de empezar, me gustó eso de compartir la palabra y también la palabra que vuela. Cuando me invitaron a hablar de esto de Otra Cultura, me acordé de este texto que tenía por ahí. Esto se llama: “Otros nosotros”.
 
Otros nosotros
 
Otros nosotros traemos dentro, otros nosotros vemos a diario. Otros nosotros vamos conociendo, otros nosotros, a ti, que soy yo.
 
Otros nosotros, corazón espejo. Otros nosotros en cada mirada. Otros nosotros en vida y en sueños. Otros nosotros, eso somos: amor.
 
Otros nosotros sufriendo la guerra. Otros nosotros muriendo de hambre. Otros nosotros somos nuestro enemigo. Otros nosotros que quiere la paz.
 
Otros nosotros, niños de la calle. Otros nosotros, mujeres de Juárez. Otros nosotros cruzan la frontera. Otros nosotros, la migra detrás.
 
Otros nosotros, alegre rebeldía. Otros nosotros, tierna furia. Otros nosotros, para todos todo. Otros nosotros, paz y dignidad.
 
Otros nosotros, mi piel, la montaña. Otros nosotros, la flama del alma. Otros nosotros, mi voz es el viento. Otros nosotros, mi sangre, el mar.
 
Ometéotl. 
 
Esa cultura, la cultura de la muerte, la única, la cultura de la máxima ganancia, la del tiempo es dinero, la del consumo y la manipulación, la de la guerra como negocio, la cultura del sistema, impuesta a nivel global. A fuerza. A fuerza de muerte, a fuerza de mentira, a fuerza de represión, a fuerza de olvido.
 
Esa cultura, esa cultura que llamamos capitalismo salvaje, neoliberal. Esa cultura contra la que día a día luchamos millones de seres humanos en este mundo.
 
Pero no venimos a hablar de esa cultura que sufrimos día a día, de esa cultura que resistimos con cada uno de nuestros actos cotidianos, venimos a hablar de Otra Cultura, que no es una, sino que, por suerte, son otras culturas. Muchas otras.
 
Otras Culturas de todos colores que hablan todas las lenguas, de todas las formas.
 
Frente a la cultura de la muerte que nos dictamina el cuerpo. El cuerpo, como un estereotipo de belleza. El cuerpo, como esa carga culpable que tenemos que someter. El cuerpo, como una máquina de trabajo, al pagar horas en la maquila o en la fábrica. El cuerpo como culpa. Eso nos dice esta cultura, esta cultura de la muerte.
 
Y frente a esa visión del cuerpo, surgen las otras culturas, las otras visiones. Y esto va cuando es, el cuerpo, como obra de arte. El cuerpo como el lienzo, como el libro de pinturas —como decían nuestros ancestros—, en donde los tatuajes le dan nuevo sentido y significado a nuestra piel. El cuerpo en donde los piercings y los diferentes agujeros ya no son los agujeros del hambre que el sistema nos impone, sino son los que nosotros mismos adornamos, cargando un expansor de jade que tal vez un antiguo mexicano usó, con un moderno mexicano de Iztapalapa con su expansor caminando.
 
El cuerpo, como expresión de libertad. El cuerpo, no como la culpa que nos menciona la cultura de la muerte. El cuerpo como amándonos, la posibilidad de conocimiento, de conocer esa esencia que nos hace transformarnos a nosotros mismos.
 
Esa cultura, la de la muerte, esa cultura, la que dice: “el tiempo es dinero”. Esa cultura que inventó los relojes para contabilizar cuántas horas de la vida estás trabajando. Esa cultura que organizó la semana para que fuera, de lunes a viernes chambear y el fin de semana, divertirse, descansar de la explotación.
 
Frente a esa visión del tiempo, otras historias, otras culturas, otros corazones vivieron. Frente a esa visión de “el tiempo es dinero”, otras culturas dicen: “el tiempo es arte”, “el tiempo es arte”. El tiempo es la oportunidad de vivir de la manera más hermosa, más digna y más libre nuestra propia vida. El tiempo simbólico, donde el acto de amor es lo único que permanece. El tiempo mítico, donde pasado y futuro viven aquí y ahora. Donde Zapata, Gandhi, caminan aquí y ahora. Donde es éste el único y mejor momento que tenemos para hacer un mundo mejor y posible. El tiempo es arte. En donde otras culturas vivieron de muchas otras formas. Un tiempo, en donde el sol, la luna y las estrellas marcaban caminos a pueblos completos.
 
