Documentación histórica

Intervención del Frente Popular Francisco Villa Independiente (2008)

Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: Represión

Frente Popular Francisco Villa Independiente

28 de diciembre de 2008

Buenas tardes compañeros. Compañeros del CNUC, de Tlaxcala, de Fuerza Indígena Chinanteca, del Frente del Pueblo, los compañeros de la Colonia Blanca Navidad, el compañero del Congreso Nacional Indígena, y el compañero autoridad tradicional de nuestro pueblo yaqui, con su permiso compañeros.

Nuestra participación será muy sencilla. No podemos decir más de lo que ya les hemos mostrado a todos ustedes. Hace ya 20 años que surgió entre nosotros esta idea de construir, desde el barrio y la colonia, una organización que fuera capaz de cambiar la vida de miles de familias que vivían y llegaban a esta de por sí dolida ciudad.

Con el transcurso de los años, muchos especulaban acerca de nuestro “padrino”, sobre de quién o quiénes estaban detrás de “Los Panchos”. No creían que tal grado de organización y de movilización pudiera provenir de una organización netamente popular. Para ellos, las clases de historia no les sirvieron de nada, no aprendieron nada. Otros más, algunos de ellos que desde la izquierda actuaban, nos llamaban reformistas. Miraban sólo la demanda económica que levantábamos en un primer momento. Continuaban siguiendo la teoría clásica al pie de la letra, sin repensarla, sin actualizarla y, lo peor es, sin aplicarla.

Los menos, quienes ostentan el poder político, intentaron corrompernos, comprarnos. Nos hostigaron, nos persiguieron y nos encarcelaron. Sencillamente, intentaron aniquilarnos. No podemos negar que nos hicieron daño, que nos lastimaron con asesinatos, divisiones y traiciones. Las más de ellas, provenientes desde los despachos de quienes, en algún momento, se dijeron ser nuestros compañeros. Los domesticados, les decimos nosotros.

Sin embargo, seguimos de pie. No han podido contener la fuerza de un corazón que late desde la calle, en el barrio. Que palpita en el hermano y en el compañero. Nuestra fuerza y nuestra razón están siempre del lado izquierdo. Así pues, hoy es día entonces de platicarles y compartirles qué somos y cómo lo hemos logrado.

La terquedad de transformar este país en uno justo e igualitario, que nos impulsa desde ya hace un par de décadas, así como nuestras ideas, no tendrían mayor trascendencia si no las iniciábamos a materializar en donde era necesario. Decidimos, entonces, llevar a la práctica lo aprendido. Nos vimos en ese momento en un aprieto. No todo lo que habíamos estudiado era tan sencillo. Y algunas cosas no encuadraban dentro de lo estudiado. Recurríamos al manual y verificábamos que el problema ni siquiera estaba considerado.

Luego de varios tropiezos, encontramos el camino: debíamos dejar atrás una deficiencia tan grande y arraigada en algunas de las organizaciones y movimientos sociales. Que decidimos dejar nuestro estricto papel de dirigente y convertirnos en algo más sencillo, más fácil, más humilde, pero de mayor importancia.

Entonces, compartiendo el techo, el pan, la alegría y el sufrimiento, encontramos la brecha por la que seguimos y seguiremos andando. Aprendimos del compañero, del humilde obrero, las diferentes fórmulas para solucionar problemas. Aprendimos de la doña, que deja la plancha y el lavadero por una labor cuanto más fácil, realizar la jornada, la guardia permanente, o participar en la asamblea general, cumpliendo con el deber de construir y dejar a los hijos un futuro más digno y un país mejor.

Sentimos la calidad del compañerismo. Brindamos juntos por los logros del trabajo colectivo. Entendimos y nos entendieron. Dimos y ganamos respeto. Porque diría alguien: todos somos iguales, porque somos exactamente y completamente diferentes. Por esto, no creemos encajar ni en los viejos ni en los nuevos movimientos sociales. El trabajo y el quehacer histórico de un pueblo no tiene marcos ni márgenes de actuación. Entonces, la teoría de la conducta colectiva, la movilidad de recursos o el enfoque de oportunidades políticas, no nos ayuda mucho para entendernos.

Sencillamente, somos una organización social que aprendió a hacer bien su propia política. Somos una organización social que funciona como otra cosa. Privilegiamos el acuerdo y el consenso, la consulta y la asamblea deliberativa. Así como la verticalidad de nuestras estructuras básicas y avanzadas y el centralismo democrático en todos los niveles de nuestra cotidianidad y de nuestra vida.

En las comunidades que orgullosamente y con gran honor representamos, todo el pueblo trabajador tiene cabida. No existe ni habrá un departamento de selección de personal, ni nada que se le parezca. Estaría fácil organizar sólo a los que ya tienen conciencia de clase. Desde que una familia llega, se inicia un proceso de educación y cultura, de reeducación y contracultura —dirían algunos—. Apoyados en la solidaridad de otras organizaciones hermanas y de muchos compañeros —a quienes aprovechamos la oportunidad para agradecerles el esfuerzo y el empeño que han depositado en nosotros— seguimos delineando y construyendo juntos un nuevo proyecto educativo y nuevo proceso cultural.

Luchamos contra el individualismo y la competencia, tan ampliamente divulgadas, ya sea en la escuela o a través de los medios de comunicación, ambos a merced de los poderosos. En su lugar, propagamos el trabajo colectivo y la solidaridad, así como el respeto, únicas herramientas que nos permitirán terminar con nuestros enemigos.

Se inicia la tarea de conocernos y reconocernos como iguales. No importa cuál sea el trabajo a que nos dediquemos para conseguir el sustento diario. O hasta qué año tuvimos para seguir estudiando. O si nos graduamos o no. No importa el color de nuestra piel o de qué región del país provenimos. Con Los Panchos-UNOPII estamos juntos porque no tenemos los recursos económicos necesarios para satisfacer nuestras necesidades materiales y espirituales. Y así mejorar nuestras condiciones de vida. Porque somos los siempre explotados, porque somos los jodidos.

Entonces, nada nos hace diferentes y porqué no organizarnos juntos y luchar. En nuestra organización nada es obsequiado. Los modestos pero importantes logros obtenidos en las comunidades, son el resultado de años de intenso trabajo. De arrancarle al Estado y al gobierno lo que es nuestro. Ni dádivas ni favores de los poderosos. Lo que tenemos lo hemos construido con nuestro propio esfuerzo. De esta forma, es como hemos rescatado nuestra tierra, nuestros espacios.

En nuestras comunidades se viven y se disfrutan esos logros, porque fueron ganados con mucha dignidad y con mucho sacrificio. Por ello, celebramos día con día, porque nuestros sueños se materializan en un nuevo proyecto de vida. En nuestras comunidades se vive en paz, porque la mayoría es la que manda y ordena. Esto es lo que podemos ofrecer a quienes quieran compartir con nosotros.

Desde ya hace tiempo, y lo confirmamos con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, con el recorrido realizado por La Otra Campaña, y hoy con este Festival de la Digna Rabia, que es mejor y es más importante el hacer, el actuar y el cumplir. Estamos decididos a colaborar con quienes así lo decidan, en la transformación de este país. Hoy estamos en posibilidades de hacerlo. Somos más y somos mejores. Somos pues, la raza, el pueblo, la pura banda, el digno y firme rebelde, el activista y el militante. Por todo esto, somos lo que somos. Por la unidad del pueblo en la lucha por su liberación. Muchas gracias, compañeros.