El buen gobierno

Caracoles y espirales: el vaivén de nuestra historia. (2004)

GUILLERMO MICHEL*

A quienes ofrendaron sus vidas
en el asalto al cuartel de Madera, Chihuahua,
en un día como el de hoy.

Al responder la incógnita que plantea
el pasado histórico, quien está abajo descifra
líneas quebradas, subes y bajas, valles,
lomas y hondonadas. Sabe así que
la historia no es más que un rompecabezas
y lo excluye como actor principal, y sólo
le reserva el papel de víctima.
Subcomandante Marcos

 

Futuro: cosecha del ayer

Mientras los poderosos creen que la Historia juega a su favor, y que basta con decretar el fin de una guerra para que ésta se concluya, aunque los hechos evidentes les demuestren lo contrario –como en Afganistán o Irak–, en la oscuridad de la Noche quienes están abajo, descifran líneas quebradas, subes y bajas, valles, lomas, hondonadas: palpitan al vaivén de nuestro vivir de cada día, de nuestras penurias, de nuestros sufrimientos, de nuestro perpetuo navegar del dolor a la esperanza, de la esperanza a la lucha, y de la lucha infatigable al reposo del guerrero, que sólo descansa, realmente, cuando se hace uno con la Madre Tierra.

Hay otras medidas del tiempo, y no sólo las que se imponen desde el Poder. Hay otros calendarios, según afirma Votán-Zapata –colectivo comunitario que acompasa su rebeldía estridente con largos y prolongados silencios. (1) De hecho, después de una serie de comunicados emitidos desde el corazón de la Selva Lacandona en los primeros meses de este año, no vuelven a dejarse oír hasta el 30 de junio, en un artículo circunstancial, y luego nuevamente hasta el 22 de julio.

A pesar de su silencio simbólico, no obstante hacen llegar tres comunicados solidarios en defensa del pueblo iraquí, entre marzo y abril, contra la soberbia del invasor Poder imperial, pero muy especialmente para unirse al grito mundial de ¡NO A LA GUERRA! y a todos cuantos suscribimos la declaración “Trabajamos por la paz y la justicia”, a la que ellos también se adhieren.

Tal vez dos párrafos de uno de estos mensajes basten para destacar la percepción zapatista de esta guerra: nuevo episodio sangriento de la IV Guerra Mundial, denunciada por Votán- Zapata ya desde hace tiempo, primero en el Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, en 1996, y posteriormente en el ensayo titulado “Siete piezas sueltas del rompecabezas mundial”, de julio de 1997.(2)

Violando las leyes internacionales, las de la razón y las de humanidad, los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña, con el apoyo de otros gobiernos del mundo, han invadido territorio iraquí. El ataque a Irak es sólo una página del libreto de terror que el poder del dinero ha preparado para todo el planeta…

No podemos permanecer callados frente a lo que pasa ahora. Mientras nuestros gobiernos simulan preocuparse por la paz, mientras nuestros gobiernos pelean entre sí por lo que quedará de un país destruido, mientras nuestros gobiernos lamentan la guerra… por las posibles bajas en las ganancias de las grandes empresas, mientras nuestros gobiernos rehuyen una definición pública y clara de condena a quienes llevan adelante una guerra contra la humanidad entera, nosotros no podemos hacer del cinismo y la indiferencia una nueva religión…(3)

Es claro que lo que aquí rechazan y condenan es el terrorismo de Estado, a nivel global, enmascarado bajo la supuesta lucha contra los terroristas (o dictadores), pues el Poder mundial hegemónico a quienes persigue realmente es a guerrilleros, disidentes, luchadores sociales, excluidos en rebeldía, altermundistas, líderes sindicales honestos y comprometidos con la justicia, guerrilleros obligados a sumergirse en la clandestinidad para llevar a cabo sus luchas de resistencia, en intifada permanente para tratar de vencer a Goliat…

Tal es la naturaleza de la guerra que vivimos –en realidad la IV Guerra Mundial–, en la que se destaca el profundo significado de la resistencia indígena, que estalló en las entrañas de la Selva Lacandona hace ya casi 10 años, y cuya influencia crece como la marea en días de Luna llena.

