Documentación histórica

Fran Ilich. Primera mesa de la tarde. La Otra Comunicación, la Otra Cultura. 3 de enero de 2009

Antes que nada quiero agradecer al Ejército Zapatista de Liberación Nacional por haberme invitado a participar en esta mesa y por sentarme junto a estas personas a quienes tanto admiro. También, por lo tantos años de inspiración en que han demostrado que otro mundo es posible, en la práctica. Y que existen modos funcionales de pelear la guerra de la noche obscura, que iniciara Europa contra nosotros, hace 516 años, con su hipócrita y opresivo régimen económico que nos impuso con armas y violencia a los habitantes de este planeta. Y que repetidamente se disfraza, viste con las ropas y colores de una supuesta ilustración o superioridad cultural e intelectual. Que pese a todos sus libros, autores y pensadores sólo ha podido construir con apenas poco más que colonización, imperialismo, sangre y dolor de los pueblos del mundo.

¿Contra quién era la guerra? ¿Contra Eurasia u Oceanía?, se preguntaba Winston en 1984, de Orwell, mientras caminaba junto a Sonia, la chica del departamento de ficción. Pensaba que el enemigo eterno era Eurasia, pero ahora todos decían que era Oceanía, que nadie recordaba ya a Eurasia como el enemigo. ¿Cómo hacían, en el mundo de Orwell, para mantener engañado a un continente con tan solo propaganda?

Todos hemos pensado lo absurdo que es la economía global, en cómo la materia prima está por los suelos en el mercado internacional aún cuando, sin ella, todo es imposible. Pero, ¿cómo es que hacen real el concepto de escasez en lugares donde ésta, evidentemente, no existe, sin la ilustrada intervención artificial del invierno europeo? Rápido, hay que trabajar más para que no tengan frío, para que estén cómodos, para que tengan café y azúcar, y puedan leer y seguir produciendo cultura y nuevas ideas.

A nosotros, sólo nos gusta trabajar, estamos contentos con el sol y el sudor. Pero a veces entendemos por qué inventaron a los mestizos y a la virgen de Guadalupe, necesitaban bastardos fieles que administraran las colonias y lloraran eternamente por la atención de sus papás inalcanzables. Y ¿qué hubiera sido de América sin que estos personajes entraran a la acción a trabajar por sus papás?

Afortunadamente, la otra cultura que deseamos tejer no tiene que ver con la oposición ni contra ellos, ni contra sus bastardos. No busca la aceptación, sino apenas la coexistencia: el mundo donde quepan muchos mundos. ¡Cuánta sangre ha inyectado el zapatismo a la vieja Europa!

Entonces, comienzo apurado, con muchos temas que me gustaría tratar un poco más extensamente, pero que apenas esbozaré por respeto al tiempo de todos. Básicamente, son dos temas: el primero, es la existencia y práctica de una otra cultura a través de otras prácticas narrativas y estéticas. Y segundo, el Internet como un espacio de comunicación y habitación que hay que aprender a construir, deconstruir, criticar y practicar, para que en éste no se perpetúe la misma dinámica de la globalización.

Me pregunto si otra cultura es posible, si hay que inventarla desde cero o vivirla desde cero, o se vale que sea sólo una reacción a la cultura dominante, o hay que tumbar a esa cultura dominante y, como los modernistas, construir otra. O habría que cantarle himnos a la recombinación y, como DJ’S, hacer lo mejor de todos estos mundos posibles.

Me pregunto si todos caben, la chica Pepsi, las editoriales como Planeta, y sobre todo, ¿qué queremos decir con otra cultura? ¿Otra, la qué sea? ¿Otra, en verdad muy otra?, como dice el Sub. Y si es así, ¿por qué siempre aparecen los mismos otros? Esos tan poco otros si los leemos a la Adorno, es decir, según su relación con los medios de producción y no con lo que dicen, cantan, etcétera.

Hace poco, me explicaba un artista adherente a la Sexta que no hay cultura en La Otra Campaña que esté fuera del look de los ecos de Violeta Parra —él se estaba quejando, no es que yo comparta la opinión—. Me decía que a nadie le importa la otra cultura en La Otra Campaña, cuando no es utilitaria y no funciona como instrumento insertado en la lógica de guerra. Y terminaba diciendo que “ahora hasta resulta que el hip-hop es otro”. Decía que, en el momento en que el tema se aleja de los temas en boga, a nadie le interesa escuchar.

Pero terminaba diciendo algo que me pareció muy interesante, que era que para hacer esta otra cultura, hay que partir desde otra estética, es decir, otra manera de describir y escribir las mismas cosas de siempre. Que no hay otra cultura sin otra mirada. Y, debo decirlo, lo último que dijo, me encantó.

