Documentación histórica

Acto enfrente de la SCJN después del Fallo declarando improcedentes las Controversias Constitucionales en Materia Indígena. (2002)

¡QUE LA INDIGNACION LEVANTE!
ACTO ENFRENTE DE LA SCJN DESPUES DEL FALLO DECLARANDO IMPROCEDENTES LAS CONTROVERSIAS CONSTITUCIONALES EN MATERIA INDÍGENA

DAMIÁN G. CAMACHO GUZMÁN.
ABOGADO EN LAS CONTROVERSIAS CONSTITUCIONALES DE
TLAYACAPAN, TEPOZTLAN, YECAPIXTLA Y TEPALCINGO.


Nuevamente el poder enseña su verdadero propósito para los sectores excluidos de México, nuevamente quienes tienen la verdad como única dadiva de imposición vinieron a decirle a los pueblos indígenas que no existen, que son historia pasada, que son memoria olvidada. Así como hace 510 años, los pueblos indígenas para ellos están condenados al exterminio. Nuevamente.

Sólo faltaba oír una voz más del Estado Mexicano para dejar claro que los ignorados seguirán siendo excluidos de toda decisión entorno a ellos, que el designio unánime de quienes de la política hicieron su propiedad no los considera por lógica competencia estructural. Que no hace falta que vengan otros a alterar el statu quo que llena de privilegio su verborrea petulante.

Hoy pues la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha dado un golpe más a los pueblos indígenas y a todos los que de la verdad y justicia queremos que se vista la palabra México. El fallo del Poder Judicial Federal al declarar improcedentes la controversias constitucionales viene a confirmar el lugar en donde se encuentran los juzgadores que deciden los conflictos en nuestra sociedad, el lugar del autoritarismo, de la miopía social y cultural, del sometimiento político, el lugar del imperio del estado de derecho como consigna política por quienes la palabra justicia sólo existe en el diccionario de la falsedad.

Vergüenza da saber que 11 personas en la Suprema Corte, que 500 personas en la Cámara de Diputados, que 128 personas en la Cámara de Senadores, o bien, una persona en la Presidencia de la Republica deciden por todos en México. Tiempo es para reconocer que la existencia de un Poder Judicial sin independencia, sin el escrutinio directo de la sociedad, sin la firme convicción del encuentro con la justicia constituye un verdadero cáncer para el país que deseamos transformar. Así como, la existencia de un Poder Legislativo caracterizado por las pugnas e intereses de partidos políticos que sólo parten a la sociedad y que representan la mínima expresión del pensamiento político de México, constituye un grave obstáculo para la democracia que queremos construir. Al igual, que la existencia de la figura del Presidente de la Republica, reproducción monárquica del verticalismo impositivo del sistema político, que en sí junto con los otros poderes han venido a demostrar su ineficacia para la conducción del país y la sobrada facultad arrebatada de que nuestra soberanía se deposite en sus manos constituye el más serio peligro para abrazar la justicia, la democracia, la libertad y la paz en México.

No oyeron hace más de un año la palabra de los pueblos indígenas y de la sociedad para buscar una nueva forma de hacer política en donde los pensamientos y mundos de los más fuera también considerada dentro de proyecto de Nación que vienen construyendo, y hoy nuevamente con la resolución de la Corte no quisieron escuchar ese grito. Uno a uno, todos esos poderes han hecho menos la demanda social que viene de las cañadas, de los montes, de la sierra, de la selva, de los llanos, de la ciudad, así al viejo estilo de la negociación cupular creen que la demanda que viene con un grito de cinco siglos será callada con los arreglos partidistas, creen que todo seguirá igual si le apuestan a la amenaza violenta como remedio silenciador del hambre contenida. Sin embargo, la necedad de los que en sus ojos miran la esperanza no tiene fin.

Tampoco quieren saber que ya estamos hartos de ellos, que ya nos cansamos, que no los queremos, que tampoco nos hace falta su estructura de laberinto político y administrativa que marea a todos, que seguiremos luchando porque sabemos que la resolución que han dictado viene a recordarnos que ustedes mismos son producto de un sistema político que solo se vistió con el eslogan del "cambio" pero que el fondo es la misma concepción la que lo sostiene.

Hoy pues, venimos a advertirles que de la madre tierra saldrá la lucha que sus hijos indígenas y campesinos darán por defenderla, así como no se resisten a ser olvidados en el reconocimiento de sus derechos colectivos, tampoco se resisten a que se privaticen sus ejidos, de esa unión también vendrá la lucha que de las ciudades los obreros llenen de dignidad para defender los derechos laborales que de la sangre se regó para alcanzarlos y los recursos energéticos que garantizan la soberanía de nuestro país, y así, juntos todos juntos en contra del sistema económico de muerte, de miseria y de dolor que es el neoliberalismo, bandera del imperio que riega odio y desprecio para aquellos que creamos en un mundo mejor, de justicia, democracia y paz.

 

¡PORQUE SIEMPRE HEMOS TENIDO NADA,
POR ESO QUEREMOS TODO!

México, Distrito Federal a 9 de Septiembre de 2002.


www.laneta.apc.org/ceacatl/Archivo/020909_Damian.htm