Documentación histórica

SIETE VIENTOS EN LOS CALENDARIOS Y GEOGRAFÍAS DE ABAJO. Quinto Viento: Una digna y femenina rabia. (2009)

4 de enero de 2009

Palabras de la Comandanta Hortensia

Buenas noches a todos y a todas.

Compañeros y compañeras de La Otra Campaña y de la Sexta Internacional:

Hermanos y hermanas de México y del mundo:

Compañeros y compañeras, hermanos y hermanas, los que se encuentran en este Primer Festival Mundial de la Digna Rabia:

A nombre de mis compañeras y compañeros bases de apoyo, de los y las insurgentes y milicianas, de los y las responsables locales y regionales del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, de las Juntas de Buen Gobierno, de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, y de los compañeros y compañeras que están prestando sus servicios en los diferentes áreas de trabajos, en los territorios zapatistas.

A nombre de ellos y ellas hago uso de la palabra. Voy a platicar un poco sobre los trabajos, la participación y la organización de las mujeres en los territorios zapatistas.

Así, como ya sabemos, que desde que nació nuestra organización zapatista, se ha promovido la participación de las mujeres. Se les da lugar igual que los hombres a que participen en todos los niveles de trabajo: como en lo político, económico, en lo social y en lo militar.

Pero cuando se les dio el lugar a las mujeres, a que realicen los trabajos en nuestra organización, desde un principio les costó mucho tanto hombres y mujeres. Porque teníamos en la cabeza y en nuestros corazones de que no era nuestro trabajo, de que el trabajo de la mujer sólo era estar en la casa, tener hijos, atender al marido, entre otras cosas que nos toca a hacer.

Pero gracias a los que dieron inicio y vida a nuestra organización, que tomaron en cuenta a las mujeres, nos nombraron como compañeras de lucha. De esta forma, le dieron nombre, vida y rostro a las mujeres. Pero, sobre todo, para las mujeres indígenas, porque somos las que sufrimos más la explotación, el desprecio, la humillación y el olvido en todos los niveles de la vida.

Por eso, le damos gracias a la organización zapatista, que nos hizo nacer de nuevo, tanto hombres y mujeres. Nos dieron luz, nos dieron esperanza y nos dieron vida. Para que algún día, florecerá lo que tanto esperamos: para que las mujeres tengamos derechos y tomadas en cuenta por igual.

Por esta razón, ha habido mujeres dignas y rebeldes, quienes dieron la vida, el trabajo, para hacer crecer nuestra organización. Pero, durante estos quince años de lucha y resistencia, ha habido mujeres que han tratado de dar su trabajo y participación en cada nivel de trabajo.

Por ejemplo, en la política, ha habido mujeres en la dirección de nuestra organización, como Comité Clandestino Revolucionario Indígena. Como responsables locales y regionales, y también se han nombrado compañeras para ser suplentas del CCRI. Las mujeres ya participan en las asambleas de los pueblos. Ya sea en los estudios políticos o asambleas generales, para elegir a sus autoridades, como por ejemplo: autoridades municipales, Juntas de Buen Gobierno, agentas municipales, comisariazas ejidales y comités de educación. Y también para elegir a sus mandos políticos en la comunidad, como responsables locales.

Por eso, hay compañeras que ya forman parte en este nivel de autoridades. Además, hay compañeras que se han organizado para buscar la forma cómo resistir en la lucha. Y también, para buscar solución de sus necesidades. Por eso, se han organizado para trabajar en colectivos. Ya sea en panadería, crías de animales, producir artesanías para vender, o tener sus hortalizas para su consumo colectivo.

Son estos trabajos que están tratando de hacer las mujeres en los territorios zapatistas. Además, hay mujeres que están preparándose para ser promotoras de salud y educación autónomas. Para que ellas mismas comparten sus conocimientos y que presten sus servicios gratuitamente para los pueblos.

Hay mujeres que están preparándose para aprender y rescatar las plantas medicinales. Y también se están preparando las compañeras para ser parteras y hueseras, ya que, de esta forma, cómo se curaban nuestros mayores. Por eso, es importante y necesaria que rescatemos lo que dejaron nuestros ancestros.

