Documentación histórica

Sistematización de los Grupos de Trabajo de la Mesa II. (1996)

INTRODUCCIÓN.

El 1º de enero de 1994 el EZLN puso a la nación entera frente a su propio espejo: simbólicamente, el día mismo en que debíamos ingresar al Primer Mundo estos mexicanos y patriotas nos recordaron que esa fantasía olvidaba una parte de nosotros mismos. un olvido que no era de ayer sino que nos había acompañado durante varios siglos, haciéndonos ver además que los habíamos colocado a la orilla del mundo que habitamos sin apenas percibirnos ni repara en su condición, en sus necesidades reales, en sus formas de vida, en sus angustias y en sus esperanzas.

Un “olvido”, por supuesto, que no es ingenuo sino culpable, porque no se trata sólo de una “distracción” más de la vida moderna sino de una explotación que no sólo ha sido el despojo de su riqueza sino la negación de su condición de hombres, de su dignidad, de su cultura, es decir, la negación de una parte entrañable de nosotros mismos, de valores fundamentales de la nación.

I.- DEMOCRACIA

Democracia y justicia, lo que nos une aquí, sintetizan el imperativo de cambio en los fundamentos del Estado en México. Se añade la legalidad, como complemento ineludible para que puedan expresarse la democracia y la justicia. Se trata de cambiar, de la dictadura de la corrupción al Estado democrático de Derecho.

No hay justicia y democracia en nuestro país, por las mismas razones que no hay legalidad. Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es inconcebible la justicia y la legalidad sin la democracia, y ésta sin aquellas. su raíz política es la misma; el Estado, y la autoridad pública, fundados en el respeto, la garantía y la promoción de la dignidad del ser humano, de sus derechos y libertades inherentes a ellas.

La crisis de México es que la corrupción de la autoridad pública ha pervertido el sentido, la razón de ser, del Estado. En su lugar, ha hecho que garantice y promueva la negación de estos derechos, a partir del derecho primario al sufragio, a la libertad de elegir a los gobernantes. La supresión de la soberanía del pueblo de México pata elegir y responsabilizar a quien la gobierne. La impunidad del gobernante, ha llevado al saqueo más escandaloso de sus derechos patrimoniales. A la cancelación de sus derechos sociales. A la desaparición de sus derechos nacionales en el intercambio internacional. A la inseguridad pública sobre sus derechos vitales. La irresponsabilidad prácticamente absoluta del gobierno frente a los derechos de la población, ha corrompido el marco institucional del Estado para garantizarlo, servirlos y promoverlos. Para que el Estado se vuelva a ellos, se ha hecho necesario que la población se subleve y la sublevación se transmita al mundo por televisión, como con el EZLN en Chiapas. Que ocupe los pozos petroleros que sostienen el pago de la deuda externa, como el PRD en Tabasco. O que su genocidio se agudice en una masacre, y la masacre pase por Televisa , como en Aguas Blancas, Gro.

Es académica la cuestión de si este diálogo tiene o no alcance nacional. Lo tiene ya históricamente y es inevitable. El gobierno de la República ha tenido el mérito de aceptar el diálogo: por eso estamos reunidos en torno a esta Mesa. Ha de reconocer también que las palabras que se pronuncien alrededor de esta Mesa tienen inescapablemente un alcance nacional, son parte de la transformación de la sociedad mexicana de hoy.

1.1. Puntos indispensables de la Democracia Mexicana.

La transición democrática es un proceso: esto significa que la democracia en México no se realizará en un instante del tiempo sino que exigirá aún arduas luchas que abarcan un abanico de temas, de tácticas, de estrategias variadas que no son excluyentes sino complementarias. La lucha por la democracia es una lucha que camina sobre varios pies: sobre el pie de las presiones populares y de las movilizaciones, sobre el pie de las negociaciones de las organizaciones de la sociedad civil y de los partidos entre sí y con el gobierno, de donde resultarán las propuestas que formalizarán los cambios en nuevas leyes inclusive constitucionales.

La democracia requiere de precondiciones necesarias, y en primer lugar de transparentes procesos electorales que aseguren la limpieza, el equilibrio y la legalidad del sufragio. Pero no basta: la democracia exige otros elementos igualmente imprescindibles.

