Comunicados

Jornada de trabajo del 12 de abril en Cañada Honda. Palabras de la Comandanta Sandra. (2007)

12 de abril de 2007 

Bueno compañeras y compañeros, buenas noches a todos y a todas.
Pues les explico un poco también como es el trabajo que hemos venido haciendo, con las compañeras y junto con los compañeros.
Bueno, así como ya dijo el compañero ya lo explico, entonces como siempre cuando nosotras como mujeres hemos venido sufriendo muchas cosas, como ya alguien dijo. Que hemos venido sufriendo muchas cosas pues: el desprecio, la marginación, la explotación más que el hombre. Entonces así también nosotras allá, nosotras las mujeres nos dicen que no servimos para nada, sólo servimos de la casa, sólo servimos para tener hijos, eso es lo que nos han dicho.
Pero lo tuvimos que analizar muy bien nosotras también, ¿será que es cierto? ¿será que no valemos? Entonces lo logramos saber que sí valemos si no estuviéramos nostras, entonces no hay gente pues en el mundo. Nosotras, como dijo el compañero, hemos venido sufriendo muchas cosas, hemos venido soportando muchas cosas. Lo primero es el desprecio pues, la expulsación; el segundo pues si estamos enfermas, o más bien como nostras como mujeres nosotras damos a luz a un niño o niña, pero allá en las comunidades han muerto muchas compañeras por eso. ¿Por qué?, porque no hay atención como ya dijeron ustedes. Y no hay recursos para trasladar a una paciente.
Pero lo pasamos, después dijimos: no basta con esto ¿qué vamos a hacer? Como dijo la compañerita, ahí sufrimos mucho porque no nos quieren ver pues los mestizos -les decimos nosotros- ¿por qué?, porque se sienten muy orgullosos y orgullosas porque a nosotros siempre no ven como animalitos pues. Nos dicen o nos llaman patas rajadas, “pinches indios”, eso es lo que nos han dicho. Pero lo soportamos, ahora estamos aquí.
Entonces de ahí, entonces, ya ha venido mucho tiempo el desprecio por ser mujer, pero aún nosotros dijimos en 94, ¿qué vamos a hacer? ¿cómo nos vamos a organizar a nosotras como mujeres? Yo les cuento esto porque no es tan fácil, compañeras, eso sí les digo a ustedes. Durante que me integré en este trabajo entonces sufrí mucho, sufrí críticas, burlas, chismes, hasta incluso te dice la familia que ya no te quiere a ti. Pero como yo tomé la decisión, me dije: ni modos, tengo que buscar la forma cómo, con mis otras compañeras.
Entonces en 94 pues ya dijimos – logramos- entonces de ahí, nos organizamos también como mujeres en qué forma, tuvimos que pensar, hicimos reuniones para analizar pues la situación de cómo estamos viviendo y cómo vamos a apoyar a nuestros compañeros. Eso es, entonces dijimos, vamos a hacer nuestro trabajo colectivo. Entonces primero empezamos pues con nuestro trabajo colectivo, que no es para vender, sino que para sostener a la familia. Porque así como dijeron no tenemos lugar ni terreno para dónde. Buscamos la forma, como ya somos compañeras, entonces se buscó la forma, la que tiene un poquito de terreno, ahí fuimos a prestarlo, pero no a alquilarlo sino que nos apoyamos pues entre compañeras. Entonces dijimos que sembramos lo que es las verduras para que así nos apoyemos pues, porque con los trabajos que tienen también a los compañeros ya no podemos pedirle más dinero a ellos para sostener la familia sino que tuvimos que buscar la forma como apoyarnos entre ambos. Analizamos que mejor hacer trabajo colectivo.
Allá, como siempre allá, trabajamos hasta ahorita, trabajamos artesanía. O sea más bien a los bordados como éste, yo creo que se dan cuenta. Entonces buscamos la forma, pero ¿cómo? Hacemos un poco de artesanía, no mucha; trabajamos en colectivo de pollos, no muchos; trabajamos también en hortalizas, como sembrar repollo, como sembrar calabacita, como sembrar lo que es verdura; y también trabajamos en colectivo de frijoles y un poquito de milpa. Entonces así venimos haciendo pues el trabajito y ya con nuestras artesanías vendemos un poco – no es mucho - , lo que vedemos un poco, entonces es ahí donde prestamos dinero para iniciar pues el trabajo. Y ya después como logramos vender un poco, entonces ya lo regresamos ese préstamo donde prestamos y ya así va, avanzando pues las otras compañeras. Las que no tienen, entonces le prestamos también para que así haya un poco de avance.
