Comunicados

Entrevista al Subcomandante Marcos, por Roger Gutiérrez Díaz (1994)

1 de Enero de 1994

Publicado en LA JORNADA el 4 de enero de 1994

Primero de enero en San Cristóbal de las Casas. 19:30 horas. Caminé hacia la puerta principal del palacio municipal ocupado por los integrantes del autodenominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y solicité hablar con el Comandante Marcos. Después de obtener el permiso por boca de un indígena con el fusil en las manos, subí al segundo piso del edificio. Todo estaba destruido. Sólo las lámparas pendían intactas del techo.

-- Comandante, sus tropas, las del EZLN, lucen bastante débiles como para marchar hasta la ciudad de México y deponer a (Carlos) Salinas. ¿No es un poco ilusa su actitud?

-- Mira, si estás preocupado por nuestro arribo al Distrito Federal, tranquilízate, vamos a tardar todavía un poco --dijo entre risas--. Ya en serio, te puedo decir que la que aquí en San Cristóbal ves es sólo una mínima parte de la tropa; a mucha de ella jamás la podrán reconocer, pues no traen el uniforme puesto en la sierra. Allí, en las comunidades indígenas, hay más zapatistas de los que tú o el Gobierno se puedan imaginar. Además, no estamos esperando llegar al DF sólo con nuestras actuales tropas, sino con otras que se nos vayan uniendo en el camino.

-- Sus armas son mucho menos poderosas que las del Ejército. ¿No es una desventaja demasiado grande?

-- Nosotros tenemos el arma de ser pueblo y conocer la sierra como ninguno de ellos la conoce..

-- ¿Dónde naciste?

-- Te puedo decir que soy mexicano, como todos los que en el Ejército Zapatista luchan. Aunque en mi caso particular no soy chiapaneco.

-- ¿Dónde adquiriste formación militar?

-- Te puedo asegurar que la tengo, pero nada más puedo decir. Conozco la diferencia entre pelear en el campo y en el ciudad, en el llano, en la montaña, en la selva o en zona desértica.

Uno de los compañeros del Comandante Marcos le habla y él lo atiende unos minutos. Miro en derredor. Campesinos con toda la apariencia indígena chiapaneca, armados con fusiles francamente viejos y deficientes. Excepto unos 15 o 20 que están mejor pertrechados.

Aprovecho para preguntar a uno de ellos, al azar, sobre los motivos y riesgos de esta sublevación, y obtuve por única respuesta: “Estamos jodidos y tenemos hambre, pero peleamos. No tenemos casa ni tenemos medicinas, pero peleamos”

Vuelvo al Comandante Marcos, quien recién recibió la noticia de las transmisiones en televisión del acontecimiento. Me mira y dice: “A ver si ahora van a seguir negando esos pinches putos que en México hay guerrilla”.

-- ¿Tienen ustedes alguna relación con la Teología de la Liberación?

-- No, nosotros nos liberamos pero sin teología --vuelve a reír--. Tenemos entre nuestra gente tanto evangélicos como católicos, ateos, brujos, etcétera. Lo de brujos no es broma. Son los brujos chiapanecos.

Marcos luce preparado y muy seguro de lo que afirma. Constantemente bromea, como si no estuviese su vida en grave peligro.

-- ¿Solicita el EZLN nuevas elecciones después de un gobierno de transición?

-- Bueno, en realidad exigimos elecciones por primera vez en muchos años. Lo que ahora hay, lo que están planeando para encubrir a (Luis Donaldo) Colosio es una simple mascarada. Todos sabemos que el voto no cuenta y que la ley electoral está hecha al antojo de (Carlos) Salinas, que --insiste-- es un usurpador y un vendepatrias. Exigimos elecciones verdaderas, en las que haya oportunidad para todos los partidos y no sólo para el PRI.

-- Todo parece indicar que los coletos (gentilicio con el que se denomina a la gente de San Cristóbal) no están nada contentos con su incursión en esta ciudad. En la calle todos hablan de que la violencia no conduce a nada, y otros comentarios por el estilo. ¿No le preocupa el repudio popular?

-- Obviamente preferiría que fuese distinto. Pero quiero aclarar que los coletos y ladinos (aquellos que no son indígenas) son gente sumamente racista. Si uno de ellos sube al camión y un chamula está sentado, lo levantan para ocupar su lugar. Si un individuo viene por la calle a pie o en bicicleta, le echan el auto encima con toda alevosía, y si la gente que actúa así va a condenar al EZLN, te podrás imaginar que no me preocupa en lo más mínimo. Respecto a que la violencia no produce nada, podría responder que es precisamente la violencia institucional que representa morir de cólera, paludismo o sarampión; la violencia institucional que representan las constantes violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército, y la violencia que representan el hambre y la miseria en las que ha sumido (Carlos) Salinas al país, la que nos ha orillado a esta actitud extrema. Ni siquiera queremos constituir un gobierno, tan sólo deseamos un gobierno elegido democráticamente y respeto para las etnias. Otra cosa que me gustaría que quede claro es que yo no soy el líder del EZLN. No tenemos líder, sino un comité. Yo sólo soy el encargado de la operación actual en San Cristóbal”.

El día 2 de enero, por la tarde, se escuchaban bombas caer en los alrededores de San Cristóbal mientras aviones sobrevolaban la zona.


Fuente: http://www.bibliotecas.tv/chiapas/jul94/22jul94.html