Documentación histórica

Conclusiones de la Mesa 2: Aspectos Políticos. (1996)

6 de Abril de 1996

LA REALIDAD, CHIAPAS. ABRIL 6 DE 1996.
CONCLUSIONES GENERALES DE LA MESA 2 SOBRE ASPECTOS POLÍTICOS:


La mesa 2 del ENCUENTRO AMERICANO POR LA HUMANIDAD Y CONTRA EL NEOLIBERALISMO, dedicado al análisis de l política bajo el neoliberalismo, en sus sesiones del 4, 5 y 6 de abril de 1996 apuntó hacia la necesaria reformulación de la lucha política en la actual coyuntura histórica.

Representantes de organizaciones políticas y sociales de Venezuela, de la comunidad chicana, de México, Guatemala, Argentina, Brasil, Chile y los Estados Unidos, con nuestra participación en este encuentro. Refrendamos frente al mundo el surgimiento de un nueva dimensión de la resistencia internacional; de un nuevo espíritu internacionalista, no de un nueva dimensión de la resistencia internacional; de un nuevo espíritu internacionalista, no ya como la retaguardia de un poder estatal o partidario, sino como la articulación de las diversas formas de lucha que emanan de las aspiraciones de los pueblos por construir un nuevo mundo, más justo y más feliz.

La discusión giró en torno al agotamiento de las actuales formas de hacer política frente a la emergencia e implantación del neoliberalismo a nivel planetario.

En general se habló de los efectos sociales y políticos que ha generado esta nueva forma de la sociedad capitalista basada en la destrucción de las soberanías nacionales, en la uniformación de las formas de vida, la creciente concentración del poder, la exclusión social y pauperización de la mayoría de los sectores sociales; que nos ha llevado a una crisis de civilización que amenaza al "espacio humano" y a la misma naturaleza.

Por su esencia globalizadora, mediante el individualismo, la desintegración social, organizativa y la marginación ; el neoliberalismo priva a los pueblos de ejercer su voluntad soberana. El sometimiento de los Estados a los intereses privados, nacionales o transnacionales, impide la defensa de la soberanía nacional, tanto en materia económica como política. En Centro y Sudamérica, por ejemplo, los gobierno civiles neoliberales han propiciado políticas económicas que implican un grado de entreguismo que ni las mismas dictaduras alcanzaron a aplicar. La corrupción y el narcotráfico los atraviesan de tal manera que nuestros pueblos se encuentran en manos del gobierno que no son sino mafias narco-político-financieras.

Se discutió entonces la necesidad de repensar a la política para renovar las formas de transformación social frente a las circunstancias actuales.

Una de las características principales del neoliberalismo es su autoritarismo, la destrucción de las conquistas sociales y el desconocimiento de los derechos de los pueblos y de los inmigrantes, pero sobre todo la criminalización de las respuestas sociales para justificar jurídica y constitucionalmente la represión de los movimientos de resistencia.

Se habló de que esta crisis descansa en una visón occidentalizada y positivista del "desarrollo", frente a la cual debemos rescatar de nuestra memoria histórica los elementos para resistir culturalmente y elaborar una propuesta civilizadora o una "utopía alternativa".

Frente a este procesos de destrucción de las sociedades y la crisis de los partidos políticos tradicionales y de dirigentes, que inmersos en una "lógica de mercado electoral" se alejan cada vez mas de los conflictos sociales, surgen grandes restos teóricos, políticos y organizativos en función de l creación de un programa de lucha alternativo que integre en una perspectiva global a los nuevos actores sociales, ONGs y movimientos ciudadanos, que combaten las políticas neoliberales en todo el continente. En ese sentido se subrayó la necesidad de fortalecer los espacios (como éste Aguascalientes de La Realidad) para buscar la coordinación internacional de los grupos y movimientos civiles que en todo el mundo luchan contra el neoliberalismo, a partir de los anhelos que nos unen. Existe gran conciencia en la necesidad de diseñar una estrategia integral de comunicación -y no sólo de propaganda-, cómo parte indispensable de la reformulación de la lucha política.

Se enfatizó la necesidad de reconocer y debatir la crisis de las organizaciones y partidos políticos tradicionales de la izquierda, que reproducen en su seno la división entre las esferas de lo público y lo privado; que han permitido que se generen dinámicas verticales y antidemocráticas, y que han sustentado sus prácticas en concepciones mesiánicas y vanguardistas del poder.

Se manifestó la necesidad de construir un huevo paradigma político que contemple nuevas formas organizativas y que se plantee el poder "como capacidad de actuar" (como la recuperación de la soberanía personal comunitaria) en un manejo sustentable del poder político" basado en valores alternativos al individualismo y utilitarismo, principios que conforman el concepto de ser humano en el que se basan las prácticas neoliberales.

Una de las ideas que cobró mayor fuerza en el desarrollo de las ponencias fue la necesaria inclusión de la discusión de la vida cotidiana en el terreno de la política, pues se reconoció la necesidad de recuperar la dimensión política del hombre, que dentro de los principios liberales de las sociedades modernas, había sido delegada en el poder del Estado. En este sentido se habló de la política, no ya como de una farsa representativa, sino como una forma de vida caracterizada como un proceso permanente de liberación, donde cobra especial relevancia la lucha contra la cosificación y la opresión de la mujer, y de todas las minorías sexuales y raciales.

En este sentido es indispensable partir de la política de lo personal y de la vida cotidiana, rediscutiendo las relaciones familiares, las costumbres, la ecología y nuestra relación con la Tierra, pues la autodeterminación parte de los individuos con formas de organización y de vida basadas en el autoritarismo, el consumismo y la máxima ganancia económica.

Es fundamental que aprendamos de la experiencia zapatista, que no se ha limitado a una política contestataria y defensiva respecto al Estado, sino que busca una política propositiva asentada a partir de la digna transformación de sus maneras comunitarias de vivir.

El problema del poder fue un eje central de la discusión, pues repetidamente se planteó que es necesario abordarlo desde nuevas perspectivas y concepciones. A partir de la postura zapatista respecto al poder, se habló de la construcción de un poder alternativo basado en nuevas formas de resistencia que se basen en la autogestión y la autonomía. Se reflexionó sobre una nueva estrategia de poder popular o poder alternativo basado en nuevas formas de resistencia que se basen en la autogestión y la autonomía. Se reflexionó sobre una nueva estrategia de poder popular o poder social construido desde abajo.

En la mesa se expresó la necesidad de enfrentar la dimensión militar del neoliberalismo. En Williamsburg, Virginia, el año pasado el jefe del Pentágono reunió a los ministros de defensa de 34 países de América Latina para redefinir el rol de los ejércitos en el liberalismo. Los participantes de esta mesa discutimos la necesidad de llevar nuestros diferentes lugares del continente la discusión de una nueva visión de la política basada en principios políticos analógicos los neoliberales.

Democracia entendida desde la perspectiva del "mandar obedeciendo", como el pleno ejercicio de la soberanía popular a todos los niveles, públicos y privados en forma de una verdadera democracia directa.

Libertad como un actuar con responsabilidad sobre nuestros actos frente a la sociedad y la naturaleza.

Justicia como un beneficiarse únicamente en función del beneficio de las mayorías, como el "Para todos todo, nada para nosotros" zapatista.


Fuente: Archivo Histórico de la CONAI. Documento 6040603