Documentación histórica

Declaración política del Foro Especial sobre la Reforma del Estado, organizado por el EZLN. (1996)

Hace ya dos años y medio los olvidados de siempre, los excluidos de siempre, los hombres y mujeres de piel morena del sureste mexicano se levantaron en armas para hacer oír su voz. El país todo vivía en la fantasía de creer que se encontraba en la antesala del primer mundo y sus clases dirigentes en la arrogancia de pretenderse invencibles. Ensoberbecida por su reconocimiento internacional la generación del (libre)cambio, ignoró el deterioro y la descomposición que su proyecto de modernización autoritario y excluyente, infligió a nuestra nación.

La insurrección zapatista conmovió los corazones y los pensamientos de muchos mexicanos. Rompió la burbuja de falsedades en la que vivía el neoliberalismo hecho gobierno. Le hizo recordar al país la enorme deuda que tenía con sus pueblos indios. Mostró el verdadero saldo que arrojó el seguir una vía de desarrollo que se pretendía como la única viable y la estrecha relación que había entre ella y un autoritarismo asfixiante. Evidenció que en el tren de la "modernización" había asientos sólo para unos cuantos.
Con su lucha, los campesinos e indígenas del EZLN abrieron un enorme hueco a este proyecto y a través de él se metieron una vez más a la historia. En lugar de buscar un lugar exclusivo para sí invitaron a todos los que, como ellos, se encontraban excluidos y oprimidos. Este Foro es un momento privilegiado de ese encuentro. Convocado por los más pequeños, por los sin rostro, reunió a su alrededor a centenares y centenares de hombres y mujeres de una amplia diversidad de ideas y pensamientos, convencidos de la necesidad de hacer realidad la democracia, la libertad y la justicia en nuestro país. Hombres y mujeres conscientes de que para esto se requiere unir los esfuerzos, y confiados en que, a contracorriente de los presagios y de nuestro pasado, es posible hacerlo.
Este Foro mostró que es posible la conversión del EZLN en una fuerza política nacional autónoma, uniendo su destino al de miles de hombres y mujeres que a lo largo y ancho de la República se esfuerzan por construir el FZLN. La construcción del Frente es un instrumento básico en el proceso de obtener una paz con justicia y dignidad en Chiapas, ya que puede representar una enorme contribución a la gestación de un polo de reorganización de la resistencia popular capaz de empujar la transición a la democracia.
Este Foro evidenció que en nuestro país existen otras vías alternativas de desarrollo económico y que parte sustancial de ese otro camino es la resolución de las 16 demandas básicas del pueblo mexicano. El modelo de desarrollo que hoy se impulsa exige una vez más una moratoria social por tiempo indefinido a esas demandas históricas, condicionando la impartición de la justicia social al crecimiento económico. Por el contrario, el nuevo proyecto muestra que sólo con justicia social será posible crecer. Ante la hegemonía de un modelo económico que condena a la mayoría de los seres humanos, convirtiéndolos en prescindibles de acuerdo a las necesidades del mercado, la defensa de la humanidad es hoy la piedra de toque de cualquier proyecto civilizatorio. Por eso, en este Foro se comenzaron a discutir las tareas que se requieren para formar las redes de resistencia de la comunidad y los individuos frente a ese modelo.
El viejo pacto social que dio lugar a la moderna nación mexicana se encuentra hoy roto y la Constitución que lo materializa, en un acto de traición a su espíritu original, ha sido modificada y parchada hasta volverla irreconocible. Es convicción de este Foro que la reconstrucción de la República requiere un nuevo pacto social, necesariamente diferente al que dio origen a la Constitución de 1917. Una nueva Constitución, elaborada por un nuevo Congreso Constituyente, convocado no por las fuerzas políticas tradicionales, sino por una amplia e incluyente coalición de fuerzas representativas de los sentimientos de la nación.
Nuestro país necesita transitar hacia la democracia; por más cambios que hayan habido hasta ahora, esa transición no ha comenzado aún. La transición hacia la democracia requiere de un cambio de régimen, de separar de una vez y para siempre a esos hermanos siameses perversos que son el PRI y el Estado. Para ello se necesita gestar una vía inédita, pacífica, que estimule las iniciativas y las acciones de la sociedad civil, así como construir amplias coaliciones opositoras. Ello es posible a pesar de la pobreza. De hecho, es necesario para combatirla.
Nuestro país es multicultural. Ello le da una riqueza que requiere no sólo reconocimiento jurídico sino condiciones materiales para su reproducción. En México existen una diversidad de saberes locales que necesitan difundirse. Nuestro país requiere que sus habitantes tengan el derecho y la posibilidad real a disfrutar y construir de las aportaciones más relevantes de la cultura plural, participativa y democrática, crítica y tolerante. con estos elementos, entre otros más, tendrá que gestarse una nueva cultura.
Los ciudadanos y las ciudadanas mexicanas tenemos derecho atener derechos, tenemos derechos a tenerlos todos, incluido el derecho a la diferencia. No puede haber pretexto para que unos disfruten de una ciudadanía plena y otros sólo puedan acceder a una parte de ella. Los pueblos indios nos han mostrado que la mejor vía que tienen para hacer valer sus derechos individuales es, precisamente, el reconocimiento y ejercicio de sus derechos colectivos. Sin ellos no habrá justicia.
La autonomía entendida como autogobierno, como derecho a darse o quitarse sus propios representantes y decidir sobre el camino propio, debe establecerse como principio básico de funcionamiento político y social. Queremos una sociedad autónoma, como queremos hombres y mujeres que, autónomamente, puedan definir el destino de sus vidas.
Debemos seguir luchando por la democracia, la libertad y la justicia en nuestro país, lo que va a la par de la lucha por una paz con justicia y dignidad para Chiapas. Lo que hoy está en juego es dramático. Nuestro país se debate entre la descomposición y el caos o la reconstrucción democrática y un nuevo desarrollo, entre el autoritarismo recrudecido o la democracia, entre la intensificación de la exclusión y la pobreza o la ciudadanía plena. Los campesinos e indígenas de Chiapas nos han dado la oportunidad para tomar un lugar en la historia sin renunciar a lo que somos. Han liberado una energía social que solamente esperaba el espacio para expresarse. Nos han invitado a sumarnos al arcoiris político capaz de labrarnos un lugar en el futuro. Tomemos el reto. Construyamos la patria nueva.
Coordinación del Foro.

Fuente: Archivo Histórico de la CONAI. Documento 6070601