La Sexta

Palabras del Subcomandante Insurgente Marcos. San Cristóbal de Las Casas. 1º de enero de 2006

Buenas noches, antes de empezar quiero invitar aquí a que suba con nosotros a una persona que ha sido muy importante en la historia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; a él el EZLN le debe la semilla primera; yo en lo personal le debo algo más que la vida: el haber mostrado el rumbo, el paso y el destino. Algunos de ustedes lo conocen como el arquitecto Fernando Yáñez; los zapatistas lo conocemos y reconocemos como el Comandante Germán.

Al compañero le hemos pedido que se encargue de la dirección de la oficina de Enlace Zapatista, que será el medio por el que el EZLN y su Comisión Sexta estarán en contacto con todos los demás compañeros y compañeras de la Otra Campaña. También nos ayudará en las relaciones que mantenemos con organizaciones políticas de izquierda anticapitalista en México y en el mundo. Mis primeras palabras van dirigidas sólo para los compañeros y compañeras del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

(Palabras en Tzotzil)

Bases de apoyo, responsables locales y regionales, autoridades autónomas, milicianos y milicianas, insurgentes e insurgentas, mandos militares y comandantes y comandantas del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

(Palabras en Tzotzil)

Esta es nuestra pequeña palabra para todos ustedes, hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; bases de apoyo, responsables locales y regionales, autoridades autónomas, milicianos y milicianas, insurgentes e insurgentas, mandos militares y comandantes y comandantas del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Vamos a empezar a caminar para cumplir nuestra palabra de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. A mí me toca salir primero para ver cómo es el camino que vamos a andar y ver si hay peligros y aprender a conocer el rostro y la palabra del que es compañero y compañera pero tiene otro modo. Para unir nuestra lucha zapatista con la lucha de los trabajadores del campo y de la ciudad de nuestro país que se llama México.

Si algo malo me pasa, sepan que ha sido un orgullo el luchar a su lado. Ustedes han sido los mejores maestros y dirigentes y estoy seguro que seguirán llevando por buen camino nuestra lucha, enseñándonos a todos a ser mejores con la palabra dignidad. Somos viento, no tememos morir en la lucha. La buena palabra ha sido ya sembrada en buena tierra, esta buena tierra es su corazón de ustedes y en él florece ya la dignidad zapatista. Gracias compañeros y compañeras del Ejército Zapatista de Liberación Nacional que vinieron a acompañarme.

Compañeros y compañeras de la Otra Campaña:

Quiero traer aquí la memoria de un compañero caído hace doce años en las primeras horas del primero de enero de 1994, que estuvo esperando este día en que la palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional estuviera acompañada con hombres, mujeres, niños, ancianos, organizaciones, colectivos, grupos, personas que no nada más son del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Con su nombre quiero traer la memoria de todos los compañeros y compañeras que han caído en estos doce años de lucha. Traigo la memoria y pido un minuto de silencio para todos los compañeros caídos en el nombre del compañero Subcomandante Insurgente Pedro.

(Un minuto de silencio)

Gracias compañeros.

Compañeros y compañeras de la Otra Campaña:

Queremos aprovechar para explicarles a ustedes que han venido aquí con nosotros y a otros compañeros y compañeras que no están aquí pero que son parte nuestra, de este movimiento que estamos empezando en todo nuestro país, que es México.

Cuando veníamos en la marcha, llegando al boulevard, conforme íbamos avanzando las autoridades iban apagando las luces de la calle esa principal. De eso se va a tratar todo esto: ellos allá arriba van a tratar de hacer la oscuridad en torno nuestro. Nuestro, no estoy hablando del Ejército Zapatista de Liberación Nacional sino nuestro, la Otra Campaña y todos los que se han adherido a la Sexta Declaración. Y así como avanzamos todo ese trecho a oscuras, poco a poco, despacio, cuidando nuestros pasos, así habrá de ser el inicio de la Otra Campaña. Llegará el momento, como pasó de por sí en esta marcha, en que se rindan y las luces se mantengan encendidas ahora con un nuevo brillo, el que nosotros podamos otorgarle con nuestras luchas y con nuestras palabras que van de unos a otros, abajo y a la izquierda.

El principal destinatario de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona acusó recibo apenas unos meses después de su emisión. El gran poder del dinero en México firmó lo que se puede conocer como la Contra-Declaración Sexta y que es conocida públicamente como el pacto de Chapultepec, que fue firmado en ese castillo. Antes, la clase política mexicana se había congregado, convocado y exhibido en toda su ridícula apariencia en el Palacio de Bellas Artes. Quienes ahora nos están pidiendo que olvidemos todo, nuestras necesidades, nuestras luchas, y pongamos todo a su servicio para que ellos decidan por nosotros, deciden ahí, en los castillos y palacios de este país.

La Otra Campaña y la Sexta Declaración de la Selva Lacandona ha definido claramente cuál es nuestro destino y cuál es nuestro rumbo. Nuestro, de todos. Podemos decir ahora que el primero de enero del 2006, fuerzas conjuntas de la Otra Campaña tomaron e hicieron suya la ciudad de San Cristóbal de las Casas, símbolo de la soberbia y del orgullo del de arriba.

Queremos saludar especialmente a nuestros hermanos indígenas de la colonia La Hormiga. Han sido expulsados de sus comunidades por diferentes creencias religiosas o prácticas. Y la ciudad esta los ha aventado a las orillas, olvidando que estos hermanos junto con los nuestros, los zapatistas, levantaron esa catedral, ese palacio, hicieron estas calles, estas casas a las que no pueden entrar. Las calles por las que no podían transitar todavía, tenían que ir en medio como los animales.

