Documentación histórica

Una presencia inesperada en el Diálogo de Larráinzar. (1995)

ESPAZ - ESPACIO CIVIL POR LA PAZ

MATERIAL DE APOYO INFORMATIVO PARA PERIODISTAS

A doce horas de iniciarse el diálogo entre el gobierno mexicano y el EZLN, a San Andrés Larráinzar, según informes de los corresponsales de ESPAZ, habían llegado aproximadamente 500 periodistas - 35% de ellos extranjeros -cerca de 900 civiles provenientes de diversas partes del país, adicionalmente un amplio grupo de representantes de 11 países de la comunidad internacional, con todo ello había quedado ya montado el escenario en el que tendrá lugar una nueva jornada de diálogo entre el EZLN y el Gobierno Federal.

Sin embargo, la presencia de más de 5,000 campesinos en los cinturones de seguridad que se han constituido en torno del lugar en donde se celebrará el encuentro resulta el hecho más significativo.

La estrategia que se pretendió instrumentar a partir del 9 de febrero expresaba una visión del problema, por parte del gobierno, en la que el fenómeno zapatista terminaría toda vez que se pudiera aislar a la dirección no-indígena de su base social. Sin embargo, la presencia de miles de campesinos empobrecidos al máximo - en el lugar de los diálogos parece querer recordar que el fenómeno zapatista es algo mucho más profundo, que expresa la indignación secular de la población indígena de Chiapas y, con ella, la de buena parte de la población de todo el país.

Chiapas, ya se ha dicho bastante, es un problema nacional. Y esto no tanto porque en la mesa del diálogo se tenga que encontrar una respuesta a todos los problemas que enfrenta el país, sino porque la solución que se alcance a construir para esa región podrá aportar esperanza, o - en caso contrario - mayor desesperación ante la crisis que experimenta el país, manifestada a partir de diciembre último, pero con raíces que vienen de bastante tiempo atrás, en el caso de la población indígena con raíces centenarias.

Adicionalmente, este diálogo será la ocasión para que el gobierno de Zedillo dé muestras de la voluntad con la que pretenderá conducir los problemas del país durante los próximos seis años.

Es por esto último que resulta preocupante que los representantes del gobierno hayan expresado que la presencia de estos grupos pone en riesgo la realización del diálogo, al final de cuentas, sentarse a hablar significa tener que superar mutuamente condiciones adversas, como lo podría ser para los zapatistas la presencia del ejército en toda la región.

El gobierno mexicano tiene ante sí el reto de atreverse a hablar en medio de las condiciones sociales que han caracterizado a Chiapas, cuyos orígenes son remotos pero que se han agudizado a partir de enero del 94. Anteponer a la posibilidad de construir salidas de fondo al conflicto, la reticencia a oír los reclamos sociales, en este caso de los pobladores de la región, es querer solucionar los problemas de todo el país sin reconocer las condiciones reales en los que estos tienen lugar, esto no es saludable para el realismo conque deben conducirse los destino de la Nación. La sociedad mexicana espera que en Chiapas se expresen las voluntades que permitan recuperar la confianza y la credibilidad, condiciones imprescindibles para superar la crisis y avanzar hacia la democracia.

LOS DILEMAS DEL DIÁLOGO

Cada conflicto social debe aprender de los que lo preceden y hay algunos peligros que me parece necesario evitar en este diálogo chiapaneco:

El más importante es la herencia atávica maximalista de la acción social mexicana que consiste en la búsqueda de Iodo o nada". Por parte del gobierno: el hacer desaparecer cualquier promontorio fuera de la pirámide; la terrible y reiterativa obsesión por el desmantelamiento y la atomización de las identidades colectivas que no se encuentran bajo el control del Tlatoani; la idea estúpida de "otorgar el perdón", de exigir la amnistía incondicional- el disolver o francamente desaparecer a las dirigencias y la organización de los movimientos sociales para luego retomar y "resolver' sus demandas (hoy diríamos: "pronasolizar" las soluciones. No estamos inventando escenarios: la forma en que el Ejército Mexicano avanzó el 8 de febrero sobre el territorio zapatista, la separación de su dirigencia y su arrinconamiento en lo profundo de la selva, la destrucción de todas las pertenencias de aquellas comunidades y destacadamente de sus medios de reproducción material, representan una involución en la matriz mexicana, en ese atavismo de no poder convivir con "el otro".

