Documentación histórica

Intervención del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos - Cactus- (2008)

Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: Represión

Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos - Cactus-

28 de diciembre de 2008

Buenas tardes a todos y a todas. Venimos como parte del grupo de apoyo de Cactus, Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos, que trabaja en la región mixteca. Aquí les voy a leer un escrito preparado por el colectivo.

Nuestros sueños, nuestras esperanzas

El cerro se cubre de neblina como no queriendo mostrar nada, pero acá, abajito, bajo su falda se ve claro, los rostros se cubren, pero nuestra mirada libre, mira el horizonte, que la neblina parece proteger.

Digamos que el sol, el que amanece por estas tierras, acaricia los rostros de nuestras hermanas y hermanos indios mexicanos y a los que, desde la madrugada del 94, nos recuerdan que zapata vive y vive. A ellos y a ellas, y a los que junto con ellas y ellos creen en otro mundo, queremos dirigir nuestras palabras, la de indios.

Nuu savis, triquis, amusgos, chochos, tacuates, somos, habitamos la tierra del flechador del sol, el país de las nubes, la de los hijos de la lluvia. Hace unos ayeres, nos intentaron dividir en Oaxaca, Puebla y Guerrero. Sin embargo, seguimos compartiendo costumbres, fiestas, mayordomías, matachines, rubios, diablos, chilate, huchimole, chileajo, hasta el echar los sueños a nuestros morrales, amarrar bien los huaraches y echar camino pa’l norte, buscando pan para la esperanza y animo pa’l mañana.

Hace diez años, quizás más, pero digamos diez, nacimos, nació el Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos, Cactus. Nuestro nacimiento tuvo lugar en la tierra rebelde del indio de Nuyoo, en La Mixteca baja, Oaxaca. Ahí nacimos y ahí nació nuestro corazón rebelde, porque no quiso dejar que las cosas siguieran como estaban. Es decir, que no quiso morir, emigrar.

Así empezó nuestro trabajo con mujeres y hombres, en temas de salud, producción, educación, más después, ahorro. Y en esas andábamos, cuando llegó aquel 2006. Y ese 2006 juntó a muchas rebeldías que algunos llamaron la Comuna de Oaxaca. Pero queremos decirles que lo del 2006 no sólo pasó en la capital, sino que se extendió a varias regiones y La Mixteca, la tierra ñuu savi, es una de ellas, que abarcó desde la toma de palacios municipales hasta marchas.

Y entonces, compañeras y compañeros, nuestros compañeros también fueron encarcelados, fueron parte de las y los que estuvieron en el penal de Nayarit. Y aquí pasa lo que pasa con las rebeldías que se juntan. Y entonces, no podemos olvidar a las compañeras y compañeros de Atenco y a La Otra Campaña, porque aún con lo que había pasado en aquel mayo, hubo solidaridad para con nuestras compañeras y compañeros encarcelados. Y, sin embargo, ahí también aprendimos cómo algunas organizaciones o dirigentes pueden negociar con el dolor. Y a los presos y presas les pusieron precio.

Ese 2006, fue como otro nacimiento, porque hasta entonces estábamos silenciosos. No callados, sino que no nos gustaba el ruido de los medios de desinformación y así nos gustaba trabajar: como si no pasara nada. Pero íbamos abriendo brecha de la mano de nuestras y nuestros compañeros.

Decimos pues que el 2006 es como la fecha de nuestro otro nacimiento. Por La Otra Campaña, por la APPO, que es como fuimos conociendo y experimentando otros caminos y conociendo a otros y a otras que luchan y resisten. Pero, además, porque nuestro trabajo tomó otros rumbos. Es decir, además de lo que ya veníamos haciendo, otras brechas se nos mostraban en el camino. El oído y la palabra se juntaron y nacieron nuevas cosas.

Es aquí donde podemos hablar de la Preparatoria Comunitaria “Flores Magón”. Donde se juntaron las autoridades comunitarias, y platicaron y platicamos y soñamos con la prepa. Ahora, la primera generación está en tercer semestre.

El otro trabajo que empezamos es el de las Radios Comunitarias. Es aquí donde hacemos una pausa, un minuto que rompe el silencio, porque en estos trabajos es donde conocimos la muerte. Corría el año 2007, del mes de diciembre, un día 24, y en las vísperas de navidad, mataron a nuestro compañero Plácido Abraham López Castro, que fue uno de los compañeros que empezaron a capacitarse en eso de la otra comunicación, de las radios comunitarias. Su asesinato aún no ha sido esclarecido.

Con una pequeña experiencia, en el 2008, se acompaña la creación de La Voz que Rompe el Silencio, del Municipio Autónomo de San Juan Copala, que se inaugura el 20 de enero de ese año, como parte de su primer aniversario como municipio autónomo. Y es el 7 de abril de ese 2008, cuando son asesinadas las compañeras Felícitas y Teresa, de las que recientemente dijo el fiscal que no fueron asesinadas por su actividad, o sea, comunicadoras comunitarias.

Es por eso que decimos que, con el 2006, es como que si tuviésemos otro nacimiento. Pero con el mismo nombre: Cactus. Los cactus pues, somos originarios, endémicos, somos de esta tierra baja, de raíces profundas, aquéllos que nadie siembra, nadie riega, nadie cultiva, nadie cuida, pero que crecen fuertes, erguidos, se levantan y se imponen en territorios agrestes y solitarios.

Cada día que pasa nos estamos multiplicando, porque nuestra palabra es de verdad, sale del corazón sincero y maltratado por tantos años de humillación y olvido. Pero aquí estamos, con la rabia que nos caracteriza y, al mismo tiempo, nos permite sobrevivir en medio de tanto espino. Aquí estamos pues en la Oaxaca rebelde e insurrecta, en oaxacalifornia, en mixtecayork. Y desde aquí y desde allá decimos que no esperamos más a que los malos gobiernos nos señalen el camino. Caminamos soñando que el Yucunitza (cerro que florea) está cerca, muy cerca, y esperamos que nuestros hijos jueguen en él.

La noche es fría, pero la memoria está firme, digna y rebelde. Y no olvidamos, somos necios. Quizás porque así somos, seamos los indios de estas tierras, los que pelearon junto a ocho venado garra de jaguar y unificaron nuestro pueblo, estamos despertando ese guardián que llevamos tatuado en el pecho y que dignamente queremos portar.

Gracias.