El buen gobierno

Las juntas de buen gobierno no dañan la Constitución: ONG y abogados. (2003)

Asegura Juan Bañuelos que consolidan poder de desarrollo y autonomía
Están avaladas por convenios internacionales: Academia Mexicana de Derechos Humanos

JUAN BALBOA / La Jornada
Oventic, Chis., 9 de agosto.

Las nuevas juntas de buen gobierno del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no sólo proponen alternativas para solucionar los problemas de las comunidades, sino que consolidan su poder de desarrollo y autonomía, asegura el poeta chiapaneco y en su momento integrante de la desaparecida Comisión Nacional de Intermediación, Juan Bañuelos.

Escritores, promotores de los derechos humanos, intelectuales y religiosos coincidieron en que las juntas del EZLN no dañan la Constitución, sino que, al contrario, consolidan y aseguran las formas de gobiernos autónomos, avalados por convenios internacionales firmados por el gobierno de México hace varios años.

Juan Bañuelos afirma que el Ejército Zapatista continúa siendo una fuerza militar y política con propuestas novedosas, que está en la consolidación de un poder popular.

De las nuevas instancias de gobierno civil, señala que es una propuesta autóctona y con una noción de país diferente.
Como escritor, destaca la contribución del subcomandante Marcos a conocer las nuevas formas del "español chiapaneco". Los vemos, dice, en los recientes comunicados del jefe rebelde.

"El EZLN es una organización viva que resurge con posiciones inéditas para los gobernantes", asegura, y dice que no tiene duda de que los zapatistas han logrado fortalecerse en el control de territorios consolidando sus gobiernos autónomos.

Por su parte, Magdalena Gómez, vicepresidenta de la Academia Mexicana de Derechos Humanos, expresa que las nuevas formas de gobierno zapatistas tienen su fundamento en el derecho internacional del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Aún más: el gobierno mexicano firmó el Convenio de Viena, el cual establece que ningún Estado puede alegar razones internas para cumplir los derechos establecidos con el Convenio 169 de la OIT.

La investigadora rechaza que las juntas de buen gobierno rompan el pacto federal, porque no constituyen un nuevo nivel. "Son nuevas y novedosas modalidades de gobierno", asegura.

Propone a diputados y senadores adaptarse a los tiempos de los indígenas y cumplir los acuerdos de San Andrés Larráinzar, firmados hace seis años por el gobierno federal y el EZLN.

Se pronunció por que el Congreso de la Unión tenga entre sus prioridades la reforma indígena y no sólo la eléctrica.

Está convencida de que las nuevas formas de gobierno implantadas por los zapatistas se reproducirán a lo largo y ancho del país.

A su vez, el abogado Miguel Angel de los Santos manifestó que la formación de las juntas es una etapa intermedia de un proceso que se inició desde que se truncaron las reformas en el Congreso de la Unión.

Aseguró que las juntas no son anticonstitucionales, porque, agregó, están respaldadas por convenios internacionales.

Por su parte, sacerdotes de Ocosingo, donde se ubica el mayor territorio pastoral de la Iglesia católica chiapaneca, afirman que las propuestas del EZLN de integrar juntas de buen gobierno y la transformación de los Aguascalientes culturales en los Caracoles políticos están anunciando, en la práctica, que aplicarán en un territorio pequeño los acuerdos de San Andrés.

Las propuestas de los zapatistas, agregan, buscan subsanar muchas tensiones que se viven entre comunidades aliadas al EZLN y poblaciones no zapatistas.


La Jornada. 9 de agosto de 2003