Documentación histórica

Intervención de la Colonia Blanca Navidad de Nuevo Laredo (2008)

Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: Represión

Colonia Blanca Navidad de Nuevo Laredo

28 de diciembre de 2008

Nosotros venimos de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Somos de una colonia que se llama Blanca Navidad, en el Ejido Pancho Villa. Nosotros, en su mayoría, somos trabajadores de maquila, y de otras compañías y de otros trabajos. Nosotros nos vimos en la necesidad de invadir ese predio —el ejido— porque, con los bajos sueldos que tenemos, no nos alcanzaba para comprar una casa de Infonavit, ni pagar renta. Entonces, alrededor de 2004, hicimos esto. Teniendo la necesidad y buscando dónde darles un techo a nuestras familias.

Al cabo de un año de estar viviendo ahí, fuimos desalojados con lujo de violencia y brutalidad policíaca. A nuestros hombres, mujeres y niños los golpearon a empujones, golpes. Tumbaron nuestras casas con maquinaria pesada, nos las quemaron y nos exigieron desalojarlas. Eso, en parte, nos abrió los ojos a muchos de nosotros, iniciando una resistencia.

Sin darnos cuenta, nos vimos envueltos en esta situación. Nosotros lo único que queremos es un techo para nuestras familias. Al cabo de un año de vivir ahí —les digo—, fuimos desalojados. Entonces, sí dimos una resistencia, en la que nuestras mujeres fueron una parte muy importante de ella. Porque ellas la iniciaron, porque nosotros, la mayoría de los hombres nos encontrábamos trabajando. A ellas les tocó vivirlo más. Cedo la palabra a mi compañera Blanca.

(Blanca) Buenas tardes compañeros, yo me llamo Blanca Estela Enríquez y vengo de la Colonia Blanca Navidad. Como dice el compañero, nosotros, el primero de febrero del 2006, fuimos desalojados brutalmente. Entraron máquinas, destruyendo nuestras casas. Esa mañana, nos encontrábamos todas las mujeres y niños solos, porque nuestros hombres todos andaban trabajando. En la mañana, mandaron pipas de agua a llenarnos nuestros botes de agua, porque no tenemos llaves. Entonces, se dieron cuenta por medio de eso, que nosotros estábamos solas, que no había hombres, que habíamos puras mujeres.

Mandaron máquinas, mandaron policías, mandaron toda clase de personas a destruir nuestros hogares. Las quemaron, los libros de nuestros hijos andaban entre las máquinas, la ropa, todo, todo lo que teníamos. Después de un tiempo, la Coalición estuvo con nosotros. Después, mediante La Otra Campaña, el delegado Zero estuvo en nuestra colonia. Para nosotros fue muy importante su visita, porque nos dio fuerza para seguir adelante. Él en sus palabras de aliento que nos dio fue: Los jodidos ayudamos a los jodidos.

Y el 22 de diciembre del 2006, él nos mandó mil despensas. Las comunidades zapatistas y él nos mandaron las despensas. Nosotros, agradecidos nos solidarizamos con el pueblo de Atenco y Oaxaca, paralizando un puente del Tratado de Libre Comercio. Ahí estuvimos por unos cuantos minutos, para mostrar y leer a todos los que fueran para Estados Unidos. Ahí se dio cuenta el gobierno que nosotros, los de abajo, ayudamos a los de abajo. Y que estábamos dispuestos a apoyarnos unos con otros, que los del sur y los del norte éramos unos mismos.

Después de algunos meses, habitantes de la Colonia Blanca Navidad fuimos a Chiapas, estuvimos en las comunidades zapatistas, conocimos sus tradiciones, sus ideas. Ahí nos dimos cuenta, también, que la mujer juega un papel importante. Que sus ancianos son sus tesoros, porque de ellos tienen sabiduría. Para nosotros eso fue muy importante, porque llegamos a nuestras comunidades con mayores ganas de luchar y seguir adelante. También nos dimos cuenta que ellos también reconocen nuestro esfuerzo, que no estamos solos. Porque nosotros, en Nuevo Laredo, nuestra colonia no existía.

Nosotros no aparecíamos en ninguna parte. Nosotros, la colonia era fantasma, porque supuestamente ellos nos habían desalojado, para ellos no existíamos. No teníamos agua, no tenemos luz, siendo que alrededor de donde se ubica nuestra colonia hay escuelas privadas, está el puente de Tratado de Libre Comercio, hay grandes fraccionamientos, hay muchas cosas que el gobierno capitalista ha mandado construir.

Por eso, a la Blanca Navidad no la quieren ahí, porque la Blanca Navidad somos pobres. Hay casitas de madera, de cartón. Nos mojamos, y ellos no quieren eso para el pueblo de Nuevo Laredo, ellos quieren sus grandes fraccionamientos.

Cuando fuimos a Chiapas, nos dimos cuenta que ellos tienen grandes alternativas de vida y nosotros estamos haciendo eso en la Blanca Navidad. Tomamos un ejemplo de su vida. Estamos construyendo nuestros propios proyectos alternativos que son: como una tortillería, tenemos la casa de salud, un taller para que las mujeres puedan hacer sus propios trabajos y venderlos a la comunidad. Eso es lo que estamos haciendo nosotros, los de la Blanca Navidad.

