Documentación histórica

Intervención de Francisco Pineda. México (2008)

Los Otros Caminos: Otra Historia, Otra Política

Francisco Pineda

28 de diciembre de 2008

Muchas gracias. buenas tardes. Muchas gracias por la invitación. Quiero expresar en primer lugar mi reconocimiento y solidaridad con los pueblos, las Juntas de Buen Gobierno y el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Voy a hablar sobre otra historia.

Primero, contra el olvido.

A principios de 1915, la revolución estaba en marcha. El Ejercito Libertador dio la batalla por la capital de la República. Después de un mes de resistencia, en el Valle de México, el 25 de febrero de 1915, el General Emiliano Zapata llegó a la linea de fuego.

En Tlahuac dio instrucciones para que los rebeldes de esta zona, así como los que fueran llegando, se concentraran en Iztapalapa y Churubusco. En seguida, estableció su cuartel general en la Purísima y ese mismo día ordenó el ataque a la ciudad de México.

Ejercito Libertador de la República Mexicana, dice el documento:

Cuartel general, Distrito Federal. 25 de febrero de 1915.

A los jefes del Ejercito Libertador que se hallen en la línea de fuego del sitio de la ciudad de México. Presentes.

Se dispone que el 27 se ataque de manera formal a la capital de México. El fuego se romperá entre 5 y 6 de la mañana. Que advierta a todos los jefes de su fuerza, que sera sometido a concejo de guerra quien no cumpla con esta orden superior.

Reforma, libertad, justicia y ley.

El General en Jefe, Emiliano Zapata. 

El día acordado se iniciaron las acciones; inmediatamente dos fuentes surianas reportaron que Emiliano Zapata avanzaba por la Viga y que habían desalojado al enemigo en Río Churubusco. Por ese lado, en forma escalonada, atacaban simultáneamente el general Antonio Barona en el barrio de La Candelaria, el general Amador Salazar en el Country Club, al norte de Tasqueña, el general Porfirio Bonilla en Hacienda de Portales, el general Crisanto Quinteros por San Juanico. La posición más avanzada estuvo a cargo del general Maximino Iriarte quien atacó la Estación de Xico, dentro de la ciudad. El general Justino Cotero avanzó desde Contreras. Las tropas de Jesus Cásares atacaron por Talnepantla, Cuautitlan y Barrientos desde su base en la Hacienda de Apasco. El coronel Miguel Martínez avanzó por el Panteón Español y Tacuba; mientras tanto el coronel Federico Córdoba reportó que según informes recabados por enviados a la ciudad, en los combates del 28 de febrero los zapatistas quitaron a los carranzistas 3 cañones, 4 ametralladoras y también vieron que les hicieron 2 carros llenos de muertos. Los telegrafistas recibieron orden de informar cada tres horas sobre el curso de los acontecimientos. El puesto de Tlalpan reportó al Cuartel General que habían intensos combates y que estaba ardiendo el cerro de Zapatepec cerca de Cuicuilco; además que en la ciudad circulaba un manifiesto excitando al pueblo a sublevarse; decía, un fragmento:

“Pueblo, unete al zapatismo que es la revolución nacional. El zapatismo es la revolución del indio, no pelea por la presidencia; amotinate, entra en los cuarteles, quitales las armas; levantate y arroja estos bandoleros a pedradas de nuestro querido suelo mexicano que ha sido y sera la Capital de la República aunque le pese a ese barbón farsante que se llama Venustiano Carranza”.

Después de controlar la plaza de Coyoacán, el general Antonio Barona tomo San Ángel, Juan Andrew Almazán avanzo por Lomas del Olivar, frente a Mixcoac. Al otro extremo de la ciudad, en diagonal, los zapatistas al mando del general José Flores de la Torre, atacaron con artillería la escuela de tiro, derrumbaron parte de la fortificación y obligaron a los carranzistas a refugiarse en la estación de San Lázaro. El enemigo tuvo 120 bajas entre muertos y heridos, habiendo logrado con nuestra artillería derrumbar la parte superior del edificio de la Escuela de Tiro. El enemigo retiró su artillería hasta la estación de San Lázaro y desalojó el edificio.

