Comunicados

Palabras de la Comandancia General del EZLN el Día Primero del Año del 2007, en Oventik, Chiapas, México

1 de enero de 2007

Buenas noches compañeras y compañeros zapatistas.

Mi saludo es para nuestros mandos que son los pueblos zapatistas.

Hay aquí reunidos compañeras y compañeros zapatistas que son indígenas zoques, mames, choles, tojolabales, tzeltales y tzotziles.

Vienen de todas las zonas de Chiapas donde está nuestra bandera de la estrella roja de cinco puntas, la bandera del EZLN.

Mi saludo es también para nuestras jefas y jefes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, las Comandantas y Comandantes del EZLN.

Y también es mi saludo para las Autoridades Autónomas que bien gobiernan en estas tierras rebeldes y dignas, en las tierras indias zapatistas, y que hoy están aquí participando en el primer encuentro de los pueblos zapatistas con los pueblos del mundo.

Nuestra palabra como EZLN es para ustedes especialmente en este día.

Para nuestros ancianos y ancianas, nuestras mujeres y hombres, nuestras niñas y niños.

Nuestra palabra es para quienes somos el moreno corazón de nuestra organización: el ejército zapatista de liberación nacional, el votán zapata, el guardián y el corazón de nuestros pueblos.

La mayoría de los zapatistas que estamos aquí nos alzamos en contra del mal gobierno el primero de enero de 1994 y desde entonces nos mantenemos en rebeldía y luchando por el reconocimiento de nuestros derechos y nuestra cultura como indígenas mexicanos que somos.

Otros y otras se fueron entrando en nuestra lucha a los largo de estos 13 años de guerra contra el olvido.

Algunas y algunos eran todavía niñas y niños cuando empezó nuestra lucha.

Pero han ido creciendo en la resistencia y en la dignidad que nos enseñan nuestros mayores.

Nuestra historia como EZLN no es sólo la que apareció como relámpago aquélla madrugada de enero, hace 13 años.

Tampoco es nada más la que han tratado de contar nuestras palabras en los comunicados, cartas y entrevistas que se han hecho públicos en estos años de resistencia.

Ni mucho menos nuestra historia como EZLN es sólo lo que se alcanza a ver en los grandes actos en los que, como en éste, personas buenas de México y de todo el mundo arriman el oído y la mirada para vernos y escucharnos con el corazón.

Y ver y escuchar con el corazón es, como decía nuestra finada Comandanta Ramona, la mejor forma de mirar y escuchar lo que hay y lo que habrá en nuestro camino.

Nuestra historia no se puede contar en pedacitos, en lo que cada quien pone o quita de su historia personal.

Es una historia colectiva.

Una historia donde no cabe el “yo”.

Una historia donde hablamos, escuchamos, miramos y sentimos como colectivo.

Nosotros, nosotras, las zapatistas, los zapatistas, no servimos para ser cada uno individualmente.

Por eso hay luego gente que se está un rato nomás y luego se va, o que nomás se asoma y no entra.

Porque la palabra que nos hizo y nos hace ser lo que somos y estar donde estamos es la palabra “nosotros”.

Y esto no lo entienden muchas personas.

Creen que si hablan David, o Tacho, u Hortensia, o Susana, o Gabriela, o Esther, o Moy, o Marcos, entonces es que hablan ellas y ellos nomás, como individuos pues.

Pero en nuestra historia no caben el “yo”, ni el “tú”, ni el “él”.

Sólo cabe el “nosotros”.

Somos “nosotros” para lo bueno y para lo malo.

Entonces nuestra historia como EZLN es la historia de cómo tratamos de crecer, de hacernos grandes en la palabra y el pensamiento de nosotros.

Y nosotros, el EZLN, nos alzamos en armas por causa de que ya no se puede aguantar los robos, las explotaciones, los desprecios y las represiones que nos hacían como indígenas que somos.

De plano nos trataban peor que animales.

Y nos burlaban por nuestro color moreno, por nuestra lengua, por nuestro vestido, por nuestra cultura.

Y a veces la burla era también ignorándonos, haciendo como que nos ven, como si fuéramos cosas o bultos nomás que andan como sombras por el mundo.

O sea que como quien dice, los de arriba, los poderosos y sus malos gobiernos nos daban el desprecio del olvido.