Sin embargo, para ser fieles al pensamiento y a las actitudes de Votán Zapata, creo necesario retroceder a los comunicados enunciados en líneas anteriores, y que fueron publicados por La Jornada entre el 31 de enero y el 28 de febrero de este 2003. Se trata de doce comunicados que tienen como eje central las luchas en defensa de derechos humanos fundamentales, llevándose a cabo en muy diferentes partes de nuestro país, y que se abren precisamente con la afirmación contundente de que hay otro calendario: el de la resistencia.

Más aún, deja ver, a lo largo de estos doce comunicados –verdaderas lecciones de crítica radical– que “sólo para el poderoso la historia es una línea ascendente, donde la cúspide es siempre su hoy. Para quien abajo es, el quehacer histórico es una interrogante que sólo se responde mirando hacia atrás y hacia adelante, dibujando así nuevas preguntas”. A estas interrogantes que no dejan de avanzar en zigzag –en espiral que sube a veces y a veces baja– trata de responder el Votán-Zapata, recorriendo primero el Estado de Oaxaca –y su defensa de Monte Albán. A continuación sigue Puebla y sus diversas batallas de resistencia –en cuyo recorrido revive el mito mixteco del Yacoñooy: el flechador del Sol, el cual nos permite percibir que la grandeza se lleva en el corazón y que la resistencia es también una forma de combate.

Concebidos como estelas –las antiguas estelas teotihuacanas, mayas y zapotecas–, los subsiguientes comunicados se refieren a, y describen, las luchas de resistencia –indígenas, obreras, populares– que están llevándose a cabo, día con día, en los estados de Veracruz, Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, así como en la inmensa región Norte-Pacífico: Sonora, Baja California, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Jalisco, Nayarit y Colima. Sigue luego el recuento de las diarias batallas emprendidas por indígenas, presos políticos, ejidatarios, campesinos sin tierra, obreros…, en los estados de México, Guerrero y Morelos. Concluye este largo recuento de la rebeldía permanente del México de abajo, con la enumeración de resistencias –dispersas y fragmentadas, por desgracia–, que tienen lugar en el Distrito Federal.

A esta última entidad –la duodécima estela– Votán-Zapata le dedica dos largos comunicados. En el primero describe las luchas que se llevan a cabo en Milpa Alta y Cuajimalpa, así como las emprendidas por estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Pedagógica Nacional y, más en general, las de los jóvenes rebeldes (darketos, punks, skins, metaleros, roqueros, etc.) En fin, las de todos aquellos que siendo abajo, no cuentan para quienes arriba son.

Pero este comunicado menciona también las incruentas batallas que tienen lugar en la cúspide del Poder por la Silla más anhelada en esas alturas: la presidencial. Puesto que a tan elevadas cumbres sólo se llega por el poder que otorga el dinero, hace una fuerte crítica a Andrés Manuel López Obrador, quien –según Marcos–, “hace méritos para convencer al gran elector: el poder del dinero… Viejo zorro, López Obrador contempla a distancia la carnicería que se da al interior del PRD. Sabe que un partido político débil es un partido que no puede ponerse exigente…”.

La segunda parte de esta duodécima estela refiere, entre otras cosas, cómo se fraguó la matanza de Acteal gracias al acuerdo cómplice y clandestino entre un político español (supuestamente Felipe González, el ex presidente del Estado español) y Ernesto Zedillo, entonces al frente del Ejecutivo: asesoría hispana en la lucha contrainsurgente, a cambio de la extradición de supuestos etarras residentes en México…

No obstante, más que la temática de las doce estelas, cuyo contenido exhibe el conocimiento profundo de Votán-Zapata sobre lo que ocurre en el país y en el mundo, importa constatar cómo hace realidad viviente, vivencial, su ética política, la cual reafirma una vez más –en palabras de la mayor Ana María–, que detrás de nosotros estamos ustedes:

Detrás de nuestros pasamontañas está el rostro de todas las mujeres excluidas. De todos los indígenas olvidados. De todos los homosexuales perseguidos. De todos los jóvenes despreciados. De todos los migrantes golpeados. De todos los presos por su palabra y pensamiento. De todos los trabajadores humillados. De todos los muertos de olvido. De todos los hombres y mujeres simples y ordinarios que no cuentan, que no son vistos, que no son nombrados, que no tienen mañana.