En reconocimiento, hecho en la mañana de hoy -dice el documento- hasta el Peñón de los Baños a inmediaciones de la Escuela de Tiro y la penitenciaria de Lecumberri, encontramos varios caballos y carrancistas muertos y evacuado el peñón. Igualmente nos informan que esta madrugada fue volado un tren delante de la estación de Santa Clara, por rumbo de Cuatepec. La noche del 10 de marzo, Octavio Paz, padre, reporto a Cuernavaca que los carrancistas abandonaron todos sus posiciones. Al día siguiente las tropas del sur entraron a la capital por San Antonio Abad. El general insurgente Amador Salazar asumió la comandancia militar de la ciudad de México y dio instrucciones para perseguir al enemigo y continuar con el sabotaje de los ferrocarriles. Mientras tanto, el General en Jefe Emiliano Zapata, regreso a su cuartel general en Tlaltizapan, Morelos y la Convención Revolucionaria regreso a la ciudad de México. Aquella fue, quizás, la mayor operación militar del Ejercito Libertador. El ataque cubrió un espacio de 1.490 km cuadrados solamente dentro del valle de México. En total fueron 43 días y 43 noches de miles de combatientes. Desde el punto de vista del objetivo que se disputó, en la batalla los zapatistas obtuvieron su proposito, no los carrancistas.

Luego, la historiografía dominante, resolvió lo que los militares carrancistas no pudieron hacer en el campo de batalla y de un plumazo borraron la batalla por México.

Se maquiló la idea de que Obregón, simplemente tomo y evacuo la capital con un añadido inventado en fecha mas reciente: que los zapatistas abandonaron por completo sus compromisos militares con la convención. Tal absurdo no se basa en información; hasta en nuestros días se repite como dogma.

Segundo: Contra el aislamiento.

En esos días de combate, el general zapatista José Sabino Díaz, integrante de la división Antonio Barona del Ejercito Libertador, propuso a la Convención nacionalizar el petroleo; “ahora o nunca”, escribió desde su campamento, “o salvamos a México con el petroleo o lo hemos perdido para siempre”. Su iniciativa no fue tomada en cuenta en febrero y por segunda ocasión insistió el 1º de marzo a la Convención: “Espero que esta vez esa Convención acogerá con entereza que las circunstancias exigen, la iniciativa de nacionalizar el petroleo dandole la aprobación justa y legal”. Sabemos muy poco del general zapatista José Sabino Díaz; operaba en el estado de Puebla entre Tezmelúcan y Río Frío; sus campamentos estaban ubicados, al momento que hizo la propuesta de nacionalizar el petroleo, en Iztapalucan y Tlalancaleca. Según informó el general Eredardo González a Emiliano Zapata el 28 de agosto de 1916, José Sabino Díaz fue asesinado por Domingo Arenas, quien fue general zapatista de Tlaxcala y en aquel tiempo se paso al Carrancismo.

¿Cuales fueron los códigos del zapatismo, necesarios para producir la iniciativa de nacionalizar el petroleo? La liberación que plantearon los zapatistas, vivir como hombres libres, sin humillaciones ni miserias, está ligada estrechamente a la necesidad de transformar la propiedad.

Esto constituye la base material de su radicalidad. El plan de Ayala, en efecto, autorizaba la iniciativa del general José Sabino Díaz, desde el inicio de la revolución, pues estableció la necesidad de expropiar los monopolios de la agricultura y la industria, en su articulo séptimo y nacionalizar los bienes de los enemigos de la revolución, en el articulo octavo.

Así mismo, en el manifiesto al pueblo de México emitido en Milpa Alta, Distrito Federal, Emiliano Zapata explicó la importancia de la nacionalización y de su contenido estratégico. Rechazaba que la paz pudiera ser asegurada por un gobierno despótico militar; la paz solo podrá lograrse en la medida en que la revolución pudiera reducir a la impotencia a los contrarrevolucionarios.

