Documentación histórica

Palabras de compañeras del Caracol de Roberto Barrios en el Encuentro de mujeres "Mamá Corral" (2009)

A nombre de mis compañeras y mujeres de la Zona Norte, venimos a representar nuestros pueblos de los municipios autónomos en nuestro lugar de desarrollo político y cultural de las mujeres en lucha.

Hermanos y hermanas de la sociedad civil nacional e internacional.

Compañeras y compañeros de La Otra Campaña y de la Sexta Intergaláctica.

Compañeros y compañeras de los otros caracoles que están presentes.

Tengan muy buenas tardes. Hoy, 8 de marzo, nos encontramos reunidos en este Caracol de Oventik, celebrando el Día Internacional de la Mujer. Como mujeres zapatistas venimos a celebrar el 8 de marzo. Un día como hoy, pero en el año de 1908, fue un paso más de las mujeres obreras. En ese entonces, no se celebró una fiesta, como lo hacemos ahora. Fue una tristeza porque fueron masacradas, quemadas en una fábrica de textil, en la ciudad de Nueva York.

En el solo hecho de exigir mejores salarios, estas mujeres son mal pagadas. Los manipulaban en el trabajo, haciéndolas trabajar doce horas sin salir a pasear o divertirse, porque el patrón ordenaba que esas mujeres no tienen derecho ni a hablar, ni defenderse.

Esas mujeres, poco a poco, fueron conociendo sus derechos. Empezaron a manifestarse, sus manifestaciones fue hacer marchas. A manifestar sus palabras. Es por eso que esas mujeres fueron encerradas en esa empresa. Fueron quemadas 129 mujeres.

Estas primeras compañeras luchadoras nos sembraron el ejemplo de las luchas de los pueblos del mundo en el campo, en la ciudad. Por ejemplo, hoy vemos que la situación de las comunidades no era nada diferente. Ya que existían muchas discriminación.

Nosotras, nuestras abuelas, o madres, no trabajaban en fábricas. Pero sí trabajan en la casa, en el campo. Como mujeres, no teníamos el derecho de la educación, que nuestro trabajo era sólo el trabajo en la casa, para criar hijos. Esa consecuencia no es producto de nuestros padres o el hombre. Es el mismo producto de la idea del capitalismo. Que nos ha enseñado y dominado el sometimiento y abandono social.

Y todo esto es lo que aguantamos las mujeres. Los golpes, las amenazas. Ninguna mujer podría defender sus derechos. Tuvimos que aguantar mucho tiempo hasta quitarnos el miedo. Tener valor, enfrentar a un poco de todo esto.

Antes del levantamiento armado de 1994, se hacían las pláticas políticas clandestinas. Había muy pocas mujeres. Después de esto, la misma organización empezó a hablar sobre el derecho de nosotras las mujeres zapatistas y de todas. Fue así como empezamos. Empezó el colectivo de participación de mujeres como autoridades municipales. Comisiones de las diferentes áreas de trabajo: promotoras de educación y salud, agroecológicas, entre otras.

También, la participación en asambleas ejidales. Así como también en la organización, les decimos también que nosotras las mujeres somos una parte muy importante dentro de la lucha. Todo esto lo hemos ganado, gracias a muchas luchas en nuestras organizaciones, de muchas mujeres.

Ésta es nuestra palabra, que hoy decimos en este festejo de nuestro día. Día de la esperanza. Día en el que todas las mujeres, sin distinción de raza, credo, o color, debemos retomar el ejemplo de aquellas mujeres que han sabido luchar por nuestros derechos.

Porque es así como vamos a conquistando, a bases de luchas, a sacrificios y hasta la muerte. Como lo estamos haciendo ahora. Pensamos que esta lucha tiene que ser constante, contra el sistema capitalista.

En contra de esa bola de piñazos flojos que están allá arriba. Inventando leyes a su gusto. Aquellos que dicen representan al pueblo, que nos imponen sus leyes en favor de los grandes capitalistas del mundo.

Contra ellos es nuestra lucha. Y no para aquellos que piensan que las mujeres somos una pieza fundamental dentro de la familia, en el trabajo, en lo social, en la organización, en el pueblo, en nuestro país, en el mundo.

Hoy, las mujeres tenemos que ser más fuerte que nunca. En el presente, estamos sembrando semillas que muy pronto va a dar fruto. Hacemos un llamado a aquellas compañeras que quieran unirse para que esto se haga más resistente, mucho más grande. No importa cuanto tiempo más tengamos que caminar. No importa lo difícil que sea. No importa cuántos muertos tengamos que tener. Con este se harán más grandes nuestras esperanzas.

Por eso les decimos: aquí estamos y seguiremos adelante, compañeras y compañeros.

Vamos a decir unas vivas:

¡Vivan las mujeres en lucha!
¡Vivan todas las mujeres!
¡Viva la Comandanta Ramona!
¡Vivan las mujeres del pueblo de Atenco, que fueron encarceladas y violadas!
¡Vivan las mujeres en Oaxaca!
¡Vivan las madres de luchadores desaparecidos!
¡Viva el EZLN!