Para estos dos niveles de trabajo: tanto en la salud y educación, hay compañeras que han podido llegar a ocupar el lugar como coordinadoras generales de estos dos niveles de trabajo.

También hay mujeres que han tratado de ejercer los trabajos en las comunidades zapatistas, como operadoras de radio de comunicación, locutoras de Radio FM, y hay jóvenas que se están preparando para ser fotógrafas y camarógrafas.

Además de todo esto, hay compañeras que han llegado de ser milicianas e insurgentes. Y llegar a ser mandos militares en nuestro Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Pero todos estos trabajos que estamos realizando las mujeres en las cinco zonas zapatistas, es para tratar de ejercer nuestros derechos, nuestra obligación como zapatistas. Aunque no ha sido fácil para nosotras, pero estamos y estaremos haciendo un esfuerzo y un sacrificio para tratar de cumplir lo que marca en la Ley Revolucionaria de Mujeres.

Pero también, le damos gracias a los compañeros que ya entendieron la importancia de la participación de las mujeres. Pero, sobre todo, para los compañeros que ya dejan salir a sus compañeras para hacer los trabajos. Aunque, también, para los compañeros no es fácil, pero lo está haciendo lo que pide nuestra organización. Por eso, nosotras las mujeres ya no debemos de hacernos de un lado. Debemos prepararnos cada vez más. Para poder seguir adelante y avanzar lo más posible que se pueda en todos los niveles de trabajo.

Porque si no lo hacemos, las que ya estamos en este mundo, que es un mundo donde todavía las mujeres no tenemos rostro, nombre ni voz para los capitalistas y neoliberales. Por eso, es la hora de ejercer y hacer valer nuestros derechos. Pero, para poder hacer todo esto, sólo se necesita tener voluntad, decisión, fuerza y rebeldía. Y no necesitamos pedirle permiso a nadie.

Pero todo lo que estamos haciendo y lo que estoy diciendo no es un invento, ni imaginación. Sino que es una realidad. Allí lo demostramos en el Tercer Encuentro, que se llevó a cabo en el Caracol de La Garrucha, hace un año. Ahí hablamos y explicamos nuestros trabajos como mujeres.

Pero también quisiera ser sincera en decirles, hermanos y hermanas, compañeros y compañeras, que todavía hay algunos pueblos y regiones en el territorio zapatista, falta el trabajo y la participación en algunos niveles de trabajo. Es que los compañeros y compañeras todavía no han entendido con claridad la importancia de la participación de las mujeres. Pero vamos a hacer una lucha para poder cumplir lo que es ser zapatistas y revolucionarios.

Pero, durante estos 25 años del inicio del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y quince años de nuestro levantamiento armado, hemos ya logrado avances muy importantes. Pero, sobre todo, la participación de las mujeres en casi todos los niveles. Es que hace más de 25 años, no había pueblos zapatistas. Sólo estaba lleno de ignorancia, de la esclavitud y el olvido.

Pero, hace quince años, no había más mujeres que ocupaba en la dirección política. Pero, a lo largo de estos quince años de lucha y resistencia, hemos venido incorporando poco a poco en los diferentes niveles de trabajo.

Ahí nos dimos cuenta que sí es cierto que podemos pensar y decidir. Podemos ocupar el cargo igual que los compañeros. Y, también, nosotras las mujeres podemos hacer los trabajos. Pero todo lo poco que pudimos hacer a lo largo de estos quince años, no es suficiente. Sino que falta mucho por hacer.

Ahora, nuestros pueblos, nuestra patria que es México, y nuestra planeta Tierra, se necesita que los hombres, las mujeres, los niños, las niñas, los y las jóvenes, los y las ancianas, que se rebelan, que luchen y que tengan dignidad y rabia.

Pero, cuando tengamos en nuestra mente y en nuestro corazón estas dos cosas importantes, es la que nos lleva adelante, hasta lograr lo que queremos.

Por último, queremos hacerles un llamado a todas las mujeres de México y del mundo, a que unamos nuestras fuerzas, nuestra voz, nuestra rebeldía y nuestra rabia. A que luchemos por nuestros derechos, por nuestra autonomía, y por construir un mundo donde podamos caber todos.

Democracia, libertad y justicia.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Chiapas, México, a 4 de enero del 2009.

Muchas gracias.