Comunicados

En Becal, municipio Calkiní, Campeche. (2006)

Buenos días.

Mi nombre es Subcomandante Insurgente Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Queremos agradecerles que estén aquí con nosotros, y que estén aguantando el sol para poder escuchar nuestra palabra y para poder decir la suya. El mensaje que les traigo es, como la mayoría de ustedes, de indígenas mayas, de sangre maya, porque los indígenas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional somos unos de los muchos pueblos que dio la dignidad y la rebeldía maya. Y venimos a traerles un mensaje que ya conocemos todos porque sabemos que si hay sol, nos mojamos con el sudor; y si hay lluvia, nos mojamos con el agua; y si hay dolor, nos mojamos con nuestras lágrimas de coraje y de indignación, por lo que vemos que está pasando.

Lo sabemos bien que todo el sureste mexicano, así como Campeche, que es aquí donde estamos, estamos olvidados por los malos gobiernos y los grandes políticos. Tenemos el primer lugar en la pobreza y queremos lograr juntos, todo el sureste mexicano, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, el primer lugar en rebeldía y dignidad. No venimos a traer ninguna solución, compañeros y compañeras; venimos a traer la propuesta de que unamos nuestro dolor, nuestra indignación y nuestra rabia y construyamos un movimiento nacional en todo el país, pues. De izquierda y anticapitalista, de la gente de abajo, humilde y sencilla, así como somos todos los que estamos aquí  o cuando menos la mayoría. Sabemos que tenemos muchos dolores, pero también muchas historias de resistencia y rebeldía. No puede ser que sólo aparezcamos en las noticias cuando pasa una desgracia. No puede ser que Campeche, junto con Chiapas y las demás partes del sureste mexicano, sólo aparezcan en la historia o en la geografía, como el último rincón de nuestro país.

Tenemos que hacer las cosas como se deben de hacer, desde abajo, y conquistar juntos, como campechanos, como del sureste y como mexicanos que somos, el lugar que merecemos en la historia.

Y no se trata aquí de que vamos a ocupar un cargo, porque van a ver que van a venir los políticos a prometerles muchas soluciones y al final, cuando pase el tiempo, vemos que seguimos igual o que seguimos peor, y que nadie se acuerda de nosotros. Pero de lo que se trata es de conquistar nuestros derechos, de luchar por ellos, sea como pueblos indios que somos, indígenas mayas, sea como jóvenes, como mujeres, como choferes, como trabajadores del campo y de la ciudad o como pescadores que somos, como empleados, como maestros; que conquistemos nuestros derechos organizadamente. Nadie nos va a venir a dar lo que tenemos que conquistar con nuestro propio trabajo.

Es para nosotros un honor, como Ejército Zapatista de Liberación Nacional y como una de las organizaciones que estamos en la Otra Campaña, haber llegado aquí a Campeche y estar hablando con ustedes. Más tarde, va a haber una reunión que es para que ustedes hablen y nosotros escuchemos. Pero nosotros, no es nada más el EZLN, también son muchas organizaciones que vienen de otras partes de México y muchos compañeros y compañeras que están tomando el apunte y la grabación, y las fotos de ustedes, para que otros hermanos y hermanas que hay en México que también quieren luchar, así como la gente digna y rebelde de Campeche, los conozcan a ustedes, conozcan sus luchas, y aprendamos todos de ustedes.

Nosotros no venimos a decirles qué hay que hacer, tampoco venimos a darle clase; al revés, nosotros queremos escuchar su historia, y aprender de ustedes y empezar a unir esa palabra, hacerla grande junto con otras fuerzas de gente que está como nosotros, que no nos toman en cuenta, y que nomás nos toman para poder humillarnos, explotarnos, para robarnos la tierra, para robarnos la paga de nuestro trabajo, que se va en los precios, que se va en las medicinas, que se va en la ropa. Porque eso es lo que estamos viendo en nuestro país, compañeros y compañeras. Pasa un gobierno y pasa otro, y como quiera las cosas que necesitamos son más caras, y nuestro trabajo cada vez lo pagan peor y cada vez cambia sólo quién está allá arriba, su color o su nombre, pero la gente de abajo sigue explotada. De lo que se trata, es que venimos a proponer aquí, con la Sexta Declaración, es hacer un ¡Ya Basta! nacional, que crezca desde abajo y que empiece como de por sí está comenzando en el sureste mexicano, que es el rincón más en la orilla que tiene nuestro país. Y no sólo el rincón de la geografía que dicen los mapas, también el rincón en la miseria y en la explotación y en el robo.

Lo que estamos diciendo es que estamos haciendo Otra Campaña, porque no estamos haciendo como los partidos políticos, que andamos repartiendo promesas a cambio de votos o a cambio de la tarjeta de elector, de su credencial. Estamos haciendo otra cosa, a la hora que le decimos a la gente que tenemos que hablar de nuestras luchas, hacerla una voz fuerte, y que nuestra lucha ya no quede sola. Sea como campesinos, sea como indígenas, sea como tricicleros, como vimos ahorita. Toda la gente que tiene que trabajar para que Campeche camine, y para que el país camine. Esa es la gente que está siendo olvidada y es la que tenemos que organizar entre todos. Eso es lo que estamos proponiendo; se trata no nomás de venir a hablar, sino de escuchar su palabra y hacerla más grande con otros, para aprender entre todos. No es nada más que queremos hablar o nada más oír y ya quedamos contentos y nos vamos, sino se trata de que vamos haciendo juntos lo que se llama un Programa Nacional de Lucha, o sea que no venga un político a decirnos que es lo que necesitamos sino que nosotros mismos digamos qué es lo que necesitamos en nuestras casas, en nuestros trabajos, en la diversión, en todo lo que hacemos y veamos también la forma en que vamos a luchar para conquistar eso.

