Documentación histórica

Intervención de los Colonos y Colonas de Lomas de Poleo (Ciudad Juárez) (2008)

Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: Despojo

Colonos y Colonas de Lomas de Poleo (Ciudad Juárez)

27 de diciembre de 2008

Buenos días compañeros, a todos. Vengo de ciudad Juárez, la última loma de Chihuahua, de Ciudad Juárez, a decirles de los despojos que nos han hecho los señores Zaragoza, Jorge y Pedro Zaragoza. A mí me tomaron preso los soldados por una demanda que me puso Zaragoza, una falsa acusación de hierbas y no sé qué otras cosas. Me tomaron preso, me llevaron y me tiraron allá lejos. Cuando vine y llegue a mi terreno, ya mi casa estaba ya toda saqueada por los soldados: me robaron mis animales unos y otros.

Fui a hacer la denuncia a las autoridades de Juárez —compradas por cierto— al Carlos Morales, ése que nos está despojando, a Faustino Olivares, que fue el que se vendió con Zaragoza y, supuestamente, era representante de nosotros, era un líder a favor del PRI. Cuando puse la demanda —el 23 de octubre—, cuando llego me dicen que me están tumbando la casa, se llevaron los animales, me tocaron de todo, me dejaron sólo lo que llevaba puesto.

La rabia que me dio no tengo cómo decirles, qué coraje. Pero nomás que me quedé con él. Le he dado gracias a todas las organizaciones que nos han apoyado y que se han mantenido firme. Y que si yo quiero hacer una cosa, pues ahí me han calmado y, posiblemente, tengan razón, pero la rabia que tiene uno nadie se la quita.

Ya saben que nos pusieron una puerta ahí, nos alambraron, nos tienen encerrados, nos piden pasaporte para entrar a nuestra tierra, a nuestros hogares, nos piden pasaporte para entrar. Abrieron una zanja para que no entraran los niños, nos tumbaron una iglesita que hicimos y nos quieren tumbar la escuela que está registrada. Hicimos nosotros, en años anteriores un pozo de agua, hicimos dos pozos de agua, que no nos valió. Uno no sacamos agua —400 pies— y otro de 450 y sí sacamos unos dos tambos de agua.

Hicimos la escuela con nuestro trabajo, con moneda, cada uno ponía 10 bloques o así. Y esto que les platico hace más de 30 años. Y estos señores llegan y, con la mano en la cintura, nos quieren despojar, nos quieren quitar de ahí. No han podido, hemos resistido, hemos aguantado. A los que más nos han echado, a los que más nos han puesto el pie en el cuello, somos los que más hemos resistido.

Por ejemplo a mí, pues ya les digo que me tumbaron la casa, me despojaron de todos mis animales, árboles, pila, bueno de todo. Y eso, no sé cómo lo tomen ustedes, da rabia o no sé qué, pero sí es muy duro. Ahora ya no estoy en Lomas del Poleo, ya tengo dos meses que me salieron de ahí, pero no por mi voluntad. Yo les decía a los compañeros que iba a hacer una tienda de campaña para ir a meterme a mi terreno, que es mío, y pues dice que no, que me espere. Pero yo tengo la intención de irme para arriba, otra vez.

Qué les puedo decir compañeros, yo soy muy... no tengo palabras para hablar, no soy muy fácil de palabra, pero sí lo que les digo es de corazón. No sé cómo expresarme. Les agradezco a todos ustedes que nos han acompañado en la lucha. Aunque hemos estado dando pasos para atrás y dando pasos para adelante.

La demanda que puse ahí con las autoridades de nada me va a servir, de nada sirve, porque ahí la tienen almacenada —como tienen almacenados los expedientes que, desde 1970, tenemos en la Reforma Agraria, que los han guardado—. Hay un compañero ahí de nosotros que tiene todos los papeles, los deslindajes de cómo se vendieron, a quién le vendieron y todas esas cosas. Ése me gustaría que hubiera venido, pero no pudo. Es el señor Tagle, y sí me gustaría que la compañera Bárbara Zamora, a ver si se podría entrevistar con él, a ver si le podría hacer la lucha con él. Pero sí me gustaría que se juntaran para que viera los papeles que él tiene y lo que nosotros tenemos. Pero él es el que tiene más documentos de todas esas tierras, de cómo se vendieron, del fraude, de un embargo que... unas tierras nacionales no son embargables, tengo entendido yo.