En otras palabras, al ir recorriendo las diferentes luchas de resistencia que se libran en todo el país, Votán-Zapata las hace suyas, y se identifica con cada uno de sus protagonistas, y por este motivo la frase “detrás de nosotros estamos ustedes” no es simplemente una frase poética (que lo es) sino la expresión de una realidad existencial, que tiene lugar en este rincón del mundo donde todos somos iguales porque somos diferentes. Y precisamente en el territorio donde ante nuestra mirada nacerán los Caracoles: el territorio zapatista rebelde.

El silencioso fragor de la guerra sucia

Primero fue el “Plan de campaña 1994”, que sirvió de base a los gobiernos salinista y zedillista para orquestar la permanente hostilidad –hipócrita, encubierta, enmascarada–, en contra de los pueblos indígenas zapatistas y pro zapatistas. Acteal viene a constituir el clímax sangriento de esta campaña de exterminio. Y cuando vino el gobierno “del cambio”, cuando esperábamos un “nuevo amanecer” para los pueblos indígenas (según anunció Fox en su toma de posesión, el 1° de diciembre del 2000), vino la traición en 2001, después de la apoteósica Marcha de la Dignidad, emprendida por 23 comandantes más el Sub.

Quienes ahora se convirtieron en verdugos y traidores fueron los senadores y diputados, que se encargaron de manipular los Acuerdos de San Andrés Sakamch’én de los Pobres, y elaboraron una Ley Indígena en contra del espíritu y la letra de estos Acuerdos en abril del 2001. (4) Ante esto, Votán-Zapata guardó un grave pero elocuente silencio, durante meses y meses, que sólo rompió a fines del 2002, para pronunciarse a favor de los separatistas vascos (no de la Euzkadi ta Azkatasuna –ETA–). Esto ocasionó una serie de malentendidos que todavía a estas fechas no se resuelven del todo.

Roto el silencio en estos meses, y durante 2003, y mientras el ruido de los poderosos los hacía aún más sordos a los gritos de NO A LA GUERRA contra Irak, el domingo 2 de febrero de este mismo año, Hermann Bellinghausen denuncia abiertamente en La Jornada un “Plan de Acción” del Gobierno Federal, en marcha desde septiembre del año anterior. Éste se divide en cuatro partes: política, social, de comunicación masiva y jurídica, y de seguridad. Cada una de estas cuatro vertientes va a desembocar, como puede suponerse, al mar insidioso de la Guerra de Baja Intensidad (la cual yo siempre llamo de Alta Iniquidad). Aunque el Plan juzga necesario “reiterar ante la opinión pública que el gobierno de la República considera al EZLN [Ejército Zapatista de Liberación Nacional] una organización social que reivindica demandas legítimas”; sin embargo, más adelante plantea como indispensable “frenar las acciones ilegales que realizan los denominados municipios autónomos zapatistas”, así como “controlar la presencia de extranjeros en las zonas con influencia zapatista y suspender permisos migratorios a personas que realicen actividades no especificadas en su forma migratoria”.

Tales acciones, por supuesto, contarán con el apoyo permanente del Ejército y de la Policía federales. Pero no únicamente, pues se exige a éstos que soliciten “el acompañamiento de Ministerio Público del fuero común y federal, representantes de las comisiones estatal y nacional de derechos humanos, y medios de comunicación, para evitar que las organizaciones no gubernamentales y el grupo armado tergiversen la actuación gubernamental”. Parecía que el cinismo zedillista nunca iba a ser superado, pero vemos que sí. Y con creces. Pues más adelante este documento advierte y exige “valorar el riesgo que implican los operativos ante la posibilidad de agresiones y actos de provocación (bloqueos de mujeres, niños y ancianos”). Tal cual.

Así, a imagen y semejanza de George W. Bush –el terrorista más peligroso de nuestros días–, el agresor mexicano se sentirá agredido por “bloqueos de mujeres, niños y ancianos”, obviamente desarmados, como lo hemos visto hasta el cansancio en Polhó, en Chenalhó, en Acteal…, durante los últimos 10 años (o casi). Sólo faltó a este Plan de contrainsurgencia citar la moderna doctrina nazifascista de la “guerra preventiva” –elaborada en la blanca guarida de criminales washingtonianos, encabezados por Bush–, para justificar de antemano cualquier operativo similar a los ya realizados en Taniperla, El Charco, Chavajeval o Navil. (5) En este contexto, las permanentes amenazas de desalojo a las comunidades de Montes Azules, el hostigamiento a zapatistas bases de apoyo para que avalen la construcción de carreteras, o el encarcelamiento de indígenas por cortar leña, acusados del delito de ecocidio (entre otras muchas acciones), se inscriben en ese Plan de Acción, puesto en marcha desde septiembre del 2002, como mencioné antes.