La cultura de la muerte, la cultura de la muerte que ha dejado lo divino como negocio. Lo sagrado, como metáfora autocomplaciente. Lo sagrado, como un simplismo para los manuales de autoayuda. La cultura de la muerte que le dice que solamente el monopolio de lo sagrado lo tienen las iglesias, los templos, la religión estructurada.
 
Otras culturas, otras culturas que se saben absolutamente inmersas en lo divino. Otras culturas que se saben que no hay nada más sagrado que la gente que amamos y todo lo que nos rodea.
 
Otras culturas y otros caminos que están retomando esospuentes milenarios para comunicarnos con nuestro corazón y con el corazón de la tierra.
 
Modernos mexicanos, punkies, skatos, hip-hoperos, que se reúnen en temazcales para sudar el cuerpo, purificar el alma y abrir el corazón. Porque se necesita un gran corazón en estos tiempos. Se necesita abrir el corazón para que quepamos todos. Y por suerte, en esta tierra nos dejaron mucho, muchos puentes para esto: los círculos de palabra, la danza, la celebración de los días mágicos y especiales, en donde el sol, la luna y las estrellas nos abren puertas para que podamos estar con todos los que amamos de antes, de después y de ahora. 
 
Arrebatarle a esta cultura de la muerte la posibilidad de vivir lo sagrado, la posibilidad directa del Ometéotl, de la realización, del libro sagrado de la naturaleza. Los colectivos, que más que ser ecologistas, tienen un corazón inmenso en donde late cada uno de lo vivo en este planeta.
 
La cultura de la muerte, la única, la impuesta. La que nos bombardea continuamente con medios de distracción masiva, con supuestos medios de comunicación que lo único que hacen es estar vendiendo, continuamente, necesidades creadas. Que lo único que hacen es estar cuidando los intereses del sistema. Medios de comunicación que no cumplen con la función esencial y la responsabilidad social que tienen: realmente ser voz de la gente. Los medios, son de la gente. Los medios de comunicación masiva del sistema único de la cultura de la muerte, solamente distraen y venden.
 
Por el otro lado, caminan los medios libres. Caminan los medios libres que son Radio Plantón, que son La Ke Huelga, que son las voces directas de la gente, haciendo uso de ese derecho esencial. Medios libres, Radio Plantón y mujeres que tomaron las radios y la televisión en Oaxaca, con la Asamblea Popular de los Pueblos. Medios libres en donde la gente en Oaxaca, ya nunca más volverá a pensar que la televisión no es suya, que los medios no son nuestros. Mujeres hablando de su propia vida cotidiana, contando cuentos. La mejor programación que la televisión oaxaqueña tuvo en ningún momento de su historia; sólo cuando estuvo en manos de su propia gente, de su propio pueblo. Medios libres, como bien comentaba el Fran Illich, utilizar esta posibilidad inmensa del Internet. Esta posibilidad abierta en donde ahora podemos encontrarlo todo, pero que también podemos perdernos.
 
Otra cultura, la de la muerte. Esa cultura de la muerte, que hace creer que el espacio público es de quien tenga dinero para pagarlo. Esa cultura de la muerte, que defiende a capa y espada una ciudad gris, de violencia, de soledad. Una ciudad en donde sólo el que tenga dinero puede tapizar cada uno de los rincones en donde nuestra mirada se posa, de comerciales, de anuncios. La ciudad supermercado. La ciudad anuncio-completo. Ésa es la visión de la cultura de la muerte.
 
Otras culturas, otras visiones, otras visiones de la ciudad. Los grafiteros, los estencileros,haciendo que la ciudad amanezca siempre distinta. Arriesgando la vida y poniendo de sus propias monedas para comprar sus botes y poder llenar y seguir haciendo que nuestros muros, así como en los códices y en la pintura mural, que nuestros muros sigan contando nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestra propia historia, nuestras imágenes. La ciudad como un libro inmenso escrito en los muros por sus habitantes.
 
Otra cultura, los colectivos: “Arte jaguar”, “Asaro”, “La Pistola”, llenando los muros de Oaxaca, siendo la voz de la Asamblea de Pueblos con arte, con figuras, con imágenes.
 
Otra cultura:los colectivos de Ciudad Nezahualcóyotl, como el SF “Sin Fronteras”, tomando el Palacio Municipal de su propio municipio, Ciudad Nezahualcóyotl, y haciendo un mural inmenso a los cuatro rumbos en homenaje a su propia raíz. Tomando ese palacio, porque a ellos les pertenece.
 