Frente a la amenaza del Estado total, los movimientos sociales en México, ante el peligro de su desaparición, se han visto empujados a actuar en el otro extremo y, de manera refleja, han tendido sistemáticamente a reunir el mayor número de fuerzas populares de su lado (obreras, campesinas, estudiantiles), apostando a ganarlo todo (derrocar el orden presente), o a perderlo todo, a estrellarse contra el muro de la represión (cárcel, muerte, pulverización de la identidad colectiva que dio inicio a la movilización y al descontento.

Mucho han cambiado los planteamientos del zapatismo desde que en 1980 se proponía "vincular a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) con las masas de trabajadores de la ciudad y del campo; combatir frontalmente al Estado burgués y a los mercenarios e invasores extranjeros hasta derrotarlos extender su zona de influencia hasta unirse con otros frentes de combate donde tomara a su mando las acciones de redes y células de estudiantes y obreros en lucha..." (Véase Jesús Aranda, La Jornada, 17-18 abril 1995 y Carlos Tello, Nexos, abril, 1995. Mucho ha cambiado desde entonces el discurso del EZLN, decíamos, pero subsisten en la matriz de acción de nuestros movimientos sociales los peligros del llamado a la "acumulación de fuerzas" y al centralismo jerárquico, herencia de la cultura marxistaleninista pero, fundamentalmente, herencia del Iodo o nada" a que la matriz de exclusividad estatal mexicana orilla, como en un círculo vicioso, a los movimientos y actores sociales.

Declaraba el comandante Tacho hace apenas dos días: "Vamos a sentarnos a dialogar, pero que el gobierno no piense que nos van a acabar porque el inconforme ya no es sólo el EZLN, sino todo el pueblo de México. Es justo que participen en acabar con la guerra todos los que se manifestaron por la paz: maestros estudiantes trabajadores, indígenas. La cuestión indígena no es sólo regional, se necesita solución para todo el país".

¿Quién puede criticar este último planteamiento sabiendo de todos los actos que ha cometido el gobierno mexicano para desmantelar, para erradicar, para descabezar, para enquistar en lo local-indígena el problema chiapaneco y convertirlo en demandas de "comités de solidaridad", mientras las órdenes de aprensión penden sobre la cabeza de su dirigencia? Y sin embargo, el éxito de los diálogos de paz radica en la exigencia, para la una y para la otra parte, de mantener el conflicto y sus posibles soluciones en el ámbito regional, no local- atomizadoindigenizado, sino regional en toda su complejidad. Esto quiere decir, para unos, superar la tentación, tan cara a sus orígenes ideológicos, de acumular fuerzas hasta incendiar a la Nación (tentación aún mayor en medio de la profunda crisis por la que atravesamos. Para los otros, para el gobierno mexicano, esto exige también un cambio, en realidad una revolución en la matriz cultural de la pirámide: convivir con el otro, aceptar que va a estar ahí, y no sólo mientras se encuentra una manera "aceptada" de desaparecerlo.

