Comunicados

La Yeniper y el Olivio. (1995)

 

A la prensa nacional e internacional:
 
(Sólo a la que es leída en los 14 municipios en donde, dice Martín del Campo Iruegas, tenemos "algo de influencia").
 
10 de noviembre de 1995.
 
Damas y caballeros:
 
Va comunicado. Nosotros más o menos bien. Sí, ya sé que nadie lo preguntó, pero lo digo por si se les ocurre. Acá el aumento de la movilización militar y el reinicio de los vuelos militares nocturnos (tal vez ahora también "abastecen a las tropas" de noche) demuestran que el clima es propicio "para el diálogo y la negociación".
 
Vale. Salud y que el rumor de que es posible ser mejores se haga realidad.
 
Desde las montañas del Sureste mexicano.
 
Subcomandante insurgente Marcos.
 
México, noviembre de 1995.
 
PD: que no resiste la tentación de sumarse a la patriótica campaña de "adopte un rumor".
 
Estaba yo negociando con el Olivio el cambio de unas galletas de animalitos por un bote de conocido refresco de cola cuando... Pero bueno, antes debo ubicarlos. El Olivio es un niño y tiene esa edad indefinida que tienen todos los niños indígenas que no cumplen los 5 años en la realidad chiapaneca. Hablar tojolabal no sabe, castilla menos, así que la negociación se complica más que si estuviéramos hablando con el Bernal y el Del Valle. Olivio declara con firmeza que blgb-aclug. Yo no me dejo intimidar y, como si fuera secretario de relaciones exteriores defendiendo el derecho de asilo de la antigua política exterior mexicana, respondo con un splf-glgl rotundo (teniendo cuidado de que la "s" del splf se alargue lo suficiente como para bañar a Olivio de saliva). Creo que logré impresionarlo porque me respondió con un mglu-aclug dubitativo. Yo, ante el éxito obtenido, me entusiasmé como corredor de bolsa que percibe aires inequívocos de estabilidad política y económica, y traté de conseguir más con un splf-slsl prepotente, inspirado en la Ap Dow Jones. Olivio me quedó viendo y enarcó la ceja imitando el gesto del trigo que se distancia. Lo pensó unos instantes y reiteró el blgb-aclug original, rematando ahora con un agudo. En fin, la negociación llevaba, como el programa económico del Apre, todos los visos de fracasar, cuando en eso se llega...
 
La Yeniper (yo digo que se llama Jenifer, pero ella me corrige a cada rato y me hace repetir Yeniper hasta que se da por vencida ante mi torpe pronunciación) tiene...
 
­¿Cuántos años tienes? ­le pregunto.
 
­¡Saber!­ dice ella. Así que, como en la mayoría de las mujeres, la edad de Yeniper es un misterio. Tal vez una descripción ayude a calcular su edad: ella mide unos 80 centímentros de altura, nariz chata, trigueña, un corte de pelo parecido al de la protagonista de Azul pero bastante disparejo, panza llena de lombrices, vestido azul a las rodillas y pies descalzos. Así que yo calculo que está en 4 entrada en 5, es decir, está en esa edad donde la vida es todavía un volado, la noche sirve para dormir y el día para cargar leña.
 
La Yeniper vino a interrumpir el negocio que traíamos el Olivio y yo porque quiere saber qué cosa es un "golpe de Estado". A mí no deja de sorprenderme la pregunta, pero carraspeo como miembro del Congreso de la Unión (que sabe que, diga lo que diga, va a quedar en ridículo porque viene crudo y porque, cuando le dicen que el rumor vino de Nueva York, no sabe si saludar con una larga caravana o empezar a cantar las bondades del telecé), para darme tiempo.
 
­Bueeeno ­digo alargando la "e" lo suficiente para buscar una respuesta adecuada que no sea interpretada como "piropo" por algún presidente de algún partido político de alguna derecha.
 