Y todas esas cosas que nos han pasado. Han matado niños, a dos. Esos niños —a mí me tocó verlos—, porque vivían a unos 200 metros de mi casa. Cuando se estaba quemando la casa, yo fui el primero que corrí para ver si podía ayudar, pero ya estaba muy fuerte. Quise aventarme y me quemé, no pude, me quemé, y luego el aire estaba tremendo. Acusaciones hay, lenguas, si quieren sueltas, dicen que fueron orden de los achichincles de Zaragoza. Me vi en otro hecho de éstos. A un compañero de nosotros, Luis Guerrero, a ése lo mataron a golpes, es feo, yo nomás lo vi pasar ya cuando iba pues muerto. Es duro ver a un amigo caer.

Pero, pues bueno, ahí estamos en Lomas del Poleo aguantando todas esas barbaridades, atrocidades de los señores Zaragoza. Una periodista de Proceso ahí le sacó las garras al sol, y el señor se defiende: que como es un filántropo que ayuda a la gente y que fue y que vino y que no sé qué ondas. Sí es cierto, va y reparte una olla de frijoles a los que van ahí, pero a esa olla de frijoles le saca una tonelada. O sea que este señor da un kilo para ganar mil, y sí ayuda gente, les lleva una cobijita. Pero a la gente de Lomas del Poleo dice que ayuda mucho, no es cierto.

Ahí en Lomas del Poleo, para que la gente no tenga que salir, no trabaja. No trabaja no porque sean flojos, no trabaja porque, al salir, le tumban la casa, como a mí. Por eso no vino mucha gente, pero si no ténganlo por seguro que estarían aquí y estarían pendientes de lo que saquemos de aquí, y que ojalá que puédamos mover a las autoridades. Compradas todas, todos los periódicos, todas las noticias están comprados. Es todo lo que les puedo decir compañeros. Aquí les paso al compañero. Gracias.

 

En esta mesa, estuviéramos sentados —aparte del compañero Alfredo Piñón y yo— varios compañeros y compañeras de Lomas del Poleo, si no fuera porque el hostigamiento del capital fronterizo los obliga a permanecer adentro de su colonia so pena de que sus casas sean destruidas o quemadas. Granjas Lomas del Poleo es una especie de mirador de la frontera. Desde su techo bien airado y luminoso pareciera que todo su alrededor es inabarcable, si no fuera por la existencia, ahora, de una cerca de postes de concreto pintados de blanco y cruzados con alambre de púas, construida desde mediados de la primavera de 2003 por un grupo de guardias blancas pagados por los empresarios Pedro y Jorge Zaragoza Fuentes, vinculados en Ciudad Juárez a los negocios del gas, la leche, la droga y la especulación inmobiliaria.

Ubicada, como decía el compañero Alfredo Piñón, en la última loma del país, el Poleo es un inmenso predio de 435 hectáreas, que pretende ser arrebatado a sus pobladores por dos empresarios bárbaros e impunes. Aliados a los intereses del capital trasnacional y protegidos por los malos gobiernos —en este caso priístas— municipal y estatal chihuahuense, estos dos empresarios no sólo han creado un estado de sitio en esa comunidad, sino que, desde hace más de cinco años, cercaron a sus habitantes a quienes acosan mediante la amenaza de gente armada y vigilan a través de dos torres de control levantadas a la entrada de la colonia —ya son tres, dice el compañero Piñón—.

Allí, desde esa fecha, los pobladores de Lomas del Poleo —aguerridos habitantes del desierto— libran una desigual lucha en contra del despojo. Su resistencia por retener la tierra donde han vivido durante los últimos 40 años es hoy, en el norte del país, ejemplo de dignidad, a pesar de que muchos no han querido verla ni acompañarla.

Esta historia empieza cuando los tentáculos de la economía global golpean una vez más la puerta de Ciudad Juárez, convertida en una de las principales entradas del neoliberalismo hacia los países pobres del sur. Y acuerda con un grupo cerrado, conspicuo, de empresarios nativos, la construcción de lo que en pocos años será uno de los mayores polos de “desarrollo” maquilador, que se ubicará al norponiente de la frontera.

Este proyecto, que abarca un inmenso predio de 20 mil hectáreas, conocido como San Jerónimo, y que corre a un lado de Lomas del Poleo es propiedad de Eloy Vallina Lagüera, otro de los empresarios chihuahuenses que, en los últimos años, ha acrecentado su capital financiero e inmobiliario gracias a su conocida capacidad para tejer, en la oscuridad, relaciones con el poder político municipal, estatal y federal.

“Ciudad Vallina” —como se le conoce a este descomunal plan— permitirá la creación de una suerte de ciudad binacional donde quedará borrada la frontera, se abolirán los controles aduanales y desaparecerán los impuestos, para facilitar el transporte de millones de toneladas de insumos y mercancías. En ello están comprometidas inversiones millonarias de capitalistas extranjeros como Bill Sanders, un millonario tejano que, como Vallina, también ha hecho su fortuna a través de la compra mal habida de miles de hectáreas de terreno, a lo largo de casi toda la frontera sur de Estados Unidos y el norte de país.