Desde esta perspectiva, lo regional (o digamos: las identidades colectivas consistentes, con continuidad en el tiempo, circunscritas cultural, espacial, política u ocupacionalmente), no debe entenderse como la reclusión del conflicto en lo local o lo parcial. En el caso que nos ocupa, reforzar la organización del movimiento social que estalló hace 16 meses en los Altos de Chiapas y en las cañadas --encontrando solución para los problemas de la tenencia de la tierra (revisando el artículo 27), la remunicipalización, el desarrollo sustentable, las estructuras de representación política, la autonomía cultural-- es la forma más constructiva de volver nacional el conflicto chiapaneco. En efecto, hay que difundir los caminos de la reconstrucción y del reforzamiento de las identidades colectivas consistentes y autosustentables, hay que estudiar y difundir nacionalmente lo que se logre en Chiapas si somos capaces de reconstruirlo como movimiento y como identidad social, hay que difundir la experiencia de los zapotecas del Istmo, superando los errores, hay que modernizar la organización laboral haciéndola más eficiente y no tomar el camino facilucho de declarar empresas en quiebra, pulverizando la organización de sus empleados y haciendo desaparecer sus derechos.

Parece bien preparado el zapatismo, por su naturaleza misma, para ir en este sentido, superando la idea del "desborde popular" desorganizativo; pero la pregunta es si el gobierno mexicano también está preparado para superar su pesada herencia piramidal, hoy reforzada con la máxima del neoliberalismo de destruir todas las identidades y espacios intermedios que se opongan al reajuste globalizador y a la competitividad internacional del salario. Los dialogantes no deben perder de vista lo anterior cegados por los reflectores de los medios de comunicación y no deben perderse en un minidiálogo sobre las posiciones que deberían ocupar las fuerzas armadas antes de iniciar el diálogo. El ejército saldrá de ahí cuando los acuerdos pactados redunden en el robustecimiento del movimiento social y de las identidades regionales que hoy llevan el nombre de zapatismo.

EL CAMINO DEL DIALOGO

El diálogo en Chiapas se está reiniciando después de doce meses que tuvieron lugar los primeros encuentros entre la dirigencia zapatista y el comisionado gubernamental. De aquellos acercamientos quedó muy claro que las posiciones de las partes estaban aún muy distantes. Por un lado, los zapatistas mantuvieron las demandas anheladas por diversos sectores populares de Chiapas, junto con algunas otras, esenciales para el conjunto de la sociedad en la búsqueda de una transición democrática en el país. Por otra parte, la postura gubernamental consistió en el ofrecimiento de respuestas a algunas de las reivindicaciones sociales, negándose a abordar en esa mesa las más conflictivas como son la redistribución de la tierra, el reconocimiento de los derechos y autonomía de los pueblos y territorios indígenas; así como los planteamientos de carácter nacional.

A lo largo de este año, la situación parecía haber quedado empantanada, viviéndose diversos momentos en que parecía que la confrontación militar se desataría en cualquier instante. En ese tiempo, el país vivió una serie de graves acontecimientos que modifican sustancialmente el contexto del primer diálogo: los asesinatos políticos-, el fraude electoral; el descubrimiento de la profunda crisis económica y la acelerada entrega de la soberanía del país a E.U. por un equipo de gobierno con un programa ficticio y que, a escasos dos meses de asumir el poder, ha adoptado una serie de medidas evidenciando una falta de habilidad en el manejo de la situación crítica del país, lo que le ha traído un profundo descrédito y desconfianza entre los más importantes sectores de la sociedad, incluidos algunos de sus antiguos aliados que se han visto afectados por el programa zedillista.

El actual diálogo se da, ahora, en el contexto de un país con graves crisis en diferentes órdenes - desempleo creciente, desmantelamiento de la planta productiva nacional, confrontación y desintegración social profunda, así como una ascendente presión y exigencia de todos los sectores sociales frente a la política antipopular, el presidencialismo, la impunidad y la tentación militar.

Con la ofensiva militar emprendida por el gobierno el 9 de febrero de 1995, la correlación de fuerzas en la entidad se ha modificado sustancialmente: el ejército recuperó el control del territorio dominado durante un año por el EZLN; la acción de guardias blancas se ha fortalecido; algunas porciones de tierra han regresado a manos de los latifundistas; el gobierno canaliza fuertes inversiones en las zonas de conflicto tratando de recuperar terreno frente a la cercanía de las elecciones municipales, a la vez que responde con dureza a los movimientos que se han desarrollado en los últimos meses en la entidad.