Y en ese caso, me puse a pensar en la televisión intergaláctica zapatista, en cómo podría ser esa televisión que, evidentemente, estaría conectada al arcoiris de la oralidad, que permitiría narrar con imágenes y sonido. Y no que estaría plantando deseos en las cabezas ajenas, haciendo magia negra telehipnótica para las masas. Una televisión que permite dialogar y construir. Y que, definitivamente, no son proyectos institucionales como el canal 11 ó el 22. Una televisión que no sea unidireccional sino multidireccional, donde todos tengan acceso a producir.

Y claro, sí, está el Internet, pero el Internet, las computadoras, la brecha digital, ¿quién tiene acceso a éstas y a quiénes excluye? Como decía Etienne Balibar, la literatura también y, sobretodo, les habla a quienes excluye. Y me pregunto ¿qué podría funcionar? En el caso del Internet sabemos que los grupos disidentes no tienen asegurado su acceso al Internet mediante formas legítimas, tienen que hackear el camino.

Insisto, ¿qué es la otra cultura, es decir, en el contexto de La Otra Campaña? De entrada, sí es algo intangible, que vamos tejiendo día a día. Y que, de alguna forma, responde a lo que Benedetti criticó en los sesentas y setentas de la política cultural de México. Esta cultura institucional, de Estado, que solamente trata temas sanos, poéticos y preciosistas. Donde, en el mayor de los casos, el proyecto artístico de la gente es conseguir un pasaporte para irse a vivir a Ciudad Global el resto de sus vidas.

Y bueno, retomando, cómo fue que ocurrió que tras el encuentro de la “Otra Cultura”, en Zacatelco, para algunos de nosotros, las cosas giraron sin que nos diéramos cuenta. ¿En qué momento dejamos de hacer lo que hacemos? ¿Dejamos de trabajar en nuestros lugares? Con nuestros modos y nuestras formas, y fuimos orillados a trabajar en la emergencia. ¿Cómo nos ganaron esa pequeñita batalla confundiéndonos, desviándonos por un momento de nuestro objetivo?

Encerrando a inocentes por 67 años y 6 meses. O llevando a 3 mil policías al pueblo de Atenco. ¿Pelear con ese nuestro enemigo? Nunca, que se pudran solos peleando sus propias paranoias y fantasmas. Los deseos que plantaron en los medios de comunicación y que ahora, inesperadamente, como efecto boomerang les roba el espíritu, la vida, los días, el sueño, dejándoles nada más que colitis e insomnio, ambición, deseos a medio a satisfacer, y muchas deudas.

Y bueno, el asunto de cómo en México existe una clase cultural que defiende, como la aristocracia, su derecho al subsidio. Decía Sebastián Liera, de la Otra Chilanga, que los artistas han dado una muestra de que también pueden tomar las calles. Sí, pero sólo si les tocan el bolsillo. Lo demás: Oaxaca, Atenco, Sicartsa, Pasta de Conchos, no les interesa.

Yo no sé, yo voto por que se cancele el presupuesto estatal de cultura. Porque con una política cultural como la mexicana, todo el arte que subsidian es político, pero el otro tipo de política. Todo lo hacen para mantener o alcanzar sus fines ideológicos. Utilizan al new media, al posestructuralismo francés para la opresión. Y, definitivamente, dentro de estructuras jerárquicas que llevan dentro de dos o tres saltos al presidente de México. Y pareciera que necesitan de los nuevos medios para alcanzar estas metas tan desgastadas. Practican la censura incluso en festivales de la sociedad de la información o del arte electrónico.

Pero bueno, pensando en una otra novela, en un otro ensayo, una otra obra de teatro, otro video juego, me pregunto cómo tenemos que escribirlo, cuánto tiempo tenemos que dedicarle, el esfuerzo. Y son trabajos diarios de tiempo completo, donde la intención, por sí misma, no sirve de gran cosa. Hay todo un mundo por hacer.

Como dijo Guillermo Acevedo del grupo La Piragua del teatro de títeres, en el encuentro de Tlaxcala, podemos hacer circuitos de recorridos por diferentes lugares, tratando de aprovechar la gran fuerza que hay entre los compañeros. La riqueza entre los trabajos de todos, que podríamos comenzar a entrelazar, compartir los conocimientos, apoyar a los grupos que están empezando, echar la mano, crear redes.

La pregunta para mí es, entonces, ¿cómo vamos a montar las redes de la otra cultura? Y cierto, toda red implica acción descentralizada, así que si estamos trabajando desde Internet o convocando a gente en Ciudad de México, o donde sea, para hacer estas mesas, y plantearnos: ¿cómo vamos a hacer funcionar estos nuevos mecanismos colaborativos?, ¿dónde podemos conseguir esas otras novelas, otras películas, otras canciones, otras obras de teatro?