Es preciso que comprenda una profunda reforma del Estado: equilibrio de poderes, plena autonomía de los poderes judicial y legislativo respecto al ejecutivo, límites jurídicos de lo que ha sido el inmenso poder de hecho y de derecho del Presidente de la República. Pero basta, requiere también de:

- La descentralización y desconcentración de los poderes acumulados en el núcleo presidencial, casi siempre con desprecio, atropello y olvido de las regiones y localidades de un país tremendamente diverso como el nuestro. Pero federalización efectiva de los poderes y no feudalización de los mismos, que gesta nuevos cacicazgos y bastiones de los poderes más retardatarios del país. Es decir, federalización democrática, federalización con ejercicio auténtico de la democracia en los Estados, en los municipios y en las comunidades indígenas, con respeto a sus tradiciones y formas organizativas, que comienzan ya por cierto a tratarse con alcance nacional.

El principio de todo gobierno democrático es el consenso y la credibilidad. Sin estos atributos el poder se identifica con el uso desnudo de la fuerza, con la violación sistemática de las garantías individuales y sociales, con el atropello que es precisamente la marca de los gobiernos dictatoriales. Sin la regla del consenso y la consulta , que supone las más amplias libertades ciudadanas y la participación, no es posible un gobierno democrático. La democracia radica en la soberanía del pueblo que se expresa en decisiones políticas y en un sistema normativo que ha de ser invariablemente respetado y garantizado. Un sistema digno de ese nombre ha de considerar siempre la sustancia de las decisiones gubernamentales y, en primer término, la atención a las demandas sociales, a las exigencias populares, al desarrollo y a las oportunidades de la vida y de la calidad de la vida que ha de tener el pueblo entero.

La democracia entre nosotros implica necesariamente la revisión y la transformación de un modelo económico que no ha empobrecido, que nos ha pulverizado socialmente, que ha sido el caldo de cultivo de una mayor corrupción e irresponsabilidad en la función pública, un modelo que elimina las políticas de beneficio popular y se olvida que la economía no tiene otro fin que el bienestar de los hombre y las mujeres. Un modelo, además, que ha hecho añicos una soberanía tan difícilmente conquistada, y nos pone a merced de otras voluntades e interese. sin una transformación profunda de la economía actual es imposible hablar de democracia, resulta inútil hablar de consenso, resulta mentiroso hablar de soberanía popular.

II.- INSTITUCIONES PUBLICAS Y DEMOCRACIA.

Las instituciones públicas están en crisis pues han dejado de estar al servicio de la República, de la sociedad y de la nación. Nuestras (¿nuestras?) instituciones, en la lógica del neoliberalismo, le han dado la espalda en primer lugar a la sociedad y en segundo lugar a México. Han sido puestas al servicio de una democracia de élites (autoritaria por definición), que no es la democracia del pueblo y pero aun, están al servicio de un grupo económico-político (que ni siquiera es exclusivamente priísta) compuesto por interese asociados al capital transnacional y subordinados al modelo neoliberal que, como se ha demostrado hasta la saciedad, dictan el FMI y el Banco Mundial.

Las instituciones públicas, en el papel que se les ha dado, no sólo sirven al modelo económico y a sus usufructuarios directos, sino que acentúan la pobreza, el desempleo, la desesperanza de millones de mexicanos al abstenerse, por decisión de los gerentes mexicanos llamados gobierno, de la atención a los problemas que la lógica del capital -concentración y centralización- ha provocado.

Para imponer este modelo, los gerente ha tenido que reforzar el autoritarismo en por lo menos dos sentidos: a) mediante un avance calculado de formas policiaco-militares que, bajo el pretexto de seguridad pública y lucha antinarcóticos, hostigan, reprimen y asesinan a poblaciones, barrios e individuos; y b) mediante una reforma política, que en realidad es sólo electoral, sin que las propuestas en este tenor garanticen este aspecto de la democracia, que ya de suyo es limitado por referirse exclusivamente al acceso al poder y no a su ejercicio y por dejar en manos del gobierno no democrático el control del proceso y su injerencia en la vida y condicionamiento de los partidos.

