Documentación histórica

Impactó en Madrid la presencia de dos tojolabales con un texto de Marcos. (1997)

La Jornada 28 de julio de 1997

Hermann Bellinghausen, enviado, Madrid, 27 de julio ¤ Fue la voz de Dalia, potente y a la vez lenta, la que por fin hizo que reaccionaran los cerca de 3 mil asistentes a la inauguración del Segundo Encuentro Intergaláctico en la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes. Como que no lograban creer lo que sus ojos veían: dos indígenas de verdad, por cuya voz ''habla el Ejército Zapatista de Liberación Nacional'', según acababa de leer Felipe sobre el estrado.

Aparecieron discretamente, de improviso, salidos de la oscuridad de una noche que, a las 22 horas veraniegas, apenas comenzaba. ''Ya tiene un año que nos reunimos en La Realidad'', comenzó diciendo con un timbre electrizante desde su rostro sin rostro detrás, no de un pasamontañas, sino de un paliacate rojo.

''Somos necesarios para la historia. El mundo no puede caminar sin nosotros'', dijo. ''No podemos ni queremos seguir siendo tratados como si estuviéramos conquistados o como si estuviéramos derrotados o como si no sirviéramos''. Dalia hablaba por los indígenas mexicanos, pero también por la variopinta congregación de intergalácticos, en su mayoría jóvenes y europeos que, como buenos izquierdistas y ''alternativos'' tienden a la dispersión y el distanciamiento ``por quítame de ahí esas pajas.

''No llegamos para pelearnos a ver quién tiene mejor palabra, o quién tiene la verdad o quién es más fuerte. La libertad no se consigue derrotando al hermano. Sólo podemos ser mejores con otros y no encima de otros''. El magisterio sencillo de los mayas mexicanos cayó como cálido abrazo sobre los solidarios de muchas lenguas que deambulaban entre puestos de artesanía indígena y souvenirs zapatistas de todo tipo.

''Esperamos sumar nuestro color y sonido al mundo de la resistencia'', dijo Dalia en la pequeña Babel madrileña que resonaba en francés y alemán, italiano, árabe, inglés, castellano, portugués y japonés: Against all forms of marginalization, rezaba una manta. Y otra: Senza volto. Y Keine Macht Für Niemand otra más.

No había bastado la carta de presentación de los delegados zapatistas, leída por Rosario Ibarra y firmada por el subcomandante Marcos. Tuvo que vibrar el cuerpo breve de una mujer tojolabal y la sonoridad sumamente chiapaneca de su garganta. Ni siquiera bastaron las palabras de Felipe: ''Nosotros les traemos nuestra historia como testimonio de dignidad y como ejemplo de la fuerza que tenemos los débiles''.

Un momentáneo Aguascalientes

Todos los mensajes de la delegación zapatista fueron leídos también en italiano e inglés. Finalmente, estas palabras consolidaron el carácter de reunión y convirtieron la verbena alternativa en un momentáneo Aguascalientes allende la mar.

A pocos kilómetros de aquí, en este mismo suburbio madrileño, decenas de tiendas de campaña ocupaban desde ayer y antier la totalidad del vasto patio del Colegio León Felipe, y también de la escuela García Lorca (donde se han instalado los delegados de América Latina, especialmente los mexicanos).

Después hablarían los representantes del movimiento de los Sin Tierra de Brasil y los Bereberes del Magreb; se leerían poemas y cantarían canciones, para terminar bailando hasta las tres de la mañana.

Un dispositivo policiaco grande, pero discreto, rodeaba el coso taurino desde las últimas horas de la tarde. Una muchacha española se quejaba: ''Aquí nos tienen a todos controlados, sobre todo últimamente'', pero otro madrileño ponderaba la vigilancia: ''Se nota que no estamos en Madrid, donde gobierna la derecha paranoica''.

Sucede que la municipalidad de San Sebastián de los Reyes es gobernada por Izquierda Unida, que como quiera no es lo mismo que el neofranquismo del PP.

Antes de abandonar el escenario, Felipe anunció el ''hermoso regalo'' que traían al encuentro, y lo fue enumerando mientras Dalia iba mostrando los ''símbolos'' venidos desde las montañas del sureste mexicano:

''Queremos entregar a todos ustedes los símbolos de la lucha y la resistencia zapatistas que se presentan al Segundo Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo.

''El primer símbolo es una mazorca, que es el símbolo de nuestra resistencia.

''El segundo es un poco de tierra rebelde de las montañas del sureste mexicano, que es el símbolo de nuestra historia.

''El tercero es un palo de madera, que es el símbolo de las armas de nuestra lucha.

''El cuarto es una estrella disfrazada de piedrita, que es el símbolo de nuestro camino.

''El quinto es que nosotros hayamos llegado hasta acá.

''El sexto es que ustedes hayan venido hasta acá.

''El séptimo símbolo es este encuentro en el que estamos todos juntos''.

Desde ''las tierras de la Europa Rebelde y Digna, Planeta Tierra'', Felipe y Dalia abandonaron el secreto de su presencia e infundieron más vida al pequeño Woodstock intergaláctico que a partir de mañana, y durante una semana, sesionará en cinco puntos del territorio español.

Después vino la música, a cargo del estupendo cantautor argentino Ismael Serrano y el inefable guerrillero de la guitarra José de Molina. Claro, en gustos se rompen géneros, pero este enviado hubiera preferido escuchar sobre el escenario a Manu, del grupo Mano Negra, y a la italiana Banda Basotti, que deambulaban entre el público.

''Manu, ¿no vais a tocar vosotros?'', preguntó un joven madrileño al paneuropeo e intergaláctico crooner de rock pesado con un gorrito aymará sobre el cráneo, quien sencillamente respondió que no; ''yo vine a escuchar esta vez'', dijo, modestamente, el autor de Superchango, Zapata vive y otros hits del super-ska posmoderno y transfronterizo de Mano Negra.

Mañana se espera una gran recepción en Barcelona a Dalia y Felipe, quienes llegarán entre un cuerpo de seguridad.


Fuente: Periódico La Jornada 28 de julio de 1997