Documentación histórica

Intervención del Colectivo Anarko Punk LaKurva (México)(2008)

 

Las cuatro ruedas del capitalismo: DESPRECIO

Colectivo La Kurva (Estado de México)

Buenos días. Bueno, nosotros hicimos un pequeño escrito. Entonces, lo voy a leer. A ver si no me pongo nervioso.

El punk es la flor que nace de entre la basura.
El desprecio y la aceptación es un tema que se puede ver desde muchos ángulos, pero, sin duda, que todos lo valores sociales son creados y pasados por la filosofía y conveniencia del Estado. Así, podemos observar la aceptación de algunas pautas culturales y la desaprobación de otras. Generalmente, la desaprobación es dirigida hacia quienes no generan ganancias o mantienen una posición apática o a la defensiva al Estado.
Porque el desprecio no se da de una manera directa, que por ser diferente tu cultura vengan los policías y a fuerza de macanazos te purifiquen o te salven, ya sea en el nombre de Dios o en el nombre del gobierno. Aunque también se usa ese medio. Lo que quiero decir es que el Estado organiza el desprecio, los mecanismos son: ya sean sutiles o violentos, pero los sutiles son más difíciles de desenmascarar.
Hay una frase que dice: “El largo brazo de la ley”. Pero también se pudiera aplicar para la cultura: El largo brazo del Estado para imponer su cultura. Hay otra que dice: “La Historia la escriben los vencedores”. Pero, también, la cultura la imponen los vencedores. El Estado, que está compuesto siempre por los vencedores (a Estado me refiero a los gobiernos y empresarios) éstos buscan perpetuarse en el poder para sacar ganancias, hacer leyes para reafirmar su poder político y económico.
Una vez conquistado el poder, ya sea por elecciones, asesinatos, desafueros, engaños, tranzas, entonces, hay que solidificar la conquista. Hay que imponer la nueva ideología. Para ello, se sirven de sutilezas que dictan en las escuelas, que se sermonea en la iglesia, que se presenta en la televisión, que se escucha en la radio, que sale en los periódicos. Generalmente, estos medios funcionan bastante bien.
Pero, a veces, hay quienes no entran a la lógica del nuevo tirano. Si no funcionó el castigo del maestro, el engaño del director, la humillación del padre de familia, la humillación o golpes de los padres, la condena del cura, los centros mentales, entonces se sirve de la policía o el ejército. Ya sea para espantar, para madrear, torturar o simplemente matar.
Para hablar de discriminación, hay que entrar hasta en la familia, la escuela. Y no nada más el gobierno con su fuerza represiva. Porque el desprecio lo dicta el gobierno y sus empresarios, pero quienes lo aplican son las personas, comenzando con la familia, la comunidad. Los medios de comunicación pueden hacer que, el día de mañana, se linche a algún sector de la sociedad, y pueden liberar de culpa a todas las personas, ya sea por participar o quedarse calladas. Ejemplos hay muchos: ahí está el cura de Canoa, ordenando un asesinato. O el cardenal de Ecatepec, diciendo que se mate a quien sea necesario.
A lo que va este rollo es a que todos somos parte de esos mandatos del sistema, nos dice a quiénes hay que despreciar para que dejen de ser, o que se vayan o para liquidarlos. Hay que estar muy atentos, porque podríamos estar fortaleciendo al sistema.
Pero el punk y dónde quedó la flor del basurero...
Un poco de historia, ya que refleja más o menos cómo surgimos nosotros, como punks, como colectivos de punks, como libertarios, como anarcopunks. El movimiento inicia producto de una crisis —bueno, en otro país— en Inglaterra. Los jóvenes no miraban un futuro en las promesas de bienestar y desarrollo que estaban acostumbrados a creer, después de las glorias de aquel imperio.
Se comienzan a formar grupos, comienzan a crear música muy fácil. Dos o tres acordes para la guitarra, donde ellos expresan lo que están viviendo, con gritos que es un desahogue, la muestra del coraje. A la par se comienza a diferenciar en su forma de vestir a otros chicos, ya que éstos visten ropas sencillas, industriales, de obreros.
Hay una anécdota que se tendría que corroborar: los chicos comienzan a levantarse el pelo, las moicas, al estilo de los indios de Estados Unidos. Algunos dicen que en solidaridad con esos pueblos que en los años ochentas los seguían exterminando. Luego llegaron los estoperoles y las puntas en el pelo. Se estilizó más la vestimenta, dándole un toque artístico y personal a la ropa.