Ante la crisis de la instituciones públicas y ante los efectos del modelo neoliberal en lo económico, en lo político y en lo social, la sociedad demanda democracia, regulación del capital, libertades individuales y sociales, mejoramiento en los niveles de vida, igualdad de oportunidades para todos y no sólo para unos cuanto, un sistema de justicia autónomo e independiente, verdadero estado de derecho y, desde luego, estos en una nueva constitución y, sobre todo, en los hechos referidos al ejercicio del poder.

III.- GLOBALIZACIÓN

Se señaló que vivimos hoy en México una situación substancialmente nueva. En lo fundamental, la transición ya tuvo lugar en las alturas del poder. Nada más que no se trata de una transición a la democracia. Se trata de la transición hacia un poder sin ley, sin patria y sin piedad que ya domina en México: el poder del capital financiero. Mueve contra el país, el gobierno o la soberanía que se le oponga, mies de millones de dólares en cuestión de segundos, trayéndolos o retirándolos, prometiéndolos o negándolos. Es el poder supranacional del capital mundial, reestructurado en los años 80's y 90's.

Así, la propuesta de globalización que se pretende imponer como un proceso ineluctable es un proyecto de naturaleza autocrática que, revestida bajo la forma de imperativos categóricos se ejerce desde poderes Transnacionales que determinan la cotidianidad de los individuos, de tal forma los planes inmediatos del capital financiero con sede privilegiada en E.U, consisten en convertir todo espacio de vida humana en espacio de ganancias y valorización del capital: la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda, la tierra, la información, las pensiones, la vejez, la infancia, el trabajo, la diversión y el amor. En resumen, productividad, tecnología, intercambio comercial, etc., son fundamentales pero no si se convierten en fetiches que anulen al ser humano.

Así, por si no resultara suficiente el impulso a una globalización entendida como el fin de la soberanías (de las naciones débiles, tercermundistas), ahora se lanza por parte del imperialismo el llamado derecho de injerencia. Este derecho de injerencia ha sido más bien un ejemplo de antidemocracia internacional y , por tanto, de lo que no debería ser la renovación de la soberanía. Vale decir que aunque los móviles oficiales de ese derecho parecen nobles, este viola el requisito elemental de toda norma jurídica: ser pareja, aplicarse por igual a todos (has ahora no ha habido movilización para brindar ayuda humanitaria a potencia alguna. Y ocasiones no han faltado).

Las élites mexicanas en el poder actualmente ya no ven con preocupación hacia el norte, del cual consideran a nuestro país como una parte integrante (TLC); y con ello aceptan tácitamente entrar en la esfera geoestratégica y de seguridad nacional estadounidense. Para ello, ha buscado acabar con algunos aspectos históricos de conflicto entre ambos países, incluso “reescribiendo la historia”; cediendo territorio nacional ocupado ilegalmente por E.U., como el archipiélago del norte estableciendo una política exterior de “bajo perfil” y apoyando políticas contrarias a nuestra tradición de respeto a la soberanía y autodeterminación de otras naciones.

3.1 Costos de la Globalización:

Deuda Externa

La estrategia de pedir prestado para pagar vencimientos, conlleva la necesidad frecuente de contratar préstamos urgentes de corto plazo a intereses altísimos, o realizar colocaciones de papel sumamente onerosas, como lo demuestran las recientes colocaciones y toda la experiencia mexicana e internacional.

Un tipo de cambio permanentemente competitivo contribuirá a evitar la competencias de productos importados arruine a la planta productiva mexicana: y al mismo tiempo evitará que México continúe su espiral de endeudamiento para pagar importaciones excesivas de mercancías.

Las autoridades hacendaria han declarado retiradamente que México no renegociará su deuda externa, sino que buscará refinanciar sus amortizaciones. Sin embargo, esta postura generará dos dificultades: 1) México no podría pagar ni siquiera los interés de su deuda externa -5% de PIB anual en números redondos- y al mismo tiempo crecer al 5% anual, lo más que México podría erogar al exterior sería un 2% de su PIB, como flujo nato por deuda externa (financiado factiblemente con inversión extranjera directa o física, no especulativa).