Preguntarnos ¿dónde estudiarían o cómo se formarían los artistas de La Otra Campaña? Y que no digan que en el Centro Nacional de las Artes porque, entonces, esto sí se vuelve medio absurdo. Hay que recordar que el cine mexicano, antes que mexicano, es el cine del gobierno mexicano o, lo que es lo mismo, que el cine y arte que ellos quieren, parte del proyecto neoliberal, ¿no?

Yo pensaría en aquella propuesta de música electrónica de Ángel Luis Lara, aquella música electrónica zapatista, era genial y habría que retomarla. Hay que recuperar el significado de palabras como rebelde que antes significaba lo que todos sabemos y que ahora son estos niños manejando en Insurgentes y Reforma.

No sé si escucharon del caso de la telenovela zapatista de La Otra Campaña: Fea y Rebelde, que Televisa censuró y borró de Youtube. Era una telenovela sobre reuniones de activistas, discutiendo temas del zapatismo.

Bueno, ¿qué debemos hacer? No sé, y a mí me gustaría hacer una invitación para que me pasaran su correo, incluirlos en la lista de la otra cultura, continuar organizándonos.

Y bueno, sobre el Internet. Nuestro servidor Possible Worlds nos da algún sustento para tener un edificio o choza propia en Internet, sin que nos censuren o bloquen como antaño. En 2005, cuando nos adherimos a la Sexta, por decisión propia, tuvimos que olvidar los excesos en los que vivíamos: el hacktivismo, el media arte, el tactical media, el neta arte, el cine interactivo, el hipertexto y todas esas cosas, y aprender de la experiencia de los zapatistas.

Si todo comienza con tierra y espacio, y si ellos hicieron Municipios Autónomos para ser libres, nosotros pensamos en un servidor autónomo. Sólo así podíamos pensar en otra política ciberespacial, que la gente del mundo queme sus cuentas de yahoo, hotmail y google, porque sólo así dejaremos de depender de las políticas neoliberales del Internet. Sí, yo sé que es más fácil abrir una cuenta de ésas, pero les estamos dando el control sobre todo el Internet.

Después, abrimos una banca que lleva el nombre de Space Bank, aprendimos a utilizar los fondos y jugar, abrimos un garaje para hacer una especie de media lab autónomo. Empezamos a trabajar, a sustentarnos con productos ideológicamente correctos: desde café zapatista, cerveza china, productos cubanos.

Y bueno, entendimos que teníamos que aprender a trabajar con un sistema económico y financiero, no depender de las becas, no depender de nada de eso. Pero nos dimos cuenta que nuestro servidor es atacado por scripts gringos de la inteligencia disfrazados de chinos, o por scripts de la inteligencia nacional, que buscan borrar nuestras bases de datos.

Nos dimos cuenta que las cosas iban bien cuando nos congelaron una cuenta en un banco y cuando Televisa borró Fea y Rebelde de Youtube. Durante Atenco, nos dimos cuenta cómo atacaban el servidor cada minuto y medio hasta saturarlo. Y, alguna vez, hasta recibimos una advertencia del ministerio de finanzas de Estados Unidos, donde nos decían que nos cuidáramos de formar parte de redes de apoyo al terrorismo ¿no? Es decir, estábamos colaborando con la Otra.

Bueno, creo que una forma para hacer este tipo de trabajo son las contrahistorias, trabajar distintas estructuras, formas narrativas, pensar en términos de bombas narrativas como invocaciones que ayudan a que la ideología vaya cambiando. Hay una frase en euskera que dice que todo lo que puede nombrarse es porque existe y, por eso, hay una creencia de que para que exista una cosa, primero hay que poder nombrarla, bajarla a la tierra. De otro modo, queda confinada al mundo de lo invisible.

Entonces, estas nuevas estructuras pueden ser, no lo sé, videojuegos cooperativos, donde no alguien tiene que ganar o perder. En este momento, estamos pensando en plantearle a CAPISE un videojuego cooperativo sobre el mapa que tiene de las posiciones de los militares y paramilitares y que este mismo video juego se le regale a las cooperativas indígenas, para que ellos lo vendan como parte de su mercancía con la que sustentan su vida, ¿no?

Ok, bueno, tocamos temas que en México son eliminados del contexto del arte, porque el arte en México, desde hace años, es puro, limpio y vacío. Buscamos generar otras narrativas, ligadas a movimientos sociales, pensamos en la pluma fuente, o en la pluma, o en un celular o en una computadora, como aquella frase de “cojamos el fusil y la pluma”.

Pienso que si los documentales funcionaran, Hollywood los estaría produciendo, en lugar de películas. Creo que tendríamos que pensar en también, un poco, en términos de generar ficción, aunque sea para consumo entre nosotros mismos. Tenemos actores, tenemos directores, tenemos todo.