Nosotros sabemos, pues, porque lo vemos todos los días en la casa, cada día batallamos más para poner algo de comida sobre esa mesa. Cada vez es más cara la luz, el teléfono, el agua, cuando hay. Pero, sabemos bien que a los grandes ricos no les falta nada, tienen todo y todavía quieren más. Nos quieren quitar nuestras tierras, nos quieren quitar nuestra historia, y nos están quitando ya nuestro trabajo, lo que producimos. Entonces se trata, compañeros y compañeras, que tenemos que hacer otra vez este país de bueno, pero ahora nuevo, no como el país que nos dieron, que está chueco, que está mal hecho, porque resulta que una banda de holgazanes y haraganes son los que están arriba y no trabajan y ganan mucho dinero y gastan mucho dinero y siguen ganando más y más, que como decimos nosotros, estos cabrones no tienen llenadero; no les basta con lo que tienen, nos quieren quitar lo poco que tenemos. Y cómo es posible que este país esté hecho así, que esa bola de holgazanes están arriba viviendo bien, mientras la gente que trabaja y que sufre cada día, cada día está peor y es la mayoría.

Hoy, lo que tenemos que hacer es volverlo a hacer de nuevo, levantarlo, alzarlo. Pero no es que nos vamos a alzar en armas y que nos vamos a tapar la cara, sino que lo que vamos a hacer es respetar la lucha de cada quien y darle su fuerza y su valor, que sea que el que está luchando en su casa, en su barrio, en su sindicato, en el campo, por sus derechos indígenas, por sus derechos de mujer, como pequeño comerciante, como triciclero, como sea cada quien de la gente humilde y sencilla, que esa lucha sea la que se organice y se escuche; y entonces lo que vamos a hacer de por sí es hacer este país de nuevo y lo vamos a poner cabal, planito, que nadie quede arriba y otro abajo, que nadie tenga que vivir con el sufrimiento y el dolor que nos están imponiendo arriba.

Y entonces decimos que ese país tiene que tener su nueva ley porque ya lo sabemos que las leyes que están ahorita sólo sirven para los grandes ricos y poderosos, porque lo vemos de por sí en las noticias, que sale que roban, que sale que matan, que asesinan, que violan niños y niñas, y como quiera están libres disfrutando de su libertad, de sus riquezas; y vemos que los que están en la cárcel es la gente humilde y sencilla; la mayoría gente que lucha, que quiere exigir sus derechos y de premio por esa dignidad que tiene, el gobierno lo mete a la cárcel. Y vemos también que las cárceles están llenas de gente que por necesidad tuvo que hacer un delito. Pero los que están desfalcando este país, robando todo, son los que están libres y gozando.

Esa ley no sirve compañeros, tenemos que cambiarla y tenemos que cambiarla desde abajo. Y es por eso que esto que vamos a hacer es que va a llegar en una nueva constitución, una nueva ley que sí tome en cuenta al pueblo, a los campesinos, a los obreros, a las mujeres, a los jóvenes y que ya no más permitamos que las leyes estén hechas por ricos, porque sólo benefician a los ricos. Viera que en lugar de esos grandes jueces güevones, que están ahí nada más ganando dinero y dando leyes para meter a los pobres, esta gente sencilla y humilde así como ustedes, porque así hacemos nosotros en territorio zapatista, que la misma gente es la que toma la ley y la que la aplica y la discute. Sea que si ustedes hacen una ley, gente como ustedes, va a ser más mejor este país, va a ser más cabal y no va a ser una vergüenza, ahorita como tenemos esos gobernantes, esos grandes ricos que nomás nos están avergonzando con el resto del mundo. Lo que tenemos que hacer, entonces, compañeros de Campeche, es unirnos con Quintana Roo, con Yucatán, con Chiapas, con Tabasco, Veracruz, Oaxaca, caminar el resto del país, los estados del centro, llegar hasta el norte, incluso, pasar al otro lado de  Estados Unidos y hablar con los hermanos y hermanas que han tenido que trabajar allá, y que tienen sangre mexicana como nosotros y que  sus padres y sus abuelos son de México. Entonces juntos, hacer grande nuestra voz y decir ¡ya basta! y volver a echar a andar esté país, pero ahora con un paso derecho, erguido, digno.

Compañeros, ahí lo vemos pues, que estamos sudando, pero ahora no es de balde. Ahora no es que otro va a cobrar dinero por ese sudor y por esa sangre que tenemos; ahora se trata que ese sudor, ese dolor, se convierta en rabia y en indignación y lo organicemos y empecemos a cambiar este país con una nueva lucha, nueva, que va a recordar las luchas de Francisco Villa, de Emiliano Zapata, de Morelos, de Hidalgo y de toda la gente que se levantó para cambiar esté país y hacerlo mejor. Pero ahora sí nos va a quedar cabal porque vamos a empezar de por sí donde se empieza: desde abajo y a la izquierda.

Compañeros y compañeras de Campeche, es un honor estar con ustedes.

Muchas gracias.