En consecuencia, es necesario abrir el corazón para comprender en profundidad que todavía hoy, hoy, hoy… prosigue la guerra sucia contra los rebeldes de la dignidad. La misma guerra desatada hace ya siglos por la violencia estructural, aunque haya estado soterrada bajo gruesas capas de cal, a fin de aparentar que se vive en paz: la paz de los sepulcros, vigente tanto en la época de la Pax Romana como en esta era “globalizada” de la Pax Americana.

Hoy, como ayer, se manipula la información –o se oculta– para convertir a las víctimas en victimarios, y a los verdaderos transgresores de la Ley en funcionarios preocupados por el diálogo, el abatimiento de la miseria y la reconciliación: ¡como si el genocidio, la xenofobia y el racismo no fueran crímenes contra la humanidad! Hoy, como ayer, se pervierte el lenguaje (tal como lo previó George Orwell en su novela 1984). Se exige respeto a la Ley cuando quienes la violan todos los días y pisotean los derechos humanos, se amparan en la impunidad que les otorga su posición económica o política, dentro de un Sistema de ilusión democrática, hipócritamente enmascarada en la “lucha de partidos”, la cual, por experiencia sabemos que está signada por la iniquidad y la inequidad. Y por si lo hemos olvidado, traigamos a la memoria los espinosos casos de los Amigos de Fox o el Pemexgate, cuyos protagonistas gozan y gozarán de total impunidad. Y esto por no mencionar agravios más antiguos como la matanza de Tlatelolco (1968), o la del Jueves de Corpus (1971), y la inmisericorde represión durante los años de la llamada guerra sucia, cuando hubo decenas de asesinatos selectivos y centenas de desaparecidos por razones políticas.

En esta situación, entre la guerra efectiva y la paz anhelada que vivimos, no podemos ser neutrales. No podemos estar del lado de los genocidas, por más que sonrían frente a las cámaras para anunciar como en comercial inacabable: “somos los buenos, los mejores, luchamos contra el Eje del Mal (esté donde esté), y pretendemos defender al mundo de los terroristas, de los enloquecidos globalifóbicos –que hasta se autoinmolan grotescamente– y de cuantos han emprendido una campaña oculta contra la ‘civilización’ occidental.”

La resistencia como forma de lucha

Precisamente porque no podemos –éticamente– ser neutrales, nuestra lucha está al lado de Votán-Zapata: de cuantos luchan por la democracia y por la libertad, por la paz con justicia y dignidad, por la humanidad y contra el neoliberalismo. Y precisamente en estos tiempos de desprestigio de lo político, cuando la humanidad se hunde en la desesperanza por no encontrar el cauce que obligue a los que mandan a mandar obedeciendo, viene de nueva cuenta Votán-Zapata a poner ante nuestros ojos miopes, una nueva forma de lucha, una nueva forma de resistencia.

Esto ocurre en los últimos días del mes de julio, cuando anuncia el EZLN que habrán de realizar muy pronto cambios organizativos en sus relaciones públicas. Durante 7 días, a partir del 24 de julio, van construyendo –en palabras de Marcos– la estela trece: un caracol.

No deja de resultar extraño a nuestras turbias miradas que estando ellos –como están– en medio del silencioso fragor de la guerra de alta iniquidad, vengan a mostrarse nuevamente, a nuestros ojos, iluminados por la lúbrica desnudez de la luz lunar, para anunciar enfáticamente, una vez más, que los zapatistas ni se rinden ni claudican. Más aún, en forma velada –en este primer avance– advierten que ya imaginaron algo y van a empezar a hacer como si ese algo ya existiera y nadie va a entender nada hasta que pase un tiempo porque, en efecto, ya nombradas, las cosas empiezan a tener cuerpo, vida, mañana… Y precisamente lo que imaginaron se descubre en un arroyo, donde el agua se hace remolino y en su centro la luna titula su danza deforme. Un remolino… o un caracol.

