Documentación histórica

México: Balance de la Consulta sobre la Ley de Derechos Indígenas. (1999)

El pasado 21 de marzo, se realizó en México y en el exterior la tercera etapa de la Consulta Nacional e Internacional sobre los Derechos Indígenas y contra la Guerra de Exterminio a la que desde meses antes convocó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN); casi un mes después, el EZLN ha lanzado una nueva convocatoria a quienes participaron en la Consulta, para que, reunidos en La Realidad, Chiapas, en el Segundo Encuentro de la Sociedad Civil y el EZLN, el próximo 7, 8 y 9 de mayo, realicen un balance conjunto de lo que ha sido hasta ahora esta experiencia.

Los siguientes aspectos de balance son una aportación inicial a dicha evaluación; fueron escritos por la Comisión de Comunicación Interna del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN).

LA CONSULTA Y LA PRESENCIA DEL EZLN

Mucho se había especulado sobre el significado concreto que había tenido la estrategia del gobierno, en el sentido de que el EZLN había sufrido una baja muy grande en su capacidad de convocatoria y de influencia. El silencio zapatista y el repliegue a sus zonas de influencia a fin de consolidar su fuerza fue interpretado como una incapacidad para poder actuar políticamente en el terreno del cambio democrático, dominado por la participación electoral.

El Primer Encuentro de la Sociedad Civil y el EZLN, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas (noviembre de 1998) y sobre todo la Consulta evidenciaron que la influencia zapatista no solamente creció en los últimos tiempos sino que todo hace aparecer que sufrió un cambio cualitativo en su capacidad de organización: ya no es simplemente un estado de ánimo, sino un estado de ánimo que quiere y puede organizarse, por supuesto sin imponer corses o propuestas cerradas, siempre entendiendo que se trata más de una red que de cualquier otra cosa.

LA CONSULTA Y LA IDEOLOGÍA DOMINANTE

A finales de año pasado y principios de éste, hemos vivido una auténtica ofensiva ideológica anti-EZLN. La aparición de la revista Letras Libres (heredera de Vuelta, la editada durante años por Octavio Paz), el número de enero de la revista Nexos, la aparición de los libros de voceros gubernamentales [intelectuales representantes del pensamiento gubernamental] como Legorreta o Bernal, etc, todos ellos enfocados a desprestigiar al zapatismo, así lo demostraban. No se trataba simplemente de repetir las cantaletas del gobierno sino, supuestamente, hacer una crítica al EZLN desde una perspectiva "moderna". En cada uno de los artículos de Letras Libres o incluso en los de Nexos se comenzaba haciendo una crítica al gobierno por su incapacidad o por su falta de generosidad, para luego elaborar cuartillas y más cuartillas contra el EZLN. En especial, la idea guía es que el EZLN es, antes que nada y sobre todo, Marcos, siguiendo la huella de los "periodistas" Bertrand la Grange y Mayte Rico, autores del libro Marcos, la genial impostura.

El número 3 de Letras Libres llega al extremo de buscar una serie de pretextos en la historia del mundo para elaborar la teoría de la conspiración en México. Cuando se analiza a la historia desde arriba y se le ve con el prisma de las pugnas palaciegas o de grupo, inevitablemente se llega a la conclusión del Péndulo de Foucault: todo es una conspiración que parte de un gran plan central.

De manera diferente, cuando la historia se mira desde abajo, se elabora la teoría de la resistencia y la rebeldía. En México, nunca ha habido huelgas generales o procesos insurreccionales de los trabajadores, pero ha habido muchas rebeliones e insurrecciones. Esa constante (documentada en el libro de Enrique Florescano, Etnia, Estado y Nación) molesta sobremanera a los teóricos del acuerdo y de los pactos. La única manera que tienen para combatir una visión histórica de abajo es por medio de la visión policiaca de la historia, que busca reducir todo a una serie de conspiraciones formuladas por vanguardias preclaras. De esta manera, el EZLN es el genio de Marcos y nada más.

Pues resulta que en medio de este alud de documentos "teóricos" salen 5 mil indígenas zapatistas y se ponen en contacto con la sociedad, responden preguntas a los medios de comunicación, se reúnen con una parte importante de los hombres más ricos de México o con los trabajadores más combativos y hacen discursos a diestra y siniestra (literalmente). Y entonces, ¿dónde queda la genial impostura marquiana?

LA CONSULTA Y EL GOBIERNO FEDERAL

La ideología que había lanzado el gobierno mexicano hacia la sociedad sobre el supuesto aislamiento del EZLN resultó que no era un producto de consumo externo sino que también era el alimento cotidiano de los funcionarios del gobierno. Esta autointoxicación se reflejaba en la visión que desde el gobierno se colaba sobre el fracaso que sufriría el EZLN en su consulta. Al mismo tiempo, existía el alarde como argumento: ahora habían aprendido que no había que hacerle la campaña al zapatismo, no se podía repetir el error de septiembre de 1996, cuando ellos construyeron [con sus críticas en contra constituyeron] una parte importante de la campaña por la salida de la selva de la comandante Ramona. Ahora había que hacerle el vacío y con esto no convertir en noticia la consulta.

