Documentación histórica

Intervención del CNUC-Tlaxcala (2008)

Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: Represión

CNUC-Tlaxcala

28 de diciembre de 2008

Luz Rivera: Buenas tardes compañeros y compañeras, hoy nos ha tocado el honor de estar con los compañeros en esta mesa, somos la CNUC-Tlaxcala. Tlaxcala, ese estado chiquito de la República, el más pequeño, pero que hemos estado viendo trabajar desde hace tiempo. Y quisiéramos iniciar diciéndoles que vamos a ser dos los que vamos a exponer la experiencia de nosotros en el estado de Tlaxcala.

No podríamos explicarnos a una organización como el Consejo Nacional Urbano y Campesino sin poder decir de dónde venimos. Somos aquellos que, desde que nacimos, tuvimos que pelear. En 1993, que rompimos peleando contra esa dirigencia campesina claudicante al salinismo. Nosotros, en particular, nos tocó desprendernos con los más que pudimos de la UGOCP, no sin antes ser parte de la resistencia, en el COA, a las reformas al Artículo 27 de la Constitución.

Éramos ésos que, entre otros pocos, nos resistíamos a ver la tierra como un proyecto productivo jugoso, a cambio de una firma, de un aval, de una firma de complicidad, de una firma de alcahuetería, de una firma con foto para pasar a ser los parteros del Tratado de Libre Comercio al lado del ilustre Salinas. Total, ese capítulo se cerraba, dejábamos la UGOCP, y nos nacíamos CNUC al lado de otros, en el mes de noviembre de 1993.

A unos días estaríamos de ver que había otros que veían, como nosotros, las implicaciones a las reformas al Artículo 27, como ese portazo al campesinado mexicano, como ese portazo a todos los que seguían pidiendo un pedazo de tierra, pidiendo respeto al territorio o teniendo los expedientes en la Reforma Agraria.

No había duda, el EZLN, el primero de enero, reflejaba lo que nos había hecho romper con la UGOCP y nos había hecho ser otra cosa. Significaba un nuevo aliento, algo así como el que no estábamos equivocados. Qué bueno que decidimos el camino de romper y no ser UGOCP independiente, ni ser UGOCP decente, ni ser la neta de la UGOCP. Dejar eso, no ser, aunque se iniciara desde entonces el “se van a quedar solos”, “son unos cuantos”, “no la van a hacer”.

Así nacimos, compas, así nacía un Consejo que decidía quitarse del lado de esa dirigencia que ha hecho su caminar solamente, no al lado de los campesinos en los ejidos y comunidades, sino en Reforma Agraria, en las dependencias, en Paseo de la Reforma, en El Campo No Aguanta Más, o No Hay País sin Maíz. Ésos, ésos mismos que ahora nos convocan para poder resistir un Tratado de Libre Comercio. Pero que se olvidan de que fueron los promotores, los que sin miedo se fueron a entregar a Carlos Salinas de Gortari y los que hoy se quejan de la situación del campo.

Entonces, para nosotros, ser CNUC implica el no saber al nacer, con claridad, lo que seguía, pero sí sabíamos lo que no queríamos: no más dirigencias, ni siquiera colectivas, porque en la CNUC nos decían que éramos muy democráticos porque había tres dirigentes. Los tres claudicaron compas, los tres se fueron con Salinas.

Nosotros sabemos que ser dirigente de Paseo de la Reforma no pasará a ser otra cosa más que los bien portados para ser bien atendidos mientras no griten, mientras traicionen, mientras la rabia de muchos se ponga sobre las mesas de las diferentes dependencias a las que asisten. Total, hemos sido una serie permanente de cambios, con un ojo al gato y otro al garabato.

¿Qué con esto? Pues que por un lado veíamos al EZLN y a muchos de ustedes y, por otro lado, lo que nosotros éramos. Entonces se dio un permanente ir y venir. No un cambio, sino una serie de cambios, de errores y de aciertos.

Entonces, nuestra CNUC empezó a perfilar esto que la caracteriza: saberse que nada es definitivo en lo organizativo y que, lo más importante, es lo de la cabeza: las ideas, los principios. Y que ésas no se construyen de la noche a la mañana y menos cuando estás construyéndolo con la gente. Las ideas no se imponen, se construyen bajo la necesidad de cada uno, de cada una, en cada lugar y a partir de cada acercamiento que se va dando.