También, cuando el Comandante Zebedeo, la comandante Miriam, Eucaria, visitaron nuestra colonia, nos dimos cuenta que nuestros recursos naturales también el gobierno los estaba vendiendo, que estaba contaminando nuestras tierras, que estaba acosando a indígenas, a mujeres, que estaba golpeando nuestras comunidades.

Nosotros, junto con los comandantes, tomamos el agua para la colonia Blanca Navidad. Nosotros ahorita tenemos agua, que no le pagamos al gobierno, que nosotros mismos hemos traído a nuestra colonia. También por eso le damos gracias a las comunidades zapatistas, que nos han enseñado a seguir luchando. Muchas gracias a todos por invitarnos aquí, por estar aquí. Y ¡viva la digna rabia! Gracias.

Buenas tardes compañeros, mi nombre es Javier Méndez, habitante desalojado de la colonia Blanca Navidad. Nosotros, en nuestra colonia, estamos resistiendo al capitalismo, estamos resistiendo al desprecio por el cual estamos siendo víctimas de los malos gobiernos. Nosotros, en la Blanca Navidad, cuando recibimos la visita del Delegado Zero, sus palabras nos motivaron a seguir adelante, a demostrarles a los de arriba que los de abajo somos más, que los de abajo unidos podemos lograr lo que queremos.

La compañera Blanca les va a leer una carta que nosotros hicimos antes de ir a Chiapas, que nos salió del corazón.

(Blanca) Esta carta la hicimos cuando estábamos en Chiapas, cuando veníamos bajando de Chiapas a nuestra comunidad, fue la carta que nosotros enviamos a nuestros compañeros:

“Acabamos de bajar de las montañas, de allá donde el verde de la madre tierra se pierde en el infinito. Y donde nacen los grandes lagos, donde las nubes y los bosques y el cielo se unen en el horizonte. Donde nuestros ancestros nos dejaron el legado de nuestras raíces.

Estuvimos en el corazón candente de la selva, donde la cultura maya florece y donde otro mundo es posible. Un mundo de amor y respeto a la humanidad y a la madre tierra. Pero, sobre todo, ese mundo de justicia y dignidad que todos soñamos. Un mundo donde la sabiduría milenaria de nuestros ancestros se revuelca en la rebeldía y la dignidad.

“También bajamos al abismo, a las entrañas de la madre tierra, donde la vida reclama nacer y prevalecer. Descubrimos la riqueza de los recursos naturales en las comunidades indígenas. Y esto nos ayudó a entender mejor la avaricia de las trasnacionales y su afán de apropiarse del agua, el viento y los recursos de la madre tierra, como la madera, el agua, el petróleo, mediante el disfraz de la modernidad y el desarrollo.

“Hoy, bajamos a la realidad sabiendo y descubriendo la riqueza de recursos naturales que pertenecen a los mexicanos. No concebimos acuerdos, tratados o alianzas de un solo hombre que entrega lo que nos pertenece, que es nuestro. Por el simple hecho de ser mexicanos. Sin necesidad de que tengamos que comprar acciones al gobierno.

“Los gobiernos lo único que han generado es la corrupción, el abuso, abriendo y dando espacio a la explotación, inseguridad e ingobernabilidad. Hemos visto que, al igual que nosotros, nuestros hermanos de sus tierras son despojados y cada rincón de las comunidades indígenas, al igual que nuestras comunidades en la frontera, es militarizado.

Habiendo visto cómo el vecino, el viento, el agua, está siendo usada por las trasnacionales americanas y españolas, para producir energía eléctrica para los Estados Unidos y Europa. Mediante los campos eólicos en el Istmo y las represas de Chiapas. Habiendo visto que las comunidades no tienen luz ni agua. A pesar de que les pertenece por privilegio de ser mayas y mexicanos.

“Comprendimos que mientras se siga legitimizando gobiernos fraudulentos que militarizan el país mediante la dictadura disfrazada que, más que una lucha contra el crimen organizado, es menoscabar las garantías individuales, violar los derechos humanos, hostigar a indígenas indocumentados, activistas sociales. Disfrazando esta persecución como lucha contra el terrorismo, para satisfacer los requerimientos de Washington y congraciarse con el país vecino. Implementando la Alianza para la Seguridad y Prosperidad en América del Norte (ASPAN), que no es más que una extensión al TLCAN.

“Comprendimos que el desarrollo y la democracia son para las élites, pero no para los pueblos que están sumidos en la máxima marginación. Los residentes de la Blanca Navidad hemos comprendido que el país se encuentra en un momento de parto. Donde las contracciones de los movimientos sociales pronto darán a luz a un nuevo espacio, donde la resistencia abrirá el camino, para unir la esperanza y encaminarse, juntos, a un horizonte donde todos y todas jugaremos un papel primordial. Uniendo la diversidad y la solidaridad, para construir un mundo de justicia y dignidad para todas y todos los mexicanos y los seres humanos en el mundo”.

Mujeres, hombres y niños de la Blanca Navidad. Gracias.