Desde luego, al mismo tiempo se ejerció una presión muy grande sobre los medios de comunicación más importantes y masivos: la TV y la radio. Los medios estuvieron cerrados; incluso, no se hablaba en contra con tal de no hablar.

El domingo 21 de marzo se contrató a la empresa encuestadora Harris para hacer un sondeo de salida que buscaba anunciar desde temprano el fracaso de la consulta; el problema es que la Harris no pudo dar ese anuncio, ya que se rebasó con mucho la participación que el gobierno esperaba. El millón y medio del que habló esta empresa duplicaba la expectativa de las autoridades. Desde ese momento, esa fue la cifra que manejaron los voceros gubernamentales, los cuales tuvieron que reconocer que era una cifra importante.

LA CONSULTA Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS

La consulta se dio al mismo tiempo que los partidos políticos se daban sus últimos retoques para participar en la coyuntura electoral del año 2000. La idea de que 1999 es el año de los partidos políticos no es simplemente algo que surja de intelectuales sino de los mismos aparatos de los partidos.

Parecería que existe una especie de autocontemplación que permite que se vean a sí mismos como el centro de la actividad política. De esta manera, 1999 se convierte en la demostración suplementaria de que los partidos políticos se entienden a sí mismos no como un medio para lograr la participación ciudadana sino como un fin en sí mismos.

En especial, lo desaseado [el proceso lleno de zancadillas internas] de los cambios de dirección nacional en el PRI y en el PRD aumentaba el desapego de una parte importante de la población a la cuestión política. La consulta apareció así como la otra política, la otra forma de hacerla y de ejercerla. El contraste era apabullante. Incluso, compañeros del PRD que participaron en la consulta se sentían apenados al contrastar las dos maneras de hacer política.
Desde el punto de vista de la participación de los partidos en la consulta, ésta fue mínima. En el terreno material, la ayuda, nacionalmente, fue para la edición de las boletas de voto, el templete y el sonido para el acto de llegada de los delegados zapatistas y un dinero más de la fracción parlamentaria del PRD (en la práctica, éstos fueron los que más ayudaron dentro de este partido). En las coordinadoras estatales y regionales, si bien participaron compañeros del PRD, su actuación fue discreta y escasa.

En el terreno de la dirección nacional, se estaba tan inmerso en su propio hervor que solamente sacaron una declaración pública intrascendente. Al parecer, ellos también eran víctimas de la visión del gobierno sobre la debilidad zapatista. La consulta se construyó sin la ayuda de los partidos.

El problema de la nula participación de los partidos es, sin embargo, importante. El grado de descomposición del PRD tiene aquí otra de sus evidencias y el reto es que la responsabilidad de una alternativa se limita significativamente hacia el zapatismo.

LA CONSULTA Y EL VOTO INDÍGENA

Esta consulta puso en evidencia que el EZLN es la fuerza política hegemónica, y con mucho, entre los indígenas mexicanos. Si observamos los más de 430 mil votos en Chiapas, los más de 260 mil en Oaxaca, los 120 mil en Veracruz, los 106 mil de Guerrero, los más de 100 mil en Jalisco y los de Puebla, más los que se obtuvieron en la tarahumara o en las partes indígenas de Morelos o de Durango, resulta que estamos hablando de cerca de un millón de votos. Pues bien, no existe en México ningún partido político, ni el PRI, que tenga esa votación entre los indígenas mexicanos. Si tomamos en consideración que según las estadísticas oficiales existen un poco más de 6 millones de indios en México y que de estos cerca de 3.5 millones tienen derecho a votar y que de estos votan solamente el 20 por ciento, resulta que estamos hablando de 700 mil. El PRI es el partido que se lleva la mayoría de estos votos, casi el 70 por ciento (490 mil), el PRD el 25 por ciento (175 mil) y el otro cinco por ciento el resto de los partidos.

Así, el EZLN llevó a cabo una consulta que legitimó aún más los acuerdos de San Andrés como expresión de la mayoría de los indígenas de este país. Ya no se trata solamente de que atrás de estos acuerdos están un sinnúmero de representantes de organizaciones indígenas; ahora se trata de que atrás están cerca de un millón de indígenas; aquí reside, quizá, el triunfo principal de la consulta. El EZLN representa a un "nuevo" movimiento social, un sujeto no invitado a este fin de siglo y de milenio: los indios.