Bueno, recordar que Internet no es una zona libre, ni una zona autónoma, sino un sistema descentralizado de comunicaciones creado por la Secretaría de la Defensa de Estados Unidos para mantener el control en caso de una guerra nuclear. Es decir, es una metodología aplicada para mantener el poder, utilizando la invisibilidad que ofrece la teoría de las redes y del juego, y no los mecanismos centralizados y monolíticos tradicionales. Como en el caso del dinero electrónico que va y viene, y nadie lo ve, aunque sea completamente puerco.

En Internet todo tiene un IP, hay que repensar un poco la crítica que hace Hakim Bey, que era súper fanático del Internet y se fue a vivir a una comunidad rural, como menonita, y pensar un poco en la crítica que hacen los Amish a la tecnología desde hace 400 años: teniendo esta relación con el poder. Que si el poder que te da cierta tecnología, te hace perder el suelo, hay que tener cuidado.

Es importante conocer el Internet a fondo, el asunto de que somos los usuarios, no sé, tal vez somos los utilizados, los usados. Y hay que ver paradojas básicas, ideológicas, como el asunto de que el Internet se hace público, justo cuando se privatiza. Antes era un espacio para académicos y, curiosamente, cuando las transnacionales y las telefónicas lo convierten en un espacio accesible, entra la gente. Y desaparece el único espacio público que existía en Internet que era el usenet. Fue eliminado, desconectado, en agosto pasado.

Por lo cual, quiere decir que todos los servidores, la tubería, los satélites, los cables, toda esa infraestructura privatizada que han financiado los gobiernos nacionales. También el asunto de la brecha digital, pues finalmente son los Estados nación ayudándole a Slim, a Bill Gates, a toda esta gente a que haga dinero.

No lo sé, hay que pensar en proyector como la experiencia kurda de televisión satelital, un poco la televisión callejera italiana y argentina, definitivamente Enlace Zapatista y la Televisión Intergaláctica, repensarla.

En el asunto de la censura, creo que la censura se ve muy clara cuando, por ejemplo, desde google maps no podemos ver la casa de Donald Rumsfeld, vemos ahí algo obscuro. Dicen que es seguridad nacional. Bueno, se supone que los grandes censores son Cuba, China, Siria, Irán, Estados que, de algún modo, plantean otra forma de vida donde el individuo no es lo más importante.

En el caso del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, hace un año, más o menos, organizamos una acción de algunos colectivos ciberzapatistas para hackear sus cuentos chinos y demostrar que no hay transparencia sobre presos políticos y desaparecidos en 40 años, y por clasificar el caso de Atenco y Oaxaca, así que en su página les dejamos un mensajito.

Hay que recordar también, las acciones del Grupo Mexicano de Hackers en Apoyo a los Zapatistas en los noventas, los x-ploit, que fueron catalogadas como traición a la patria y que, gracias a esto, se modificó la legislación del ciberespacio mexicano para adaptarlo al Tratado de Libre Comercio. O también pensar en el asunto del maoísmo digital, donde la ideología californiana neoliberal, por un error, llama de maoísmo digital a esa acción colectiva que ocurre en wikipedia. Donde la colmena genera su propio conocimiento y define sus conceptos, evitando táctica y acertadamente a los académicos que, en el mayor de los casos, trabajan para el Estado, la industria, la iniciativa privada, etcétera. Intenten pedirle a un académico que dedique una hora a la semana a colectivizar un concepto, no va a pasar.

Pensar en nociones de ciberguerra, infoguerra. Recordar también que hay un gobierno en Internet, que no estamos enterados de ello, es el Internet Corporation for Assigned Names and Numbers y que no es una netgubernatura internacional, sino una organización no lucrativa, que depende de la ley de California, de la ciudad de Marina del Rey. Es decir, el Internet es una ONG de California, para fines prácticos.

Recordar que los vascos no han conseguido su nombre de dominio y, sin embargo, Kosovo lo tenía desde hace muchísimos años. Podemos ver, patrones, ¿no?

Pues, hay otra cosa importante, hay unas nuevas impresoras que imprimen objetos de tercera dimensión como computadoras. Entonces, en algunos medios en Europa se están viendo como realmente metodologías innovadoras, porque con sólo 600 dólares puedes imprimir una cosa… como ésta, bueno no, tener una impresora para imprimir todas las cosas que quieras. Pero esto, ¿qué implica? Que, aunque ellos lo ven como una cosa revolucionaria contra las corporaciones, en realidad, podría implicar una mayor devaluación de la materia prima. Y si no hay materia prima, no sé, no lo veo ahí muy bien funcionando.

Pues nada más, recordar que otro Internet es posible, otra cultura es posible, otra narrativa es posible.

Que viva La Otra Campaña y nuestro querido Don Quijote, Subcomandante y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.