Entonces, se empezó a dar nacimiento a otros espacios. Y sabíamos que no podíamos ni queríamos imponer una camiseta, un logotipo, una forma de hacer las cosas. Y entonces, se empezaron a construir otras organizaciones como la UPADI, en Apizaco, el Colectivo de Trabajo Sexual, los compañeros y compañeras de la Asamblea Nacional de Braceros.

Y sabíamos una cosa: que no podemos construir un movimiento diferente, sin pensar, sin dejar que sean otros los que agarren su propio camino. Que lo que nos toca hacer a muchos, y en este caso a la CNUC, es acompañar cada una de esas rebeldías que se dan o en la clínica, cuando no hay medicamentos, cuando la falta de respeto es una constante a todas las personas que asisten a las clínicas en las comunidades; o en las escuelas, donde las cuotas implican que haya niños que no puedan entrar porque no dan la cuota, para poder tomar desde preescolar las clases, o porque no llevan el uniforme.

Y entonces, dar la lucha en cada espacio, en cada lugar: por el agua, por el bosque, por el medio ambiente. Y saber que cada paso que damos pueda implicar la ruptura con esas autoridades y con esa clase política que todo lo pervierten y que todo lo condicionan.

Estamos en Tlaxcala construyéndonos, buscando no homogeneizar ni pensar que todo va a ser igual y, mucho menos, pensamos que es hegemonizando como vamos a lograr la construcción de una nueva organización que venga desde abajo y que sea para todos.

Hoy, para nosotros, la camiseta no tiene otro lema más que el ser anticapitalistas. Para nosotros, la rabia es una constante y se presenta en cada momento y en cada lugar donde estamos.

No podemos decir hoy que la CNUC es una organización solamente campesina, solamente ambientalista, una organización que solamente lucha por la vivienda, está solamente con las mujeres, o por los derechos humanos. Cuando trabajas en las comunidades, en tierras donde todos estamos, sabemos que esas rabias y esas rebeldías se dan de diferentes maneras. Y que la única manera que podemos construirnos como una organización diferente es señalando a los aliados que están con los de arriba confundiendo, que están corporativizando, que están negando nuestra libertad para construirnos. Mencionarlos, decirlos, no dejarnos engañar.

Hemos tenido en muchas ocasiones la tentación de estar a su lado y pensar que hay gente buena que puede estar ahí. Pero sabemos también que, al final, esta gente va a pervertir y va a cambiar las demandas por una canasta de huevos podridos. Nosotros estamos convencidos de que, hoy, el camino está en La Otra. Y de que el camino está, no con una forma, sino con muchas. No de un color, sino con muchos. No con un sector, sino con muchos. En los pueblos, en los estados, en las comunidades. No nos podemos permitir el no estar acompañando cada una de esas inconformidades y rabias que están acompañando a la gente.

La ponencia de la CNUC la vamos a hacer entre dos, les agradecemos mucho. Y hoy decimos que no se puede construir ningún país con el capitalismo. Ningún Estado sin la rabia, y ningún lugar sin La Otra Campaña. ¡Viva La Otra Campaña compañeros! ¡Viva el General Emiliano Zapata! ¡Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional! Gracias, compas.

Francisco Quirino: Yo voy a tratar de informar de cómo nos estamos construyendo la CNUC en Tlaxcala. Un año después de nuestro nacimiento, se da la aparición pública del EZLN. Sus primeras formas de hacer política que conocimos nos llamo la atención. Su rebeldía, la dignidad, la consulta en la toma de decisiones, su ética, la congruencia entre la palabra y los hechos, y su heroísmo.

Desde entonces, los compañeros son la referencia, son nuestro espejo de lo que hacemos o dejamos de hacer. Y hemos participado en todas las propuestas que han hecho. Uno de los principios prioritarios del zapatismo que nos rige es el mandar obedeciendo. Inicialmente, lo entendíamos más en su carácter democrático: que el pueblo mande, que el gobierno obedezca, que los representantes obedezcamos. Que los miembros de nuestra organización, los campesinos, las mujeres, los trabajadores, a ellos les corresponde tomar las decisiones y decidir el rumbo de nuestra organización.

Pero ahora, con la construcción de las autonomías zapatistas, hemos entendido el mandar obedeciendo como un eje fundamental en nuestra forma de construirnos. Que los compañeros se asuman como protagonistas para ir avanzando hacia el control de sus calles, colonias, escuelas, ejidos, tierras, bosques. De todo su territorio.

