Documentación histórica

'El largo camino a La Realidad'. Crónica del II Encuentro Sociedad Civil - EZLN. (1999)

Es sábado 8 de mayo, son las 7:00 a.m., el camión con delegados de Michoacán, Guanajuato y Chalco se encuentra ronroneando en un camino al Este de Comitán. En San Cristobal nos habían prometido que nada más eran siete horas a La Realidad, y como habíamos salido a la 1:30 a.m., eso quería decir que estabamos cerca de nuestro destino.

Las manos grandes que dejaban unos segundos sus herramientas de trabajo y las manos pequeñitas que olvidaban las pelotas desinfladas, para agitarse y saludar a los adormilados delegados de la Sociedad Civil, nos hacían creer en la promesa.

Pero pasaban las manos y las manitas, los campos de maíz, las chozas de madera, los enredados y desgastados caminos de terracería, los aserraderos tapizados de logos del PRI (donde no nos saludaban), los pueblos convertidos en cuarteles, los pedazos irracionalmente robados de bosque, los retenes de la SG y con todos ellos, las horas.

Poco a poco, la espesa Selva Lacandona va sustituyendo al mutilado bosque y un calor húmedo va sustituyendo al frío de la montaña. Después de un tiempo, ya con el sol a todo aplomo, por fin se ve un conglomerado más o menos arreglado de casas.

Sin embargo en el paisaje de este pueblo hay algo que no está bien, ¿serán las casas con los techos derrumbados?, ¿será la soledad de sus calles con hierba crecida?, ¿será que no hay gente que agite sus manos o manitas?, ¿será la destruida cancha de basquet con un jeep militar?, ¿serán las camionetas verdes sin placas?, ¿será la clínica IMSS-Solidaridad rodeada de militares?, ¿será el tramo de 100 metros custodiado por 30 tanques bien armados?, ¿será el soldado que baja la mirada cuando lo vemos?. Le preguntamos al chofer “¿cómo se llama este pueblo?”, y el dijo “Se llamaba Guadalupe Tepeyac”.

A pesar del incesante bamboleo y las nubes de tierra, los estudiantes de Chalco deciden subirse al techo del camión para escapar del calor que se amontona en el interior de éste, los de Guanajuato sacan sus paquetes de galletas, y los de Michoacán estiramos nuestros comprimidos huesos, pero al mismo tiempo, todos vamos repasando nuestras ponencias y nuestros informes que habríamos de compartir en el II Encuentro entre la Sociedad Civil y el EZLN..

Soledad por unas horas; la Selva Lacandona es la única que nos saluda, hasta que se ve un conglomerado de casas, pero esta vez tiene un trazo exacto y en las chozas hay murales del General Emiliano Zapata, del médico y comandante Ernesto Guevara, y de La Adelita, también hay una treintena de autobuses y muchos camiones de redilas. Los habitantes traen paliacates rojos o visten el uniforme del EZLN. Le preguntamos al chofer “¿cómo se llama este pueblo?”, y el dijo “Se llama La Realidad”.

40 horas de viaje nos había tomado a los michoacanos el llegar a La Realidad. Ahí, en medio de la verde explanada del Aguascalientes II, bajo un inclemente sol de mediodía, nos encontramos más de 1500 mexicanos de todos colores y acentos, todos invitados por los pequeños grandes hombres para discutir lo que significaba y lo que se sentía caminar juntos por primera vez. Y es que la Consulta Nacional por los Derechos de los Pueblos Indios y el Fin de la Guerra de Exterminio es un ejercicio de caminar juntos, es un contundente apoyo al reconocimiento constitucional del derecho indígena, es la irrefutable prueba de que no se necesita tirar miles de millones de pesos para convencer a la gente de que decida su propio futuro. Sólo son necesarias la honestidad y la humildad de la palabra; en esa ocasión la palabra verdadera fue difundida por los 5000 delegados zapatistas que caminaron por todo el país.

El comandante Tacho tomó el micrófono del Aguascalientes de La Realidad y dijo: “Compañeros y Compañeras de la Sociedad Civil, sean bienvenidos a su casa. Creo que es hora... de que se vallan a bañar, nos vemos a las 5:00 p.m. para empezar a trabajar”. Así comenzaron dos días de dialogo directo, de diálogo entre iguales, de diálogo entre amigos. El diálogo se organizó en mesas, por zonas geográficas y con los delegados de la Sociedad Civil y los delegados zapatistas que nos visitaron. Tanta confianza había en el segundo día, que algunos de los más perseguidos miembros del EZLN, como el Comandante Tacho, el Subcomandante Marcos, y el Mayor Moisés, pudieron visitar, desarmados y sin escolta, a las mesas y dialogar directamente con los delegados de la Sociedad Civil.

Esos dos días de intensas discusiones, llevadas a cabo en medio del caluroso clima y un batallón de mosquitos que ni siquiera a medianoche tenían piedad de los oradores, arrojaron siete puntos de acuerdo y cooperación mutua entre la Sociedad Civil y el EZLN, siete puntos de acuerdo que llegaron sin la necesidad de desganadas comisiones de diputados ni de crueles demostraciones de fuerza (recuerden Acteal), sin la necesidad de intrincados protocolos de diálogo ni de jalones y estirones.

En la madrugada del día de las madres, después del baile organizado por los zapatistas para despedirnos y bajo la promesa de volver a encontrarnos a finales de julio, los delegados de la Sociedad Civil estabamos listos nuevamente para recorrer el largo camino de La Realidad a nuestras casas, el largo camino a La Realidad que construye el camino para nuestra descendencia.

Delegados Michoacanos
CCD-Utopía del Frente Zapatista de Liberación Nacional
Biper (43)23-00-74 clave 4672 con Leopoldo / Fax (43)23-52-94
A.P. 15H C.P.58090 Morelia Mich.


Fuente: http://www.geocities.com/ccd-utopia/ezln/encuentro/cronica.htm