Documentación histórica

Bienvenida, comandanta Ramona. (1996)

Heberto Castillo

Durante cuatro intensos días los miembros de la Comisión de Concordia y Pacificación discutimos con la dirección del EZLN y el gobierno federal la necesidad de hacer a un lado arrogancias y soberbias para encontrar senderos que nos permitieran servir de instrumento para que, a través del diálogo, se llegue a la paz con dignidad en Chiapas.

Pasan semanas, meses y aún años sin que la gente vea avances en las negociaciones en San Andrés Larráinzar. Unos culpan de ello al EZLN, otros al gobierno. Salen a colación también la Conai y la Cocopa, intermediaria la una, coadyuvante la otra, acusadas de incapacidad para realizar sus respectivas misiones. “Se gasta el dinero del pueblo sosteniendo los encuentros que cuestan mucho -nos dicen-, sin que veamos que se supere el problema”.

Chiapas quiere reanudar su vida económica plena y se sabe que para ello deben resolverse las demandas por las cuales el EZLN se levantó en armas contra el gobierno. “La simpatía que el EZLN despertó hace un par de años disminuye en vez de crecer y ahora -nos dicen otros- se nutre sólo de la simpatía internacional, algunos simpatizantes extranjeros no luchan en sus patrias contra las obvias injusticias que viven, en Estados Unidos se margina a los chicanos, latinos, negros, chinos, coreanos; en Francia, a los franceses de origen africano o asiático; en Alemania, surge el nazismo, etcétera...”.

Nos toca a veces en Radio 13, donde cada semana tenemos una “tertulia” de 45 minutos con Carlos Ramos, explicar y defender la razón del subcomandante Marcos, pues la oposición a que la negociación entre el EZLN y el gobierno se prolongue es grande y a menudo se lanzan injustamente contra Marcos. Siempre les decimos a los inconformes con la duración de las pláticas que cuesta menos una negociación que dure años a una guerra de un mes que, además, nunca se sabe cuánto va a durar; que en Centroamérica hay luchas armadas que llevan más de 30 años, y en Colombia son más de 40 años de guerra intestina, que ha costado decenas de miles de vidas.

Pero si por un lado observamos que la simpatía general que hubo para el EZLN ha disminuido, aunque se haya afianzado en algunos sectores muy importantes de la población culta y de los sectores más marginados del país, que no forman de manera alguna la mayoría electoral de la nación, del otro lado, la intransigencia gubernamental se ha levantado con frecuencia como un muro contra el cual se topan todas las demandas justas de las comunidades indígenas y también las razones del PRD, que compartimos quienes militamos en ese partido, para transformar esta sociedad en otra donde imperen la democracia, la justicia, la equidad y el respeto a la pluralidad étnica.

Esa soberbia quedó de manifiesto cuando diversas organizaciones no gubernamentales invitaron al EZLN a participar al Congreso Nacional Indígena, que tiene lugar en los momentos en que, desde La Realidad en Chiapas, escribo estas notas. Apenas algunas personalidades de estas organizaciones anunciaron la probable salida de la dirección del EZLN hacia la Ciudad de México cuando el gobierno se expresó a través de diversos voceros en forma enérgica contra esta pretensión. Si salen, dijeron, los atraparemos porque se violaría la ley del 11 de marzo que suspende las órdenes de aprehensión. Ella, interpretan algunos, no permite a los zapatistas salir del territorio chiapaneco.

Pronto respondieron juristas, académicos, militantes y simpatizantes del EZLN: pueden salir libremente, la Constitución garantiza el libre tránsito de todos los ciudadanos. Ella no exige que nos identifiquemos. Otros replicaban: a nadie se permite viajar enmascarado, la autoridad tiene derecho a conocer la identidad de quienes así lo hacen porque pueden ocultarse delincuentes comunes detrás de las máscaras o pasamontañas. Contestaban los prozapatistas: falso, desde hace años hay personajes enmascarados que deambulan libremente por la Ciudad de México y por la República y que incluso salen al mundo enmascarados. Así lo hacen los dos Superbarrios que existen y también dos o tres enmascarados que defienden a los animales y los sistemas ecológicos.

De ese talante resultó el falso debate. Lo que se discutía era si una delegación del EZLN podía salir de Chiapas o no. Atrás quedaba el diálogo suspendido el 4 de septiembre y las cinco condiciones que el EZLN había puesto como condiciones para reanudarlo.

A muchos pareció una provocación que se invitara al EZLN. Olvidaban que ha sido invitado a una gran cantidad de foros, congresos, conferencias y reuniones en toda la República y en el extranjero y que siempre el EZLN ha contestado con un mensaje que lee alguno de sus asesores o amigos, que tiene y muchos. En esta ocasión lo que irritó a la dirección del EZLN, lo pudimos constatar, fue la soberbia de la inmediata réplica gubernamental: si salen rompen la ley y se ejecutarán las órdenes de aprehensión. Se fue más lejos. Si salen enmascarados, se dijo, y no tienen orden de aprehensión, se les dictará una. No se dijo si por ser del EZLN, por haber cometido algún delito o por ir enmascarados. La amenaza provocó a la dirección del EZLN.