En este sentido, el manifiesto de Milpa Alta, actualizaba la experiencia histórica de la lucha que encabezo Benito Juárez. Dice el manifiesto: “La primera labor, la de poner al grupo reaccionario en la imposibilidad de seguir siendo un peligro se consigue por dos medios diversos: por el castigo ejemplar de los cabecillas, de los grandes culpables, de los directores intelectuales y de los elementos activos de la fracción conservadora y por el ataque dirigido contra sus recursos pecuniarios de que aquellos disponen para producir intrigas y provocar contrarrevoluciones”, es decir por la confiscación de las propiedades de aquellos hacendados y de aquellos políticos que se hayan puesto al frente de la resistencia organizada contra el movimiento popular. Continúa el documento: “Quitar al enemigo los medios de dañar, fue la sabia política de los reformadores de 1857, cuando despojaron al clero de sus inmensos caudales que solo les servia para fraguar conspiraciones”. El General en Jefe Emiliano Zapata.

Los pueblos del sur encontraban en su propia situación y en las enseñanzas de la historia, el contenido y el material de su actuación revolucionaria, enemigos que vencer y medidas que adoptar, impuestas por las propias necesidades de la lucha: Las consecuencias derivadas de sus propias acciones, impulsaban al Ejercito Libertador a seguir adelante , empleando la memoria de sus luchas.

La estrategia de nacionalización de la propiedad, igual que la convención revolucionaria de México, pertenece a un horizonte mas amplio de la historia. Está ligado a las experiencias de la revolución mundial. El representante de Emiliano Zapata en la convención, Antonio Díaz Soto y Gama, lo expreso así: “Los que estábamos al frente de la delegación del sur, Santiago Orozco, Luis Méndez, Otilio Montaño y yo, nos hallábamos saturados de lecturas e impresiones acerca de la revolución francesa y fuertemente impresionados también, con excepción de Montaño, por las doctrinas derivadas del concepto ácrata de Kropotkin, Recus, Malato y demás teóricos del anarquismo. Esta vertiente internacional del zapatismo, en la revolución mexicana, es uno de los aspectos menos estudiados debido al prejuicio dominante que impuso la escuela folclórica de Estados Unidos acerca de los campesinos mexicanos y el zapatismo. Pero cuando la revolución expulsó y confiscó a los hacendados, el Ejercito Libertador transformó las antiguas haciendas en fabricas nacionales; esa estrategia está en una situación de analogía con las luchas de su época; también con el programa de acciones propuesto por Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto Comunista, en ese mismo año de 1848. Entre otras medidas decían Marx y Engels: la multiplicación de las fabricas nacionales. Es notable la correlación entre los argumentos zapatistas y el planteamiento de Carlos Marx, cuando este abordó la cuestión de la nacionalización de la tierra en 1872. “Los defensores de la propiedad privada sobre la tierra” , escribió Marx, “han realizado no pocos esfuerzos para disimular el hecho de que los conquistadores, por medio de la fuerza, impusieron leyes de propiedad designándolas como derecho natural”. En este sentido argumentó: “Si la conquista ha dado el derecho natural para una minoría, a la mayoría no le queda más que reunir más que suficientes fuerzas para tener el derecho natural de reconquistar lo que se le ha quitado”.

Emiliano Zapata planteó el mismo problema y solución en una carta que dirigió a un compañero en 1913; decía Zapata: “¿Cómo se hizo la conquista de México? Por medio de las armas. ¿Cómo se apoderaron de las grandes posesiones de tierra los conquistadores, que es la inmensa propiedad agraria que por más de cuatro siglos se ha transmitido a diversas propiedades? Ppor medio de las armas. Pues por medio de las armas debemos hacer que vuelvan a sus legítimos dueños, victimas de la usurpación”. El General en Jefe Emiliano Zapata.