Éste es un proceso lento con los pueblos. Los espacios de participación de asambleas comunitarias en los pueblos en donde estamos, de padres de familia, de asambleas de ejidatarios, por lo general están controladas por las autoridades y la clase política, por los partidos políticos. Y nos imponen sus planes capitalistas. Ellos hacen el trabajo del gobierno en los pueblos y en las comunidades.

Por eso, nuestro trabajo es abajo, con la gente, preguntándole sus puntos de vista y dialogando con ellos. Solo así avanzamos en la conciencia colectiva. Y se impide el mando de las autoridades. Y se impide el mando del gobierno.

Los grupos son el espacio vital del Consejo Nacional Urbano y Campesino. Es el espacio vital de la CNUC, en donde se toman las decisiones y los representantes acompañamos. Los compañeros de los diferentes grupos se vinculan y participan en la resolución de los problemas y reuniones de su comunidad. Además, tenemos reuniones sectoriales de mujeres, en donde las compañeras discuten los problemas de participación, de igualdad de género, de salud y educación. Lo mismo hacen los campesinos para discutir el problema de la tierra y la producción agrícola orgánica.

Pero nuestros logros son parciales. Se avanza, pero se retrocede. Porque mientras no se saque, mientras no saquemos a la clase política, a los partidos, a las autoridades, de nuestros pueblos y comunidades. Mientras no se termine con la explotación capitalista, mientras no se destierre a los grandes empresarios, a las transnacionales, de nuestras comunidades, de nuestros pueblos, de nuestro país, la autonomía no la vamos a completar.

Se trata de obedecer a los compañeros organizados en los grupos, que es el espacio colectivo básico vital de la CNUC. Hay veces que las propuestas salen del Consejo de Representantes, espacio de coordinación estatal y éstas se llevan a los grupos. Y aquí después de informar y discutirlas se decide. Cuando se trata de decisiones que afectan a toda la organización, entonces se le manda a preguntar a cada uno de los grupos y lo que acuerdan la mayoría es lo que se hace.

Para esto, los representantes llevan y traen la libreta. En donde se hacen las actas de las reuniones de cada grupo. Es el correo, la libreta es el correo. Cuando se hace necesario se realiza la Asamblea General, una o dos veces al año, porque los compañeros no tienen recursos para hacerlas más seguido.

Nuestra preocupación es fortalecer la organización. Esto va con el construir, no destruir. Esto significa acabar con la mentira, chismes, competencias y pleitos entre nosotros. Divisiones que tanto nos desgastan, buscando que nuestras relaciones sean respetuosas. Y canalizando estas energías en ganar más compañeros a la organización. O sumando nuevos grupos de pueblos vecinos. Eso nos ha permitido crecer.

Cuando imponemos, estamos negando a los compañeros, al colectivo, a tomar sus propias decisiones. Se está expropiando, negando su derecho a decidir. Por eso preguntamos a los grupos, para que ellos decidan y se tome un acuerdo colectivo. No llegamos con soluciones ni con decisiones tomadas, ni a decirles cómo hacer las cosas. Sino se trata de construir preguntas, de escuchar, de dialogar, ya que es la única manera de que el pueblo asuma su derecho a plasmar sus propias propuestas, de participar y organizarse.

Ha sido difícil terminar con actitudes autoritarias, ya que están muy arraigadas en nuestra cultura. Por lo que nuestra insistencia en la decisión colectiva es permanente, tanto en su aprendizaje como en la forma de aplicarlo.

Una vez que el grupo se pone de acuerdo tenemos que salir a platicar con el pueblo, a preguntarle cómo ven el problema, ir a aprender de la gente y dialogar. Esto exige modestia y hacer nuestros los problemas de los pueblos. Los representantes somos enlace, acompañantes de las decisiones de los grupos, de los pueblos.

De repente, se tienen decisiones propias que se hacen pasar como si fueran del colectivo. O se le impusieron al grupo. Actitudes que combatimos, porque se está suplantando y también negando el derecho del pueblo a tomar sus propias decisiones. Les damos seguimiento para que se cumplan los acuerdos.

Los partidos políticos y el gobierno (---)…tenciales. Por eso, en la CNUC estamos en contra de los partidos, y de todos los políticos de todos los niveles. Es un principio. Si estás en la CNUC no puedes estar, no puedes participar en partidos políticos ni en otra organización gubernamental. Además, porque no luchamos por el poder.

En cuanto a los programas, si bien es cierto la CNUC gestiona ante el gobierno algunos proyectos productivos, esto lo hacemos de manera colectiva. Además, exigiendo como un derecho, no permitiendo la gestión individual o ciudadana como nos quiere imponer el gobierno. Algunos compañeros que buscan el trato personal con los funcionarios para tener privilegios, en colectivo se les llama la atención.