A continuación Marcos, en lenguaje poético, enuncia lo que para Votán-Zapata significa este símbolo verdaderamente arquetípico, universal, y que para los mayas –desde hace por lo menos unos 1,500 años– la relación luna-agua, presente en el caracol marino, vino a significar renacimiento, gestación, fertilidad. Y ahora, ¿qué significa para los mayenses rebeldes? Escuchemos:

Dicen aquí que los más antiguos dicen que otros más anteriores dijeron que los más primeros de estas tierras tenían aprecio por la figura del caracol. Dicen que dicen que decían que el caracol representa el entrarse al corazón, que así le decían los más primeros al conocimiento. Y dicen que dicen que decían que el caracol también representa el salir del corazón para andar el mundo, que así llamaron los primeros a la vida. Y no sólo, dicen que dicen que decían que con el caracol se llamaba al colectivo para que palabra fuera de uno a otro y naciera el acuerdo. Y también dicen que dicen que decían que el caracol era ayuda para que el oído escuchara incluso la palabra más lejana. Eso dicen que dicen que decían. Yo no sé. Yo camino contigo de la mano y te muestro lo que ve mi oído y escucha mi mirada. Y veo y escucho un caracol, el p’uy, como le dicen en lengua acá. (6)

Es posible advertir, por lo que sigue a continuación, no sólo en éste sino en el resto de los comunicados, que durante su Noche oscura y silenciosa –perseguidos y aparentemente ausentes y arrinconados– los zapatistas fueron tejiendo acuerdos, planes, proyectos. Precisamente, dar muerte a los Aguascalientes –creados en 1996– para gestar y dar a luz a los Caracoles.

Desgraciadamente, el espacio no me permite recorrer en detalle la espiral ascendente, las idas y venidas, los vaivenes de esta decimotercera estela, que constituye, en conjunto, un gran caracol como el que trazaron ellos mismos en Guadalupe Tepeyac, para alojar a quienes participaron en la Convención Nacional Democrática, en agosto de 1994. Brevemente, el segundo comunicado de esta nueva serie describe, entre otras cosas, el modelo ultraliberal salinista y lo define como auténtico etnocidio. Hace historia, pues. Sube y baja por la espiral del tiempo, para recordarnos el por qué de la rebeldía indígena mayense.

En su tercera parte, la estela trece anuncia la muerte de los Aguascalientes y el próximo parto que hará nacer a los Caracoles. En este contexto, trae a colación un nuevo relato simbólico del viejo Antonio, titulado “Historia del sostenedor del cielo”, el cual –según esta narración mítica– lleva en el pecho colgado un caracol y con él escucha los ruidos y silencios del mundo, para ver si todo está cabal… Para no dormirse, este sostenedor del cielo va y viene fuera dentro de su propio corazón, por los caminos que lleva en el pecho, y dicen… que este sostenedor enseñó a los hombres y mujeres la palabra y su escritura porque, dicen, mientras la palabra camine el mundo, es posible que el mal se aquiete y esté el mundo cabal…(7)

Por lo anteriormente expresado, ya es posible advertir la función de los Caracoles. Éstos, además del símbolo inherente a su ser-caracol, fueron bautizados con nombres aún más simbólicos. Así, el Caracol de La Realidad se llamará Madre de los Caracoles del Mar de nuestros Sueños. El de Morelia, Torbellino de nuestras Palabras. El de La Garrucha, Resistencia hacia un Nuevo Amanecer. El de Roberto Barrios, El Caracol que habla Para Todos. Finalmente, el de Oventic, Resistencia y Rebeldía por la Humanidad.

Nacimiento de los Caracoles: sedes de Buen Gobierno

Mientras en Irak crece la espiral de la resistencia armada contra los invasores angloestadounidenses, que cada día cobra nuevas víctimas, y mientras en la “Ciudad de la Esperanza” se decreta que ya va a aplicarse el Plan Giuliani (Cero Tolerancia), allá –donde habla cada día la voz de la montaña, digna y firme– se construyen los cinco Caracoles, en cuyo centro se erguirá la Casa de la Junta de Buen Gobierno. Sin aspavientos, sin gritos estentóreos, sin alharacas, los zapatistas toman en sus manos nuestra Constitución Política, los Acuerdos de San Andrés, así como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, para dar un nuevo impulso a los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ). Es decir, a su estilo democrático, a su autonomía libertaria, a su forma de impartir justicia.

