Documentación histórica

Festival de la Digna Rabia. Mensaje de Grecia en la Inauguración. (2008)

26 de diciembre de 2008

Buenos días compañeros y compañeras.

Venimos de Grecia. De esa Grecia que los últimos días se hizo visible a todo el mundo por el grito de la rabia. De una rabia justa. El grito de la rabia digna que nos une a todos y a todas que aquí estamos.

Somos miembros de la revista ALANA. Una revista que trata de informar de las resistencias de América Latina rescatando la voz desde las mismas resistencias.

En lugar de cualquier saludo para este Festival de la Digna Rabia que hoy se inaugura, hemos elegido llevarles algunas palabras. Anónimas. Palabras que se han convertido en manifiesto de la rabia de miles y miles de jóvenes estos días en Grecia…

Un manifiesto de revueltos y revueltas, que empieza con dos palabras que sacudieron en México el primero de Enero de 1994, las palabras “!YA BASTA!”. Y termina con una frase que es deseo de millones de hombres y mujeres en el mundo… “HISTORIA: ¡YA VAMOS! MIRA ARRIBA AL CIELO!”

Compartimos pues, con Uds., en lugar de saludo, estas palabras:

¡YA BASTA!.

Les escuchamos cada día en las noticias. Declaraciones, contra declaraciones y luego comentarios y todo lo demás para que supuestamente tengamos información “objetiva”.

¡YA BASTA!

Ahora nos van a escuchar a nosotros.

Somos la generación del trabajo flexible, de la eterna capacitación, de la precariedad laboral, de la carestía, de los títulos universitarios que no sirven para nada. De la violación de nuestros derechos laborales, de la humillación a manos de empresarios, politicuchos y demás.

Somos la generación que la encierran en las escuelas, tratando de meternos en la cabeza todos sus nacionalismos, sus prejuicios, su patriotería, su mentira, la de la sumisión. Somos los chavos a los que provocan y humillan los antidisturbios, las policías secretas, los guardias privados y toda clase de policía que construye su democracia. Somos los objetos cotidianos de su abuso de poder.

Somos los heridos de las manifestaciones de estudiantes y alumnos, nos han golpeado la cabeza en el asfalto, han eliminado nuestra dignidad bajo sus botas, nos han roto las manos con sus porras, nos han molido a palos la cara con sus puñetazos, nos han rociado los pulmones con lacrimógenos y sustancias químicas –prohibidas por los acuerdos internacionales-. Moriremos antes por no estar de acuerdo con leyes que nos roban la vida. Somos los detenidos que se arrastran desde hace años por los tribunales.

Nosotros quemamos sus bancos. Nosotros nos enfrentamos con la policía. Nosotros destruimos la paz social que se construye noche y día con el lavado de cerebro a los ciudadanos para que obedezcan y callen. Nosotros seguimos iluminando las frías noches que nos hicieron pasar. Nosotros seguimos manchando las paredes con consignas que por mucho que las vean sus ojos no llegarán nunca a sus oídos. Nosotros vengamos a Alexis en las barricadas. Nuestras palabras no son crueles. Cruel es su realidad. Alexis fue la gota que colmó el vaso. Le pertenece cada noche de aquí en adelante.

Se acabaron sus días tranquilos.

Golpéennos, rocíennos, deténgannos, dispárennos balas de goma, apúntennos con las pistolas o disparen al aire –o acaso, a nosotros-. Movilicen al aparato paraestatal o a todos los siempre solícitos periodistas, el verdadero brazo largo del poder. Su éxito se depende de ellos: son sus charlatanes que ya están repitiendo como loritos todo lo que les han contado.

Oculten las imágenes de violencia policial, tapen los escándalos económicos que apestan, aprueban sus medidas antipopulares con “consenso social”.

Ni siquiera respetaron el entierro de Alexis. Enviaron a los antidisturbios al entierro para provocar a los adolescentes de quince años. Echaron gases lacrimógenos y detuvieron a niños. Profanaron la tumba del chico que Uds. mismos asesinaron.

¡Dejen ya de mentir! Somos muchos y estamos encolerizados. No tenemos ilusiones. No tenemos nada que esperar. Por eso somos peligrosos. No nos dejamos engañar creyendo que van a tener en cuenta todo eso. Cada día están ahogando nuestros gritos con sus mentiras.

Adiós. Nos verán desde sus sofás en las televisiones.

“Historia, ahí vamos. Mira arriba al cielo”.

Gracias compañeros y compañeras.