El zapatismo, por su parte, aunque ha perdido sus posiciones militares, al parecer, conserva su iniciativa política y autoridad moral a nivel nacional e internacional, convocando a la unidad nacional en torno al programa de la transición democrática y a la instauración de nuevas relaciones entre la sociedad mexicana. En la fase más reciente, promovieron la conformación de municipios autónomos con representantes electos por las comunidades, dentro de los territorios de su influencia, en una perspectiva de ir garantizando el control del proceso desde la sociedad civil.

El movimiento popular, por su parte, conserva sus fuerzas principales y, si bien se ha debilitado el proyecto de gobierno de transición, se mantiene casi el total de las tierras recuperadas en varias regiones de la entidad y los pueblos indios han constituido su unidad en torno a un Consejo General de Regiones Autónomas, que articula los procesos de construcción de sus autonomías. La destitución de autoridades municipales y la formación de Consejos representativos de los pueblos y comunidades es otro de los campos de confrontación donde el movimiento se ha fortalecido.

El marco del diálogo actual se ha establecido a partir de la Ley para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas, que corresponde a una nueva estrategia gubernamental del presidente Zedillo de dar un manejo institucional al conflicto, que tanto ha involucrado al Congreso como ha generado acciones militares y judiciales; con las primeras se ha pretendido una mayor legitimación a cualquier acción que el Ejecutivo decida realizar en torno a la solución final del conflicto.

La situación actual entre una salida política o militar es confusa y bastante contradictoria, pues si bien por un lado se generan instancias oficiales para fortalecer el diálogo, por otro se debilitan otras con fuerte apoyo desde la sociedad mexicana como lo es la CONAI, quien ha recibido fuertes presiones y se ha visto restringida en su margen de maniobra.

EL MARCO ECONOMICO ACTUAL DE MEXICO

Economía

A partir de la crisis de 1982 -deuda y petróleo- el modelo económico exigió un cambio de estrategia centrada en la pretensión de conquistar los mercados externos. No obstante, los resultados obtenidos quedaron lejos de lo pretendido.

En 1994, último año del sexenio salinista, México registró un déficit en su balanza comercial cercano a los 23,640 millones de dólares, el cual superaba al acumulado por todos los países que integran Latinoamérica y El Caribe (de aproximadamente 18,200 millones de dólares.

El 70% de las ventas de productos nacionales lo realizan cerca de 300 empresas, la mayoría firmas multinacionales, en tanto 60% de las ventas están concentradas en sólo 10 productos. Por ejemplo, 40% de las exportaciones manufactureras nacionales se refieren a ventas de la industria automotriz y siete de cada diez dólares que salen del país por importaciones van hacia Estados Unidos.

Las empresas extranjeras ubicadas en México remitieron al exterior por concepto de utilidades, intereses, regalías y cuentas entre compañías, un total de 14,950 millones de dólares de 1988 a julio de 1994.

Deuda externa

El endeudamiento externo total de México ascendió a 140,311 millones de dólares al término del primer semestre de 1994, impulsado principalmente por la contratación de deuda por parte de las empresas privadas y la banca comercial. De finales de 1994 a mediados de 1994 dicho endeudamiento se había incrementado en 41.4% y representa 37.6% del valor total de la producción estimada para 1994.

Entre 1989 y 1993 México transfirió a sus acreedores del exterior recursos por 78,742 millones de dólares por concepto de pago del servicio de su deuda externa total. Esta cantidad supera por 22,371 millones de dólares los pagos que Brasil realizó por el mismo concepto y representa 31 % de las transferencias totales que efectuaron 26 países deudores de América Latina en el mismo período, las cuales ascendieron a 249,683 millones de dólares. El endeudamiento representa 24% del total de la deuda de América Latina, que en 1993 se ubicó en 481,235 millones de dólares.