Todos los colectivos de graf y de esténcil que se han reunido ahora en todo México bajo el rubro de Revuelta Cultural Mexicana”, “Los nuevos Tlacuilos”. Los escritores que en vez de escribir y publicar en libros, escriben y llenan de mensajes las paredes de nuestra ciudad.
 
Una cultura, una cultura de la muerte, donde la música es distracción, entretenimiento, moda, repetición sin sentido. Otras culturas,la nuestra. Donde la música —como decía Henry Miller— es el abrelatas del alma. Donde la música es una de las formas más profundas de conocimiento, de nosotros y de lo que nos rodea. Donde la música es celebración y unión. Donde la música es transformación de la vida por la vida misma. Músicas nuevas de raíces antiguas.
 
Compas como los del Movimiento Acaxao, haciendo hip-hop en náhuatl y en mazateco. Gente como los colectivos JRA-Jóvenes en Resistencia Alternativa, estudiantes, Paz, Baile y Resistencia, La Bola. Colectivos de músicos, estudiantes, donde cansados de pensar que como músico sólo tienes que estar tomando los espacios del comercio para tocar.
 
No. Músicos activistas que se reúnen y que tomando, en 1994, el primer concierto exigiendo al gobierno que parara las acciones de violencia militar hacia las comunidades en resistencia. Un primer concierto en Ciudad Universitaria llamado “Por la Paz y la Tolerancia” organizado por los mismos estudiantes. Todos esos colectivos que estamos aquí, que sabemos que organizar nosotros mismos y generar caracoles efímeros donde podamos encontrarnos, donde la música sea el sonido real de nuestra vida. Que nos transforme, que abra más puentes y más espacios para los que vienen detrás.
 
Una cultura, la de la muerte, la que impone fronteras y muros para separarnos y dividirnos.
 
Otras culturas,las de la vida. Las del pueblo de Seattle, las de la gente de Génova, las del pueblo del agua, en Bolivia, las de los Sin Tierra, en Brasil, la de los piqueteros, en Argentina. La cultura de los otros, de los que estamos en todas partes, de los que todos somos hermanos y hermanas. De los que podemos ver al otro como a uno mismo. La cultura de los que tienen el corazón grande y ningún dolor nos es ajeno. Esa es la cultura. La Otra Cultura.
 
La cultura de la muerte, en donde nada tiene sentido más que la máxima ganancia.
 
La cultura de la vida del “para todos todo”, en donde la vida es el sentido esencial de la misma vida.
 
Las otras culturasdonde pueblos, y sus visiones de lo humano tienen todos los colores, todas las formas, todas las lenguas. Donde la vida humana y la tierra y todo lo habido es lo más valioso.
 
Otras culturas.Las que transformando nuestro corazón, transforman el mundo. Otras culturas. Donde el activismo ya no es ideológico, sino donde el activismo es humano, espiritual. Desde la paz, por la paz y para la paz. Otras culturas. Donde la vida es celebración de la vida misma. Para todos todo. Otras culturas, que hablando, se dicen: Es necesario.
 
Cambiar de piel, es necesario.
 
Mirarse dentro, es necesario.
 
Buscar el rostro verdadero, el corazón que es fuego eterno, es necesario.
 
Tender la mano, es necesario.
 
Vencer el miedo, es necesario.
 
Dejar el odio, que todo lo quema, la tierra, que apaga esa hoguera, es necesario.
 
Sentir el hambre, es necesario.
 
Temblar de frío, es necesario.
 
Saber de cierto, pena y llanto, a la injusticia y guerra poner alto, es necesario.
 
Soñar consciente, es necesario.
 
Tomar partido, es necesario.
 
Que imposible sea la violencia ciega, ninguna razón para la miseria, es necesario.
 
Acariciarnos lento, es necesario.
 
Besar en cuerpo y alma, es necesario.
 
Buscar respuesta al gran misterio, amante, abrazo, amor, amado, es necesario.
 
Hacer preguntas, es necesario.
 
Dudar del mármol, es necesario.
 
No dar por hecho que algo se sabe, buscar lo cierto que hay en nosotros, es necesario.
 
La digna rabia, es necesaria.
 
Transformarla en vida, es necesario.
 
Que digna sea la lucha por la vida y que la muerte no tenga espacio en esta vida, es necesario.
 
¡Vivan los pueblos del mundo en resistencia!
 
¡Viva el Festival de la Digna Rabia!
 
¡Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional!
 
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