Y con el olvido nos estaban haciendo una guerra de exterminio, para acabarnos como pueblos indios.

Miles de niñas y niños indígenas morían de enfermedades que se podían curar con una pastilla, pero no nos miraban, no nos tomaban en cuenta ni siquiera para la muerte.

Entonces vimos en nuestro pensamiento que ya no se puede aguantar eso, que ya no estamos dispuestos a morir como animales, y dijimos y decimos que ya basta que este país que se llama México no nos tomen en cuenta.

Porque sólo nos miraban para los insultos, para las explotaciones, para robarnos nuestra tierra y nuestra cultura, para reprimirnos, golpearnos, violarnos, encarcelarnos y asesinarnos.

Y entonces el nosotros que somos del EZLN dijimos que ya estuvo bueno, que ya basta y nos alzamos en armas para que nos vieran, para que nos tomaran en cuenta, para que nos respetaran.

Esta historia se olvida a veces.

Parece como que siempre fue como es ahora, que viene gente de todos lados a regalarnos su palabra, su oído, su corazón.

Pero no. Hubo un tiempo en el que el nosotros que somos no era mirado ni escuchado, ni tomado en cuenta.

La historia del EZLN es la historia de una dignidad que se hace colectiva.

La dignidad que tenemos como pueblos indios de México.

Y la dignidad es el respeto a lo que somos y como somos, y el respeto a los que son y como son los otros y otras.

Nuestra historia como EZLN es la historia de una dignidad que lucha por hacerse cada vez más colectiva, por hacer un nosotros muy grande.

Tan grande que quepan todos los explotados, los despojados, los despreciados y los reprimidos de México y del mundo.

En el camino de nuestra lucha hemos entendido que nuestras demandas no se pueden conseguir si no nos unimos con otros pueblos indios de México, si no nos hacemos compañía con otras personas que no son indígenas pero que también luchan por libertad, por justicia, por democracia.

En nuestro paso entendimos que hay un culpable de que somos despreciados, despojados, explotados y reprimidos.

Y ese culpable es un sistema que se llama capitalista.

Y en el sistema capitalista el mundo se divide entre los que tienen las cosas y los que no tienen nada, entre los poseedores y los desposeídos, entre explotadores y explotados.

Y estos desposeídos y explotados por el capitalismo no somos nada más nosotros, también están así todos los pueblos indios de México, y millones que no son indígenas pero son también perjudicados por el sistema capitalista.

Para tenernos este pensamiento lo hicimos palabra y le pusimos de nombre sexta declaración de la selva lacandona porque son ya seis veces que vamos avisando del paso que llevamos.

Con la sexta declaración estamos buscando hacer un gran camino con muchas personas en México y en el mundo.

En el mundo este camino que andamos se llama Zezta Internazional.

Y en México este camino que andamos se llama La Otra Campaña.

Se llama así porque es muy otro su paso, muy diferente a lo que caminan los poderosos y sus sirvientes que son los políticos y los malos gobiernos de arriba.

Es un camino que busca mirar a los que nadie mira, escuchar a los que nadie escucha, tomar en cuenta a los que nadie toma en cuenta.

En este camino en México ya dimos un primer paso y llegamos en todos los rincones de nuestro país para conocer, escuchar y hablar con nuestros nuevos compañeros.

Según la orden de nuestras jefas y jefes me tocó a mí salir primero a andar este camino, asomarme pues a nuestro país que es México para ver como es el modo, el tiempo y el lugar de estas nuevas compañeras y compañeros.

Según la orden que me dieron, llevé el oído y la mirada de todas las zapatistas, de todos los zapatistas.

Y llevé conmigo la palabra del corazón colectivo que somos los pueblos zapatista.

Muchas personas vimos y escuchamos. De todas partes y de muchos modos que tienen y son.

Personas que viven y resisten y luchan en las ciudades, en los campos, en las montañas, en los ríos y mares de nuestro país que se llama México.

Y en esas personas hay quien nos ve y nos conoce y nos respeta.

Y hay también quien no nos conoce y no nos ve.

Hay quien sólo nos ve y nos conoce a través de su ojo, como si fuéramos iguales a lo que ve en el espejo.

Hay quien no ve lo que somos y en dónde estamos.