Venta de paraestatales acumulación

En el sexenio salinista se vendieron 254 empresas de las que el erario obtuvo poco más de 69,360 millones de nuevos pesos, representativos de casi 20,400 millones de dólares. La enajenación de las entidades públicas favoreció la creación de no menos de 50 grandes consorcios oligopólicos cuyas utilidades, al cierre de 1993, alcanzaron una cantidad cercana a los 23 mil millones de nuevos pesos, casi la tercera parte de lo que obtuvo la federación por la venta de sus compañías.

Las utilidades reales de la banca después de la privatización han sido tan generosas que recuperarán los capitales destinados a su adquisición en la mitad del tiempo previsto. En 28 meses ganaron la mitad de los poco más de 37 mil millones de nuevos pesos invertidos. Pero las ganancias contables de los principales bancos: Banamex, Bancomer y Serfín, en 24 meses alcanzaron el total.

Captación de capitales y Bolsa de Valores, otro trampolín para acumula

Entre 1989 y 1994 México percibió casi 90 mil millones de dólares a través de inversión extranjera, con lo que fue posible compensar alrededor del 88% del déficit de la. cuenta corriente observado en el mismo lapso. Pero el 76% de esos recursos, es decir, más de tres cuartas partes, correspondieron a divisas que ingresaron a los mercados de acciones y de dinero. Según informes del Banco de México, la inversión extranjera destinada exclusivamente a los circuitos financieros y bursátil fue de 71,731 millones de dólares; mientras que las divisas de capital foráneo destinadas a la esfera productiva fueron de 23,185 millones de dólares.

Lo anterior significa que tres de cada cuatro dólares que ingresaron al país por estos conductos tuvieron como destino la especulación bursátil, y sólo uno amplió la capacidad productiva y la generación de empleos en la economía.

Empleo.- salarios y distribución del ingreso

La fuerza de trabajo, estimada en 32 millones de personas, está distribuida por sectores como sigue más de una cuarta parte aun se encuentra concentrada en la agricultura, 23% en la industria y 49.8% en actividades terciarias (comercio y servicios.

En los últimos quince años ha ocurrido un paulatino freno al proceso de asalariamiento, lo que ha significado un aumento relativo del trabajo no asalariado (como el trabajo por cuenta propia y el familiar no remunerado. Como resultado de la apertura comercial, la industria disminuyó su capacidad para generar empleos, a la par que se produjo un aumento en el trabajo precario (en pequeñas unidades, de tiempo parcial, con ingresos inestables. Actualmente uno de cada cuatro trabajadores está ocupado en unidades de menos de cinco personas ocupadas.

Durante mas de quince años el salario de la mayoría de los trabajadores ha disminuido a ritmos diversos. El salario mínimo ha sido el que ha tenido la mayor pérdida de poder adquisitivo. A finales de 1994, por cada hora laborada un obrero mexicano calificado ganaba aproximadamente 2 dólares, mientras que un coreano o un tailandés obtuvieron cuando menos 6 dólares. Así, un obrero mexicano ganaba entre 12.5 y 7 veces menor que un trabajador de la Unión Europea. En Alemania un trabajador percibía 25 dólares por hora, en Suecia alrededor de 23, en Bélgica cerca de 21, en Francia, Italia y Reino Unido aproximadamente 20, y en España poco menos de 14. Al igual que México, los países citados son integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El aumento salarial del 10% a los salarios mínimos generales y profesionales comprendido entre el primero de abril y el 31 de diciembre de 1995, el cual quedó totalmente nulificado al concluir el primer mes de aplicación del nuevo programa económico ya que para el primer cuatrimestre de 1995.