Los simpatizantes de su causa y los organizadores del Congreso que lo invitaban terciaron en la polémica. La irritación subió de tono en ambas partes. El diálogo suspendido por la paz en Chiapas pasó a un término secundario, lo que había que decidir primero era si el EZLN salía o no. La Cocopa se encontró así imposibilitada para coadyuvar a superar el incidente. Si sales te aprehendo. Por el otro lado, salgo a como dé lugar, no importa si me matan. La historia se repetía. Pasábamos de un incidente grave a otro.

Lanzamos un llamado a las partes pidiendo reflexión, serenidad. La salida de Chiapas no podía ser un acto unilateral. La ruptura del diálogo en Chiapas, si por desgracia se llega a dar, no puede ser decidido por una sola de las partes, ni por el gobierno ni por el EZLN. Esta sabia condición, propuesta por el EZLN y aceptada por el gobierno, es una garantía de que los incidentes pueden ser superados a través de la coadyuvancia (Cocopa) o de la intermediación (Conai) o de ambas. Pero montado cada quien en su macho, es imposible conciliar.

Intervenimos y propusimos una salida acordada por las partes. Vencimos la resistencia argumentando lo que ambas partes han señalado siempre como objetivo central de sus demandas: la paz justa y digna. No tenemos derecho, dijimos, a exponer al país a la guerra por anteponer intereses legítimos de los dirigentes del gobierno o del EZLN. La causa social del EZLN es justa, expresamos, la defendemos todos en la Cocopa, una salida no pactada desataría la guerra. Pedimos que se nos escuchara y se nos concediera tiempo para convencer.

Al gobierno le dijimos que la responsabilidad de desatar la guerra quedaba en sus manos, se podía después argumentar todo, menos que no hubiera habido alternativas para preservar la dignidad del gobierno a la vez que se aceptaba el derecho de los indígenas que representa el EZLN de asistir al magno evento del Congreso y de la conmemoración que harían del 12 de octubre.

Parte de los miembros de la Cocopa fuimos y vinimos de La Realidad a la capital de la República y viceversa para dialogar con los dirigentes del país y con los dirigentes del EZLN. Difícil discusión.

Con el subcomandante Marcos, tras largas horas de discusión, de enojos y acercamientos recíprocos, pudimos llegar a una buen final: acompañado por el comandante Tacho y el mayor Moisés, nos expresó confianza y aceptó que el EZLN saliera de Chiapas gracias a nuestra mediación, depositando además en la Cocopa la confianza para que su delegada, única, porque así lo prefirió, la comandante Ramona, pudiera viajar sin ser molestada. Con la Cocopa iría un representante de la sociedad civil y un asistente de salud. Garantizamos su seguridad y que habría respeto pleno a ella como delegada del EZLN y como la gran luchadora social que es.

Además, Marcos nos propuso reanudar el 15 de octubre pláticas con la Cocopa estando él en esas reuniones con otros delegados del EZLN. Aceptamos de inmediato. El objetivo de estas pláticas será desde luego, abrir el camino para que culmine el proceso iniciado en San Andrés y acelerar la firma de un acuerdo de paz. Reconocemos expresamente la gran disposición del EZLN y del subcomandante Marcos para lograr un acuerdo definitivo.

Con el gobierno, el presidente Ernesto Zedillo y el secretario de Gobernación, debemos reconocer también que tras largas discusiones, después de reclamarles su participación en el falso debate y la soberbia de sus voceros amenazando al EZLN, y también atendiendo la petición de la Cocopa, no del EZLN -esto debe quedar claro-, accedieron a que saliera una delegación del EZLN integrada por hasta tres delegados. Ofrecieron respeto absoluto a la delegación y conocieron las condiciones que el EZLN había señalado a la Cocopa: venía a participar en la clausura del Congreso Nacional Indígena y al acto del 12 de octubre para llamar a luchar por la paz, por el respeto al derecho de las etnias a su nación, por la democracia y la justicia.

La comandanta Ramona viene enferma del cuerpo, se dice que con una enfermedad terminal. Pero su espíritu no padece debilidad alguna, el que le apreciamos en La Realidad es el espíritu de lucha que deseamos tuvieran todas las mujeres mexicanas, imbatible, irreductible, intransigente para conquistar la plena libertad de los indios mexicanos. Ramona es ya un símbolo para las mujeres, indias y mestizas, que aspiran a una vida democrática y digna en nuestra patria. ¡Bienvenida compañera comandanta Ramona!


Fuente: Revista Proceso. 12 de octubre de 1996