Todo esto sucede en la clase baja, que no podía pagar un curso de música, que no se podían vestir —digamos— adecuadamente. Comienzan a crear una alternativa a la crisis y denuncian su situación, nace entonces político y cultural. Miraba, por un lado, la situación en la que se encontraban bajo el capitalismo y, por el otro lado, el socialismo autoritario con su carencia de libertades, esto en la Europa Occidental.
Hay quienes buscan proyectos autogestivos, pero son criminalizados y perseguidos. Entonces, se radicalizan, toman espacios públicos y aumenta la represión. Pero el sistema tiene muchas piezas para reproducirse y perpetuarse, medios para romper lo genuino, cambiar, moderar, destruir o aniquilar. Una vez que los jóvenes rompen la atadura al capital que representa la familia, la Iglesia, la autoridad. Una vez que se atreven a formular sus pautas culturales, morales y políticas, viene la ofensiva. Y cuando son, se mediatizan algunas bandas, comienzan las empresas a hacer negocio con esto que, cada vez más, a los jóvenes les llama la atención.
Las drogas para coartar su libertad y su espíritu también hacen mella en el movimiento. En aquel entonces, se les metía a las clínicas mentales, y los que estaban llenos de vida salían destruidos por la cantidad de fármacos que se les administraba, para hacerlos normales.
Pero la semilla de esa flor, aunque sí diferente, que nace de la basura, se conserva en los corazones de muchos jóvenes: Los que las botas de los policías no han podido acabar, que las buenas conciencias de la familia y la Iglesia se han cansado de corregir.
El colectivo nace precisamente así —o los colectivos, en general de muchos jóvenes nacen así—. Descubrimos que los valores familiares son extensión del sistema. Que se les inyecta sus deseos por la vista y las orejas, la televisión, la radio, el periódico, el director de la escuela, la profesora, la vecina, el tendero. Ya que por esos medios, de manera directa y repetitiva, generan la opinión: qué te vistas, quién es bueno, quién es el malo.
Que el diferente es malo, aunque sepamos que el malo usa trajes y uniforme, que sale en la tele y es pasado como un modelo de buena persona: va a la iglesia, cree en la virgen de Guadalupe. Pero, también, desfalca al país, a las comunidades, a los pobres, roba a la banda, los madrea.
El gobierno nos desprecia porque no le aplaudimos, no votamos, no somos muy económicamente activos que digamos. Pero sí le hacemos huevos y nos mofamos de su autoridad y sus policías. Por eso les da rienda suelta a sus policías para que fastidien a cada rato. Pero no nos van a cambiar, porque decidimos hacer de la resistencia una forma de vida. Y es justamente hacer de la lucha una forma de vida, eso es el cambio cultural y político.
Nosotros le apostamos a que debemos de cambiar las pautas culturales y el autoritarismo que aplica sólo para el gobierno: la mentira y la corrupción. Hemos batallado como cualquiera que cree que este mundo no está bien, combatimos la matrix del sistema. Buscamos mejorar personalmente, pero también la destrucción de nuestro enemigo, que sabemos bien quién es y la figura en la que se presenta.
Cuando el sistema patalea, es cuando está en peligro. En tiempo de crisis es cuando es débil y saca a sus ejércitos a romper la indignación. El miedo es su carta. Pero, si su represión no debilita la protesta, es seguro que triunfaremos. Pero hay que prepararse entre nosotros, La Otra Campaña, en la familia, la comunidad. Porque la crisis del Estado es cíclica, y se levanta, Esto, claro, con ayuda del imperio.
Y hay que estar muy atentos, para cuando nos llegue hasta acá Oaxaca. Hay que resistir. Bueno, y no solamente la resistencia, sino que hay que estar preparados para algo más: hacer realidad eso del mandar obedeciendo, no nada más tirar tiranos.
Bueno, ésta es la palabra que con algunos colectivos elaboramos.
Bueno y, al final de cuentas, nosotros somos los que hacemos la diferencia. Nosotros somos capaces de reproducir o no reproducir esas pautas discriminativas. Ahí están los compas del movimiento lésbico-gay, quizá en las primeras manifestaciones eran unos cuantos pocos y, ahora, es un gran festival, es un gran movimiento. Y justamente así, igual, nace el movimiento punk. Gracias.