Cuando escuchan nuestra palabra y cuando nos hablan dicen “es una palabra y un oído más, la comisión sexta es un solo compañero o un grupito más, como cualquier individuo o grupo que hay en la lucha, y su palabra y su oído vale igual que cualquier otra palabra y cualquier otro oído”.

Nosotros no decimos nada, escuchamos nomás y hacemos el apunte.

Tal vez estas personas sólo ven, escuchan y hablan con nosotros pensando que somos individuos o individuas, que somos “yo”, “tu”, “él”.

No entienden ni ven nuestra historia, nuestra lucha, nuestra rebeldía, nuestros tamaños, nuestras decisiones.

No entienden ni ven que el EZLN somos nosotros.

Pero en este largo camino hemos encontrado a otros pueblos indios.

Ellos sí nos ven y sí nos conocen.

Ven y conocen lo que somos y en dónde estamos.

Saben que no es la palabra de una persona la que escuchan de nuestros labios.

Saben que no es un corazón individual el que escucha, mira y aprende.

Saben que la palabra “yo” no la usamos en nuestra lengua como indígenas que somos.

Saben que es “nosotros” la palabra colectiva que nos da nombre, rostro, mirada, oído, voz y paso.

Y nosotros hicimos también igual.

Cuando encontramos a los pueblos indios, supimos y sabemos que no hablamos y escuchamos.

Sabemos que vemos, escuchamos, hablamos y aprendemos con pueblos enteros.

El pensamiento colectivo de los pueblos indios es bien entendido por los demás pueblos indios.

Por eso cuando nos encontramos con indígenas en todo México, estábamos a gusto, contentos y sabedores que sí se entiende lo que quiere nuestro corazón.

Y lo que quiere el corazón colectivo que somos el EZLN es hacer grande, muy grande, el nosotros de los olvidados, de los desposeídos, de los sin voz y sin rostro, de la dignidad rebelde, de la historia de abajo.

Ahora hay aquí invitadas personas que vienen de otras partes del mundo y de otras tierras de México.

La mayoría de estas personas eran muy pequeñas cuando empezó nuestra lucha.

Muy pocas de estas personas conocen nuestra historia.

Muy pocas personas saben que somos cientos de miles de zapatistas en Chiapas y que son miles los pueblos que están organizados, resistiendo y luchando.

Muy pocas personas saben lo que pasó hace 13 años.

Y hoy estamos haciendo memoria, recordando a nuestras compañeras y compañeros caídos en la lucha.

A quienes ya no están con nosotros, pero estuvieron hace 13 años, cuando no teníamos nada más que un montón de rabia y dolor por la injusticia y la esclavitud.

Y recordamos a la Comandanta Ramona, al Señor Ik’, al Sub Pedro, a los insurgentes y milicianos que cayeron peleando contra las fuerzas federales en estos 13 años de guerra.

Y ahora que nuestro paso y el nosotros que somos es más grande en lo que se llama la otra campaña, recordamos aquí a nuestro joven compañero, Alexis Benhumea.

En estos13 años nunca hemos olvidado a nuestros presos. Siempre nos empeñamos por verlos libres y a veces tardamos mucho o poco, pero luchamos por su libertad.

Ahora somos más grandes porque nos estamos echando trato con organizaciones, grupos, colectivos, familias y personas individuales, para hacer una lucha juntos.

Y decimos que es una lucha anticapitalista y de izquierda, porque mientras unos quieren cambiar los gobiernos, nosotros queremos cambiar nuestro país y nuestro mundo.

En esta lucha, tenemos compañeras y compañeros presas y presos, que no vamos a dejar solos y olvidados.

Y les vengo a decir aquí tres nombres:

Ignacio del Valle, que es un campesino de raíz indígena, líder de su pueblo, luchador social y dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco.

Magdalena García, que es una mujer indígena del pueblo mazahua, líder de indígenas que viven, trabajan y lucha en la ciudad de México.

Mariana Selvas, que es una mujer joven, estudiante.

Y están presas y presos por ser compañeras y compañeros de la otra campaña, por no quedarse en silencio y sin hacer nada cuando haya una injusticia.

Y hay presas y presos políticos en todo México. Hombres y mujeres que luchan por la justicia, la libertad y la democracia para nuestros pueblos.