La distribución del ingreso empeoró entre 1984 y 1992. Utilizando la medida usual del índice de Gini, este pasó de .450 a .475. Lo cual significa que los grupos de ingresos más altos vieron aumentar sus beneficios, mientras que los grupos más pobres empeoraron su situación. La caída en el ingreso obligó a mas personas de cada familia a buscar cualquier ocupación. Así, el número promedio de ocupados por familia pasó de 1.59 personas en 1984, a 1.63 personas en 1992. A pesar del mayor esfuerzo familiar, para 1992, se calcula que casi el 66% de la población ésta debajo de la línea de pobreza (la cual se estima en un nivel ingreso menor a los 5 salarios mínimos -aproximadamente 320 dólares mensuales, al tipo de cambio actual.

Los costos sociales de la política de ajuste

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) reconoció que en agosto de 1993, el 70% de la población mexicana era pobre. Más de 17 millones de mexicanos son pobres en extremo y establece que 36 millones apenas y cubren las necesidades para obtener poco más de la canasta básica.

En 1984, el 25.1% del salario mínimo era destinado a la compra de la canasta básica, en 1989 aumentó a 34.2 y en 1992 al 46.3% El Grupo de Economistas Asociados (GEA) estima que a nivel nacional el 63.2% de la población percibe ingresos inferiores a dos salarios mínimos; es decir, más de la mitad de la población vive dentro de la pobreza moderada.

Marginación municipal

El 48% de los municipios del país presentan un grado de marginación alta o muy alta.

Los seis estados que alcanzan los grados de marginalidad "muy alta", en orden descendente son: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo Veracruz y Puebla. Los estados con grados de marginación "alta" son- San Luis Potosí, Zacatecas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Michoacán, Guanajuato y Querétaro. Y los tres estados con un grado de marginación "muy baja" son: Baja California, Nuevo León y Distrito Federal.

La salud en México

En tanto en EU, Canadá, Francia, Inglaterra, Italia y Alemania se dedica 9.2% del PIB a inversiones destinadas a atender la salud pública en general, en México representa sólo 4%. Lo anterior significa que mientras en México esas erogaciones suman los 100 dólares anuales por persona, en aquellas naciones esas inversiones representan 1,860 dólares por persona.

El director general del Instituto Nacional Indigenista (INI) aseguró que los más de 10 millones de indígenas mexicanos están marcados por un denominador común la pobreza, la desigualdad y la explotación. El 97% de ellos vive en municipios con un alto y muy alto grado de marginalidad.

Durante 1993 se registraron en contra de indígenas los siguientes hechos- 170 asesinatos, 18 desapariciones, 367 detenciones ilegales, 3,620 hostigamientos, 21 incomunicaciones, 410 lesiones, 7 secuestros y 37 torturas. El origen de las violaciones en orden de importancia son: represión política, conflictos agrarios y problemas en la administración y procuración de justicia. Los principales agresores: autoridades municipales, caciques, seguridad estatal y policía judicial.

Los beneficiarios de las Políticas de Ajuste

La política de ajuste se orientó a beneficiar los ingresos del gran capital, mientras se mantuvo la disminución de los ingresos de trabajo, como lo prueba el hecho de que en 1983 el capital percibía cerca de 51% del PIB y en 1993 aumentó a 55% La participación del trabajo, en cambio, bajó de 29% en 1983 a 22% del PIB en 1993.

Sólo 13 familias acumulaban entre 1,000 y 5,100 millones de dólares, una concentración creciente de la riqueza que dejaba en manos del 20% más afortunado de los mexicanos 54.18% del ingreso familiar disponible. El 60% del ingreso que anualmente se genera en el país lo reciben 8.65 millones de mexicanos, que representan 10% de la población. En sentido contrario, el 10% de las percepciones anuales se reparte entre 59 millones de personas, es decir, 60% de la población del país. Mientras el 20% de la población concentra 54.18 del ingreso nacional, el 20% más pobre no alcanza siquiera el 5%. Sólo la riqueza acumulada por Carlos Slim es superior a los ingresos anuales de los 17 millones de mexicanos más pobres.