Aunque buscamos no depender del gobierno produciendo nuestro propio fertilizante, con la adquisición de nuestras bloqueras propias para construir nuestras viviendas. O no nos comemos todos nuestros animalitos para preservar nuestras granjas.

Nos divide el capitalismo con su ideología individualista. La envidia, el egoísmo que se manifiesta en algunos compañeros que sólo ven lo de ellos, lo propio, lo personal. Esto se enfrenta de manera colectiva, educándonos, tomando conciencia en la participación del grupo. Nos dividen los pleitos internos, y esto lo superamos escuchándonos, dialogando o tomando conciencia de que el enemigo es el capitalismo. Nos dividen las actitudes gandallas, ventajosas, por los beneficios por encima de los derechos de los demás. Esto lo impedimos porque si los dejamos nos destruye. Pero sobre todo, tiene que ser el colectivo el que lo rechace.

Nos une la conciencia de que todos somos pobres de la misma clase. Nos une estar organizados y asistir y participar en nuestras reuniones. Nos une asistir a la formación política. Nos une el respeto a nuestras compañeras y dejar nuestro machismo. Nos une cumplir con las tareas acordadas. Nos une tener palabra. Nos une el comunicarnos y no guardarnos los rencores. Nos une la lucha contra el capitalismo neoliberal.

Nos educamos en servir al pueblo, sin ninguna paga, más que la satisfacción de servir al colectivo. Todos tienen que ser representantes. Y se rolan año con año la representación. Algunos se niegan a serlo. Algunos no quieren ser representantes, porque piensan que van a perder su tiempo sin recibir paga. Pero es un deber, y sobre todo porque se dan cuenta que es todo un aprendizaje ser representante. Y el colectivo termina convenciéndolos a los compañeros que se resisten.

Se puede dar la corrupción, sobre todo cuando se trata de proyectos colectivos, de proyectos económicos, perdón, en donde se manejan recursos de la organización o del grupo. Hay un seguimiento colectivo y comisiones de vigilancia que supervisan en el terreno la utilización de los recursos para el bien común, según el proyecto. En donde los responsables están obligados a entregar cuentas, a permitir la supervisión a detalle de la comisión de vigilancia.

Así lo hemos hecho con nuestra composta, en donde este año produjimos ciento cincuenta toneladas de fertilizante orgánico, o con las granjas colectivas. Cuando encontramos malos manejos se exige la reposición del faltante. Y de no hacerlo, la organización sanciona. O se van solos por la pena de ser señalados y evidenciados como transas.

La CNUC es una organización que no busca el poder ni beneficios personales. Ni para sentirse, con prepotencia, buscando ser más que los demás. Sino todo lo contrario. El que está en la organización debe ser humilde, modesto con los compañeros y el pueblo trabajador. Respetuoso, buscando el acercamiento y diálogo con la gente, con el igual, con los pobres.

Bajar a preguntar al pueblo, acompañar sus luchas, poniendo por delante lo de todos. Ver hacia abajo, porque nuestra verdad está abajo. Algunos compañeros se encierran en sus problemas personales y se olvidan de su grupo, se olvidan de su pueblo. Cuando se da esta vinculación, cuando se da la vinculación del representante y de los miembros del grupo con su pueblo, se logra un dialogo más rico en nuestras reuniones, y de mayor compromiso, y estas reuniones se vuelven una fiesta. Cuando sucede lo contrario, es decir cuando sólo se trata lo personal, lo de la gestión, las reuniones son aburridas, cansadas y hasta hay choque entre compañeros.

Por esto, nos hemos propuesto que todos tienen que bajar, poco a poquito lo vamos a lograr.

Compañeros, tenemos que caminar nuestras propias autonomías, y no lo vamos a lograr mientras no saquemos, mientras no expulsemos al capitalismo, mientras no expulsemos a los partidos políticos, mientras no expulsemos a las transnacionales de nuestros pueblos, de nuestras comunidades, de nuestro estado y del país.

Y eso no lo vamos a lograr solos, y eso no lo va a lograr solo la CNUC. Para lograr esto, necesitamos la unidad de todas las resistencias que hay en nuestro país, que hay en el mundo. Sólo unidos, construyendo La Otra Campaña, vamos a triunfar compañeros. Vamos a triunfar. Hasta la victoria compañeros.