Comunicados

En La Hormiga, San Cristóbal de Las Casas (2006)

4 de enero de 2006

Bueno, compañeros y compañeras que nos están haciendo el favor de recibirnos aquí, en la Colonia La Hormiga, queremos agradecerles que estén aguantando un poco el frío y la lluvia para escuchar nuestra palabra.

Yo quiero empezar nuestras palabras contándoles una historia que pasó, hace mucho tiempo, cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional no era conocido todavía públicamente. Hace más de doce años, a finales de 1993, cuando estábamos haciendo los planes para atacar la ciudad de San Cristóbal, empezamos a ver que teníamos que hablar con los compañeros indígenas que vivían en San Cristóbal, principalmente los que vivían aquí, en la colonia La Hormiga. Pensamos que era necesario respetar cómo estaban organizados y que teníamos que buscar a sus líderes. Era noviembre o diciembre del año de 1993 y yo personalmente vine con dos compañeros, un hombre y una mujer, meros tzotziles de nuestro ejército y empezamos a subir para allá, unas escaleras muy arriba, nos metieron en un cuarto oscuro y empezamos a hablar con uno de ustedes. Le dijimos que nos íbamos a alzar en armas, que queríamos avisarles porque a lo mejor iba a haber problema y no queríamos que tuvieran sufrimiento pero que también los invitábamos si querían apoyar esta lucha que íbamos a empezar. Y ahí más o menos le estuve explicando a este hermano que está aquí presente ahorita qué era lo que queríamos y lo que íbamos a hacer.

El compañero me escuchó con atención y respeto, y al final me dijo: “Claro te digo que vamos a ver cómo es nuestro corazón y si es buena tu lucha, lo vamos a apoyar”. Ya nos despedimos y yo al despedirme de él le di la mano y le dije: “Yo me llamo Marcos”, y él me contestó: “Yo me llamo Domingo”. Eso fue antes de que fuera conocido todo lo que era el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En las primeras horas del alzamiento, el Primero de enero del 94, el 2 y el 3, nuestras tropas empezaron a ser atacadas por aviones y helicópteros del Ejército Federal, y varias de nuestras tropas quedaron atrapadas aquí en las montañas, alrededor de San Cristóbal de las Casas; los que recuerdan aquellos tiempos, recuerdan las imágenes de los aviones tirando bombas. Fueron los hermanos de La Hormiga, los choferes, los transportistas, los que sin pedirnos nada a cambio empezaron a mover a nuestras tropas hacia lugares más seguros.

Yo me acuerdo que a uno de ellos, no sé si esta aquí presente, le entregue como símbolo una escopeta que le habíamos quitado a los cabrones de la seguridad publica, y le dije: “nosotros, los zapatistas no vamos a olvidar lo que están haciendo por nosotros”. Y estos hermanos, entonces evangélicos la mayoría, chamulas, la mayoría, indígenas todos, aquí de la colonia La Hormiga, nos dieron la mano, nos ayudaron y salvaron la vida de muchos de nuestros compañeros y en ese entonces, compañeros, no había fotos, ni cámaras, ni micrófonos, ni entrevistas; había bombas y balas y fue aquí en este lugar de San Cristóbal, con los indígenas que levantaron esta ciudad y de la que los expulsaron hasta acá, donde el Ejército Zapatista de Liberación Nacional encontró su primera alianza y el primer apoyo de gente humilde y sencilla.

Y como entonces, les dije yo a esos hermanos transportistas, allá en el Periférico, les vengo a decir a ustedes, nosotros los zapatistas no vamos olvidar lo que ustedes hicieron por nosotros cuando no éramos famosos, cuando no éramos nada, cuando la orden que tenían todos los soldados era matarnos a todos; eso lo guardamos en nuestro corazón y lo cuidamos.

Es para nosotros un honor volver aquí, verlos a ustedes, escucharlos a ustedes y volverles a repetir lo que le dijimos a aquellos hermanos esa vez y que les vengo a decir ahora: gracias compañeros de La Hormiga y gracias también compañeros que vienen de otras organizaciones.

.... Si... me están dando permiso que diga el nombre del compañero al que yo le entregue la escopeta y le dije que no lo íbamos olvidar; el compañero se llama Juan Gómez Ruiz, y actualmente esta en la cárcel por acción política, por represión política del gobierno; esperamos pues que hasta allá llegue nuestra voz, que él recuerde esa madrugada, era la madrugada cuando yo personalmente le entregué eso como reconocimiento.

Compañeros y compañeras, quería decirles otra cosa., aprovechando que ya se está yendo el agua; antes de venir acá recibimos una amenaza de unos pinches priistas que dicen que si venimos nosotros aquí a La Hormiga va a ver problema, que va a ver confrontación, decían, osea, que va a ver pelea, lucha pues, y nosotros dijimos pues y venimos a decirles aquí a esos hermanos que cómo nos pueden acusar a nosotros que estamos buscando confrontación, o que haya problemas entre indígenas si es el PRI el que los expulsó de sus comunidades. Que usando el pretexto del catolicismo los expulso por evangélicos o los expulso nada más porque los caciques deseaban sus tierras, sus bienes; fue el PRI el que los tiene aquí sufriendo, y ahora ellos están defendiendo a ese partido y piensan que nosotros estamos buscando que haya choque entre hermanos de abajo. No, nosotros no, es el PRI el que lo esta haciendo. Y nosotros queremos decirles a esa gente que el PRI es el único partido que puede decir que ha crecido sobre la sangre y la humillación y la muerte de los indígenas en México; y queremos decirles que se tienen que salir de ese partido, que dejen el PRI, que hagan sus propias organizaciones y que luchen así como están luchando los hermanos aquí de La Hormiga que están en organizaciones independientes, fuera de los partidos políticos.

El PRI esta compuesto por puros ladrones, asesinos y mentirosos. Todos, desde Roberto Madrazo hasta el último que esté abajo organizando a la gente; lo que tenemos que hacer también es decirle a todos los compañeros pues, que es gente humilde y sencilla, es que se salgan de ese partido político, porque nada mas se está manchando las manos de sangre, nada mas está enriqueciendo a otros. Y un gobierno y otro va y viene del PRI y los indígenas siguen siendo despreciado aquí, porque no fue por el PRI o por ningún partido que cambio como va la palabra con el indígena, fue cuando los mismos indígenas se organizaron y sin partidos políticos exigieron sus derechos, como hicimos nosotros en 94 y como llevan ustedes diciendo durante muchos años.

Aquí en La Hormiga donde se quiere meter el PRI para dividir, les vengo a decir: hay que mandar a la fregada a ese partido político, díganle a todos que se salgan de ahí.

Muchas gracias, compañeros.


Fuente: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/