Documentación histórica

EZLN: Mujeres y La otra campaña o acerca de redes continentales contra la impunidad. (2009)


Xóchitl Leyva Solano

Cuando el presente sea publicado, los medios de comunicación, los partidos y los votantes estarán concentrados en dirimir los resultados de las elecciones intermedias, mismas que nos introducen en el campo de la democracia representativa. Ello no debiera oscurecer los procesos que de manera paralela se dan como expresiones democráticas participativas que construye la gente de a pie en respuesta a la violencia histórica, sistémica, estructural y coyuntural de la que se siente, es y ha sido objeto. Pienso en concreto en el Primer Encuentro Continental Americano contra la Impunidad y en el Encuentro Mexicano contra la Impunidad y por la Justicia Autónoma , celebrados el 20 y 21 de junio en el Caracol IV zapatista llamado “Torbellino de nuestras palabras”, en el ejido Morelia, selva Lacandona, Chiapas.

Ambos encuentros van a contrapelo de los ritmos, las formas y los modos seguidos por las campañas políticas electorales. Van a contrapelo por ser parte medular de la construcción de La otra política que se viene trabajando desde los colectivos articulados en La otra campaña. Ésta, como ustedes saben, se formó a partir del llamado hecho por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de junio de 2005, para encontrarnos, escucharnos y enlazarnos mejor y así organizar un programa nacional de lucha anticapitalista y de izquierda. En otras palabras organizarnos desde abajo para luchar por la democracia, la libertad y (¡ojo!) la justicia.

En ese aliento muy otro que no es electoral, se tendrían que leer los encuentros mencionados y también el celebrado el 27 y 28 de junio en el Tajín, Papantla, Veracruz (foro nacional de La otra campaña “Váyanse o los sacamos”).

Me detengo sólo en los encuentros celebrados simultáneamente en la selva. No es casual que su apertura haya sido realizada por mujeres jóvenes zapatistas de las Juntas de Buen Gobierno; luego hablaron las dos coordinadoras del encuentro, la nacional y la continental. Esto es sintomático del papel central que las mujeres de grupos organizados en lucha tienen y han tenido en la preparación no sólo de estos encuentros sino de las redes locales, nacionales, continentales y globales contra la impunidad que hoy contribuyen a articular la globalización contrahegemónica, como bien le llama Boaventura de Souza Santos.


ILUSTRACIONES: La otra gráfica

En el corazón de dichas redes están, sin duda, las mujeres zapatistas de las Juntas de Buen Gobierno, quienes nos recordaron que estábamos allí, en el Caracol, para “conocernos más, compartir nuestras experiencias de lucha y para buscar junt@s el camino hacia la justicia verdadera ”. Muchas de las intervenciones de las mujeres apuntaron en esa dirección. Desde nuestro ser mujer y no sólo como ciudadanas sino también como miembros de organizaciones en pie de lucha, nos preguntamos cómo articular desde lo local hasta lo continental un frente contra la impunidad que –como dijera una de las organizadoras– “ha inundado al país y al continente”.

Algunas de las entrevistadas por l@s reporter@s de nuestros medios alternativos definieron la impunidad a partir de sus propias experiencias como hijas de desaparecidos, madres/esposas/hijas de presos políticos, viudas de los mineros de Pasta de Conchos, trabajadoras sexuales violentadas así como sobrevivientes a la violencia ejercida por las políticas contrainsurgentes, el genocidio en Guatemala, las masacres en México y los regímenes dictatoriales sudamericanos. Todas estas mujeres coincidieron en un punto, en afirmar que la impunidad es “la falta de justicia popular”, es “el privilegio de los de arriba para desaparecer, torturar, reprimir a los de abajo quedando los primeros sin castigo por lo hecho”. Desde ese lugar de enunciación , la impunidad no es sólo la “falta de castigo” como varios diccionarios anotan, sino un elemento esencial para la reproducción del sistema capitalista y de las políticas de los Estados-nación que promueven ante ella el silencio, el olvido y la indiferencia. Frente a eso l@s asistentes al encuentro han opuesto, oponen: la denuncia, la memoria colectiva y la participación organizada desde bien abajo y lo más a la izquierda posible. Varios asistentes propusieron ir más allá de lo que ya cada organización social y política, grupo de abogad@s comprometidos, centro de derechos humanos, viene haciendo a nivel de defensoría legal. Propusieron la creación desde los movimientos y las redes de un tribunal autónomo continental que vendría a contribuir a transitar de la “justicia ilegítima y corrupta” que hoy tenemos a la justicia verdadera y autónoma.

Dicho tribunal acompañado de otras medidas permitiría ir más allá de la denuncia y pasar a tomar en nuestras manos la justicia, en otras palabras, “a hacer justicia desde el pueblo”. Ello se sustentó en la constatación de que las instituciones y personas que hoy tienen esta tarea encomendada, no la están cumpliendo a cabalidad; por el contrario –como afirmó una participante–, están “haciendo crecer el manto de la impunidad que cubre las atrocidades y deja en el olvido los casos que debieran ser castigados”.

Fueron las abogadas comprometidas con la defensoría de l@s luchador@s sociales las que pusieron sobre la mesa los argumentos legales para dar este salto continental. Así se afirmó que los artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 18 de la Declaración Americana sobre Derechos y Deberes del Hombre y ocho de la Convención Americana de los Derechos Humanos, nos otorgan el derecho a recibir una justicia pronta, imparcial y gratuita. ¿Pero qué hacer si los Estados no cumplen? Vari@s participantes afirmaron que ello conduce a dejar sin efecto la prohibición que nos hace, por ejemplo, el artículo 17 de la Constitución Mexicana , quedando legítimamente facultados para que nosotros mismos implementemos mecanismos que identifiquen, exhiban, juzguen y sancionen a los culpables de las injusticias, abusos y crímenes cometidos contra el propio pueblo.

Asuntos medulares se señalaron en torno a cómo empezar a caminar en la dirección referida. Desde la voz de las mujeres se hizo hincapié en explorar las experiencias que se han tendido en América Latina con tribunales populares y en el mundo con las cortes de las mujeres. Se señaló la importancia de no quedarnos atrapadas en la idea tradicional de “cortes” que sólo buscan “castigar”, se sugirió mirar a profundidad las formas de impartición de justicia de los pueblos originarios para ir más allá de la concepción del derecho occidental moderno. Ante el horror de la violencia –ejercida por el capitalismo, por el Estado, por los (para)militares, etcétera–, tod@s coincidimos en la urgencia de construir Otra justicia que –como dijo Bárbara Zamora– nos permita reconstruir nuestros vínculos societales y cuidar la vida. Otra justicia que contribuya, como dicen los pueblos originarios, a vivir en plenitud.


Fuente: La Jornada. http://www.jornada.unam.mx/2009/07/21/chiapas.html