Documentación histórica

Intervención del Congreso Nacional Indígena. México (2008)

Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: DESPRECIO

Congreso Nacional Indígena-CNI (México)

 

Buenos días a todos y a todas.
Festival Mundial de la Digna Rabia.
Un saludo de corazón a la Otra Internacional
A La Otra Campaña
A los hermanos indígenas participantes en este Festival Mundial de la Digna Rabia

 

El Congreso Nacional Indígena surge por el desprecio histórico que, como pueblos, hemos vivido más de 517 años y al que hemos resistido para sobrevivir colectivamente, al cuidado de nuestra madre tierra. Nacimos como respuesta consecuente al grito de Ya Basta emitido desde el corazón maya del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. En el que vimos un espejo donde nos vimos todos nosotros los que somos el color de la tierra. Nacimos en el año 1996, con la asistencia de la Comandanta Ramona, en el corazón de nuestra patria: en el zócalo, como una expresión ancestral de autonomía, rebeldía y dignidad que hoy se convierte en rabia.

Para nosotros, los que somos el color de la tierra, el desprecio ha sido el mecanismo de exterminio empleado por los poderosos, desde el inicio de la conquista e invasión occidental. Desde entonces, nuestros opresores despreciaron nuestra lengua, nuestra forma de organización, nuestra cultura y espiritualidad, nuestra vestimenta y nuestra medicina tradicional. Con el fin de robar nuestras tierras y esclavizarnos, cuestionaron si éramos hombres y mujeres o seres inferiores a los europeos. Entonces, para nuestros pueblos está bien claro que el desprecio en nuestra contra justifica y se hace uno con el despojo y explotación que cotidianamente vivimos.

Durante siglos, para los poderosos nosotros no existimos. A pesar de ello, resistimos y ofrendamos nuestras vidas por proteger lo único que es real: que es el color de la tierra que somos. Sin embargo, el poder creció, con ello su ambición por destruirlo todo. Quitándonos todo le pusieron precio, y con ello pusieron precio a nuestra existencia.

Los pueblos, naciones y tribus resistimos por saber que la tierra es sagrada. Y la ambición de los poderosos se convirtió en capitalismo, el capitalismo en despojo, explotación y represión. Ante todo eso, nuestra madre tierra se enfermó y nosotros, como sus hijos, entendimos que no podíamos seguir callando tal destrucción. Lo que como pueblos sabíamos profundamente y eso es que no siempre ha sido así y que no puede seguir igual. Todo esto olvidaron los blancos que nos desprecian porque el colonialismo así lo enseñó.

Un lugar central en el desprecio que nace desde el poder es el que ocupan nuestras mujeres, que son triplemente despreciadas: como mujeres, como indígenas y como pobres. Sin embargo, de este desprecio se ha nacido una rabia todavía mayor que se junta con la rabia acumulada. Hoy llegamos a este Festival de la Digna Rabia en un clima de devastación, pero no sólo para nuestros pueblos sino para el mismo hombre blanco que nos despreció.

La economía sagrada que debe nacer de la tierra sirve a unos cuantos que obedecen al dinero. La población del mundo tiene hambre, el medio ambiente planetario está destruido, la gente no tiene agua, y los recursos naturales que quedan —y que son ambicionados por el capitalismo— son protegidos por nuestras culturas, nuestras comunidades, pueblos, naciones y tribus. El capitalismo, al ver tal devastación, respondió con una violencia desmedida y con una agudización de la agresión hacia la humanidad. Y es entonces que, como pueblos, entendimos que vienen por todo y por todos. Que todo está destruido y no se puede reconstruir volteando hacia arriba, donde nos desprecian. Que sólo lo podemos hacer junto con todos los desposeídos y despojados. Junto con todos los reprimidos y, al igual que nosotros, despreciados.

Somos el Congreso Nacional Indígena, el espacio de reflexión, de análisis y de participación activa, integrado por niños y niñas, jóvenes, mujeres, ancianos y ancianas, abuelos y abuelas, autoridades tradicionales y agrarias de las tribus, naciones y pueblos indígenas. Nosotros, el Congreso Nacional Indígena, adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y a La Otra Campaña, hemos informado y explicado en las comunidades de los pueblos, naciones y tribus, los acuerdos que se toman y los avances generados, porque el Congreso Nacional Indígena se nace en cada comunidad y pueblo.

Hemos servido de puente para que vaya y venga la palabra de los hermanos indígenas. Y no servirse de la responsabilidad, comisión o cargo para ser mandamás. El Congreso Nacional Indígena, dentro de las comunidades de los pueblos, naciones y tribus, informa para que los hermanos compartamos el pensamiento de la Sexta Declaración y La Otra Campaña. Ayudamos a las comunidades de los pueblos naciones y tribus dentro del Congreso Nacional Indígena y La Otra Campaña para que el Congreso Nacional Indígena y La Otra Campaña entiendan el pensamiento de los hermanos.

No suplantamos los pensamientos del Congreso Nacional Indígena y La Otra Campaña, ni de los hermanos con los propios, sean individuales o colectivos. Somos puentes para que vaya y venga la palabra y esperanza. Las comunidades de los pueblos, naciones y tribus nos mandan con el pensamiento. Los comisionados o delegados no son los dirigentes del Congreso Nacional Indígena, son sus servidores, son los que obedecen.

En nuestras reuniones, se proponen que se escuchen los otros pensamientos que son diferentes al nuestro, que se piensen corazón y cabeza. Proponemos los trabajos, las tareas, los acuerdos. Y es la razón y el sentimiento los que aceptamos y acatamos. No se imponen los pensamientos, ni los trabajos. Se informa de los acuerdos y se busca convencer en torno a la necesidad de unir nuestros pensamientos y nuestras luchas, para que todos los pensamientos y todas las luchas podamos existir, y seguir para que podamos vivir.

No vencer al hermano, aprovechando su debilidad o su ignorancia. El Congreso Nacional Indígena, como espacio de reflexión, juntamos nuestros pensamientos, donde nos seguimos encontrando, para ver nuestros problemas comunes y ver la forma de resolverlos juntos. Trabajamos para construir un espacio de encuentro, y no destruir las organizaciones de los pueblos, naciones y tribus que ya existen y luchan por el bien de los pueblos indios. Ayudamos para construir en La Otra Campaña el Plan Nacional de Lucha, porque hemos identificado al enemigo que es el de arriba.

El poderoso no nos acepta en su mundo, nos desprecia. No nos respeta, nos persigue, encarcela y nos mata. Para el poderoso, sólo se puede vivir como cómplice de los crímenes del dinero y la soberbia.

Muchas veces, el verdugo es de piel blanca pero, otras veces, la muerte y la traición ha tenido el color de la tierra y nuestra misma lengua. El camino bueno también lleva la palabra de hombres y mujeres de piel blanca y lengua diferente.

Nosotros no miramos hacia arriba, para estar con los de arriba. Somos de abajo, somos de izquierda y somos anticapitalistas

¡Viva el Festival Mundial de la Digna Rabia!

¡Nunca más un México sin nosotros!

México, 29 de diciembre de 2008