Es cierto, dieron digna sepultura a los Aguascalientes; pero de estas cenizas, exactamente el 9 de agosto, nacieron las sedes de las Juntas de Buen Gobierno: un nuevo esfuerzo organizativo que se estructura mediante acuerdos, consensos, largas discusiones y silencios prolongados. Para celebrar tan magno acontecimiento –verdadero paradigma en las luchas de resistencia que tienen lugar en todo el mundo– del 8 al 10 de agosto reciben en Oventic –corazón céntrico de los zapatistas delante del mundo– a una multitud de desobedientes, disidentes, rebeldes, altermundistas (mal llamados globalifóbicos) que responden a la invitación de Votán-Zapata, procedentes de todo el mundo. Pero muy especialmente de Europa y América. Confiesa uno de ellos:

Estamos aquí como ciudadanos europeos, para resistir a la privatización de recursos y la globalización. De los zapatistas hemos aprendido que construyendo comunidad se cambia al mundo… [Para nosotros, los] Caracoles son una propuesta de movimiento incesante, de lo local a lo general, y de regreso, un vórtice que va y viene…(8)

En varios lugares de América Latina, la radio estuvo presente de algún modo en lo que La Jornada tituló, durante varios días, “la fiesta de los Caracoles”. Largas crónicas de Bellinghausen, Enríquez, Balboa, Ramírez Cuevas dieron cuenta de este hecho esperanzador, de múltiples significados simbólicos, de consecuencias aún impredecibles. Eso sí, como lo hizo resaltar el comandante David el 9 de agosto, “hoy el zapatismo es más grande y más fuerte que nunca”. A lo cual agregó el comandante Zebedeo: “Después de tantos rumores de que el EZLN ya se acabó, ya ven, aquí estamos otra vez, mejorando los caminos de la resistencia”.

Es cierto, al inaugurar los Caracoles, los zapatistas muestran cómo “dar el grito de independencia” sin pedirle permiso a nadie. Sin embargo, la inmensidad del territorio rebelde, poblado por cientos de comunidades diseminadas en infinidad de caseríos, hacen sumamente difícil su labor. Sólo por mencionar un caso: el Caracol “Torbellino de nuestras Palabras” –cuya Junta de Buen Gobierno se denomina “Corazón del Arcoiris de la Esperanza”– abarca 30 mil kilómetros cuadrados. Este enorme territorio se extiende por los municipios gubernamentales de Ocosingo, Altamirano, Chanal, Oxchuc, Huixtán, Chilón, Teopisca y Amatenango del Valle, en cuyas tierras se construyen desde hace por lo menos siete años, otros tantos municipios autónomos.

Además, las tareas impuestas a cada Junta de Buen Gobierno son gigantescas y de una elevada responsabilidad. La más importante es que quienes manden –en territorio rebelde zapatista– manden obedeciendo.

En otras palabras, tales Juntas –integradas por uno o dos delegados de cada uno de los Consejos Autónomos de la zona– no únicamente deberán enfrentar todos los problemas derivados de la autonomía, sino también los derivados de su relación con la sociedad civil nacional e internacional.

Marcos dedica la sexta parte de la estela trece a la explicación del funcionamiento y los objetivos de las Juntas de Buen Gobierno (llamadas así, para distinguirlas del “mal gobierno” o del “supremo gobierno”). Por vía de ejemplo, este esfuerzo organizativo tan creativo e inusitado, está destinado, entre otras cosas, a:

  • Contrarrestar el desequilibrio en el desarrollo de los municipios autónomos y de las comunidades.
  • Mediar en los conflictos que pudieran presentarse entre municipios autónomos y entre municipios autónomos y municipios gubernamentales.
  • Atender las denuncias contra los Consejos Autónomos por violaciones a los derechos humanos, protestas e inconformidades, investigar su veracidad, ordenar a los Consejos Autónomos la corrección de estos errores, y vigilar su cumplimiento.
  • Vigilar la realización de proyectos y tareas comunitarias en los municipios autónomos…
  • Vigilar el cumplimiento de las leyes que, de común acuerdo con las comunidades, funcionen en los municipios autónomos…
  • Atender y guiar a la sociedad civil nacional e internacional para visitar comunidades, llevar adelante proyectos productivos, instalar campamentos de paz, realizar investigaciones (ojo: que dejen un beneficio a las comunidades), y cualquier actividad permitida en municipios rebeldes…(9)

Así enumeradas, las tareas asignadas a cada Junta de Buen Gobierno parecen simples. Sin embargo, como traté de explicar antes, tanto por la enormidad del territorio como por la dispersión de las comunidades, la labor resultará ímproba. Quienes han realizado la larga travesía del dolor a la esperanza, navegan ahora de la esperanza a la Utopía.

