Documentación histórica

Negociación con Zedillo (31/12/94 - 8/2/95)

En el primer aniversario del levantamiento zapatista, el EZLN emitió su Tercera Declaración de la Selva Lacandona convocando a todas las fuerzas políticas y sociales a formar un Movimiento de Liberación Nacional y expresando su disposición a una salida política, justa y digna para Chiapas, si bien exige que se den respuestas directas a sus demandas.

El 3 de enero, D. Samuel Ruiz, quién ante las perspectivas de guerra inmediata que se avecinaban, había comenzado una huelga de hambre a finales de diciembre, levanta su ayuno al ver que es posible la existencia de una tregua amplia y duradera, aunque advierte que con la militarización no habrá condiciones para el diálogo en Chiapas.

El día 12 de enero el EZLN anuncia que ha dado instrucciones a sus miembros de prorrogar la suspensión de toda acción militar ofensiva hasta el próximo día 18, y que es inminente un encuentro con representantes del Gobierno Federal. Y, en efecto, el 15 de enero hay una reunión en la selva, en la que se encuentran el Secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán, y el subcomandante Marcos; ambos refrendan el compromiso para que se llegue a la paz en el estado.

Esta reunión es considerada por los zapatistas como el primer paso para reiniciar la búsqueda de una solución política y por tanto, decretan un “cese al fuego ofensivo, unilateral y por tiempo indefinido” y se comprometen, entre otras cosas, a: “no tomar iniciativa alguna en contra de las fuerzas gubernamentales, no obstruir las vías de comunicación, respetar el libre tránsito civil en las distintas carreteras de los lugares donde tiene presencia el EZLN y diseminar los accesos a los territorios zapatistas.” (Comunicado del EZLN de fecha 16 de enero de 1995)

El día 25 de enero, la Comisión Legislativa del Diálogo y Conciliación entregó al Congreso de la Unión una propuesta de Bases del Diálogo Nacional para la Reforma del Estado y un informe sobre la situación chiapaneca. En el informe reconocen que uno de los principales factores que han contribuido a que el conflicto no haya entrado en una espiral de violencia es la firme voluntad política de resolver el problema por la vía del diálogo y la tolerancia.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se entrevistó, por cuarta vez, con el subcomandante Marcos en la comunidad de Guadalupe Tepeyac. Cárdenas consideró que el Gobierno Federal se niega a reconocer los orígenes del levantamiento armado, lo que impide alcanzar una pronta salida política y estabilizar la tregua bilateral con el EZLN. Afirmó que aún se carece de condiciones favorables para ratificar la tregua y alcanzar una salida política al conflicto armado.

A finales del mes de enero, el EZLN analizaba la posibilidad de realizar un segundo encuentro con autoridades de la Secretaría de Gobernación, la cual, el 1 de febrero, a través de un comunicado, establecía que era una prioridad mantener la iniciativa a favor de una solución pacífica en el estado de Chiapas para que la paz, la justicia y la dignidad alcance a todo los chiapanecos. Asimismo, exhortaba al EZLN a la negociación y pedía a la Conai que intensificara de manera apremiante su labor de mediación en el conflicto armado.

El 3 de febrero, el EZLN hace público un comunicado dirigido a la Convención Nacional Democrática en donde hace un llamado a la convención a conformar un frente amplio opositor denominado “Movimiento para la Liberación Nacional” y para encabezarlo propone a Cuauhtémoc Cárdenas. Asimismo solicita a la CND que se reconozca a los zapatistas como una fuerza política nacional.

El día 5 de febrero, en Querétaro, durante los actos de conmemoración del LXXVIII aniversario de la Promulgación de la Constitución de la República, el Presidente Ernesto Zedillo, urgió a los partidos políticos a iniciar un diálogo nacional y construir de inmediato la nueva democracia, y dijo: “El conflicto en Chiapas representa una amenaza constante a la tranquilidad pública, a la paz y a la justicia”. Y añadió: “Por ello, hoy, desde esta tribuna, exhorto al EZLN a decidirse abierta, expresa y resueltamente por la vía pacífica para reivindicar sus demandas. (...) La desconfianza ya no es excusa válida para retrasar el diálogo, mi convicción pacífica y mi voluntad negociadora se mantienen firmes, y han sido acreditadas con hechos”. Estas y otras frases parecidas, daban al discurso del Presidente, en lo que al tema de Chiapas se refiere, un cierto tono de amenaza que no pasó desapercibido y que creó bastante inquietud entre los actores del proceso.

Mientras todo esto ocurría en torno al conflicto de Chiapas, el país continuó sumergido en una dura crisis económica. Mientras los de expertos señalaban que la economía en México podría no crecer o registrar tasas negativas, se calculó que inflación oscilaría entre el 16 y 20% y los salarios reales de los trabajadores se desplomarían en otro 10%, mientras que la creación de empleos sería prácticamente inexistente al tiempo que la deuda externa iba en ascenso. Los mercados financieros mantuvieron el nerviosismo y la volatilidad, en una renovada fuga de capitales que elevó el tipo de cambio. El Banco Mundial había anunciado un préstamo por 2.000 millones de dólares para la aplicación del programa económico mexicano de emergencia 1995. El crédito otorgado a México por Estados Unidos de América y el Fondo Monetario Internacional incomodó a los miembros del G-7.

El día 6 de febrero, mientras la CONAI aseguraba haber acelerado su labor de intermediación y rechazaba la idea de que la negociación estuviera estancada, pese a las dificultades para consolidar la tregua, la Comisión legislativa hacía público su apoyo al llamado del Presidente Ernesto Zedillo a reiniciar el diálogo en Chiapas, y el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana declaraban que seguirían unidos, bajo cualquier circunstancia al Presidente Ernesto Zedillo y expresaron su confianza en que los problemas del país podrían superarse sin luchas armadas.

Al día siguiente, la Comisión Legislativa para el Diálogo y Conciliación de Chiapas llegó a Tuxtla Gutiérrez, donde dieron una conferencia de prensa y luego se reunieron con propietarios rurales y ganaderos para conocer sus puntos de vista. Posteriormente, viajaron a San Cristóbal donde se entrevistaron con el obispo Samuel Ruiz y con Amado Avendaño Figueroa para luego viajar hasta el municipio de Las Margaritas, donde se reunieron con representantes de los desplazados de la zona y con delegados de Central de Obreros Indígenas y Campesinos. Posteriormente, se reunieron con el comandante de la VII Región Militar.

A pesar de los aparentes esfuerzos encaminados a lograr un diálogo fructífero, la sombra de la guerra estaba cada día más presente.