LA CONSULTA Y LOS VOTANTES

Aunque faltan muchos datos, se puede plantear una hipótesis: una buena parte de los que participaron en la consulta no votan en las elecciones federales, es decir, son abstencionistas.

Primero que nada, es necesario señalar que el abstencionismo en México no se ha reducido; incluso, en estados donde las elecciones representan niveles de polarización social tan agudas como las que se vivieron en el estado de Guerrero, la abstención fue de 42 por ciento. En segundo lugar, el sector donde este abstencionismo es más grande se encuentra entre las comunidades indígenas. En tercer lugar, en varios lugares la votación que se logró es más alta que la del PRD en el terreno de las elecciones federales (Chiapas, Oaxaca, Durango) o muy similares (Chihuahua, Baja California, Puebla, Veracruz) sin que, como ya hemos dicho, el PRD haya participado activamente; aquí, desde luego, la hipótesis se completa planteando que la mayoría de los que participaron en la consulta no votan por el PRI ni por el PAN ni por el PT. Muy probablemente, más del 50 por ciento de los que participaron en la consulta no votan por ningún partido, es decir, 1 millón 300 mil. Este es otro dato central para cualquier estratega de cualquier partido político: si se considera que todos los analistas dicen que nos encaminamos a una votación terciada en el 2000 (una votación muy pareja entre el PRI, el PAN y el PRD), 1 millón 300 mil votos puede ser el fiel de la balanza, la diferencia entre un triunfo y un fracaso. Simplemente, señalemos que si fuera verdad que la votación se va a dividir en tres en el 2000, un millón 300 mil votos representaría el 20 por ciento de los votos de cualquiera de los tres partidos.

LA CONSULTA Y LA EXTENSIÓN GEOGRÁFICA DEL EZLN

Antes se decía que Chiapas y el DF eran las dos regiones bases del EZLN; ahora la cuestión es diferente. Mientras que en la consulta convocada por el EZLN en 1995 el DF representó el 40 por ciento de la votación nacional, ahora solamente fue el 15 por ciento. El EZLN representa, hoy por hoy, la otra fuerza nacional. Aquí se encuentra el balance de las iniciativas nacionales del EZLN, incluida la formación del FZLN. No queremos decir que en el FZLN se expresen la mayoría o una buena parte de ésos que votaron, pero lo que es indudable es que a diferencia de 1995, hoy existe una fuerza política civil que se encuentra estructurada nacionalmente y que fue muy eficaz en esta consulta.

LA CONSULTA Y EL AÑO POLÍTICO

La idea del zapatismo era convertir 1999 en el año de la sociedad civil; a pesar de que la consulta fue todo un éxito, esto todavía no se logra. La crisis del régimen político y de sus diversas instancias es tan grande que parecería que la clase política se solaza con esa crisis. Cada día, una nueva información sobre mentiras, trampas, corrupciones, verdades a medias, fraudes, etc. alimenta que la sociedad no participe activamente. La consulta fue una especie de golondrina, pero "una golondrina no hace un verano".

La gente vive o con desencanto o como una especie de mecanismo de hipnosis colectiva esta crisis de los partidos políticos, en especial de aquellos que representaban el cambio ante sus ojos.

Será necesario diseñar un proyecto a mediano plazo que ubique a la sociedad civil como el actor central del proceso político nacional. La Consulta fue el paso más serio que se ha dado para conformar una gran red de resistencia social a la política dominante. El problema es cambiar la correlación de fuerzas y no contentarse con observar cómo las ilusiones de cambio son evacuadas de la realidad; se requiere ir levantando, poco a poco, una alternativa social de cambio democrático y de defensa de la soberanía nacional y del nivel de vida de la gente. Transformar la resistencia en alternativa no va a ser nada sencillo. El zapatismo tendrá que salir a despoblado y arriesgar análisis, posiciones y tácticas. El problema es que nadie más lo puede hacer.

Para tener más posibilidades de que el zapatismo logre esto, se requerirá como nunca de una especie de supercarretera de comunicación directa y sin intermediarios con la sociedad. Paralelamente, se debe comenzar a discutir con toda la gente, la agenda política para el cambio democrático, la defensa de la soberanía y del nivel de vida de la gente. No se trata de poner una serie de reivindicaciones, una sobre otra, sino de hacer un diagnóstico de México y promover los ejes que ayuden a que la gente se organice y se movilice.

El contacto directo entre las comunidades zapatistas y la sociedad civil permitió muchas cosas, pero la más importante es que desató una energía humana y social de las dos partes, que no se puede ni se debe dejar pasar. Es un gran reto pero hay que tomarlo. Existen posibilidades de que se fracase, pero "quien le tenga miedo a los lobos que no se meta al bosque".


Fuente: http://www.fzln.org.mx/. 1999