La Sexta Declaración se propone ir, hablar, escuchar, hacer acuerdo, con todos los que hacen andar las máquinas, los que hacen parir la tierra, los que llevan los servicios y los productos a todas partes y al final, se quedan sin nada.

No vamos a las grandes movilizaciones. El día de hoy hemos empezado así porque queremos darle un mensaje a todos los compañeros y compañeras de La Otra Campaña: varios miles de hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, después de caminar varios días llegaron a esta ciudad, caminaron hasta acá y están aquí para decirles a ustedes que nosotros, en la Sexta y en la Otra, estamos poniendo todo lo que tenemos. La vida es lo menos de lo que tenemos: nuestra autoridad moral, nuestro prestigio, lo que hemos avanzado, está puesta en esta iniciativa. Les repetimos la pregunta que les hicimos antes: Ustedes ¿qué están poniendo en la Otra Campaña? Esperamos que sea el corazón y la palabra que queremos escuchar y a la que estamos pidiendo ayuda para poder escuchar la palabra de otros. Parece fácil congregar a varios miles de indígenas; lo pudimos hacer gracias al apoyo de las Juntas de Buen Gobierno y fueron cientos de miles los que se quedaron sin venir, compañeros y compañeras.

Y aquí, quiero hacer un saludo especial para mis compañeros y compañeras, insurgentes e insurgentas, que desde el 19 de junio del año pasado ya, se encuentran en alerta roja y están todavía ahí pendientes por cualquier cosa que pueda pasar para hacer lo que es nuestra obligación: defender a nuestra gente. Todos estos miles de hombres y mujeres, que se pueden identificar claramente por su corta estatura y por el color moreno que asoma de sus pasamontañas, no entraron a la organización en un acto masivo. Para hacer crecer y formar el Ejército Zapatista de Liberación Nacional hablamos con ellos, los escuchamos, ahí donde trabajaban, ahí donde sufrían. No en las grandes concentraciones, no en las marchas, sino en su lugar de trabajo, en el lugar donde se vive el racismo, el despojo, la explotación, el desprecio de un sistema que tiene un nombre, aunque use muchos rostros: el capitalista.

La Sexta Declaración y la Otra Campaña ha definido una línea muy clara sobre la que les pedimos que se definan: de izquierda y anticapitalista. No de centro, no de medio-centro, no de derecha moderada, no de izquierda racional e institucional, sino de izquierda; como decimos, donde está el corazón y donde está el futuro, vaya, el mañana. Nosotros queremos agradecerles a todos los compañeros y compañeras que se han adherido hasta ahora a la Sexta Declaración y han hecho suya la Otra Campaña; desde ese momento son nuestros compañeros y compañeras.

Y si de algo podemos enorgullecernos los zapatistas es que sabemos ser leales con nuestros compañeros y compañeras. Por eso, en esta primera etapa, vamos a privilegiar a hablar con nuestros compañeros y compañeras. Digo esto porque muchos están esperando grandes movilizaciones, grandes manifestaciones y van a ver que el Delegado Zero va a preferir hablar con los que ya se definieron por la Sexta y por La Otra Campaña; escuchar su palabra y pedirles respetuosamente que nos ayuden a aprender el modo para hablarle a los trabajadores del campo y de la ciudad donde ellos se mueven y con quien ellos han construido su autoridad moral y política. Y estoy hablando de las organizaciones políticas de izquierda, comunistas, libertarios, anarquistas, los que no se definen todavía o en esa definición todavía alcanzan muchas cosas por decirse; los grupos, colectivos culturales, de medios alternativos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones de derechos de mujeres, de homosexuales, de lesbianas, de los otros diferentes, de todo lo que somos y que nosotros quisimos simbolizar con un pollo que salió chueco y que es muy otro: el pingüino, por allí debe andar…venía en la moto, se mareó. Nosotros queremos decirles pues, que nuestra prioridad es hacernos compañeros, conocerlos y que nos conozcan; nuestra experiencia es que en el conocimiento nace el respeto y los compañeros y compañeras tenemos que respetarnos. Nosotros invitamos a todos que le entren a la Sexta con dos garantías: una, que no va a acabar pronto y que no va a haber ninguna recompensa y, la otra, es que van a tener un lugar sean grandes o pequeños, rojos, negros, blancos, gordos, flacos, como sean van a tener un lugar y siempre nosotros en nuestro lugar como zapatistas dentro de la Otra Campaña defenderemos ese espacio porque para eso fue hecha la Sexta y para eso va a empezar la Otra Campaña.

Empezaremos mañana aquí en la ciudad de San Cristóbal con los compañeros y compañeras de Las Sextas Coletas o de La Otra Campaña aquí en San Cristóbal y en todos los Altos. Luego iremos a Palenque, luego a Tuxtla, luego a Tonalá, luego a Huixtla, luego a Moisés Gandhi, allí terminaremos en Chiapas y empezaremos en Yucatán y Quintana Roo. Cada tanto, con la oportunidad debida, les iremos informando de las actividades y de lo que vamos a hacer. A todos les pedimos comprensión de la definición de esta primera etapa; sabemos que esperan vernos en grandes actos o en mesas redondas

o en presentaciones de libros o en entrevistas de grandes intelectuales o grandes medios y van a ver que preferimos ser compañeros, que preferimos hablar y escuchar con esa persona que está allá atrás que ni siquiera alcanza tal vez a escuchar lo que yo le digo y que para nosotros su palabra es importante.

Compañeros y compañeras, por primera vez terminamos un acto un primero de enero no gritando “Viva el EZLN”, sino como compañeros y compañeras que somos: “Viva La Otra Campaña”.

Gracias.


Fuente: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/