México se ubica como la economía que ha producido el mayor número de ciudadanos inmensamente ricos en América Latina durante los últimos 4 años. La riqueza conjunta de los 24 empresarios considerados en la lista de los 358 hombres más ricos del mundo, asciende a 44,100 millones de dólares, una cantidad que duplica el crecimiento de las reservas internacionales de divisas del país durante este sexenio y equiparable a 14% del producto nacional bruto estimado para 1994.

La magnitud de esta riqueza es comparable también a los ingresos obtenidos durante un año por 35.5 millones de mexicanos, es decir, 40% de la población nacional, en el caso de que se hayan mantenido constantes las pautas distributivas consideradas en la más reciente Encuesta Nacional Ingreso Gasto, elaborada por el INEGI en 1992. Sus capitales, por sí solos, respaldarían la paridad cambiaria del peso frente al dólar, si se considera que en conjunto ellos superan el 74% al monto de las reservas internacionales de divisas del país, ubicadas en 25,332.5 millones de dólares al 31 de marzo de 1994.

Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol)

De acuerdo con cifras oficiales, en 5 años la administración salinista habría gastado 24 millones 700 nuevos pesos (entre 7 y 9% del total del gasto social) en las acciones del Programa que entre los 40 millones de pobres reconocidos -oficialmente -, el gobierno habría destinado 160 nuevos pesos por año a cada uno de ellos, es decir, 13.4 pesos por mes o, 34 nuevos centavos diarios.

Devaluación del peso

El martes 20 de diciembre de 1994 la administración zedillista decretó una devaluación de 13.89% del peso frente al dólar, con lo que se acumuló una depreciación de 28.8% en el transcurso de 1994 y constituyó el cambio más brusco en la paridad desde diciembre de 1987.

La devaluación se produjo fundamentalmente a consecuencia de varios elementos, entre los que destacan la fuga de capitales registrada en los últimos 30 días alrededor de 4 mil millones de dólares- que redujo sustancialmente las reservas internacionales, y el déficit comercial.

El 40% de la inversión extranjera captada por México durante el sexenio salinista salió en un año, 1994. Entre enero de 1989 y septiembre de 1994 se habían captado 58,809.6 millones de dólares, cantidad 145% superior a la meta gubernamental para el sexenio. Sin embargo, la fuga de capitales de México durante 1994, último año salinista, ascendió a 23,402 millones de dólares, de los cuales el 47%, esto es, casi 11,100 millones de dólares, salieron del país durante los últimos 60 días del año. Esta transferencia de capitales hacia el exterior, equivalente al 7.2% del producto Interno Bruto (PIB) de 1994.

Banca

Hoy en día, por cada peso que capta, la banca paga en promedio 35 centavos anualmente; por cada peso que presta, la banca cobra hasta 1.77 nuevos pesos

Negociación del préstamo, negociación del modelo de país

En enero de 1995, el presidente estadounidense, Clinton, autorizó garantías crediticias para México por 50,800 millones de dólares, convirtiéndonos así, en espectadores pasivos de los debates que se dieron en Estados Unidos. Como el Congreso resultaba poco seguro para brindar los créditos, Clinton usó su poder presidencial para echar mano de los recursos.

Lo pactado el 21 de febrero entre los representantes de los gobiernos de México y Estados Unidos destaca:

a) Las tasas de interés serán altas y el gasto público muy limitado, pues deberá ser superavitario.

b) el proceso de privatización y de concesiones deberá continuar.

c) Los ingresos por las ventas de Pemex al extranjero deberán concentrarse en una cuenta bancaria norteamericana y Estados Unidos podrá disponer de ese dinero si el gobierno mexicano no paga puntualmente el préstamo.

d) México pondrá a disposición de las autoridades estadounidenses información económica que hasta ahora era decisión de nuestro gobierno darla a conocer o no.


Fuente. Archivo Histórico de la CONAI. Documento 5042206. (Primera ronda de Diálogos en San Andrés)