La Yeniper entiende, por lo largo de la "e", que el asunto va para largo, así que se sienta y empieza a comerse las galletas de animalitos que trajo el Olivio como muestra de su solvencia económica. Yo continúo.
 
­Un golpe de Estado es cuando los militares andan con sus armas, sus aviones, sus helicópteros y sus tanques vigilando a los civiles...
 
­¿Como aquí en Chiapas? ­me interrumpe Yeniper escupiéndome en el ojo una patita de un elefante de galleta.
 
­ No, entiéndeme, es cuando las principales preocupaciones e inversiones del gobierno son las militares y no las sociales.
 
­¿Cómo aquí en Chiapas? ­me interrumpe Yeniper de nuevo.
 
­No exactamente, en realidad es cuando el poder político está en manos de alguien que no fue elegido sino que fue impuesto en un interinato...
 
­¿Como aquí en Chiapas? ­me reitera la Yeniper.
 
­No, es cuando se hostiga a los extranjeros que vienen a ayudar a los pobladores civiles...
 
­¿Como aquí en Chiapas? ­me ratifica la Yeniper con la boca llena de una vaquita de harina, azúcar y colorante artificial.
 
­Te digo que no, es cuando la ley que funciona es la del más fuerte y no la de la razón, y todos los civiles se ven sujetos a la arbitrariedad de los gobernantes y sus fuerzas represivas...
 
­¿Como aquí en Chiapas? ­dice la Yeniper con el desconsuelo de ver que ya se acabaron las galletas de animalitos.
 
­Bueno, un golpe de Estado es cuando no hay respeto a las garantías individuales, hay impunidad para los poderosos y hay mucha pobreza y hambre... ­digo ya con la duda de si lo que estoy diciendo es o no es parte de la realidad.
 
­¡Ah! Como aquí en Chiapas ­confirma la Yeniper mientras se aleja en búsqueda de alguien que tenga más galletas.
 
­No ­le alcanzo a decir antes de que se marche­, en Chiapas no hay un golpe de Estado. Hay... hay... No sé lo que hay, pero dice Laco que la paz y la democracia y otros cuentos...
 
La Yeniper no voltea siquiera. Sospecho que está igual de incrédula como nos pusimos nosotros cuando el Bernal nos mandó decir que los rumores de golpe de Estado demostraban que ellos (o sea Bernal, Iruegas, Del Valle) ¡eran la línea blanda y negociadora del gobierno! y que, por lo tanto, teníamos que apoyarlos para tener una negociación "exitosa", y que si ellos fracasaban entonces iba a venir el coco y etcétera. ¡Lo que es vivir en la realidad virtual!
 
Yo me quedo pensando en las preguntas de la Yeniper hasta que el Olivio se me planta enfrente y exige que blgb-aclug-aguto. Esto significa, si no me equivoco, que debo darle el bote de conocido refresco de cola. Yo me niego argumentando, de modo que Olivio entienda, que las galletas se las comió la Yeniper y que, por lo tanto, no hay trato. Olivio no se pone en huelga de hambre ni promete cumplir un programa económico criminal, lo que hace es ponerse a llorar con unos berridos que pueden provocar, esos sí, un golpe de Estado. Le dí el refresco... ¿Qué otra cosa podía hacer? Un rumor de golpe de Estado es para preocupar a cualquiera... ¿O no?
 
PD: Que espera toneladas de boletas.
 
La luna se multiplicaba sobre los bucles del arrollo. El avión rumoraba arriba aires de estabilidad. Le pregunté a Durito si no iba a aparecer en esta misiva. Me contestó rotundo:
 
­¡Ni pensarlo! Debo esperar los resultados de la consulta...
 
Así que, si no nos ayuda Bartlett, la ausencia de Durito va a ser tan larga como la caída del peso frente al dólar.
 
Vale. Salud y recordad que la esperanza es como una galleta: de nada sirve si uno no la tiene adentro.
 
El Sup esperando bajo la ceiba...