Pero los zapatistas no solo nacionalizaron la tierra; ademas nacionalizaron la industria del azúcar y eliminaron de un solo golpe esa clase hibrida de terrateniente e industrial generada bajo la dictadura Porfirista. En Morelos, la antigua Hacienda y el Ingenio de Zacatepec, se convirtió en Fabrica Nacional número 7; la ex Hacienda de Calderón, Fabrica Nacional 22, la ex Hacienda de Hospital, Fabrica Nacional 23 y así sucesivamente, en los demás casos. Por acuerdo de la Convención de Morelos, en enero de 1916, todas las Fabricas Nacionales pasaron a ser administradas por la Caja Rural de Prestamos, una institución que la revolución del sur estableció para poyar a todos los trabajadores del campo. En la ex Hacienda de Tlehuayan también se estableció la Fabrica Nacional de Cartuchos y se acuñó moneda zapatista de cobre y de plata. La Fabrica Nacional 22, en diciembre de 1915, albergó la Escuela Militar del Ejercito Libertador donde se procuro impartir cursos trimestrales sobre manejo de armas, reparación de material, servicio de campaña, nociones de trigonometría y topografía, entre otras materias ,a jóvenes de Morelos, Guerrero, Distrito Federal, Estado de México, Puebla, Tlaxcala y Oaxaca. Precisamente José Sabino Díaz, el zapatista que propuso en la Convención nacionalizar el petroleo, fue uno de los generales convocados para que enviara muchachos de su brigada a prepararse en esa escuela. En aquellos días, Emiliano Zapata nombro a Prudencio Cazals Rodríguez, internacionalista cubano y coronel del Ejercito Libertador, como encargado de la nacionalización de bienes. Mas tarde, lo ascendió a General y como tal, fue comandante de la Brigada Roja en la División Zapata del Ejercito Libertador. Dijo Prudencio Cazals en la Convención Revolucionaria: “Nací en la Habana, soy hijo de Cuba y no tengo nacionalidad. Mi nacionalidad es la tierra y la humanidad; no vine de la luna ni de marte; lucho por la libertad humana y no por gente de color azul o rojo. Desde el momento en que existen ideas socialistas, considero como patria cualquier lugar que pueda prestar mi ayuda a la humanidad que lucha por la causa de la libertad”. Coronel Prudencio Cazals. Ejército Libertador.

En la historia de México, las practicas internacionalistas no son extrañas; considerese que Juárez tuvo a dos cubanos como ministros de guerra, los generales Anastasio Parrodi y Pedro Ampudia, quienes, ademas, combatieron en nuestro país en la guerra de 1847-1848 contra la invasión y usurpación de territorio mexicano por parte de Estados Unidos. Así mismo, hubo mejicanos internacionalistas que ayudaron a la conformación del Ejercito Libertador de Cuba, organizado por José Martí; entre ellos, el general José Inclan Rico, originario de Puebla fusilado por los españoles cerca de la Habana en 1872.

Termino: Si bien es cierto que la Revolución del sur estuvo en relación dialógica con la historia insurgente de México y con otros procesos revolucionarios del mundo, así mismo, en la práctica, no se limito a sus enseñanzas y fue más alla de ambos. A modo de ejemplo: la guerra de independencia, en México, no abolió el régimen colonial de las haciendas lo hizo la Revolución del Sur. Y, la Comuna de París, no contó con la fuerza organizada de los pobres en un Ejercito Libertador. En otras palabras, la Revolución del sur no recibió, simplemente, la influencia desde otros espacios y tiempos de la insurgencia. El Zapatismo, fue un proceso activo que generó una practica política extraordinariamente radical y rompió fronteras. En ese sentido, habría que pensar a la Revolución del Sur, como parte constituyente de los procesos de liberación en el mundo; como una irrupción desde la civilización del maíz , con capacidad para generar nuevas posibilidades de emergencia rebelde en otro espacio-tiempo, de modo que, para recuperar plenamente la memoria zapatista, es necesaria la ruptura con la versión dominante de la historia que reduce, aísla y simplifica la gesta que protagonizaron los pueblos de México y el Ejercito Libertador.

Muchas Gracias.