Así venimos haciendo pues compañeras para que así nos apoyemos y también nosotras participamos como ya dijo el compa, tenemos junta de buen gobierno. Entonces también ahí participan compañeras. No digamos que son compañeras que tienen estudios o tienen no sé como te dijera, que tienen capacidad de mucho estudio, no. Pero como siempre decimos nosotros, a través de nuestros ancianos y ancianas tenemos la sabiduría. Aunque en nuestra propia lengua, pero sí hablamos, discutimos, analizamos cómo queremos vivir también nostras como mujeres, cómo queremos gobernarnos, entre nosotras y nosotros. Porque nosotros ahí trabajamos hombres y mujeres, porque como dijimos desde un principio somos las más humilladas de todos: ante los hombres y ante el gobierno. Pero analizando muy bien, no tienen la culpa también los hombres de que nos humillan, sino que así recibimos la educación. Entonces, analizando, quién es el culpable entonces. ¿Será que nuestros propios hombres? ¿o hay alguien? Eso es lo que tenemos que estudiar también, tenemos que educarnos de eso. Y también los hombres tienen que llegar a entender.
Eso es el trabajo, por eso siempre nosotros decimos queremos unidad, respeto, igualdad. La igualdad que seamos iguales: yo sé analizar y también el compa sabe analizar. Cosas que sí donde sí, como que ya no puedo, entonces también para eso están también los compañeros,, nos dan la idea cómo o en qué forma: eso es lo que significa la unidad, porque estamos haciendo parejo. Igual, nos estamos ayudando entre todos y todas, por eso siempre nosotros decimos, hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas. Como ya dijo el compa, tenemos que respetar a nuestros abuelos, porque son ellos los que sí saben cómo lucharon y cómo hicieron sus propias vidas, cómo se gobernaron mucho antes, cuando no habían los españoles, cuando no han llegado los españoles. Son ellos que sí, tienen la sabiduría, por eso nosotros los respetamos. Pero hay mucha gente que vemos allá en la ciudad, por ejemplo allá en San Cristóbal, siempre lo vemos pues, como es el trato de los ancianitos, ya no hay respeto. ¿Por qué? Pues no sabemos, porque así como ya dijeron ustedes, así nos educaron más bien. Tanto como los maestros reciben una educación muy otra, y ya con los niños así los educan pues.
Es ahí donde vemos pues entonces compañeros y compañeras, yo les trato como compañeras, les trato como compañeros, porque somos del mismo, porque somos del mismo. Traemos diferentes apellidos, nombres, pero somos los mismos. Claro que como decimos, con todo respeto les digo, no vayan a tomar que hablo mal de ustedes, que comemos de diferentes platos, pues sí. Aquí vemos la diferencia, yo soy morena y ustedes son blancos, pero ¿por qué?, porque ustedes trabajan en la sombra y yo trabajo en el campo, esa es la diferencia. Pero tenemos la misma sangre.
Ahora sí que como dicen los gobiernos, que la sangre que corre en las venas de ellos, corre la misma sangre de nosotros. Si nos hermanamos, si nos unimos somos lo mismo. Con ellos no, porque ni siquiera nos toman en cuenta aunque somos maestros, aunque somos estudiantes, aunque somos lo que somos, pero para el no somos nada pues. Nos trata como cualquier cosa, le vale más su perro que nosotros. Discúlpenme si no es así, pero yo así lo estoy viendo.
Eso es pues, compañeros y compañeras si está bien como ya dijeron de la naturaleza, allá nosotros lo respetamos, lo cuidamos. Sea un arbolito, pero sí nosotros lo queremos porque tiene la misma vida que nosotros, si lo cortamos sólo porque no habla lo hacemos de leña, lo hacemos de lo que sea, pero como no tiene, no tiene palabra, no nos dice nada, si le duele cuando lo cortamos. Pero así como nos duele cuando nos lastimamos, así le duele también a los arbolitos, porque es creado por algo.
Pues eso es, compañeros y compañeras.