Comunicados

De los mágicos conejitos de chocolate

El cuento de los mágicos conejitos de chocolate.

(El neoliberalismo, la libido conejil y los niños).
(Homenaje de Durito a los westerns, ¿remember "El bueno, el malo y el feo"?)

    Había una vez tres niños, uno era bueno, otro era malo, y otro era el Sup. Caminando desde lugares distintos, llegaron a una casa y entraron. Dentro de la casa sólo había una mesa. En esa mesa había un frasco de plástico blanco, de esos que se usan para la nieve y el helado, para cada uno de los niños. Dentro de cada frasco de plástico blanco (ojo: sin logotipo ni marca) había dos conejitos de chocolate y un papelito. El papelito decía:

    "Instrucciones para el uso de los dos conejitos de chocolate"
    "Después de 24 horas, esta pareja de conejitos de chocolate se reproducirá y tendrá un par de conejitos nuevos. Cada 24 horas, los pares de conejitos de chocolate que estén dentro del frasco de plástico blanco, se multiplicarán en otro par. Así siempre tendrá, el poseedor de este mágico frasco de plástico blanco (de esos que se usan para llevar nieve o helado), conejitos de chocolate para comer. La única condición es que siempre debe haber al menos una pareja de conejitos de chocolate dentro de este frasco de plástico blanco, de esos que se usan para llevar nieve o helado."

    Cada niño tomó su frasco de plástico blanco, de esos que se usan para llevar nieve o helado.

    El niño malo no esperó las 24 horas y se comió los dos conejitos de chocolate. Disfrutó el momento, pero ya no tuvo más conejitos de chocolate. Ahora ya no tiene qué comer, pero le queda el recuerdo y la nostalgia por los conejitos de chocolate.

    El niño bueno esperó las 24 horas y comprobó que ya tenía 4 conejitos de chocolate. A las 24 horas más ya tenía 8 conejitos de chocolate. Al paso de los meses, el niño bueno abrió una cadena de tiendas de conejitos de chocolate. Al año ya tenía sucursales en todo el país, se asoció con capital extranjero e inició la exportación. Llegó a ser nombrado "El Hombre del Año" y fue inmensamente rico y poderoso. Vendió la industria de conejitos de chocolate a inversionistas extranjeros, y quedó como gerente de la empresa. Nunca probó los conejitos de chocolate, para no mermar sus ganancias. Ya no es propietario del mágico frasco de plástico blanco. No conoce el sabor de los conejitos de chocolate.

    El niño Sup, en lugar de conejitos de chocolate, puso helado de nuez en el frasco de plástico blanco, de esos que se usan para llevar nieve o helado. Cambió la premisa del cuento, se empacó medio de litro de helado de nuez entre pecho y espalda, y arruinó la moraleja del cuento de los conejitos de chocolate, aduciendo que todas las opciones terminantes son una trampa.

    Neo-moraleja: El helado de nuez tiene peligrosas potencialidades contra el neoliberalismo.

    Preguntas para control de lectura:

       1. ¿Cuál de estos niños será presidente de la república?
       2. ¿Cuál de estos niños será de un partido de oposición?
       3. ¿A cuál de estos niños habrá que matar por violar la ley para el diálogo, la reconciliación y la paz digna en Chiapas?
       4. Si es usted una mujer, ¿a cuál de estos niños le gustaría dar a luz si se embarazara?

    Mande sus respuestas a "Hojita de Huapac #69" con copias a la Secretaría de Gobernación y a la Cocopa.

    Tan-tan y fin del cuento.

Bien, ¿qué te pareció? ¡Oh vamos! ¡No temas decir que es grandioso! Espero que consigas un buen editor, de esos que organizan presentaciones con Carlos Monsiváis y etcétera. Sale y vale.

Don Durito de La Lacandona.