Bill Sanders es el mismo empresario que encabeza en esa zona el denominado Grupo Verde —organización empresarial con sede en varias ciudades de Texas, Nuevo México y Chihuahua, la cual aglutina a un grupo de hombres de negocios, entre los que sobresalen Pedro y Jorge Zaragoza Fuentes y el mismo Eloy Vallina—. Bill Sanders es, también, el principal impulsor de una peligrosa y explosiva estrategia de despojo que dejaría sin casa a unos mil 800 residentes del segundo barrio, en el centro de la ciudad de El Paso, Texas. Allí, Sanders y sus socios, pretenden —en nombre del desarrollo— suplantar la historia y la cultura de ese viejo vecindario por grandes y lujosos centros comerciales.

Del lado de Ciudad Juárez, el corredor San Jerónimo y Santa Teresa, convertido en una zona de inversión, prevé transformarse en poco tiempo en un atractivo paraíso fiscal, ya que en su territorio se erguirá una inmensa zona franca de casi 300 hectáreas donde se construirán aeropuertos, bancos, centros comerciales, carreteras y otros medios financieros que, obviamente, facilitarán una vida disipada entre los suntuarios del gran capital. Sólo para llegar a este paradisíaco agujero del dinero hay que abrir una carretera de seis carriles, la cual se construye ya y parte en dos la panza de Lomas del Poleo.

En lo que se refiere a la utilización de recursos naturales de esa zona —como es el agua—, el proyecto de San Jerónimo —que territorialmente abarca casi el 39 por ciento de lo que constituye el fondo legal de Ciudad Juárez— se asienta sobre uno de los mantos acuíferos más ricos de la zona denominado Conejos Medanos, del que esta ciudad, como las otras asentadas del otro lado de la frontera, pues necesitarán del agua. Pero ahora será usada para las maquiladoras que van a ser asentadas allá.

Es en este punto —pensamos nosotros—, donde cobra especial relieve una parte de esta nueva historia de despojo de la tierra y otros recursos naturales. La cual se inscribe dentro de los límites de una vasta y ambiciosa zona transfronteriza, que abarca Chihuahua, Texas y Nuevo México. En la parte nor-poniente de Ciudad Juárez, la existencia de miles de hectáreas de terrenos sin delimitación y regulación legal ha permitido que un reducido número de empresarios ganones y abusones se apropie de predios, a sabiendas de que esa zona cobra cada día más importancia en términos de estrategia comercial y desarrollo inmobiliario, según usan la jerga estos nuevos acaparadores de tierras comunales y ejidales en el país.

En medio de esta voz pues, compañeros, en medio de esta vorágine de apropiación ilegal de la tierra, se levanta el grito de resistencia de estas últimas 25 familias en Lomas del Poleo, con su aferramiento de quedarse en los predios que son de ellos. Y con esto le están diciendo al capital que los pobres de la frontera norte ya no están dispuestos a seguir siendo pisoteados. Un grupo de compañeros colonos y colonas de Lomas del Poleo le han hecho la lucha —como decía el compañero Piñón— por todos los lados: por la vía política, por la vía legal y los tribunales prácticamente se han cerrado.

Pero existe la esperanza, y compañeros que somos adherentes de La Otra Campaña en Ciudad Juárez los escuchamos y nos decía un grupo de colonos que ellos estaban ya muy cansados de que a Lomas del Poleo llegaran abogados, también abusones, y saqueadores y engañadores, pero que ellos querían seguir la lucha por la vía legal. Entonces, nosotros, nos pusimos, y ellos se pusieron en contacto —un grupo de compañeros importante de la colonia— con la compañera abogada Bárbara Zamora quien, el día 8 de enero del 2009, dentro de pocos días, estará llevando a cabo, en la Ciudad de Chihuahua, en el Tribunal Unitario Agrario número 5, una primera audiencia donde se probará —se tratará de probar— de que las tierras, estas 435 hectáreas —creo que son como 438 hectáreas— son terrenos propiedad de la nación, según una declaración de la Secretaría de la Reforma Agraria del 17 de abril de 1975.

Por primera vez, y seriamente defendidos por una abogada honesta, un grupo de compañeros de Lomas del Poleo sentará en el banquillo de los acusados a estos dos empresarios, para que respondan por esta vía.

Esta pues es la información que les traemos compañeros de Ciudad Juárez y les agradecemos a los organizadores de este evento que le hayan abierto la voz al compañero Alfredo Piñón. Él quisiera, quisiéramos, que hubieran venido más compañeros, pero están prácticamente cuidando sus casas porque se las destruyen. Les agradecemos mucho este espacio. Gracias.