Y como compañeras y compañeros que somos, decimos claro que no los vamos a olvidar, que seguiremos luchando por su libertad y porque se repare la injusticia que los tiene en la cárcel.

Son más las presas y presos, pero les digo estos tres nombres porque representan muy bien a quienes en todo México sí nos ven y nos respetan el nosotros que somos el EZLN.

En nuestro primer paso por todo nuestro país, hemos encontrado que los más decididos en la lucha son los pueblos indios, los jóvenes y las mujeres.

Con ellas y ellos vamos a hacer más fuertes y a ellas y ellos les vamos a hacer sentir lo que es tener como compañeras y compañeros a las zapatistas y los zapatistas.

También hemos conocido a otras organizaciones políticas de izquierda.

Algunas nomás se asomaron a la Otra Campaña para ver que sacaban en su beneficio propio y se fueron o se van a ir o las vamos a ir.

Pero hay otras que sí son honestas y consecuentes. Hay muchas diferencias con sus modos y pensamientos, pero vemos que sí luchan con decisión y que sí nos hablan con verdad.

Con estas organizaciones vamos a trabajar más pegados para aprender más de sus historias, de sus luchas, de sus modos, lugares y tiempos.

También en nuestro recorrido por el México de abajo, vimos lugares que son un símbolo de lucha y resistencia.

Cumpliendo la orden que recibí, dimos y daremos las señales que hemos pensado para hacer saber a todas y todos lo que es tener como compañero al EZLN.

A los compañeros y compañeras de la otra campaña en varias partes de México les mandamos una pequeña ayuda que es sólo un símbolo de que debemos apoyarnos entre compañeros de lucha aunque sea un poco en nuestra necesidad.

Lo más importante es que nos hemos encontrado y hemos hecho relación de respeto con pueblos indios de todo México, algunos de ellos ni siquiera eran conocidos por sus gobiernos estatales.

Especialmente encontramos y recibimos y dimos respeto a los pueblos indios de todo México, algunos de ellos ni siquiera eran conocidos por sus gobiernos estatales.

Especialmente encontramos y recibimos y dimos respeto a los pueblos indios que tienen sus territorios en el norte de México: los pueblos kumiai, kiliwa, cucapá, tohono, o’odham o pápago, comca’ac o seri, pima, yaqui, mayo yoreme, rarámuri, caxcan, cora, wixaritari, kakapooo, maskovo, teenek, pame, nahua y tepehua.

Con estos pueblos indios nos estamos uniendo y organizando en el congreso nacional.

De todos ellos, queremos mencionar especialmente al digno pueblo yaqui que no es respetado por los malos gobiernos y le quieren imponer una autoridad sin tomar en cuenta el pensamiento y el sentimiento de la comunidad de Vicam. En estos momentos el compañero pueblo yaqui está amenazado con la represión del gobierno de sonora, y decimos que hay que estar pendientes para apoyar si atacan a estos compañeros y compañeras.

Compañeras y compañeros zapatistas:

Hoy recordamos nuestra historia, recordamos quienes somos, dónde estamos, cómo vemos México y el mundo, lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

Y recordamos que hace 13 años en la madrugada caminamos como de por sí caminamos.

Solos estábamos y no había miedo en nuestro corazón y no dudó nuestro paso.

Hace 13 años, aquellos que allá arriba piensan que piensan, nos juzgaron y nos condenaron, y hoy vuelven a hacerlo.

Hace 13 años, los malos gobiernos nos amenazaron con la cárcel, la desaparición y la muerte, y hoy vuelven a hacerlo.

Y entonces como zapatistas que somos, decimos:

Si hace 13 años, cuando estuvimos solos, no nos detuvimos, no temimos, no nos rendimos.

Ahora que tenemos compañía en el camino, en el paso y en el destino, tampoco nos detendremos.

No importan las amenazas, ni los golpes, ni las mentiras, ni los olvidos, ni los desprecios.

No tenemos miedo de morir luchando.

Avanzaremos en el cumplimiento de lo internacional y de lo nacional de la sexta declaración de la selva lacandona, según nuestro plan.

Salud, compañeras y compañeros zapatistas.

Feliz aniversario.



Desde las montañas del sureste mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Marcos.

México, enero del 2007.