Tal vez por este motivo, antes de concluir este comunicado, Marcos hace el esfuerzo por hacernos comprender todo el significado de la tarea que los hombres y mujeres de maíz se echaron a cuestas. Inacabable realmente. Relata Marcos:

Siguen el ruido y el ajetreo. En algún lado, alguien da vuelta al dial del radio y, de pronto, se escucha con nitidez: “Esta es Radio Insurgente, Voz de los sin Voz, transmitiendo desde algún lugar de las montañas del sureste mexicano”. Luego una marimba suena al ritmo inconfundible de Ya se mira el horizonte, combatiente zapatista… Los compañeros y compañeras detienen un momento su trabajo y empiezan a intercambiar comentarios en lengua indígena. Apenas un momento. Nuevamente se reanuda la algarabía del trabajo.

Es curioso. De pronto se me ha ocurrido que estos hombres y mujeres no parecen estar construyendo unas cuantas casas. Parece como si fuera un mundo nuevo lo que levantan en medio de toda esta bulla… (Ibídem).

Así me parece a mí también. No sólo ahora ni desde hace casi diez años, sino desde el 17 de noviembre de 1983 –día en que plantaron la bandera negra, con la estrella roja de cinco puntas, en el corazón de la Selva Lacandona– los herederos de Votán y de Zapata, reencarnados como Votán-Zapata, construyen, efectivamente, un mundo nuevo: un mundo donde ya caben todas las resistencias, todos los mundos. Un mundo en el que caracoles y espirales anuncian nuevamente la profecía plasmada en el Popol Vuh:

Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine la obra y que aparezcan los que nos han de nutrir y sustentar, los hijos esclarecidos, los vasallos civilizados: que aparezca el Hombre, la humanidad, sobre la superficie de la Tierra.


* Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.

Nota de CedoZ: Publicamos este artículo con todo nuestro cariño a la memoria del Maestro Guillermo Michel


Notas

  1. Votán-Zapata, símbolo que sintetiza en un solo personaje colectivo, en un nos-otros incluyente, al guardiány corazón del pueblo: ante todo el EZLN, a quien se suman todos aquellos en cuyo corazón camina la dignidad: todos cuantos somos rebeldes, cuantos resistimos, cuantos luchamos, somos Votán-Zapata (ver comunicados del CCRI-CG del 10 de abril 1994 y 1995 (Documentos y comunicados –DC– 1: 210-13, y DC, 2: 3006-309, ERA, 1994 y 1995, respectivamente. Véase también mi libro Votán-Zapata, filósofo de la esperanza, Rizoma, México, 2002).
  2. Este documento, firmado por el subcomandante Marcos, fue editado por el Frente Zapatista de Liberación Nacional, aunque fue publicado originalmente en Le Monde Diplomatique. También está incluido en DC, 4: 47-72, ERA, 2003.
  3. El comunicado completo fue publicado en La Jornada, el sábado 5 de abril (p. 22), y consta de 7 partes (número simbólico utilizado frecuentemente por Votán-Zapata).
  4. Véase “La comunidad negada”, de Jorge Fuentes Morúa, en la revista trabajadores, n. 37, julio-agosto del 2003, pp. 56-59.
  5. Al respecto, véase mi libro La guerra que vivimos…, UAM-X, México, 1998, pp. 151-162.
  6. “Los zapatistas ni se rinden ni claudican: Marcos”, en La Jornada, julio 24, 2003, p. 15.
  7. La Jornada, julio 26, 2003, p. 13.
  8. Cf. Hermann Bellinghausen, “Desobedientes de varios países responden al llamado del EZLN”, en La Jornada, agosto 9, 2003, p. 7
  9. Marcos, “La estela trece (sexta parte): un buen gobierno”, en La Jornada, julio 29, 2003, pp. 10-11.