Una política comercial pragmática, junto con un tipo de cambio competitivo, contribuirá al desarrollo de la producción, la inversión y el empleo nacionales, evitando la competencia desventajosa de productos importados. No se trata de “cerrar” la economía, sino de aplicar una política comercial sensata, como la de los países exitosos.
Los pagos de intereses de la deuda externa durante los próximos cinco años representarán más del 5% del PIB anual y las amortizaciones comprometida representarán otro 6% del PIB anual, de manera que si México se empeña en servir, en sus términos actuales, la deuda externa, tendrá que erogar más del 10% de su producto nacional anual. Ahora bien, para que México logre crecer a una tasa mínima del 5%, para generar cuando menos el millón de empleo anuales demandados por sus nuevas generaciones (sin contar 0.2 millones de emigrantes anuales a los Estados Unidos), requiere un coeficiente de inversión fija bruta del 24% del PIB. Esto dignifica que, para servir su deuda externa en los términos actualmente contratados y al mismo tiempo lograr un crecimiento del 5% anual, México requeriría un coeficiente de ahora interno bruto del 35% del PIB, coeficiente que jamás hemos alcanzado -el mayor coeficiente de ahorro interno bruto hasta ahora logrado bajo condiciones de crecimiento económico ha sido del 22.4 % del PIB.

Los márgenes de intermediación financiera que en septiembre de 1994 eran del 19.4 % real y en septiembre de 1995 del 21.2% real a su promedio histórico de 7% real (superior al 3% y 3.5% observado en Estados Unidos, pero mucho menor que el actual)

Aumentar los Impuestos a los muy ricos, con ingresos personales mayores de 200,000 dólares, como hizo Clinton en Estado Unidos, lo, cual puede significar entradas fiscales adicionales del 2% al 3% del PIB.

Hay que recordar que países de desarrollo económico exitoso, tales como Alemania -actualmente con un déficit fiscal de 4.5% del PIB- Japón, Italia, etc., operan con un criterio de flexibilidad en el manejo de las finanzas públicas, indispensable para regular el ciclo económico. Una moderada expansión de la inversión pública permitirá detonar el crecimiento económico: cada punto porcentual del PIB en construcción pública genera alrededor de 300,00 empleos directos, con enormes efectos multiplicadores sobre el conjunto de la economía. Además, una prudente expansión del gasto corriente permitiría atender necesidades apremiante en nutrición, salud y vivienda para la p0oblación más vulnerable, así como los requerimientos urgentes de las políticas de fomento económico general y sectoriales.

Deuda Interna

En este contexto se inscribe el problema de las carteras vencidas. Agricultores, comerciantes, empleados, industriales y prestadores de servicios se encontraron de pronto con la amenaza del perder su patrimonio familiar o de todo el producto de largo años de trabajo. El problema de las carteras vencida, constituye un producto del modelo económico neoliberal, que es un modelo injusto, concentrador de la riqueza y flato de sentido social, que ha provocado la caída de la planta productiva en beneficio del capital financiero nacional y transnacional.

En un lapso de 2 años, millones de deudores han acumulado ya deuda de 120,000 millones de pesos, impagables mientras no se concentre una reactivación económica de la planta productiva.

La respuesta del gobierno a esta problemática, ha sido la de transferir grandes recursos para fortalecer el sistema Bancario-Financiero. Se habla de un porcentaje del 5.5% del PIB en 1995 y de un porcentaje igual o mayo, 6.8% para 1996. Esto significaría un aporte de unos 112,ooo millones de pesos en 2 años. Todo un monumento a la injusticia social.

IV.- CULTURA POLÍTICA

Consideramos que se requiere un cambio no sólo de actitud sino en nuestra manera de pensar, de actuar y de hablar, para configurar ese gran movimiento de resistencia activa y contagiosa.

Mantengámonos vigilante ante nuestras propias inconsecuencias, vestigios de aquella vieja cultura política, aún agazapada y aceptemos nuestras diferencias para así actuar conjuntamente, apoyando, generando y acompañando a los mil y un manifestaciones de inconformidad, hartazgo o rebeldía que surgen día con día y que se convierten en una epidemia inextinguible.


Fuente: Archivo Histórico de la CONAI. Documento 6032317