Documentación histórica

Intervención de Nora Cortinas, Madre de Plaza de Mayo y Eduardo Nachman, HIJOS, Argentina (2008)

Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: represión

Nora Cortinas, Madre de Plaza de Mayo

28 de diciembre de 2008

Nora Cortinas

Yo invito a mi querido hijo de Argentina, Eduardo Nachman, que venga a compartir conmigo este momento. Un momentito, sabemos que el tiempo urge y, bueno, agradecer esta invitación a participar de esta reunión, donde, desde luego, no hacemos más que escuchar, aprender, informarnos de lo que están viviendo aquí en México, en distintas ciudades, y que nos aflige tanto. Agradecer esta invitación.

Y, antes que nada, para decir algo que nos levante el ánimo, les queremos decir que trajimos un libro hermoso, bellísimo, con los cuentos de Marcos, que están leídos por distintas personas de Argentina, mujeres y varones. Y que es un trabajo de Eduardo, un trabajo colectivo con otro grupo, que son los que año a año se acercan aquí y a Chiapas. Y son los que me indujeron a venir, porque yo en México conozco, vine algunas veces, porque nosotras las Madres de Plaza de Mayo participamos en la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos.

Entonces, hemos venido a hacer aquí congresos, por lo tanto, he compartido estos relatos que nos duelen, pero que nos muestran a un pueblo en lucha.

Esto, lo aviso, está en un stand nuestro, es bellísimo este libro y muestra el amor que le tenemos a Marcos, a los zapatistas, y al pueblo de México. Sigan luchando, sigan luchando que los queremos mucho y que vamos a vencer.

Yo, no me saques el micrófono, escucháme, recién empiezo, es sólo un saludo. Mirá vos. Yo estuve mirando al reloj cuando hablaban. Además, también va a hablar Eduardo. Sabemos que el tiempo urge, sabemos que tiene que hablar mucha gente. Yo les quiero decir que, en la Argentina, que hubo muchas etapas de represión, muchos años que el pueblo ha luchado contra un sistema que fue avanzando. Y podemos decir que sigue este pueblo en lucha.

Las Madres surgimos casualmente y por esa etapa brutal que fue la última dictadura cívico-militar, donde tuvimos un costo brutal de 30 mil detenidos-desaparecidos, 10 mil presos políticos, mujeres y varones en todos los casos, miles de exiliados para afuera, muchos estuvieron exiliados aquí en México, y miles de exiliados adentro de nuestro propio país.

La desaparición, la apropiación de niños, que nacían de sus madres cautivas, prisioneras, y eran apropiados por estos militares genocidas, y eran entregados a familias amigas de ellos, militares, jueces, vinculados al poder económico. Y estos chicos, hasta hoy, hay más de 400 que no recuperaron su verdadera identidad.

Otro crimen más, sumado a lo que eran las torturas crueles e inhumanas. Las Madres, a raíz de esa gran represión, a medida que se iban llevando hombres y mujeres, luchadores, luchadores populares, que lo que querían era un país para todos y para todas, tuvimos que salir a la calle a pelear, a enfrentar esa dictadura brutal.

Esta parte de la historia nuestra, que nos muestra que nuestros hijos, nuestras hijas, estos luchadores, que pertenecían a un movimiento popular, de diversas profesiones, de diversos trabajos, eran jóvenes, la mayoría, entre 20 y 40 años. La mayoría eran obreros especializados, que fueron todos absolutamente torturados cruelmente.

Esa dictadura usó, dentro de la tortura, también, un sistema que era arrojar a los prisioneros después de torturarlos, arrojarlos con vida, adormecidos, al mar o al río. Sumado a toda esta angustia de no saber hasta este momento qué ha pasado con ellos. Son 31 años que mi hijo, Carlos Gustavo Cortiñas, está desaparecido y nunca nos han dicho qué pasó con ellos.

En la Argentina, hay archivos y podrían decirnos. Sin embargo, no se abren los archivos. En la Argentina, hace 25 años, que terminó esa dictadura cívico-militar. Y digo cívico-militar, porque en esa dictadura, además de las fuerzas armadas, tuvo que ver una cúpula, la mayoría de la cúpula de la Iglesia católica argentina, de empresarios, y de políticos. Y hay archivos, sin embrago, no se abren.

Hemos logrado que se tiren abajo leyes de impunidad, y que se abriera una pequeña luz hacia la justicia. Sin embargo, probamos día a día que la justicia, para nosotras y nosotros, tiene un techo que cuesta mucho pasar, y que vamos a tener que luchar para tirarlo abajo. Tenemos que seguir luchando, porque sabemos muy bien porqué tuvimos esa dictadura cívico-militar. Y no es ni más ni menos para llevar a fondo la política capitalista neoliberal, que está dirigida desde los Estados Unidos y que, algún día, tendremos que meter preso para siempre a Bush y a todos los genocidas que invaden países, que matan y matan para quedarse con las riquezas naturales.

Tenemos que luchar, también, para que algún día también le saquemos ese premio Nobel que le dieron a este genocida que vino a instalar las dictaduras: Kissinger. Otro que tiene que ir preso de por vida. Porque él también provocó las dictaduras en nuestros países de América Latina y, especialmente, en el cono sur de América Latina, que es Bolivia, Paraguay, Chile, Uruguay, Brasil y Argentina. Después de, también, activar las dictaduras en estos países del norte de Sudamérica: de El Salvador, de Guatemala, de Honduras, como siguen y siguen.

Tenemos que terminar con esta apropiación de nuestras riquezas y de nuestras tierras. Cuando primero vinieron por el petróleo, vinieron por nuestros hijos, ahora vienen por el agua. Y siempre quieren apropiarse. Tenemos que estar claros: yo felicito a este pueblo de México por su lucha constante. Felicito a mujeres y hombres que luchan codo a codo. Y tenemos que seguir hasta vencer. Así que les digo: ¡Hasta la victoria, siempre!

HIJOS, Argentina. Eduardo Nachman

Desde HIJOS, aprendemos a transformar el dolor de tener a nuestros padres desaparecidos. Muchos de nosotros tienen sus hermanos desaparecidos, apropiados. Estamos luchando y focalizando. Tratando de tener la condena legal. Nuestra forma de obtener la condena social es mediante los escraches y otras acciones directas. Y estamos luchando hoy fuertemente por la condena legal. Para que se pudran en la cárcel todos los genocidas. Para que se pudran en cárceles comunes, y de por vida. Y que vivan muchos años, pero en la cárcel.

Nosotros aprendimos del EZLN a luchar con alegre rebeldía. A transformar ese dolor. Pero también aprendimos muchísimo de las Madres de Plaza de Mayo, de las Abuelas, que esta lucha contra la impunidad es una lucha de todos los días. Y cuando nos preguntan ¿hasta cuándo?, respondimos, como lo dijo un argentino hace muchos años, como lo dijo recién Nora Cortiñas, cuando nos preguntan hasta cuándo esta lucha, respondemos sin dudar: ¡hasta la victoria siempre!

Nora: Bueno, y yo les quiero decir que acompañamos las consignas de ustedes por los desaparecidos y por los presos, nosotros también decimos: ¡No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!

Y digo: los detenidos-desaparecidos... ¡Presentes! ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre!