Documentación histórica

Tienen derecho a venir al congreso, coinciden intelectuales y artistas. (1996)

5 de octubre de 1996

Intelectuales y artistas nacionales se manifestaron en favor de que los zapatistas vengan al Distrito Federal, como todo ciudadano mexicano que tiene libre derecho de tránsito, y con las garantías necesarias para su seguridad.

Asimismo, consideraron que sería ``espléndido'' que pudieran realizar aquí un encuentro pacifista, para manifestar de manera civil sus demandas y dar un paso más hacia el diálogo de reconciliación. A continuación sus opiniones.

Carlos Montemayor, escritor: Opino que el gobierno del presidente (Ernesto) Zedillo debe entender que es preferible que algunos representantes del EZLN rompan el cerco militar de manera política y no con más violencia militar. La presencia del EZLN en el Congreso Nacional Indígena reafirmaría su disposición al diálogo y a la negociación política. Por el contrario, la oposición gubernamental a esta presencia de los zapatistas en el congreso indígena revela una intención de confinar al EZLN cada vez más a un cerco militar, político y judicial que cierra las posibilidades de un verdadero diálogo y de una efectiva negociación política.

Fernando Benítez, escritor: Es muy importante que los representantes del Ejército Zapatista lleguen a la ciudad de México, porque es una manera de conciliación y de demostrar que están libres y no arrinconados en lo inhóspito de la selva chiapaneca.

Francisco Toledo, pintor: Creo que los zapatistas no necesitan ningún permiso para acudir a la ciudad de México. Deberían ir, permanecer, y que el gobierno les ofrezca todas las garantías de seguridad durante su estancia en la capital. Si no ha habido avances con los enviados del gobierno en Chiapas, es necesario que el diálogo se traslade al Distrito Federal y que las justas demandas de los zapatistas sean oídas allá, en la ciudad de México, frente a las autoridades correspondientes y ante la sociedad civil.

Elena Poniatowska, periodista y escritora: Me parece espléndido, es una gran alegría, me parece que será un día de fiesta. Espero con toda mi alma que ellos sean recibidos como nos han recibido en la selva: con los brazos abiertos, atendiendo a cada uno de nosotros personalmente. Me fascinaría ver a las mujeres, a Maribel, a Ana María, a doña Trini; ojalá que a todas ellas se les permita venir. Sería muy inteligente que hubiera un mayor número de mujeres, así se ensañaría menos el gobierno con los zapatistas. Ramona tiene toda mi admiración, ojalá que venga.

Luis Villoro, escritor: No tenemos todavía noticias seguras de que vengan a la ciudad de México. En el caso de que vinieran, lo harían en una misión de paz, desarmados y con la voluntad de dar el primer paso para convertirse en un movimiento civil que presentaría sus programas políticos dentro de las leyes establecidas. Considero que en ese sentido la llegada de los zapatistas podría ser la oportunidad de mostrar a la sociedad que tomar una actitud de negociación y diálogo es la mejor alternativa para solucionar nuestros problemas, y que justamente es esa postura la que debe prevalecer sobre la de quienes piensan que la vía más adecuada es la de la violencia. La posible llegada de los zapatistas a la ciudad de México no debe verse más que como un avance hacia el diálogo, y debe complementarse con la reanudación de las negociaciones en Chiapas.

Roger Bartra, investigador: El EZLN está creando un curioso efecto surrealista en la escena política mexicana. Es el insólito caso de una guerrilla que quiere pasearse pacíficamente por el país y de un gobierno que, en lugar de reprimirla, negocia con ella. Este efecto surrealista es un síntoma de la profunda crisis política y, espero, una señal de que estamos en una transición hacia la democracia. Así pues, ¡bienvenidos los comandantes del EZLN al valle de los axolotes!

Homero Aridjis, poeta y presidente del Grupo de los 100: Cualquier diálogo es útil para resolver el conflicto entre gobierno y zapatistas. No hay ley que diga que se les prohíbe el derecho de libre tránsito por el país: ese es el punto clave. Cualquier ciudad donde pueda haber diálogo es útil.

Cristina Pacheco, periodista y escritora: Si el Ejército Zapatista viene con total y absoluta seguridad, pues perfecto. Pero ojalá que eso no signifique que suspendan las negociaciones de paz en Chiapas.

Carlos Olmos, dramaturgo: Deben venir a hacer un congreso indígena; además, están en todo su derecho de transitar independientemete de las figuras políticas que manejan. Alguien necesita ceder --como dice la película de la Monroe--, y ésta es una oportunidad de que se expresen en un foro distinto al que han tenido allá, uno civil. Ojalá lo logren.

Oscar Chávez, cantautor: Me parece magnífico que vengan; yo por ahí firmé una carta de apoyo. Sería lamentable que no tuvieran las elementales medidas de seguridad. En general, es lamentable que a las personas les sucedan cosas cuando hacen peticiones como las que ellos defienden. Qué bueno que vengan, y ojalá que por fin se pongan de acuerdo.

Héctor Ortega, director de teatro: Tienen todo el derecho de venir a la ciudad de México. Si el gobierno está interesado, como la sociedad civil, en que ellos se integren en una organización política, creo que la actitud más adulta, política, del gobierno sería colaborar en su traslado y escuchar sus puntos de vista, en lugar de cerrar opciones.

Federico Alvarez del Toro, compositor: Un ciudadano mexicano transita libremente por el país y, quizá ellos tengan más derecho a las calles que muchos manifestantes. Lo que existe son preocupaciones comunes sobre su seguridad, y que la coyuntura no sea aprovechada por militantes extremos. Respecto a la posibilidad de ser aprehendidos, se me hace una contradicción, pues si hay un trato y una negociación de funciones, debe haber un respeto para ambas partes. Quizá el temor del gobierno sea la gran convocatoria que tienen ahorita los representantes índigenas, pero estamos en un nuevo México y hay que hacer cosas inéditas. El Himno a Chiapas, que tiene una de las letras más solventadas a la paz, dice que ``Chiapas es un gigante dormido'', pero ya despertó y no hay por qué tenerle miedo, sino acompañarlo en esta coyuntura histórica y atender sus necesidades reales con profunda sinceridad por parte del gobierno; sólo esto conducirá a un nuevo país. (Angélica Abelleyra, Pablo Espinosa, Arturo García, Mónica Mateos y Raquel Peguero)


Fuente: Periódico La Jornada 5 de octubre de 1996